San Trifón Mártir

01/02

febrero1_S_TrifonEste Santo era natural de Asia Menor y vivió en los años de los reyes Gordiano (238-244), Philippos y Decio. El Santo era muy pobre y de niño se dedicaba a cuidar animales en el campo para poder vivir. Mientras que realizaba su humilde trabajo, reflexionaba sobre las Sagradas Escrituras y con mucho celo realizaba sus deberes religiosos. La escritura que leía el santo juntamente con otras era: “El Señor se burla de los burlones, pero muestra su favor a los humildes”. (Proverbios 3:34). Realmente el humilde y piadoso Trifón con perseverancia, no solo llegó a conocer muy bien las Sagradas Escrituras, sino que pudo también enseñarlas; tan bendecido estaba por la gracia divina que realizaba milagrosas curaciones. La notoriedad de Trifón llego a oídos del rey Gordiano, quien envió a llamarlo porque su hija estaba enferma; y de hecho fue curada por Trifón. El padre agradecido intentó pagarle, pero el Santo se negó a aceptar pago alguno y se retiro con el agradecimiento del rey. Tiempo después, sin embargo, Trifón fue arrestado por admitir su fe en Cristo valerosamente. Sin miedo expresó fervientemente su oposición a la idolatría. Entonces fue golpeado, atado a un caballo y arrastrado, para posteriormente ser desnudado y quemado con antorchas.  Finalmente fue decapitado.

Más tarde, las reliquias de San Trifón fueron trasladadas a Constantinopla, y luego a Roma.

En Rusia, San Trifón es considerado como el santo patrón de las aves. Hay una historia que cuenta que cuando el zar Ivan el Terrible estaba de caza, perdió a su halcón por lo que le exigió a su ayudante que encontrara el pájaro dentro de tres días o de lo contrario sería condenado a muerte. Este buscó por todo el bosque, pero sin suerte.

Al tercer día, agotado por el tiempo de búsqueda, regresó a Moscú. Desesperado y cansado comenzó  a rezar con fervor a su santo patrón San Trifón Mártir, en busca de ayuda. En un sueño vio a un joven en un caballo blanco llevando el halcón del zar en la mano. El joven dijo: “Toma el pájaro perdido, ve al  zar y no llores”. Cuando erl halconero despertó,  vio al halcón en un pino. Se lo llevó al zar y le habló de la milagrosa ayuda que recibió de San Trifón . Agradecidos al Santo por salvar su vida, se construyó una capilla en el lugar donde apareció. Más tarde, también se construyó una iglesia dedicada al santo mártir Trifón en Moscú.

El Mártir es muy venerado en la Iglesia Ortodoxa Rusa como el protector celestial de Moscú. Muchos iconos rusos representan al santo sosteniendo un halcón en su brazo.

Sus intercesiones sean con nosotros. Amén. 

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Los Tres Jerarcas

30/01

los_tres_jerarcasLa historia de esta fiesta se remonta a los tiempos del Emperador Alexio I Comnino (1081-1118) en Constantinopla. En aquel tiempo se manifestó en los medios eclesiásticos una disputa entre los teólogos de la ciudad sobre los santos Padres Basilio Magno, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo, respecto a quién de lso tres santos  era el más sobresaliente.

El primer grupo optó por san Basilio ya que, para ellos, él era el mejor entre los oradores, superior en palabra y obra, un hombre que por poco alcanzaba a los ángeles, moderado, no perdonaba la negligencia, y ajeno a todo lo terreno; supo cómo sondear los misterios de la naturaleza como ningúno; organizador del monaquismo y columna de la Iglesia en su lucha ante la herejía de Arrio; pastor ideal y asceta diligente.

El segundo grupo elevó la posición de San Crisóstomo considerando que él era el mas cariñoso, por su comprensión de la debilidad de la naturaleza humana; con sus homilías inspiradas por Dios dirigió a la grey hacia el arrepentimiento; explicó la palabra divina aplicándola hábilmente a la vida cotidiana como ninguno de los otros dos Santos; además su nombre da testimonio de su habilidad retórica y teológica “boca de oro”.

El tercer grupo engrandeció a San Gregorio el Teólogo por la profundidad y la pureza de sus palabras; él obtuvo la sabiduría y la retórica de los griegos bautizándolas y dirigiéndolas a la contemplación de Dios; así ninguno expresó el dogma de la Santísima Trinidad tal como él lo hizo.

Esta diferencia no se detuvo entre los maestros e intelectuales sino que se divulgó entre el pueblo: éste era basilista, aquél juanista y el otro gregorianista, y día tras día la discusión se agrandaba.

Pero los Santos no permitirían esta discordia. En un sueño, los tres santos se le aparecieron al obispo Juan Morobo y le dijeron: “Como ves: somos iguales ante Dios; ni división ni contradicción. Cada uno de nosotros aprendió, en su tiempo, del Espíritu Santo, y escribió y habló lo que convenía por la salvación de los hombres. Entre nosotros no hay ni primero ni segundo; si citas a uno, los otros estarán de acuerdo con él. Así que ordena a los que están exagerando en la discusión detener las deferencias entre sí; como estábamos en la vida terranal así seguimos después de la muerte, interesados en realizar la paz y la armonía en toda la Iglesia. Por eso celébrennos en un día común… y enseña a los fieles que nsotros somos iguales ante Dios.” Al decirlo, los tres padres se pusieron a subir al cielo brillando con una luz inefable y llamándose el uno al otro por su propio nombre.

Inmediatamente, el obispo Juan reunió a los que discutían para detener la deferencia, y fijó a los tres Santos, como se lo habían pedido, el  30 de enero como día del recuerdo común, día antes del cual habremos celebrado a los tres individualmente (1enero, a San Basilio; 25 enero, a San Gregorio; y 27, a San Crisóstomo).

Dios no permitió que la santidad de los tres Jerarcas formara causa de división en la Iglesia. Pidamos que las intercesiones de los tres santos Jerarcas y Maestros del universo sean con nosotros. Amén.

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San Gregorio el Teólogo

25/01

gregorio_e_teologoNació en el pueblo de Nazianzo, cerca de Cesarea de Capadocia, hoy dentro del territorio de Turquía. Su padre, San Gregorio el Anciano, era pagano pero, por la fe de su esposa y su cristiana moral, se convirtió, fue bautizado y anduvo en los caminos de la virtud a tal grado que fue elegido para la sede episcopal de Nazianzo.

En este ambiente creció el hijo Gregorio. La condición desahogada de su familia le permitió realizar bastantes estudios en Cesarea y Atenas: literatura, poesía y retórica. En esta etapa de su vida conoció a su amigo más íntimo, san Basilio “cuando nos conocimos –escribe san Gregorio- y se aclaró el deseo común de estudiar la verdadera filosofía, cada uno se volvió todo para el otro. Tuvimos la misma casa, la misma mesa donde estudiar, y las mismas emociones; nuestros ojos miraban hacia el mismo objeto; y día con día el cariño se incrementaba y se afirmaba.” En una carta el estudiante Gregorio escribió a Basilio: “te respiro más que el aire. Yo, estés presente o ausente, no vivo más que el tiempo en el que estás conmigo.”

Gregorio se ofreció a sí mismo como ofrenda ante Dios; su generosidad con los pobres lo dejó libre de cualquier riqueza mundana, y su anhelo más grande era ir hacia el retiro y el silencio. Se puso de acuerdo con su amigo Basilio para construir una ermita donde vivieron juntos en oración, ayuno, estudio de la Biblia y salmodia, y juntos pusieron las reglas de la vida monástica.

El Santo regresó a Nazianzo ya que su padre había alcanzado los 80 años y necesitaba quien le ayudara en los asuntos del rebaño. Los fieles, espontáneamente, agarraron a Gregorio y, en contra de su voluntad, lo llevaron hacia la iglesia a fin de que fuera ordenado sacerdote, él se sujetó a la realidad después de un conflicto interior que duró bastante tiempo: “uno tiene que purificarse a sí mismo antes de purificar a los demás, que hacerse sabio antes de llevar la sabiduría a los otros, volverse luz antes de dar la luz, ser santificado antes de santificar a los demás…” Gregorio trabajaba en Nazianzo en silencio escribiendo y predicando sin dejar de ejercer su ascetismo a su manera.

Durante el combate entre los ortodoxos y los arrianos (una herejía del siglo IV que negaba la divinidad de Cristo), San Gregorio fue elegido obispo de Constantinopla, -ciudad que en aquel entonces había pasado 40 años en el cautiverio arriano-, ni un templo se le ofreció a Gregorio donde pudiera reunirse con los fieles. Uno de sus parientes le brindó su casa, así, convirtió una de las salas en la iglesia “de la Resurrección”. Precisamente en este lugar, el Santo pronunció sus cinco homilías teológicas que le dieron el título de “Teólogo”, título que nadie hasta entonces había tomado excepto San Juan el Evangelista. Gregorio, aún pobre en el espíritu, sin belleza ni aspecto respetables, el Espíritu de Dios actuaba en él con gran efectividad, y su palabra atraía activamente. Así, sus homilías devolvieron los corazones de los constantinopolitanos hacia la recta fe.

En el año 381 se convocó el segundo Concilio Ecuménico en Constantinopla; el obispo Gregorio era el presidente de este asamblea de obispos, pero su pobre y humilde aspecto no les pareció para nada a algunos de los presentes así que empezaron a atacarlo. Frente a este dolorosa escena, el obispo caracterizado por su sensibilidad, pidió retirarse de su cargo episcopal y pronunció una palabra afectuosa defendiendo su labor pastoral en la ciudad de Constantinopla, y, otra vez regresó a su ciudad natal donde pasó el tiempo restante de su vida como siempre anhelaba: escribiendo poemas, aclarando la fe, con oración y ascetismo. Murió el año 389 con más de 60 años de edad.

Sus reliquias fueron trasladados, apenas después de su muerte, a Constantinopla donde quedaron hasta que los Cruzados las robaron y llevaron a Roma en 1204. Hoy se encuentran en el Vaticano, en la Iglesia de San Gregorio, diseñada por Miguel Ángel. Sus interseciones sean con nosotros. Amén.

La trompeta pastoral de tus discursos teológicos,
superó y venció a las trompetas de los elocuentes.
Pues, buscando la profundidad del Espíritu,
adquiriste la excelencia de la elocuencia.
Oh Padre Gregorio, intercede ante Cristo Dios,
por la salvación de nuestras almas.
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San Antonio el Grande

17/01

antonioA finales del siglo tercero comenzamos a saber de hombres que abandonaron las ciudades para vivir una vida de oración y soledad. El mejor conocido entre ellos es al que se le llama el fundador del monaquismo: San Antonio el Grande (252-356). Su contemporáneo, san Atanasio, nos cuenta su historia.

Un día, cuando Antonio tenía 18 años, entró a la iglesia de su pueblo para asistir al oficio. De repente escuchó las palabras del Evangelio: “si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme” (Mt.19:21). Había escuchado estas mismas palabras muchas veces antes , pero esta vez le pareció como si Cristo le estuviera hablando directamente y que las palabras fueran un mensaje personal. La impresión que recibió fue tan fuerte que, sin vacilar ni un momento, Antonio inmediatamente entregó todos los bienes que heredó de sus padres para ser distribuidos a los pobres del pueblo. Le quedaba sólo un problema que le preocupaba. Antonio tenía una hermana menor. Las dos eran huérfanos, y él se sentía responsable por ella. Nuevamente un verso del Evangelio, que a menudo había oído en la iglesia, de repente le pareció responder a sus problemas personales. “Así, que no os afanéis por el día de mañana; porque el día de mañana traerá su afán” (Mt.6:34). Antonio encontró a una buena mujer cristiana en su pueblo quien se encargó del cuidado de su hermana. Ahora él podría dedicarse a su nueva vida.

Antonio se fue a vivir a Egipto, donde el inmenso desierto quemado por el sol, nunca estaba muy lejos de pueblos y ciudades. Primero se fue a vivir junto a un ermitaño, quien vivía a poca distancia de su pueblo. Luego, visitó a varios otros ermitaños antes de cruzar el río Nilo. Después vivió solo en las ruinas de un antiguo fuerte en el desierto.

¿Puedes imaginar todas las tentaciones y luchas espirituales que hay en la vida de un ermitaño? Años más tarde, Antonio recordó sus primeros días en el desierto. Aseguró que la dificultades físicas de hambre, sed, calor y frío, eran mucho más fáciles de soportar que la soledad, la depresión y todos los pensamientos y deseos perturbantes que le afligían. A veces se sentía como si no tuviera la fuerza para seguir, pero visiones le inspiraban en su necesidad y le dieron valentía.

“¿Dónde estabas, Señor Jesús? ¿por qué no viniste a ayudarme antes?” exclamó Antonio un día después de una de aquellas visiones reconfortantes. “Yo estaba -escuchó en respuesta- yo estaba aquí esperando ver tu esfuerzo.” En otra ocasión, en medio de una terrible lucha con sus pensamientos, Antonio dirigió a Dios una oración: “quiero salvar mi alma, oh Señor, pero mis pensamientos no me lo permiten.” De pronto vio a alguien, parecido a él, sentado y trabajando en algo con sus manos; luego se levantó para rezar, y entonces volvió de nuevo a su trabajo. “Haz tú lo mismo y tendrás éxito”, le dijo el ángel a Antonio. Aquel mismo día, Antonio dedicó parte de él al trabajo manual.

Otras personas descubrieron donde estaba y fueron a vivir cerca de él. Lo encontraron sereno, tranquilo y amigable. Se habían terminado los años de lucha, y ya no se veía rastro de dificultad ni de cansancio, aunque Antonio seguía su vida de oración y ayuno.

Cientos de ermitaños fueron al desierto a vivir cerca de Antonio, y él les aconsejó e instruyó. No organizó una comunidad; tampoco dio a los ermitaños ninguna regla común de vida. Más tarde dejó ese poblado para vivir en otra parte del desierto, más lejana. Nuevamente otros ermitaños llegaron a su lado. Así Antonio rompió el silencio del desierto con las alabanzas de cientos de monjes. Alcanzó la edad de 106 años, y falleció en el año 365 d.C. Sus intercesiones sean con nosotros. Amén.

“Imitando con tu vida al celoso Elías
y siguiendo los rectos caminos del Bautista,
has poblado el desierto, oh Padre Antonio,
 y fortalecido al mundo con tu oración. 
Intercede ante Cristo nuestro Dios
para que salve nuestras almas.”
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San Vitalio

Vivió en un monasterio de Egipto hasta sus 60 años, después se trasladó a Alejandría donde practicó un trabajo que lo expuso a muchas acusaciones.

Su trabajo oficial era contar las prostitutas profesionales en la ciudad. Cobraba por ello 10 pesas al día, al atardecer comía con una pesa y distribuía las demás a unas de las prostitutas diciendo a cada una: “toma esto y guárdate a ti misma pura por esta noche”, y con juramento les prohibía informar a nadie.

Mientras las acusaciones crecían sobre él y las miradas lo menospreciaban por todos lados, pasaba las noches orando por sus acusadores sin preocuparse en complacer a los hombres sino a Dios. Muchas de las prostitutas con las cuales trataba, al ver su vigilia y escuchar sus permanentes oraciones por la salvación de ellas, se apartaron de sus malas costumbres, algunas se casaron y otras dedicaron su vida a la castidad.

Una vez, mientras Vitalio estaba saliendo de aquel lugar, se encontró con un joven que pretendía satisfacer sus placeres. Este joven, a pesar de su mala conducta, reaccionó violentamente ante la presencia del monje Vitalio que le pegó con rencor diciéndole: “¿Hasta cuándo seguirás practicando esta pésima acción, oh negociante de Cristo”, el anciano le contestó con benevolencia: “oh miserable, recibirás un golpe tan doloroso que reunirá a toda Alejandría alrededor tuyo.”

Pocos días después, Vitalio se durmió en el Señor en su celda. Nadie hubiera sabido de su muerte si no hubiera pasado lo siguiente:

Un día vino al encuentro del joven libertino ya mencionado, un esclavo negro y le dio un terrible bofetón diciéndole: “Esto te lo manda el monje Vitalio.” Los gritos dolorosos del joven reunieron a mucha gente; el joven adolorido empezó a gritar: “Oh siervo de Dios Vitalio, he pecado mucho ante Dios y ante ti.”

Toda la gente se dirigió hacia la celda del extraño monje, pero lo encontraron prosternado sin movimiento: murió en la oración. Cerca de él estaba escrito en la tierra: “oh Alejandrinos, no juzguen a nadie antes de tiempo, hasta la venida del Señor.”

Al difundirse la noticia, las mujeres ex-prostitutas salieron con velas y mirra hacia su celda para embalsamar su cuerpo, y anunciaron todo lo que el hombre de Dios hacía con ellas y alzaron su pureza, castidad y humildad.

Así pues la vida de este justo nos parece un martirio-testimonio propio de los santos de Dios quienes nunca piden gloria para sí mismos, sino para el Señor. Las oraciones de San Vitalio sean con nosotros. Amén.

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San Basilio el grande

san_basilioSan Basilio el Grande, arzobispo de Cesarea de Capadocia, recibió su educación primaria en una familia muy piadosa. Su abuela, su hermana, su madre y su hermano fueron canonizados. Su padre era profesor de oratoria y abogado. Al terminar sus estudios en Cesarea, Basilio estudió en famosas escuelas de Atenas. Al regresar a su patria fue bautizado y asignado al clero como lector. Después, durante mucho tiempo vive con los ermitaños en Siria, Mesopotamia, Palestina y Egipto. La vida en el desierto le agradaba a Basilio. Él encontró un lugar donde instaló su refugio. Con él estaba su amigo de la infancia San Gregorio (El Teólogo). El arzobispo de Cesarea, Eusebio, hizo regresar a San Basilio del desierto y lo ordenó presbítero. En el puesto del presbiterado, siendo el ayudante más cercano al arzobispo en los asuntos de la dirección de la Iglesia, San Basilio trabajaba mucho hasta el agotamiento. Él predicaba todos los días, a veces dos veces por día. En Cesarea y sus alrededores organizó hospitales, asilos y casas para los peregrinos

Tras la muerte de Eusebio (año 370), San Basilio fue ascendido a la cátedra de Cesarea. Casi todo el tiempo durante su servicio como arzobispo tuvo una tensa y dura lucha con los arrianos, los cuales tenían gran fuerza en los tiempos del emperador Constancio y más todavía en los tiempos del emperador Valente (los arrianos negaban la Divina naturaleza del Señor Jesús Cristo). En su lucha contra los arrianos San Basilio continuaba la labor de San Atanasio, e igual que él, era el irrompible pilar de la Ortodoxia. Le decían al emperador Valente que si Basilio se rendía al arrianismo triunfaría definitivamente. Entonces Valente envió a Cesarea al prefecto llamado Modesto, famoso por su crueldad en la persecución de los ortodoxos. Muy arrogante, Modesto llegó a Cesarea e hizo llamar a San Basilio. Al principio trataba de convencerlo, tentándolo con las promesas de diferentes favores del emperador si San Basilio se relaciona con los obispos inclinados al arrianismo. Luego, viendo su firmeza comenzó a amenazarlo con el secuestro de bienes, con destierro perpetuo y con la muerte. Con coraje, San Basilio le contestaba: “No tengo miedo al destierro porque toda la tierra es del Señor, es imposible quitar los bienes al quien no tiene nada, la muerte es para mi un bien porque me unirá con el Cristo para quien yo vivo y trabajo.” La grandeza de San Basilio sorprendió al prefecto. “Hasta este momento nadie se animó a hablar conmigo de esta forma” le dijo. “Tal vez tu nunca tuviste la oportunidad de hablar con obispo” le contestó modestamente San Basilio.

En este tiempo, el mismo emperador llegó a Cesarea. El emperador fue a la iglesia (en el día de Epifanía) donde oficiaba San Basilio. Su piadoso santo oficio y la gran multitud de la gente rezando enternecidamente sorprendieron al emperador. Sin embargo, tomó todas las medidas para que San Basilio acepte algún arreglo con los arrianos. Al encontrarse con la resuelta negativa, lo condenó al destierro. La inesperada enfermedad de su hijo hizo que suspendiera la sentencia y pidiera al Santo sus oraciones. Entonces los arrianos lograron que por lo menos fuese reducida la zona del arzobispo. (Anoimo — el obispo de la nueva zona de la ciudad de Tiana se convirtió en su rival y enemigo).

Para preservar a su diócesis de las intrigas de los arrianos, San Basilio organizó una diócesis especial en la ciudad de Sasima, ubicada justo en el limite de las zonas divididas. Para esta cátedra tan importante en la lucha con los arrianos él puso al frente a su amigo San Gregorio, al cual hace poco tiempo había ordenado como obispo. Pero San Gregorio no quiso ocupar este inquieto puesto porque no respondía a su estado espiritual.

Además de abnegada defensa de la Ortodoxia contra el arrianismo, el arzobispo Basilio había prestado otros grandes servicios a la Iglesia. Toda su vida y especialmente los nueve años de su servicio como arzobispo estaban llenos de una imparable labor. Sus numerosas cartas muestran su preocupación y el dolor de su alma relacionados con los desordenes en la Iglesia. También muestran como se preocupaba para que hubiese paz en el ambiente episcopal. Los refugios para los pobres, organizados por él que fueron pagados por una parte con el dinero que había heredado de sus padres y por otra parte con las donaciones. Estas obras eran tan grandes que parecía una ciudad. Durante las épocas de hambre en Cesarea, lo ciudadanos encontraron en él un generoso bienhechor. Fue fundador de alguno famosos conventos para los monjes y también creó las reglas de vida y de comportamiento de los monjes, las cuales siguen vigentes.

El piadoso santo oficio de San Basilio sorprendió mucho a Valente. Pero nosotros tenemos otro testimonio por parte del otro y más importante apreciador de la belleza espiritual :San Efrén de Siria. Guiado por inspiración divina, San Efrén llegó a la iglesia donde oficiaba San Basilio y quedó tan impresionado y motivado por todo lo visto y escuchado allí que expresó sus sentimientos en voz alta en su idioma sirio, llamando la atención de la gente. Esto sirvió para que entre San Basilio y San Efrén se estableciera una amistosa relación, lo que está demostrado en sus cartas. San Basilio se preocupaba por la uniformidad y el orden de los santos oficios, por eso explicó el orden de la Liturgia apostólica, la que se conoce como la Liturgia de San Basilio. Esta Liturgia se realiza todos lo domingos durante la Gran Cuaresma y en algunos otros días. También él compuso numerosas oraciones de uso en la iglesia. Las más conocidas son las que se leen de rodillas en el día de Pentecostés.

Para la Iglesia tienen mucha importancia los escritos de San Basilio, especialmente “El Hexamerón” (sobre los 6 días de la creación del Mundo) en los cuales se manifiesta no solo como un gran teólogo, sino también como el científico en el dominio de las ciencias naturales. También llegaron a nosotros: trece homilías sobre los Salmos, veinticinco homilías para distintas ocasiones, cinco libros contra los arrianos y “Los Ascéticos” sobre la Divinidad del Espíritu Santo.

La dura labor y dolores del alma agotaron sus fuerzas terminando su vida a los 50 años el 1 de enero del año 379.

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La Santa Eucaristía

                         El artíclulo es  tomado del libro “Guía pastoral para los Sacramentos“, Editado por nuestra Arquidiócesis

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Institución del Sacramento

Cristo, por si mismo, instituyó el sacramento del Eucaristía en la última cena, pues, “tomando el pan, lo bendijo, lo partió y dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo. Tomó luego una copa, dadas las gracias, se la dio diciendo: Bebed todos de ella, éste es mi sangre la del nuevo testamento, que derramada por muchos para la remisión de los pecados.” (Mt.26:26-28), (Cf. Mc.14:22-24, Lc.22:19-20, 1Cor.11:23-25). Y les encomendó que este sacramento se levantara seguido “haced esto en recuerdo mío” (Lc.22-19) “Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.” (1Cor.11:26).

Los sentidos de la Eucaristía

  1. La Eucaristía es la mesa del Señor donde Cristo se nos ofrece a si mismo como verdadera comida y bebida, en una ofrenda incruenta; es continuación de la misma ofrenda de la Cruz, donde el Sumo Sacerdote se ofreció a si mismo, por una vez, como un cordero por cuya sangre salvó al mundo y rompió el acta de sus pecados.
  2. La comunión es participación en el cuerpo y sangre del Señor, pues, el pan y el vino se vuelven, por la epíclesis (invocación) del Espíritu Santo, en el purísimo cuerpo y la preciosa sangre “la copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?” (1Cor.10:16).
  3. La reunión litúrgica- eucarística es la expresión más clara del misterio de la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Pues mientras la Iglesia es la que establece al Eucaristía, ésta forma a la Iglesia y une a sus miembros alimentándolos con la vida. Así la Eucaristía es el misterio de la reunión de la comunidad “porque aún siendo muchos, un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan” (1Cor.10:17), “Y a todos nosotros, que comulgamos de un mismo pan y un mismo cáliz, únenos los unos con los otros en la comunión de un sólo Espíritu Santo” (la liturgia de San Basilio).
  4. Por la comunión, se realizan la unión del hombre con Cristo y la permanencia en Él: “el que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él” (Jn.6:56). Esta unión y permanencia son las que otorgan al hombre la vida eterna “el que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitó el último día” (Jn.6:54).

La importancia de comulgar con frecuencia

Los fieles tienen que practicar, frecuentemente, la comunión acompañándola con una preparación adecuada, especialmente en los Domingos y fiestas.

Así, los fieles de la Iglesia, como se describes en los Hechos de los apóstoles: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del Pan y a las oraciones.” (Hech.2:42) puesto que el Señor Jesucristo es “el pan de vida” y quien “lo coma no muera” sino “tiene vida eterna.” Él dijo: “si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Jn.6:53).

No debe pensarse que la comunión es exclusiva de dos o tres veces al año. Antiguamente, se excomulgaba a quien se abstenía de la comunión tres domingos seguidos, o el domingo de la Pascua, sin pretexto.

La preparación para la Comunión

Es muy importante prepararse para la comunión: “Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.” (1Cor.11:27-29).

  • Reconciliación y comunión

La reconciliación con los hermanos es una condición principal para la participación de la Eucaristía. No es permitido participar en el precioso Cuerpo y Sangre del Señor a quien está en disputa con otro: “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano.” (Mt.5:23-24). Por eso en la Liturgia el diácono nos llama exclamando: “amémonos los unos a los otros, para que confesemos de unánime acuerdo.” (La Divina Liturgia).

  • Arrepentimiento y comunión

Comulga quien busca tener espíritu de humildad y arrepentimiento; así, hay que examinar la conciencia para que, quien ha resbalado o caído en un pecado grave, acuda al sacramento de la Confesión para que, con la disciplina y conducción paternal del sacerdote, y la divina Gracia que la otorga la Iglesia por este mismo, pueda seguir creciendo en el camino de la virtud alimentándose con el maná celestial.

  • Ayuno y oración

El hombre se prepara a si mismo, también, por el ayuno eucarístico, la oración y la lectura espiritual.

El ayuno eucarístico es una tradición eclesiástica muy antigua, y se hace absteniéndose de comer o beber desde la medianoche del día anterior. En caso de que la Divina Liturgia se haga por la noche, hay que abstenerse seis horas antes de la misma.

  • Modestia y conveniencia

Es muy importante que los fieles acudan a la Divina Liturgia desde su inicio.

Los fieles, mujeres y hombres, guardan la modestia en el vestido y apariencia; “que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de una alma dulce y serena: esto es precioso ante Dios.” (1Ped.3:3-4).

El verdadero alimento del fiel

Los preciosos Cuerpo y Sangre del Señor son el alimento de quien se ha bautizado en el nombre de la Santísima Trinidad y sellado por el Espíritu Santo.

La Eucaristía no termina con la salida de la iglesia, sino es una realidad continúa. Así pues tomando el fiel su alimento espiritual en la iglesia, rompe el muro de su egoísmo y se abre al amor de su hermano: “el sacramento de la Eucaristía es el misterio del hermano; nuestro juicio será según conectemos al misterio del Cristo presente en la santa Eucaristía con el misterio de su propia presencia en los hombres, los hermanos.” (San Crisóstomo, 50° homilía sobre el evangelio de san Mateo).

A cerca del “Evangelio de Judas”

A CERCA DEL “EVANGELIO DE JUDAS”
EL ABUSO DE LAS VERDADES DEL EVANGELIO PARA CREAR UN EVENTO MEDIÁTICO

Por Dr. Daniel Ayuch
Profesor Asociado de Sagradas Escrituras
Instituto de Teología San Juan Damasceno
Universidad del Balamand
www.danielayuch.com

 

Traicion_de_JudasDurante el mes de Abril de 2006 el canal de televisión National Geographic emite asiduamente (dos veces por semana) un documental titulado “El evangelio de Judas.” El tema de este programa ha sido ampliamente difundido en las revistas y diarios nacionales e internacionales y pone en tela de juicio la historicidad del Nuevo Testamento y la credibilidad de la doctrina de la Iglesia. En el período en que los cristianos del Oriente y Occidente festejan la fiesta más importante del año, la Pascua de Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, una vez más los medios de comunicación se interponen para distraer la atención hacia temas que intentan poner en duda el valor de los tesoros tradicionales del Cristianismo. Esta vez, a diferencia del best seller de Dan Brown o del taquillero film de Mel Gibson, la atención recae sobre la persona de Judas y lo que se dio a llamar como “El evangelio de Judas.” Cuál es el origen de este documento, cuándo y dónde fue escrito, qué contiene y qué relevancia tiene para el Cristianismo y para la comunidad científica, son algunas de las preguntas que trataremos en este artículo. Por otra parte discutiremos algunas de las especulaciones más defendidas por el programa televisivo.

La única copia del “evangelio de Judas” que conocemos hasta ahora fue encontrada en una gruta cercana a la ciudad de Minia (Egipto) en los años setenta del siglo pasado. Un anticuario de Zurich la compró en el año 2000. El manuscrito se compone de 31 páginas escritas en copto, que es una lengua egipcia antigua del tiempo del imperio romano y con grandes influencias del griego clásico. Un equipo de investigadores bajo la dirección del profesor Rudolf Kasser, profesor de copto y emérito de la Universidad de Ginebra, trabajaron en la restauración y traducción del mismo. A través de la prueba del Carbono 14 pudieron ubicar el manuscrito en el período que va de la segunda mitad del siglo tres hasta la primera mitad del siglo cuatro después de Cristo. Existe un número importante de manuscritos descubiertos en Egipto, tales como el evangelio de Tomás, el evangelio de los egipcios, el evangelio de Felipe, el evangelio de María Magdalena, el evangelio de la verdad. Estos documentos que se dieron a llamar “evangelios” forman parte de la famosa biblioteca de Nag Hammadi que fue descubierta en 1945 y cuyos textos fueron publicados en traducciones completas por primera vez a partir de 1978.

Todos estos escritos coptos descubiertos en la modernidad pertenecen a las comunidades gnósticas que eran particularmente importantes en Egipto antiguo. El término gnóstico proviene del griego gnosis que significa conocimiento. Los gnósticos creían en la existencia de una fuente superior de la bondad llamada la Mente Divina. Cada ser humano lleva consigo una chispa de esta mente divina pero el mundo material le imposibilita reconocerla. Para los gnósticos no era suficiente afirmar que el mundo material es inferior, tal como enseñaban la mayoría de los sistemas filosóficos griegos, sino que iban mas allá y señalaban que este mundo material es malo, sea cual fuera la causa de su existencia: Satanás, un dios creador, un demiurgo o un dios malo. Todas las cosas en relación con la materia, tales como el cuerpo, el matrimonio y las relaciones sexuales, son intrínsicamente malas.

Una de las mayores diferencias entre el Cristianismo y el gnosticismo radica en la doctrina del origen del mal en el mundo. Los cristianos creen que Dios es bueno y que creó un mundo bueno. El hombre ha abusado de la libertad otorgada y ha introducido el pecado y la corrupción al mundo; lo que causó el sufrimiento y el desorden. Los gnósticos, sin embargo, atribuían la existencia del mal al dios creador, quien tuvo la intención de establecer un mundo corrupto. Así, éstos entendían que algunos de los personajes del Antiguo Testamento eran realmente modelos a pesar de los malos actos que cometieron en sus vidas. Mencionemos por ejemplo a Caín que mató a su hermano Abel y a Esaú que cambio su primogenitura por un plato de lentejas y persiguió por años a Jacob. Por lo tanto, la persona de Judas y su rol desfavorable en contra de Jesús cuadra perfectamente en el pensamiento gnóstico que enseña el consentimiento divino a la existencia del mal en el mundo. Esto explica porqué la iglesia primitiva rechazó estas doctrinas que disienten por completo con la visión cristiana de la creación. Cualquier conclusión que intente explicar este rechazo de otra manera es muy probablemente una lectura ficticia y tendenciosa de los hechos.

Las agrupaciones gnósticas eran de carácter elitista, cerradas al mundo y sólo dispuestas a adoctrinar a sus iniciados. Se consideraban elegidos y diferentes de cualquier otro tipo de grupo religioso. Ésa es la razón principal por la que la literatura gnóstica permaneció secreta y oculta. Resultaría impreciso clasificar a los documentos gnósticos como escritos meramente “cristianos” puesto que el gnosticismo era un movimiento sincretista, es decir que combinaba las creencias de diferentes religiones y escuelas filosóficas tales como el Cristianismo, el Judaísmo, las religiones romanas y la filosofía griega. El “evangelio de Judas” pertenece a esta categoría de documentos y tiene un gran valor histórico para aquellos que investigan las creencias gnósticas pero no suponen ningún desafío para el cristianismo tal como lo enseña la iglesia.

Lo que el documental anteriormente mencionado afirma a cerca del “evangelio de Judas” es más que afín a las creencias del gnosticismo. En este escrito, Judas es el único que sabe y conoce. Por ello, es él quien recibe de Cristo la orden de “sacrificarás el hombre que me reviste.” Efectivamente, este texto gnóstico muestra un Jesús que está lejos de ser un verdadero hombre, sino que más bien se reviste de un cuerpo humano del cual Judas habrá de liberarlo. Además, Judas sabe que toda la humanidad lo rechazará para siempre, a excepción de los gnósticos que lo conocen y saben el contenido de su evangelio.

San Ireneo de Lyon (mártir en el 200 d.C.) mencionó la existencia de las agrupaciones gnósticas en su libro “contra las herejías.” Allí escribió a cerca de una secta llamada de los cainitas. En el libro 1, capítulo 31 San Ireneo menciona que los cainitas insistían en el conocimiento especial de Judas y que este último cumplió una misión secreta cuando entregó a Jesús a las autoridades judías y que todo esto estaría mencionado en un relato ficticio que ellos dieron el nombre de evangelio de Judas. Sin embargo, nosotros no podemos afirmar con certeza que “el evangelio de Judas” mencionado por Ireneo sea el mismo documento que tenemos ahora y que es estudiado por el documental de la National Geographic. Todavía se desconoce la fuente de este documento: ¿fue escrito en griego primeramente y luego traducido al copto o es que se trata de un texto copto auténtico?

¿Qué veracidad histórica tendría entonces “el evangelio de Judas”? Si consultamos los Evangelios canónicos veremos que los mismos están en desacuerdo respecto a la causa que llevó a Judas a entregar a Jesús. Mateo relata que Judas entregó a Cristo por dinero (Mt 26:14-15), mientras que Marcos no menciona la razón. Lucas y Juan afirman que Satanás entró en él y lo llevó a entregar a Cristo (Lc 22:3; Jn 13:27). Tampoco encontramos un relato unificado a cerca de la muerte de Judas. Según el Evangelio de Mateo, Judas se ahorcó (Mt 27:5). Por otra parte, Hechos de los Apóstoles menciona que Judas “adquirió un terreno, y cayendo de cabeza se reventó por el medio, y todas sus entrañas se derramaron” (Hch 1:18). Las diferencias de detalle en estos relatos se deben sobre todo al hecho de que el Nuevo Testamento no se preocupa tanto por demostrar la veracidad histórica de lo que narra, sino que más bien le interesa remarcar su sentido teológico. En los relatos es común denominador que fue Judas quien lo entregó y que Judas después se separó del grupo de los 12 apóstoles. Estos dos puntos toman aún mayor veracidad histórica gracias al contenido de las divergencias del detalle porque confirman tradiciones diferentes que dan un testimonio común. Esto es lo que la historiografía moderna llama el principio del testimonio múltiple. Finalmente, los autores del Nuevo Testamento presentan en todos los casos una lectura “creyente” más que meramente histórica. Esta lectura creyente se completa en la totalidad del canon bíblico y no en una lectura tendenciosa de un solo pasaje.

Aquí llegamos a un punto delicado en las deducciones del documental publicado: el Nuevo Testamento y especialmente el Evangelio de San Juan serían responsables de las diferentes acciones antisemitas cometidas contra el pueblo judío a lo largo de la historia. Y se deduce que el Evangelio de Judas podría ahora aportar un cambio puesto que este personaje (cuyo nombre en hebreo es muy similar al de “judío”) rescataría su rol positivo entre los discípulos. Este tipo de análisis está completamente fuera de contexto y se entiende solamente si se aplica un método de interpretación literal a las Escrituras. Además, si aplicásemos el mismo método exegético literal en el Antiguo Testamento, se podría llegar a deducir que el Antiguo Testamento enseña el odio contra las naciones no judías, o que justifica matar para conseguir una tierra supuestamente otorgada por derecho divino. Es por ello que los textos de la Biblia no pueden ser leídos sino dentro de su contexto canónico según lo ha dispuesto la Tradición de la Iglesia y haciendo uso de la razón y el espíritu crítico. Ni el Nuevo Testamento ni ningún texto bíblico permiten el odio contra el ser humano, ni enseñan el racismo ni la discriminación. Basta con decir la síntesis de la interpretación de las Escrituras que Jesús nos presenta en Mateo:

Pero al oír los fariseos que Jesús había dejado callados a los saduceos, se agruparon; y uno de ellos, intérprete de la ley, para ponerle a prueba le preguntó: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? Y Él le dijo: AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE. Éste es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. (Mt 22:34-40)

Aquí vemos un Jesús que enseña que la relación del ser humano con Dios y con el prójimo está basada principalmente en el amor tal como lo entienden las Sagradas Escrituras. Sin duda, el Evangelio de Judas presenta una interpretación muy diferente de Jesús. Una interpretación que el evento mediático de hoy intenta llamar “auténtica”. Sobre todo el documental del que todo el mundo habla hoy, se vale de la polisemia de la palabra “auténtico” para confundir más y más al espectador. ¿Que significado tiene decir que el manuscrito sea auténtico? ¿Es que acaso se insinúa que fue Judas quien lo escribió? ¿O que el relato a cerca de quién es Jesús es auténtico? ¿O simplemente significa que el manuscrito es auténticamente un escrito gnóstico de la antigüedad, y mas precisamente de los siglos III o IV d.C.? Los especialistas saben que es éste el único grado de autenticidad que se le puede otorgar al manuscrito y que pensar en una autoría auténtica o en un relato auténtico de la persona de Jesucristo o de los apóstoles está muy lejos de ser probable.

Sin duda alguna, los resultados de la investigación a cera del “evangelio de Judas” contribuirán con su grano de arena para una mejor comprensión de los movimientos religiosos y filosóficos del imperio romano contemporáneos al Cristianismo antiguo. Por otra parte, el manuscrito difícilmente contribuirá al conocimiento que ya tenemos de Judas Iscariote, puesto que no se fundamenta en hechos históricos creíbles. Además, este documento no afecta en lo más mínimo la esencia de la fe cristiana a pesar de lo sostenido por la propaganda del programa televisivo.

La insistencia permanente de los productores del programa a cerca de una probable conspiración por parte de la Iglesia para impedir la revelación de algunos hechos privados de Jesús y sus discípulos y cuyo iniciador habría sido el mismo San Ireneo, carece por supuesto de todo fundamento científico e histórico; aún cuando las teorías de conspiración resulten tan atractivas para las casas editoriales y para los grandes productores cinematográficos. En realidad, cualquier ciudadano puede comprar una copia de los evangelios gnósticos en una buena librería.

Las teorías de conspiración han resultado ser muy remunerativas en los años noventa cuando el aparato mediático internacional insistió en revelar los “secretos” de los manuscritos de Qumrán, también llamados los manuscritos del Mar Muerto. También el libro de Dan Brown que pretendió revelar “los secretos” de Jesús y la Iglesia, resultó ser un suceso sin precedentes en el mercado. No es casualidad que la fecha elegida para revelar los textos del “evangelio de Judas” coincida con las celebraciones de Pascua y poco antes del lanzamiento mundial de la película “El código Da Vinci” programado para el 19 de Mayo de 2006. Esta estrategia de marketing conduce a la gente a la fiebre del consumo colectivo, lo cual trae consigo grandes ganancias para la industria mediática aún cuando todo esto sea a expensas del Evangelio y la Fe Cristiana.

Cabe agregar finalmente, que este tipo de teorías a cerca de Judas no son nuevas. Son muchas las variantes de Judas que han ido surgiendo en la modernidad ya cansada de la clásica idea de un Judas traidor que fue tan desgastada por las artes y la literatura. Así por ejemplo, tenemos el musical Jesucristo Superstar de 1973 en el que Judas está representado por un hombre negro que dice al entregar a Jesús: “En verdad, no he venido aquí por mi voluntad” insinuado su desacuerdo a la entrega. También se puede mencionar la novela de Nikos Kazantzakis “La última tentación de Cristo” de 1951 que fue llevada al cine por Martin Scorsese en 1988. En ambas obras, Judas es un poco la conciencia de Cristo y le insta a llevar a cabo su misión mesiánica, es decir, organizar una revuelta con el pueblo a partir de Jerusalén. En este contexto podemos mencionar también la famosa novela de Taylor Caldwell titulada “Yo, Judas” de 1977.

Desde hace mucho tiempo que las acusaciones en contra de la Biblia se han ido incrementando. Mas aún, desde fines del siglo pasado los textos que ponen en duda algunos aspectos de la persona de Jesucristo también se han multiplicado. Sin embargo, la Biblia permanecerá siempre inmutable frente a estos desafíos puesto que su mensaje es consistente y coherente en todos sus componentes. El objetivo principal de la Biblia es proclamar el amor divino y las obras que Dios hizo por el hombre a través de Jesucristo y el Espíritu Santo en la Iglesia. Quien haya estudiado científicamente la Biblia sabe muy bien que es imposible considerarla como un libro que falte a la verdad o que lleve a la confusión; muy por el contrario, la Biblia es un libro genuino y auténtico que se dirige a toda la humanidad y que llama a contemplar las buenas cosas que Dios puso en el corazón de los hombres y en toda la Creación.

Dr. Daniel Ayuch

18 Abril 2006

La Pasión de Cristo

pasion_de_cristoEl objeto de escribir esta nota no es hacer una crítica especializada sobre la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson, ya que no soy especialista, sino que es la visión de un sacerdote ortodoxo expresando qué opina la Iglesia respecto a lo que la película expone. Si bien, se trata de una opinión personal, no obstante considero que está basada en la Biblia y en los Santos Padres.

Es muy claro que la película utiliza pasajes del Evangelio y palabras del Señor, algunas veces literalmente, tal como aparecen en los relatos de uno u otro de los cuatro evangelistas. Pero hay que recordar que los herejes también han utilizado pasajes evangélicos y han enfatizado palabras del mismo Cristo o de los Apóstoles. No se pretende aquí ofender ni a la película ni a su producción, sino lo que se quiere exponer es que las escenas, aún tratando de dar cuerpo a auténticas palabras citadas en la Sagrada Escritura, no tienen la infalibilidad de las mismas y no pasan de ser una mera lectura de éstas.

Viendo la película, me permito hacer estas observaciones con el propósito de enfocar nuestra fe en el camino recto:

1. Los Cuatro Evangelios, aunque mencionan los azotes, la corona de espinas y, por supuesto, la crucifixión, omiten los gritos y reacciones del mismo Cristo, porque lo que se anunció fue a un Cristo Dios Fuerte, que se dirige a su Pasión por su propia voluntad, que de antemano había dicho a los Apóstoles: “mirad que subimos a Jerusalén y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron para el Hijo del hombre…” (Lc. 18, 32). Quien lee los capítulos 18 y 19 del Evangelio según San Juan, comprende que Cristo es la Luz que vence a la oscuridad; corrupción, odio, indiferencia, traición y crueldad, han formado la noche, de la cual, Jesús salió victorioso. Pero como Él mismo dice: “la Luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron.” (Jn.1, 5). Entonces Cristo, entrando en toda esta “oscuridad”, la ilumina. En su oración al Padre, aquella noche, lo dijo: “Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo…” (Jn.17, 1), pues la Gloria que manifiesta en la Resurrección es la misma oculta en la Cruz.

2. La película muestra las torturas de la forma más violenta posible, con el propósito de enfatizar que la Pasión era algo que ninguna persona hubiera podido aguantar. Considero que sí ha habido torturas similares o más extremas, pues la cruz era una pena común, y el sadismo, a lo largo de la historia, ha inventado los medios más horrendos que se pueda imaginar. Pero, en realidad, lo más dramático de todo es la muerte por sí misma, mientras todo lo demás –dolores, provocaciones, enfermedades, etc.- surge en consecuencia. Quizás para nosotros, caídos, la muerte es un acontecimiento normal al que nos enfrentamos día tras día, así que sólo nos hace falta ver a Cristo, que tanto sufrió de dolor, para hacernos sentir la grandeza de su sacrificio; pero si tomamos en cuenta que Cristo es el Dios Inmortal, la Vida, comprenderemos que la Cruz fue puesta en el destino de Jesús de Nazaret desde la Concepción, desde el momento que Dios se “despojó a sí mismo, tomando condición de siervo” (Flp.2, 7), y se realizó su plenitud en el momento que Cristo clamó “todo está cumplido” (Jn.19, 30), es decir, en su muerte en la Cruz.

3. Una impresión unánime de los espectadores se expresa con un “¡pobrecito Dios!.. ¡cómo lo trataron los hombres!”, o -como si fuese una devoción penitencial- “¡cómo lo tratamos, los hombres!” En realidad, si comparamos este mensaje de la película con la predicación de los Apóstoles en los “Hechos de los Apóstoles”, encontramos muchas diferencias. En el capítulo 2 del libro antes mencionado, Pedro, al recibir el Espíritu Santo en Pentecostés, predica a los judíos de Jerusalén y les recuerda a Jesús, a quien “vosotros le matasteis, clavándole en la cruz por mano de los impíos”, y aunque fácilmente hubiera podido trasmitirles este sentimiento de culpabilidad, dado que ellos fueron testigos oculares y, más aún, ejecutores de la muerte, prefiere ir hacia la esencia de la fe: “a éste, pues, Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio…” (Hch.2, 24). Pues la Resurrección no es una escena adicional que alivia la crueldad de las escenas anteriores, sino es el prisma por el cual los evangelistas contemplaron y narraron la vida del Señor, incluida la Pasión.

Como conclusión de esta nota, me gustaría poner lo que canta nuestra Iglesia Ortodoxa en el Viernes Santo, por boca del Señor que habla a su Madre: “Madre, la tierra me ocultó por mi voluntad; los guardianes del Hades temblaron al verme envuelto con la túnica de venganza. Pues, como Dios que he vencido a los enemigos por la Cruz, resucitaré y te engrandeceré.”

La Epístola de San Pablo a Felimón

paul_apostleOnésimo es el destinatario de la carta del Apóstol Pablo a Filemón (la carta más pequeña de San Pablo).

Filemón, a quien san Pablo envió su carta, era un hombre desahogado de Colosi, recibió la fe de mano de San Pablo, así que abrió su casa como una iglesia donde se reunía la asamblea de Colosi.

Onésimo era un siervo de Filemón, pero un día le robó y huyó de la ciudad. Por algúna razón, el siervo Onésimo se encontró en la cárcel junto con San Pablo quien le enseñó el Evangelio de la salvación, así que, aceptando la fe, se bautizó. “Te ruego a favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo” escribe San Pablo a Filemón.

San Pablo manda, con el mismo Onésimo, una carta dirigida al amo Filemón pidiéndole que acepte al ya “útil para ti y para mi” Onésimo pero “no como un esclavo, sino como algo mejor que un esclavo: como un hermano querido.”

La carta es pequeña y de carácter personal, mas nos enseña el amor pastoral que tiene san Pablo a ambos, sus hijos espirituales de diferentes niveles sociales:

Aunque San Pablo tenía una palabra tan respetable en todas las Iglesias, vemos que no está ordenando a Filemón, sino pidiéndole con mucho cariño “aunque tengo en Cristo bastante libertad para mandarte lo que conviene, prefiero más bien rogarte en nombre de la caridad, yo, este Pablo ya anciano, y además ahora preso de Cristo Jesús.”

También, aunque le manda al siervo Onésimo para que sea recibido de nuevo en la casa del amo, habla de él con mucho respeto, no recordando su pasado sino el cariño que le tiene “te lo devuelvo, a éste, mi propio corazón.”

Entre las líneas de esta carta, el mensaje del Cristianismo no determina ningún orden social del mundo cuyo construcción es efímera, alterable y corruptible, sino pretende liberar a los hombres y hacerlos que, encontrándose en cualquier estructura social y de cualquier época, sientan, vivan y reaccionen como libres, pero con la libertad que Cristo otorga.

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