Boletín del 19/06/2016

Domingo de Pentecostés

PENTECOSTES

 

Oh Santísimo Espíritu que procedes del Padre
y que, por el Hijo, vienes sobre los  iletrados Discípulos:
salva y santifica a todos los que te reconocen como Dios.
                                                                                                              Exapostelario

Himnos del Liturgia

Tropario Domingo de Pentecostés

Tono 8

audio27¡Bendito eres Tú, oh Cristo Dios nuestro, 
que mostraste a los pescadores sapientísimos
cuando enviaste sobre ellos el Espíritu Santo,
y por ellos el universo pescaste!
¡oh Amante de la humanidad, gloria a Ti!

Condaquio Domingo de Pentecostés

Tono 8

audio27Cuando el Altísimo descendió en Babel,
confundiendo las lenguas, dispersó las naciones;
mas cuando repartió las lenguas de fuego,
llamó a todos a la unidad. Por lo cual,
glorificamos unánimemente al Santísimo Espíritu.

Lecturas Bíblicas

Hechos de los Apóstoles (2: 1-11)

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén judíos, hombres piadosos que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues, ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

Evangelio según San Juan (7: 37-52; 8:12)

En el último día de la fiesta, que es el más solemne, Jesús se puso de pie, y alzo la voz diciendo: «Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba. El que crea en Mí, como dice la Escritura, de su interior emanarán ríos de agua viva.» Esto lo dijo refiriéndose al Espíritu Santo, que iban a recibir los que creyesen en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús todavía no había sido glorificado. Muchos entre la gente, al escuchar estas palabras, decían: «Éste ciertamente es el profeta.» Otros decían: «Éste es el Cristo.» Mas algunos replicaban: «¿Por ventura el Cristo va a venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de Belén, donde David moraba, vendrá el Cristo?» Con esto, se suscitaron disputas entre la gente del pueblo sobre Él. Algunos de ellos querían prenderlo, pero nadie le echó mano. Los guardias volvieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: «¿Por qué no lo han traído?» Respondieron los guardias: «Jamás hombre alguno ha hablado como habla este hombre.» Les dijeron los fariseos: «¿También ustedes se han dejado engañar? ¿Acaso algún magistrado o fariseo ha creído en Él? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.» Les respondió Nicodemo, el que había ido antes a ver a Jesús y que era uno de ellos: «¿Acaso nuestra Ley condena a un hombre sin haberle oído primero y sin saber lo que hace?» Le respondieron así: «¿Es que tú también eres de Galileo? Examina bien las Escrituras, y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta.»

Jesús les habló de nuevo y dijo: «Yo soy la Luz del mundo. El que me siga no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida.

Mensaje Pastoral

Pentecostés

He aquí a los discípulos reunidos en Jerusalén, tal como lo había mandado el Señor el día de su Ascensión: «que no se ausentasen deSeminarians Icon Jerusalén, sino que aguardasen la promesa del Padre» (Hch 1:4).

«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.» Pentecostés es el nombre de la fiesta judía  –cincuenta días después de Pascua (la palabra es de origen griego y forma un derivado del número «cincuenta»)– en la cual recordaban la entrega de los diez mandamientos a Moisés y también la renovación del templo de Jerusalén en el tercer siglo antes de Cristo. Eso explica la presencia de muchos judíos de todas las naciones en la Ciudad, que darían crédito del acontecimiento divino: «Había en Jerusalén judíos, hombres piadosos que allí residían, venidos de todas la naciones que hay bajo el cielo.»

Entonces, en aquel Pentecostés, los apóstoles estaban reunidos esperando la promesa. Seguramente se encontraban en la misma estancia superior en la que comieron la Pascua con Cristo. En el icono de la fiesta se ve atrás de ellos un edificio elegante que adorna la escena, mas el acontecimiento no ocurre adentro, el lugar no lo contiene; la reunión de los apóstoles está por encima del tiempo y del espacio, y lo que celebramos hoy no es solo un evento que aconteció en aquel Pentecostés sino la realidad de que, a partir de ese día, la Iglesia vive un Pentecostés constante: el descenso del Espíritu Santo sobre los fieles. Él, Quien les otorga la potestad y la posibilidad   de   llamar   a   Dios   «Abba,   Padre»  (Gal 4:6); sin Él «nadie puede decir ¡Jesús es el Señor!» (1Cor 12:3), ya que Él, como Jesús nos ha prometido, «os lo enseñará todo y os recordará todo lo que Yo os he dicho» (Jn 14:26).

«De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban»; viento, ruido y fuego siempre han sido señales de la presencia de Dios: el Espíritu Santo que desciende sobre los apóstoles es Dios, es la tercera Persona de la Santísima Trinidad, a Quien anunciamos en el Credo que «con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado».

«Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.» El icono ilustra las lenguas surgidas de la misma fuente. El mismo Espíritu Santo desciende sobre los reunidos y sobre cada uno de ellos personalmente; se les otorga como un don personal que, aunque obra en ellos a través de diferentes carismas, les une en la fe común, a fin de que formen los miembros diversos pero del mismo cuerpo místico, la Iglesia, cuya Cabeza es el Señor: «Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo» (1Cor 12:4). Y el bautizado, a su vez, al ser ungido con el santo Crisma, recibe su propio Pentecostés: «el sello del don del Espíritu Santo», como exclama el sacerdote mientras sella el cuerpo del ya discípulo con la Unción.

En el icono, los apóstoles que se presentan son, del lado derecho: Pablo, Juan, Lucas, Andrés, Bartolomé y Felipe; y de lado izquierdo: Pedro, Mateo, Marcos, Santiago, Simón y Tomas. Esta presentación, y en el orden mismo, es la que podemos observar en los iconostasios de todos los templos ortodoxos. Nótese que hay tres apóstoles que realmente no forman parte del grupo de los Doce: Pablo, Lucas y Marcos; la importancia de su obra en la Iglesia hizo necesario que se contaran entre los apóstoles en el recuadro de Pentecostés. El iconógrafo, como un teólogo, expresa el significado de «apóstol» en un sentido más amplio pasando por alto la restricción literal del concepto. Pablo es el apóstol de las naciones, y Marcos y Lucas son dos de los cuatro Evangelistas cuya labor ha sido fundamental en la difusión y conservación de la fe.

pentecostes-300x175El icono también ilustra un detalle expresivo: el rey coronado que representa a las naciones, el cosmos que espera «el Don del Espíritu Santo»; encarcelado en una cueva oscura, que todavía no ha sido iluminado con la Luz de Cristo; un viejo cansado que lleva sobre sí el pecado del hombre caído; rehén del jefe de este mundo, Satanás; humilde y tranquilo, que lleva un lienzo con doce manuscritos que simbolizan las voces de los apóstoles. En pocas palabras, el icono nos ilustra dos planes: el del mundo nuevo, el universo divinizado y ardiente por el fuego divino; y el del rey recluido en su oscuridad, no le satisfacen las joyas de este mundo que lo adornan sino que espera la Luz y anhela la lluvia que viene del cielo e inunda con gracia abundante la tierra sedienta.

La lucha del cristiano es brincar del encerramiento de su mundo inferior a la «estancia superior», donde la flama del Espíritu Santo encenderá su corazón, quemando las espinas del pecado e iluminando todo su ser.

Nuestra Fe y Tradición

Postración en Pentecostés

El domingo de Pentecostés, después de la Divina Liturgia, participaremos en el Servicio de la Postración.Doblamos las rodillas ante el Espíritu Santo que desciende sobre los Apóstoles y sobre toda la Iglesia reunida. ¿Qué es lo que ofrecemos al hacerlo?

Dios como misericordioso no forza nuestra libertad, y nos pide siempre correspondencia y consentimiento, lo que nosotros hoy expresamos en postración ante Él y exclamamos: Espíritu de Verdad, «Ven a habitar en nosotros, purifícanos de toda mancha y salva, Tú que eres bueno, nuestras almas». Amén.

Sobre el Espíritu Santo

El Espíritu Santo recibe el título de Señor al igual que  Dios el Padre y Cristo, Su Hijo. Es el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo. El esTrindad Eterno, No Creado, y Divino; existiendo desde siempre con el Padre y el Hijo; perpetuamente adorado y glorificado con Ellos en la unidad de la Santa Trinidad.

 Tal como el Hijo, nunca hubo un momento cuando el Espíritu Santo no existía. El Espíritu está antes de la creación. Él sale de Dios, como el Hijo, en una procesión eterna, fuera del tiempo. “Procede del Padre”, en la eternidad de un movimiento divinamente instantáneo y perpetuo. (Juan 15, 26).

 La Doctrina Ortodoxa confiesa que Dios el Padre es el origen y fuente eterna del Espíritu, tal como es fuente del Hijo. Sin embargo, la Iglesia afirma también que la manera de la revelación al Padre y de salida del Padre es diferente entre el Hijo y el Espíritu: el Hijo es engendrado, es nacido del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre. Muchos santos varones inspirados por Dios y con una verdadera experiencia de Su Vida Trinitaria han intentado explicar la distinción entre la “procesión” del Espíritu y la “generación” del Hijo. Para nosotros es suficiente reconocer que la diferencia entre las dos está en la distinción entre las personas divinas del Hijo y del Espíritu y sus acciones en relación al Padre, así como en su relación Uno al Otro, y con el Mundo. Es necesario además resaltar que todas las palabras y conceptos acerca de Dios y la divinidad incluyendo a los de “procesión” y “generación”, solo tienen una importancia secundaria ante la visión mística de la Realidad Divina que ellos expresan. Dios puede ser mas o menos comprendido por el hombre puesto que Él ha deseado revelarse a Sí mismo. Sin embargo, la esencia de Su Existencia Trina permanece – y siempre permanecerá- esencialmente inconcebible a nuestras mentes e inexpresable a nuestros labios humanos, creados. Esto no quiere decir que hablar acerca de Dios no tenga sentido. Solo significa que las palabras son inadecuadas para La Realidad que tratan de expresar.

Con la afirmación de la divinidad del Espíritu Santo, y el deber de adorarlo y glorificarlo con el Padre y el Hijo, la Iglesia Ortodoxa afirma que la Realidad Divina, que se llama también la Deidad o la Divinidad en la Tradición Ortodoxa, es la Santísima Trinidad.

 Sentencias de los Padres del Desierto

  • Decía un anciano: «Si uno habita en una región sin dar fruto en ese sitio, el mismo lugar le arrojará porque no ha producido el fruto del país».
  • Decía un hermano a propósito de los malos pensamientos: «Por amor de Dios, hermanos, reprimamos los malos pensamientos como reprimimos las malas obras».
  • Un anciano dijo: «No te agrade todo lo que te digan, ni te prestes a cualquier conversación. Sé tardo para creer y pronto para decir la verdad».

Comunicado del Secretariado del Santo Sínodo de Antioquía

Balamand, 6 de junio de 2016

Decisión sinodal

Como parte de la séptima sesión extraordinaria del 25 de mayo de 2016, el Santo Sínodo de la Iglesia de Antioquía llevó a cabo el 6 de junio de 2016, una reunión presidida por Su Beatitud el Patriarca Juan X en presencia de Sus Eminencias los obispos para estudiar los últimos pronunciamientos de las Iglesias ortodoxas autocéfalas con respecto al Gran Sínodo Pan-ortodoxo (en adelante “Gran Sínodo”) y su temario. Con el objetivo de definir la posición de la Iglesia de Antioquía al respecto, teniendo en cuenta la decisión del Santo Sínodo del Patriarcado Ecuménico del 31 de mayo de 2016, que estipula la formación de “un comité de representantes de las Iglesias de Antioquía y Jerusalén que habrá de reunirse inmediatamente después del Gran Sínodo bajo la coordinación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla” a fin de resolver la violación de la Iglesia de Jerusalén a los límites canónicos de la Iglesia de Antioquía en el Emirato de Qatar.

Después de haber estudiado las diferentes posiciones de las Iglesias ortodoxas autocéfalas, los Padres del Sínodo observaron que:

1. Un cierto número de estas Iglesias expresaron sus opiniones divergentes con respecto a la mayoría de los temas incluidos en el orden del día del Gran Sínodo, y algunas de ellas rechazan la versión actual de ciertos documentos presentados al Gran Sínodo, expresándolo abierta y explícitamente en las decisiones de sus respectivos Santos Sínodos;

2. Un cierto número de Iglesias expresaron sus reservas de fondo sobre los aspectos organizativosdel Gran Sínodo, su costo financiero y las modalidades de hacer efectivas las decisiones tomadas durante la Synaxis de los Primados de las Iglesias ortodoxas en Chambésy en 2016;

3. La Iglesia de Bulgaria adoptó, el pasado 1 de junio de 2016, una decisión sinodal en la que se enumeransus reservas y se solicita a Su Santidad el Patriarca Ecuménico que posponga la celebración del Gran Sínodo a una fecha posterior, sin dejar de seguir trabajando para una preparación eficaz. De lo contrario, han estipulado que no participarán;

4. La Iglesia de Rusia adoptó una decisión sinodal, el 3 de junio de 2016, en la que propuso la celebración de una reunión preconciliar antes de la fecha del Gran Sínodo para examinar las diversas cuestiones pendientes y llegar a un consenso sobre las observaciones formuladas por las Iglesias acerca de los documentos sinodales, y destacó la necesidad de respetar el principio de unanimidad en la participación de todas las Iglesias autocéfalas en este Sínodo;

Los Padres del Santo Sínodo de Antioquía también evaluaron que:

1. Las observaciones y las reservas de la Iglesia de Antioquía al reglamento interno de funcionamiento del Gran Sínodo y a las decisiones de la Synaxis de los Primados de las Iglesias ortodoxas celebrada en Chambésy del 21 al 28 enero de 2016, no han sido tenidas en cuenta hasta ahora, como así tampoco su negativa a corroborar estos dos documentos. Hecho que desobedecea los principios básicos acordados para toda acción ortodoxa común, según fueron instituidos por Su Santidad el Patriarca ecuménico Atenágoras I en el lanzamiento de los trabajos preparatorios en vista al Gran Sínodo, los cuales exigen la unanimidad de las Iglesias autocéfalas en todas las decisiones;

2. El documento sobre el sacramento del matrimonio y susimpedimentos todavíafigura en el temario del Gran Sínodo, a pesar de no haber sido corroborado ni por la Iglesia de Antioquía ni por la Iglesia de Georgia;

3. La cuestión de la diáspora forma parte del temario del Gran Sínodo sin la menor evaluación del trabajo realizado por las Asambleas Episcopales, y sin tener en cuenta la posición expresada muchas veces por la Iglesia de Antioquía a cerca de la necesidad de celebrar una sesión extraordinaria para evaluar el trabajo de estasAsambleas y sugerir soluciones eclesiales apropiadas antes del Gran Sínodo. De hecho, estas Asambleas fueron creadas “por un período de transición y con el fin de preparar el terreno para una solución adecuada a la cuestión de la diáspora antes de la Gran Sínodo, de modo que este últimosea capaz de encontrar una solución canónica” (artículo 1.b de la decisión sobre la Diáspora ortodoxa, aprobada por la 4ª Conferencia Pre-Conciliar Ortodoxa deChambésy, 6 a 12 junio de 2009). Es por esto que resulta esencial evaluar el trabajo de estas reuniones antes delGran Sínodo, para evitar que aborde la cuestión sin tomar en cuenta los trabajos preparatorios;

4. La cuestión del “calendario eclesiástico y la unificación de la celebración de la Pascua” fue retirado del temario a pesar de la importancia de esta cuestión para la feligresía de la Sede de Antioquía, quienes esperan de la catolicidad de la Iglesia Ortodoxa una toma de posición pastoral al respecto;

5. La sección relativa a la evaluación de los diálogos en curso con otros cristianos, que debería haber sido preparada con antelación alGran Sínodo para que pueda ser incluida en el documento sobre “La relación de la Iglesia Ortodoxa con el resto del mundo cristiano” no fue ni preparada ni propuesta al consenso de las iglesias;

6. El tema de “la autodeterminación y de los términos de su declaración” requiere un acuerdo sobre su contenido antes de entrar como versión final en la agenda delGran Sínodo;

7. La falta de participación efectiva de las Iglesias ortodoxas en el trabajo preliminar y en la preparatoria, la lenta acción del secretariado del Sínodo, la falta de claridad en la agenda de sus reuniones y la manera de dirigir que marcó la última fase preparatoria, podrían obstaculizar el dialogo durante el Sínodo;

8. La decisión final del Patriarcado Ecuménico el 31 de mayo de 2016 de posponer la búsqueda de una solución al conflicto en curso con el Patriarcado de Jerusalén a una fecha posterior a la celebración del Gran Sínodo, hace caso omiso de la iniciativa del Patriarca Ecuménico del 5 de abril de 2016 para abordar esta cuestión y a la buena aceptación que ésta obtuvo en la Iglesia de Antioquía. También ignora las profundas implicaciones de esta diferencia y de sus posibles repercusiones en el Gran Sínodo. En efecto, este último no debe celebrarse en el cuadro de una ruptura de comunión entre dos Iglesias apostólicas, y esto sobre todo debido a su carácter eucarístico. La adopción de tal resolución, justo antes de la celebración del Sínodo, sitúa a la Iglesia de Antioquía frente a una opción inaceptable, a saber, la de participar en el Gran Sínodo sin participar de la Eucaristía, debido a la ausencia de una solución definitiva a la violación del Patriarcado de Jerusalén, que persiste desde hace ya más de tres años (véase el Comunicado del Sínodo de Antioquía del 1º de junio de 2016 sobre esta controversia).

9. La cuestión de esta violación territorial toma una dimensión inquietante y peligrosa debido a las pretensiones del Patriarcado de Jerusalén, expresadas en su correspondencia con el Patriarcado de Antioquía, de apropiarse de otras regiones del territorio canónico de la Sede Antioquena;Puesto que la Iglesia de Antioquía,No ha escatimado esfuerzos para preservar la unidad ortodoxa, a la que se atiene y así lo ha demostrado desde el lanzamiento de la idea de celebrar el Gran Sínodo en 1961. La Iglesia de Antioquía se mantiene fiel a la línea trazada por el Patriarca Elías IV y confirmada por el Patriarca Ignacio IV, que colaboraron significativamente por el avance de los trabajos preparatorios. Ella persevera hoy, en la persona del Patriarca Juan X, por los mismos caminos para consolidar esta unidad con compromiso, perseverancia y sacrificio;A pesar de que no haber ratificado las resoluciones de la Synaxis de los Primados de las Iglesias ortodoxas en elFanaren marzo de 2014, Antioquía participó en espíritu de oikonomía en los comités preparatorios del Gran Sínodo y en el trabajo de la Quinta Conferencia Pre conciliar de Chambésy en 2015, como así también en la Synaxis de los primados de las Iglesias ortodoxas en Chambésy en 2016. Y aunque no ha ratificado las decisiones finales de esta Synaxis, la Iglesia Antioquena participó también en un espíritu de oikonomía, en el trabajo de los comités preparatorios del Gran Sínodo, para facilitar el trabajo ortodoxo común y acompañar, como siempre lo ha hecho en las últimas décadas, impulsada por la esperanza de resolver todas las cuestiones pendientes antes de la celebración de este Sínodo;Le dio a este evento mayor y sublime en la vida contemporánea de la Iglesia, el lugar que merece,traduciendo todos los documentos preparatorios al árabe para que sean accesibles a todos los fieles. Además, el Santo Sínodo de la Iglesia de Antioquía ha acompañado de cerca el trabajo de preparación y ha propuesto las modificaciones adecuadas a sus documentos.

Considera, a la luz de lo precedente, que la celebración del Gran Sínodo, en preparación para las generaciones venideras, se ve obstaculizada por muchas dificultades y requiere una preparación adicional de los temas de su agenda y detalles prácticos y de procedimiento con respecto a su celebración y el método de dirigir sus trabajos;

A pesar de las crisis abrumadoras por las que pasa, las más graves de su historia, ya pesar de las condiciones de vida inciertas de sus feligreses, sobre todo en Siria, Líbano e Irak, no se han escatimado ni esfuerzos, ni oraciones ni ocasiones de reconciliación que facilitenlas iniciativas en pos de la celebración del Sínodo, ni para poder participar en el mismo, a pesar de todas las dificultades económicas y humanas en las quese vive;

Considera que, si el Gran Sínodo se llevara a cabo en el cuadro de una interrupción de comunión entre dos Iglesias apostólicas, esto implicaría que la participación en las deliberaciones conciliares son posibles sin la participación en la Santa Eucaristía, por lo que el Sínodo perdería su carácter eclesiológico,y pasaría a tener un simple carácter administrativo, en oposición a la tradición ortodoxa conciliar firmemente establecida;

Considera que este Sínodo está llamado a expresar la unidad ortodoxa que requiere un clima de amor y hermandad en Cristo y la voluntad de dirigirse al hombre de hoy, lo cual exige un consenso sobre una serie de cuestiones entre las Iglesias ortodoxas autocéfalas, y exige su participación en el trabajo y la aprobación unánime de sus decisiones;

Constata que el pueblo fiel, habiendo estudiado el temario del Sínodo y sus documentos, expresaron gran decepción porque no respondena los retos que enfrentan; especialmente a los de la juventud, y han expresado su preocupación por la orientación que ha tomado este Sínodo, que difiere con la visióninicial que fue la causa de su celebración, es decir, enfrentar juntos los desafíos que interpelan a la Iglesia ortodoxa de hoy y para expresar un testimonio común en el mundo de hoy;

Los Padres del Santo Sínodo Antioqueno decidieron unánimemente lo siguiente:

1. Solicitar a su Santidad el Patriarca Ecuménico de trabajar para encontrar un consenso sobre todas las reservas relativas alGran Sínodode las iglesias autocéfalas, y estodurante el período comprendido hastala fecha de apertura del Sínodo. Si este consenso resultase difícil de alcanzar, la Iglesia de Antioquía solicita posponer la reunión del Gran Sínodo a una fecha posterior, cuando las relaciones entre todas las Iglesias autocéfalas sean más pacíficas y en la que sería posible asegurar la unanimidad ortodoxa sobre el temario del Sínodo, su reglamentación y sus procedimientos prácticos;

2. La no participación de Antioquía en el Gran Sínodo por las razones que dificultan la participación de todos en la Eucaristía durante sus sesiones, implica el firme deseo de encontrar una solución definitiva a la violación de Jerusalén al territorio canónico de Antioquía, hecho que dio lugar a la interrupción de la comunión con el Patriarcado de Jerusalén;

3. Reafirmar una vez más la importancia de la participación de todas las Iglesias ortodoxas autocéfalas en el Gran Sínodo y que sus decisiones se tomen por unanimidad en su presencia, de acuerdo con el principio primordial del Sínodo, y con el fin de salvaguardar la unidad de Iglesia ortodoxa universal.

4. Dirigirse a todas las Iglesias ortodoxas e informarles el contenido de la posición antioquena y sus fundamentos.Sínodo, y con el fin de salvaguardar la unidad de Iglesia ortodoxa universal.

5. Convocar a los fieles a rezar con sus obispos para que el Espíritu Santo inspire a la Iglesia en su marcha en unidad y en su testimonio de Cristo en el mundo.

Sólo la versión árabe de estetexto tiene valor de referencia.

Comunicado sobre la participación del Patriarcado de Antioquía en el Concilio Panortodoxo

El pasado lunes 6 de junio, el Santo Sínodo de nuestro Patriarcado Antioqueno se reunió con la finalidad de  examinar todo lo relativo al Gran Concilio Panortodoxo y en particular para tratar el tema de la violación continua de la jurisdicción Antioquena en Qatar por el Patriarcado de Jerusalén, todo ello en base a las posiciones tomadas por las demás Iglesias Ortodoxas en los últimos días, especialmente del Patriarcado de Bulgaria, del Patriarcado de Moscú, y  del Patriarcado de Constantinopla.

Los jerarcas tomaron una decisión sobre los temas debatidos, la cual fue comunicada por la Secretaría del Santo Sínodo el martes 7 de junio. En el mismo, el Santo Sínodo pide básicamente que se haga un esfuerzo para evitar divisiones, y por otro lado, que se  trabajara  para  consensuar los siguientes temas:

– Resolver, antes de la reunión del Gran Concilio Panortodoxo , todo lo que impide su reunión eficientemente:

a) Las diferencias y los problemas que carece de la unanimidad requerida (que es el principio y el punto de partida de todo el trabajo del Gran Concilio Panortodoxo), o b) La dificultad existente de una celebración de la eucaristía entre todas las Iglesias.

– En caso de no ser posible realizar esto antes de la fecha pactada para el Gran Concilio Panortodoxo, postergar dicha fecha a fin de poder hacer las gestiones previas mencionadas anteriormente.

– En caso que todo ello no tenga lugar, el Patriarcado de Antioquía no participará del Gran Concilio Panortodoxo.

El texto del comunicado fundamenta detalladamente una posición. Una traducción del mismo en español será publicada en breve.

Boletín del 05/06/2016

Domingo de la curación del ciego

CURACIÓN-DEL-CIEGO-DE-NACIMIENTO

 

“Oh Señor, ilumina mis ojos espirituales
oscurecidos con las tinieblas del pecado;
úntalos con la humildad, oh Misericordioso,
y lávalos con las lágrimas del arrepentimiento.”
                                                                         Exapostelario

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 5

audio27Al coeterno Verbo, con el Padre y el Espíritu,
Al Nacido de la Virgen para nuestra salvación,
alabemos, oh fieles, y prosternémonos. 
Porque se complació en ser elevado en el cuerpo sobre la Cruz
y soportar la muerte, y levantar a los muertos por su Resurrección gloriosa.

Condaquio de Pascua

Tono 8

audio27Cuando descendiste al Sepulcro, oh Inmortal,
destruiste el poder del hades; y al resucitar vencedor, 
oh Cristo Dios, dijiste a las mujeres Mirróforas: 
“¡Regocíjense!” y a tus discípulos otorgaste la paz,
¡Oh Tú que concedes a los caídos la resurrección!

Lecturas Bíblicas

Hechos de los Apóstoles  (16: 16-34)

En aquellos días: sucedió que mientras íbamos a la oración, nos vino al encuentro una muchacha esclava poseída de un espíritu adivino, que pronunciando oráculos producía mucho dinero a sus amos. Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que les anuncian un camino de salvación.» Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.» Y en el mismo instante salió.

Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados; los presentaron a los pretores y dijeron: «Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar.» La gente se amotinó contra ellos; los pretores les hicieron arrancar los vestidos y mandaron azotarles con varas. Después de haberles dado muchos azotes, los echaron a la cárcel y mandaron al carcelero que los guardase con todo cuidado. Éste, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies en el cepo.

Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios; los presos les escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos. Despertó el carcelero y al ver las puertas de la cárcel abiertas,sacó la espada e iba a matarse, creyendo que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: «No te hagas ningún mal, que estamos todos aquí.»

El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas, los sacó fuera y les dijo: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?» Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.» Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos. Les hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Dios.

Evangelio según San Juan (9: 1-38)

En aquel tiempo, Jesús al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento; sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres?» Jesús respondió: «Ni él pecó ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Conviene que Yo haga las obras del que me ha enviado mientras es de día; viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, Yo soy la Luz del mundo.» Dicho esto, escupió en la tierra e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: «Vete y lávate en la piscina de Siloé» (palabra que significa “el enviado”). Él fue y se lavó allí, y cuando volvió veía claramente.

Sus vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna decían: «¿No es éste el que se sentaba aquí y pedía limosna?» Unos decían: «Es él», otros en cambio: «No, es uno que se le parece.» Pero él afirmaba: «Sí, soy yo.» Le preguntaban, pues: «¿Cómo se te han abierto los ojos?» Contestó: «Aquel hombre que se llama Jesús hizo un poquito de lodo, me untó los ojos, y me dijo: “Vete a la piscina de  Siloé y lávate allí.” Fui, me lavé, y ahora veo.» Le preguntaron: «¿Dónde está ése?» Respondió: «No lo sé.» Lo llevaron, pues, ante los fariseos al que había sido ciego. Pero es de advertir que ese día en que Jesús hizo el lodo y le abrió los ojos al ciego era sábado. Nuevamente, pues, los fariseos le preguntaban también cómo había recobrado la vista. El les respondió: «Puso lodo sobre mis ojos, me lavé, y veo.» Sobre lo que decían algunos de los fariseos: «No viene de Dios este hombre, pues no guarda el sábado.» Otros decían: «¿Cómo un hombre pecador puede realizar tales señales?» Y había desacuerdo entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: «Y tú ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Respondió: «Que es un profeta.» Pero, por lo mismo, no creyeron los judíos que hubiese sido ciego, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es éste su hijo, de quien dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres les respondieron: «Sabemos que éste es hijo nuestro, y que nació ciego, pero cómo ahora ve, no lo sabemos, ni tampoco sabemos quién le ha abierto los ojos; pregúntenle a él, edad tiene y puede responder por sí mismo.»

Esto dijeron sus padres por miedo a los judíos, porque los judíos se habían puesto de acuerdo en echar de la sinagoga a cualquiera que reconociese a Jesús por el Cristo. Por eso dijeron: «Edad tiene: pregúntenle.» Llamaron, pues, otra vez al hombre que había sido ciego, y le dijeron: «¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» Él respondió: «Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo antes era ciego y ahora veo.»

Le replicaron: «¿Qué hizo él contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?» Les respondió: «Ya se lo he dicho y no me han oído, ¿por qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso será que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?» Entonces comenzaron a insultarlo. Y le dijeron: «Tú eres discípulo de ése; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, mas éste no sabemos de dónde es.»

Respondió aquel hombre y les dijo: «Aquí está lo extraño: me ha abierto los ojos y ustedes no saben de donde viene… Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que al que teme a Dios y hace su voluntad, a éste le escucha. Desde que el mundo es mundo no se ha oído jamás que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si este hombre no fuese de Dios, no podría hacer nada de lo que hace.» Le respondieron: «Saliste del vientre de tu madre envuelto en pecado, ¿y nos das lecciones?» Y lo echaron fuera. Oyó Jesús que lo habían echado fuera, y encontrándolo, le dijo: «¿Crees en el Hijo de Dios?» Respondió él y dijo: «¿Y quién es, Señor, para que crea en Él?» Le dijo Jesús: «Lo has visto; es el mismo que está hablando contigo.» Él entonces dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante Él.

Mensaje Pastoral

Luz que ilumina a todos

Al pasaje evangélico de hoy, lo podemos llamar «de la Luz». En general, el Evangelio según san Juan sugiere la Luz como sinónimo de la Vida. En este sentido, Cristo dijo: «Yo soy la Luz de mundo», y cuando los fariseos se indignaron de su comentario (Jn 8:12-13), lo mostró con la acción que no deja duda alguna:

Escupió en la tierra e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego», acción que trae a la memoria el relato bíblico sobre lablind Creación del hombre. Así como Dios con su aliento dio vida al polvo de la tierra y de la nada trajo al hombre a la existencia, de la misma manera Cristo, al ciego cuyos ojos jamás habían conocido la luz (ciego de nacimiento), se la otorgó en abundancia. (La señal era tan maravillosa que dio lugar al comentario de los presentes en el pésame de Lázaro: «Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que Lázaro no muriera?» [Jn 11:37]). Cristo no le devuelve al ciego una capacidad que había perdido previamente sino que le otorga lo que le era inexistente.

«Vete y lávate en la piscina de Siloé», le dijo el Señor; él fue y se lavó allí, y cuando volvió veía claramente. En este recorrido de ir y venir, sin lugar a duda, mucha gente lo vio y así la obra del Señor fue predicada y verificada. Pero ante la veracidad de este milagro –ya que el ciego era conocido por todos por ser un limosnero– hubo varias reacciones:

•             Fariseísmo: reglas que cercan a Dios y no le permiten penetrar en la oscuridad de uno mismo; leyes que determinan al hombre y a Dios sus derechos y deberes; círculos viciosos de planteamientos y cerrazón que rechazan la intervención de Dios en su creación; y vanidad mezquina que deduce lo siguiente: «Nosotros sabemos que ese hombre (Jesús) es un pecador.»

•             Apatía: padres del ciego que resultaron los verdaderos ciegos. Su apatía, ingratitud y miedo a que sean echados fuera del concepto común les impidió participar de la luz del milagro. Prefirieron la seguridad de la tibieza a la aventura de estar en la verdad. Se retiraron del gozo con cobardía acudiendo a la apatía enfermiza: «Edad tiene: pregúntenle.»

•             Agradecimiento: una reacción profunda que implica sinceridad y valentía. El ciego iletrado tuvo que enfrentar a los fariseos que se le amontonaron; refutó, con lo que había vivido, sus argumentos y leyes: «Yo les daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos sus adversarios» (Lc 21: 15). Esta gratitud implica también sacrificio (lo echaron fuera), pero paulatinamente lleva al agradecido al conocimiento de Cristo, Luz verdadera: Curador, hombre de Dios, Profeta y, sobre todo, Hijo de Dios y Dios (y se postró ante Él).

La Luz de Cristo ilumina a todos: ¿Cómo reaccionas, oh alma?

Nuestra Fe y Tradición

El Icono Ortodoxo, oración en colores

 TheotokosandChild[1]El arte eclesiástico, en el oriente, se ha desarrollado dentro de la matriz de la vida sacramental y espiritual en Cristo, y siempre ha aspirado, en sus diferentes ramas, ofrecer lo mismo: “Lo que hemos visto y oído –dice san Juan, el Evangelista,- os lo anunciamos.” (1Jn.1, 3). Por eso, la memoria cristiana ha conservado el término griego ικών, icono, para distinguir las santas imágenes, de las del mundo.

Si la pintura naturalista pretende transmitir las cosas tal como nuestros sentidos las perciben, el icono que usamos en nuestro culto procura ilustrar el mundo transfigurado en Cristo, es la imagen del hombre “espiritual y celestial” y no del “carnal y terrenal” (1Cor.15). El icono ofrece una belleza religiosa que supera las reglas de la visión: pues el origen de la luz no es un centro supuesto por el pintor, sino que la luz (color dorado) llena todo el espacio del icono y penetra en los rostros y vestimentas anunciando la Presencia de Dios: “ni la misma tiniebla es tenebrosa para Ti, y la noche es luminosa como el día” (Sal.139, 12); aquí se ausenta la luz natural con sus reflexiones: no hay sombra ya que la divina luz anula toda oscuridad.

El icono no es un retrato personal que nos comunique la facha de algún santo o del mismo Cristo, sino es la descripción de la gloria, de la que somos convocados a participar. Eso justifica la similitud entre los santos en el arte bizantino: los ojos grandes, con una mirada fija y penetrante, nunca cerrados, “sueño a mis ojos no he de conceder ni quietud a mis párpados, hasta encontrar un lugar para el Señor” (Sal.132, 4-5); los labios callados: “la boca silenciosa comunica los misterios de Dios” (San Isaac el Sirio); los oídos pequeños, ya que los sentidos mueren para el mundo a fin de entrar en la verdadera oración; y los mechones forman olas harmoniosas que rodean el rostro con un marco solemne que profundiza su firmeza y sublimidad. La ternura e inocencia del rostro se acompañan con la seriedad y prudencia.

Ante el realismo del arte medieval, la feligresía esperaba que la leche bendita emanase del seno de la figura de la Virgen, o la bendición milagrosa de la mano de Cristo, mientras el icono ortodoxo, reemplaza la tercera dimensión con una de luz que hace penetrar al orante en la gloria celestial: “Al pararnos en el templo de tu santidad, creemos que estamos parados en el cielo…”

Vida de Santos

San Cirilo Patriarca de Alejandría

9 de junio

Cirilo era de noble nacimiento y familiar cercano de Teófilo, patriarca de Alejandría, después de la muerte del cual fue consagradoSanCiriloDeAlejandría Patriarca. Durante su vida lucho tres feroces batallas: contra los herejes novacianos, contra el hereje Nestorio y contra los judíos de Alejandría. Los novacianos tuvieron su origen en Roma y tomaron su nombre del presbítero hereje Novaciano. Estos se gloriaban de sus virtudes, andaban en público vestidos de blanco, prohibían las segundas nupcias, sostenían que no podía orarse por aquellos que habían cometido pecado mortal, y que no podía recibirse en la Iglesia a aquellos que, en otro tiempo, habían apostatado de ella, sin importar cuán profundamente se arrepintiesen. Cirilo los venció y los echó de Alejandría junto con su obispo. La lucha con los judíos fue más difícil y sangrienta. Los judíos tuvieron gran influencia en Alejandría desde que Alejandro Magno fundó esa ciudad. Su odio contra los cristianos era vicioso y desaforado. Asesinaban cristianos mediante traición, envenenamiento y crucifixión. Tras una larga y difícil lucha, Cirilo logró que el emperador Teodosio el Joven los expulsara de Alejandría. Su lucha contra Nestorio, patriarca de Constantinopla, fue resuelta por el Tercer Concilio Ecuménico en Éfeso (431 d. C.). Cirilo mismo presidió este Concilio y, al mismo tiempo, representó al Papa Celestino de Roma a petición suya, pues este no pudo asistir al Concilio a causa de su avanzada edad. Nestorio fue condenado, anatematizado, y fue exiliado por el Emperador a la frontera oriental del Imperio. Después del final de esta lucha, Cirilo vivió en paz y cuidó celosamente del rebaño de Cristo. Se presentó a sí mismo al Señor en el año 444 d. C. Se dice que fue él quien escribió la oración «Alégrate, oh Virgen Madre de Dios».

Sentencias de los Padres del Desierto

  • Se decía del abad Agatón que durante tres años se había metido una piedra en la boca, hasta que consiguió guardar silencio.
  • Decía también: «Que tu boca no pronuncie palabras malas, pues la viña no tiene espinas».
  • El abad Sisoés decía: «Nuestra verdadera vocación es dominar la lengua»

Boletín del 22/05/2016

Domingo del Paralítico

doming3

El Señor misericordioso, Amante de la humanidad,
se detuvo en la Piscina de Betesda para  curar las enfermedades,
y encontró a un hombre paralítico desde muchos años atrás,
y le dijo: “Levántate, carga tu camilla, y anda por rectos caminos.
                                                                                                             Exapostelario

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 3

audio27Que se alegren los celestiales,
y que se regocijen los terrenales;
Porque el Señor desplegó la fuerza de su brazo,
pisoteando la muerte con su muerte.
Y Siendo el primogénito de entre los muertos,
nos salvó de las entrañas del Hades
y concedió al mundo la gran misericordia.

Condaquio de Pascua

Tono 8

audio27Cuando descendiste al Sepulcro, oh Inmortal,
destruiste el poder del hades; y al resucitar vencedor,
oh Cristo Dios, dijiste a las mujeres Mirróforas:
“¡Regocíjense!” y a tus discípulos otorgaste la paz,
¡Oh Tú que concedes a los caídos la resurrección!

Lecturas Bíblicas

Hechos de los Apóstoles  (9: 32-42)

En aquellos días: Pedro, que andaba recorriendo todos los lugares, bajó también a visitar a los santos que habitaban en Lida. Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico. Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te cura; levántate y arregla tu lecho». Y al instante se levantó. Todos los habitantes de Lida y Sarón lo vieron, y se convirtieron al Señor.

Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, que quiere decir Gacela. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía. Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior. Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: «No tardes en venir a nosotros».

Pedro partió inmediatamente con ellos. Así que llegó le hicieron subir a la estancia superior y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los mantos que Dorcás hacía mientras estuvo con ellas. Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró; después se volvió al cadáver y dijo: «Tabitá, levántate.» Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó. Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva. Esto se supo por todo Joppe y muchos creyeron en el Señor.

Evangelio según San Juan ( 5: 1-15)

En aquel tiempo, subió Jesús a Jerusalén. Hay en Jerusalén una piscina, cerca de la puerta de las ovejas, llamada en hebreo betesda, la cual tiene cinco pórticos. En ellos, yacía una gran multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos aguardando el movimiento de las aguas, pues un ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina, y agitaba el agua; y el primero que después de movida el agua entraba en la piscina, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que se hallaba enfermo. Jesús, al verlo tendido y al enterarse de que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: «¿Quieres recobrar la salud?» El enfermo respondió: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua, por lo cual mientras yo voy, ya se ha metido otro.» Le dijo Jesús: «Levántate, toma tu camilla y anda.» De repente se halló sano este hombre, tomó su camilla y se puso a andar. Era aquél un día sábado; por eso le decían los judíos al que había sido curado: «Es sábado y es ilícito llevar a cuestas la camilla.» Les respondió: «El que me ha devuelto la salud me ha dicho: “Toma tu camilla y anda”.» Le preguntaron entonces: «¿Quién es ese hombre que te ha dicho: “Toma tu camilla y anda”?» Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde, Jesús lo encontró en el templo y le dijo: «Mira que has quedado curado; no peques más, para que no te suceda algo peor.» El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús quien le había curado.

Mensaje Pastoral

El paralítico de Betesda

«¿Quieres recobrar la salud?», pregunta Jesús al paralítico que llevaba 38 años enfermo, y éste contesta: «Señor, no tengo a nadie que me el-paralitico-de-betesdameta en la piscina cuando se agita el agua.» Aun con todos estos años de inmovilización y de padecimiento, perseveraba en la orilla de la piscina, más bien, en la costa de la esperanza en Dios. Responde la pregunta –que a otro, muy probablemente, le hubiera ofendido– con una paciencia y mansedumbre admirables, sin reclamar ni blasfemar o desesperarse: «Señor, no tengo a nadie.» Y Cristo, alabando su gran paciencia, le curó; ni siquiera le preguntó, como en otras ocasiones, si tenía fe, porque ella estaba manifiesta en su perseverancia y respuesta humilde estando en plena desgracia. «¡Con vuestra paciencia salvarán vuestra vida!» (Lc  21:19).

………………

«Es sábado y es ilícito llevar a cuestas la camilla», contradijeron los fariseos al ya curado de su parálisis. Es la figura de la religión cuando se transforma en leyes muertas, mientras las normas religiosas deberían ser un medio que atrae la Gracia de Dios en nuestra vida: «La letra mata, mas el Espíritu vivifica», dice san Pablo (2Cor 3:6). La religión no se limita a obligaciones que se tengan para cumplir sino que es una vida regida por la presencia activa de Dios, una experiencia no expuesta a ninguna discusión o incertidumbre: «El que me ha devuelto la salud me ha dicho: “Toma tu camilla y anda”.» A los entonces amigos del Señor les agradaría usar, en lugar de «deberes», otra palabra derivada, análoga y graciosamente: «quereres».

………………

«Más tarde, Jesús lo encontró en el Templo.» El curado de su parálisis, agradecido, se dirigió hacia el Templo para dar gracias y para ofrecer a Dios sus primeros pasos, las primicias, como si exclamara: «Lo tuyo de lo tuyo, te ofrezco por todo y para todo.» Y en medio de esta ofrenda de conversión, «Jesús lo encontró».

Cuando el paralítico estaba en discusiones inútiles con los fariseos acerca de su curación que si había sido de Dios o no, buscó a Jesús y no le encontró, «había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar»; en cambio, ahora en el Templo, bien nos describe el evangelista Juan, que «Jesús lo encontró».

En las plazas de la vida hay mucha gente, mucho murmullo, discusión y preocupación que le hacen al hombre olvidar la confesión al Señor. El paralítico tuvo la iniciativa de salir de todo este ruido para entrar en los atrios de la Casa de Dios, donde «Jesús lo encontró».

Dispongamos en nuestra vida de atrios y consagremos templos en los cuales agrada al Señor encontrar a la oveja perdida.

Nuestra Fe y Tradición

 La Unidad de la Iglesia

sinodo1La unidad de la Iglesia, no sólo la de Antioquía entre sus miles de parroquias y diócesis en todo el mundo, sino la de todos los Patriarcados, está basada en dos pilares fundamentales :El primero es que tiene una cabeza que es Cristo Resucitado (Efesios 1,22), siendo la Iglesia Su Cuerpo Místico. El otro es la unidad doctrinaria de la fe y la comunión de la Gracia, del mismo Cáliz y los mismos Sacramentos, existiendo entre ellos un permanente lazo de oración.

Nuestra fe común tiene como fuente, las Sagradas Escrituras y la Santa Tradición. Fue comentada por los Santos Padres Teólogos de la Iglesia, como San Basilio el Grande, San Juan Crisóstomo, San Gregorio el Teólogo, San Gregorio Nazianceno, San Ignacio de Antioquía, San Juan Damasceno, San Agustín, San Gregorio Palamás, y otros., y por las enseñanzas explicitadas y proclamadas en los Siete Concilios Ecuménicos de toda la cristiandad, considerados como la más alta autoridad. Estos Concilios fueron  celebrados en Nicea, Constantinopla, Efeso, Calcedonia, etc., desde el Siglo IV al Siglo VIII. En los dos primeros, Nicea año 325 y Constantinopla año 381, se estableció el Credo de nuestra fe, que cada domingo confesamos en voz alta durante la Divina Liturgia y en otros oficios.

Los Siete Concilios Ecuménicos afirmaron la pureza de la fe y la recta doctrina frente a las herejías, la veneración debida a las Sagradas Imágenes o Íconos, y la disciplina eclesiástica.

Asimismo afirmamos que la plenitud de la Iglesia es asistida por el Espíritu Santo, por lo cual la Iglesia es infalible.

Sentencias de los Padres del Desierto.

  • Decía un anciano: «El que admite en su alma deseos perniciosos, es como el que oculta el fuego entre las pajas».
  • Dijo el abad Pastor: «En el Evangelio está escrito: “El que no tenga espada que venda  su manto y compre una” (Lc. 22,36). Esto significa: “El que tenga paz que la deje y se prepare  para la lucha”». Se refería a la lucha contra el diablo.
  • Decían del abad Hor: «Nunca ha mentido, jamás hizo ningún juramento, nunca maldijo a nadie, jamás habló a nadie si no era necesario».

Boletín del 15/05/2016

Domingo de las Mirróforas

miroforas

Mujeres, escuchen la voz de la alegría,
que dice: “¡Pisoteando al Hades tirano, 
he levantado de la corrupción al mundo!”
Apresúrense y avisen a mis amados la Buena Nueva,
pues deseo que mi creación sea iluminada con la alegría
emanada de donde antes surgía la tristeza.
                                                                             Exapostelario

Himnos de la liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 2

audio27Cuando descendiste a la muerte, oh Vida Inmortal,
mataste al Hades con el rayo de tu  divinidad, 
y cuando levantaste a los muertos del fondo de la tierra, 
todos los poderes Celestiales clamaron: 
¡Oh Dador de vida, Cristo Dios, gloria a Ti!

Tropario de las Mujeres Mirróforas

Tono 2

El virtuoso José, al bajar tu Purísimo Cuerpo del  Madero,
lo envolvió en un sudario limpio, lo embalsamó con aromas
y lo colocó en un  sepulcro nuevo;  pero tú resucitaste al tercer día,
oh Señor,  otorgando al mundo la gran misericordia.

Condaquio de Pascua

Tono 8

audio27Cuando descendiste al Sepulcro, oh Inmortal,
destruiste el poder del hades; y al resucitar vencedor,
oh Cristo Dios, dijiste a las mujeres Mirróforas:
“¡Regocíjense!” y a tus discípulos otorgaste la paz,
¡Oh Tú que concedes a los caídos la resurrección!

Lecturas Bíblicas

Hechos de los Apóstoles (6: 1-7)

En aquellos días: al multiplicarse los discípulos, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana. Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: «No parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir a las mesas. Por tanto, hermanos, busquen de entre ustedes a siete hombres, de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y los pondremos al frente de este cargo; mientras que nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra.» Pareció bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos.

La Palabra de Dios iba creciendo; en Jerusalén se multiplicó considerablemente el número de los discípulos, y muchos de los sacerdotes iban sometiéndose a la fe.

 Evangelio según San Marcos (15: 43 – 16:8)

En aquel tiempo, vino José de Arimatea, miembro respetable del Sanedrín que esperaba también el Reino de Dios, y entró audazmente donde Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Se extraño Pilato de que hubiese muerto tan pronto, e hizo llamar al centurión; le preguntó si había muerto hacía tiempo. Enterado por el centurión, concedió el cuerpo a José, quien compró una sábana, bajó a Jesús de la cruz, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca, e hizo rodar una gran piedra contra la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, madre de José, observaban dónde quedaba puesto. Pasado el sábado, María Magdalena, María la madre de Santiago, y Salomé, compraron aromas para ir a embalsamarlo; y muy de madrugada el primer día de la semana, llegaron al sepulcro, apenas salido el sol. Y se decían unas a otras: «¿Quién nos rodará la piedra de la entrada del sepulcro?» Y levantando los ojos ven que la piedra, que era muy grande, había sido retirada. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se sorprendieron. Él les dijo: «No se asusten; ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado: ha resucitado, no está aquí. Éste es el lugar donde lo pusieron. Pero vayan y digan a sus discípulos, y a Pedro, que va delante de ustedes a Galilea; allí lo verán, como les dijo.» Ellas, saliendo del sepulcro, huyeron, pues el temblor y el asombro se habían apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Mensaje Pastoral

La valentía: indicio de amor

Todos queremos a alguien; pero pocos nos atrevemos a amar al prójimo más que a nosotros mismos. De tal modo era el amor en Cristo demaria-magdalena las mujeres mirróforas, que madrugaron el primer día de la semana, apenas «pasado el sábado», y emprendieron el camino hacia el Sepulcro para embalsamar al Señor a Quien sirvieron y quisieron, sin miedo a quienes lo juzgaron y pusieron sobre su Sepultura una piedra «muy grande», y a los guardias.

¿Quién muestra valor como el de las Mirróforas o como José de Arimatea, el cual «tuvo la valentía de entrar donde Pilatos y pedirle el cuerpo de Jesús»? ¿Quién, amando, se atreve a enfrentar a los poderosos de este siglo y a servir y acoger a los marginados? Es más común encontrar un cariño aparente y pasivo que abandona ante la cruz, que el amor verdadero y audaz que asiste al amado, más aún, en los momentos de la debilidad como la muerte y el sepulcro. Sin este amor valiente, jamás se podría cambiar cualquier realidad dolorosa del tiempo presente. ¿Cómo la cristiandad conquistó el mundo romano, pagano y subyugador, si no con la audacia de las mirróforas? El libro de los Hechos de los apóstoles nos habla de las multitudes que cada vez se incorporaban al Camino, no a través de la espada ni del poderío: pescadores echaron la red en la palabra del Señor, se abandonaron en las manos del Todopoderoso, y así transformaron el rostro de la humanidad.

En nuestra era, se han puesto sellos de autenticidad sobre principios corruptos e ideales falsos, a tal grado que se ha considerado natural lo que ninguna conciencia sincera acepta: aborto, familias destrozadas, decadencia moral (y todo en el nombre de la libertad)… Pero, ¿quién tiene el amor que se atreve a «rodar la piedra» para saltar hacia la vida sin advertir estos sellos irreales?

Nuestras comunidades, inclusive las cristianas, admiten la fe superficial: ciertas apariencias confesionales o sociales que se agrupan alrededor de fiestas y tradiciones, y reducen la religión a estas prácticas; para ellas, todo lo que esté más allá de estas fronteras es exageración, pérdida de tiempo e ignorancia. ¿Quién tiene el amor que se atreve a enfrentar, en su interior y ambiente, el dominio de lo social vacío y el terrorismo de la vida light para pedir el cuerpo de Jesús, que aparenta estar muerto pero, en realidad, es la Vida?

La valentía examina la credibilidad del amor y de la fe: valentía de iniciativa, valentía de sacrificio, de paciencia y de perdón. Hay amor que busca el propio interés y otro que accede a la aventura del sacrificio. El primero se conforma con lo disponible que satisface, mientras el segundo no retrocede ante una realidad impuesta y muestra viable lo que parecería imposible: «Todo lo puedo en Aquél que me conforta» (Flp 4:13).

Un cariño apático jamás buscará vida en el Sepulcro y, en consecuencia, nunca le será anunciada la Resurrección como a las discípulas; porque el amor con valentía es digno de recibir la Buena Noticia de la Resurrección, y gustará del gozo del Día del Señor que no conoce ocaso.

Nuestra Fe y Tradición

El Nuevo Testamento

5El corazón del Nuevo Testamento está conformado por los cuatro Evangelios: el de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, quienes se llaman los Evangelistas, que quiere decir los que escribieron los Evangelios. La palabra Evangelio proviene del Griego, -Evangelion- y, como ya hemos visto, significa “Buena Nueva”.

El Nuevo Testamento contiene también el Libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por San Lucas. Además encontramos catorce Epístolas (que simplemente significa “cartas”) atribuidas al Apóstol San Pablo. No obstante, es posible que algunas, como la Epístola a los Hebreos, no fueran escritas directamente por él. También se encuentran en el Nuevo Testamento tres epístolas  escritas por el Apóstol Juan; dos por el Apóstol Pedro; una atribuida al Apóstol Santiago y otra al Apóstol Tadeo (Judas). Finalmente se encuentra el Libros de la Revelación, que también se conoce como el Apocalipsis, atribuido a San Juan.

Para el Cristiano Ortodoxo, la Biblia es la principal fuente escrita de la Doctrina Divina, ya que Dios Mismo inspiró su escritura por su Santo Espíritu. (Véase II Timoteo 3, 16 y II Pedro 1, 20.) Esta es la doctrina de la inspiración de la Biblia; es decir, que hombres inspirados por Dios escribieron las palabras que son verdaderamente sus propios palabras humanas (¡toda palabra es humana!), pero que sin embargo se puedan llamar, en su conjunto, la Palabra de Dios. Así la Biblia es la Palabra de Dios en forma escrita pues contiene no solamente los pensamientos y experiencias de los hombres, sino la Revelación de Dios Mismo.

El corazón de la Biblia, Palabra de Dios escrita a la manera de los hombres, es la persona del Verbo Viviente de Dios bajo el aspecto de hombre, Jesucristo. Todas las partes de la Biblia se interpretan en la Iglesia Ortodoxa a la luz de Cristo, pues todo lo que está en la Biblia conduce a Cristo y habla acerca de Él. (Lucas 24, 44) Se simboliza esto en la Iglesia Ortodoxa por el hecho de que es solamente el Libro de los Cuatro Evangelios el que se encuentra entronizado en el Altar, y no la Biblia entera. Esto es así porque todo lo que está en la Biblia se cumple en Cristo.

Sentencias de los Padres del Desierto

  • Dijo un anciano: «No empieces a hacer nada sin que antes hayas examinado tu  conciencia, para saber si lo que vas a hacer es según Dios».
  • Decía un anciano: «De todas las virtudes la más excelente es la discreción».
  • Dijo un anciano: «No te dejes enredar por las preocupaciones».

 

S. E. Antonio Celebra la Fiesta de San Jorge

 

El pasado Domingo 08 de Mayo se realizó la Divina Liturgia y la comida anual con motivo de la Fiesta de San Jorge organizada por el comité de las DAMAS ORTODOXAS, la cita tuvo lugar en el Hotel Westin en Santa Fe, agradecemos a todos los miembros de la comunidad e invitados  que acudieron a la comida y tuvieron el honor de acompañarnos. Su Eminencia Antonio Chedraoui Celebró la Divina Liturgia en la Catedral de San Jorge en la cual Condecoró a las Damas Ortodoxas con la Medalla de San Jorge y dijo algunas palabras en la celebración del festejo, felicitando a las Damas Ortodoxas por su generosidad e invitando a todos a seguir participando en la Iglesia y no solo a las actividades sociales. También enfatizó que es necesario tener de nuevo a San Jorge en nuestra intercesión para que venza al nuevo dragón que está amenazando al cristianismo sobre todo en medio oriente.

Boletín del 08/05/2016

Domingo Nuevo

Domingo de Santo Tomás

Santo-Tomas-31

La primavera exhala su perfume y la nueva creación se regocija; 
los cerrojos de las puertas, hoy, se quitan junto con la desconfianza,
y el querido Tomás exclama:  “Tú eres Señor mío y Dios mío.”
                                                                                                           Exapostelario

 

Himnos de la Liturgia

Tropario Del Domingo del Apóstol Tomás

Tono 7

Oh Cristo nuestro Dios, estando sellado el sepulcro,
de él saliste esplendoroso, oh Vida.
Y mientras las puertas estaban cerradas,
viniste a los discípulos, oh Resurrección de todos, 
y por ellos, nos renovaste a nosotros
con recto Espíritu según tu gran misericordia.

Condaquio de Pascua

Tono 8

audio27Cuando descendiste al Sepulcro, oh Inmortal, 
destruiste el poder del hades; y al resucitar  vencedor, 
oh Cristo Dios, dijiste a las mujeres Mirróforas:
“¡Regocíjense!” y a tus discípulos otorgaste la paz,
¡Oh Tú que concedes a los caídos la resurrección!

Lecturas Bíblicas

Primera Carta del Apostol  San Juan  (1- 7)

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida —pues la vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y les anunciamos la Vida eterna, que estaba en el Padre y que se nos manifestó—, lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Nuestra comunión realmente es con el Padre y con el Hijo Jesucristo. Les escribimos esto para que su gozo sea pleno.

Y éste es el mensaje que hemos oído de Él y que les anunciamos: Dios es Luz, en Él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con Él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero si caminamos en la luz, como Él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.

 Evangelio según San Juan (20: 19-31)

Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban reunidos los discípulos por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «¡La paz sea con ustedes!» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo al ver al Señor, el cual les repitió: «¡La paz sea con ustedes! Como el Padre me envió, así los envío también a ustedes.» Dichas estas palabras, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo: a quienes perdonen sus pecados, les serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.» Tomás, uno de los doce, llamado el mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Le dijeron después los otros discípulos: «Hemos visto al Señor.» Mas él les respondió: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y no meto mi dedo en el agujero de los clavos, y mi mano en la llaga de su costado, no lo creeré.» Ocho días después, estaban otra vez los discípulos reunidos y Tomás con ellos; vino Jesús estando cerradas las puertas, y se puso en medio y dijo: «¡La paz sea con ustedes!» Luego dijo a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y examina mis manos, luego trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente.» Tomás exclamó: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús replicó: «Porque me has visto has creído. Bienaventurados aquellos que sin haberme visto han creído.» Muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengan vida en su Nombre.

Mensaje Pastoral

Creer para ver

apdejesusenelcenaculo«Bienaventurados aquellos que sin haberme visto han creído.» Lo dijo el Señor a Tomás amonestándole por su desconfianza. Y san Pablo en la carta a los Hebreos notifica: «La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven» (Heb 11:1). Una de las inquietudes que pudieran turbar nuestra fe –más aún, en medio de la apatía del mundo que nos rodea– es el porqué creer. ¿Por qué creer lo que dijo Tomás y lo que dijo san Juan Evangelista sobre la Resurrección? ¿Por qué no creer a los soldados que, desde un principio, dijeron que «sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos» (Mt 28:13)? A cada rato y en diferentes formas se nos plantea este cuestionamiento, por lo que debemos estar «dispuestos a dar respuesta a todo el que os pide razón de vuestra esperanza» (1Pe 3:15).

En realidad, la base de la prédica cristiana es el martirio; hasta lógico y razonable es creer a Tomás y a los demás discípulos, quienes ofrecieron su vida por precio del testimonio que quisieron dar, una muerte constante: «por Ti, somos entregados a muerte todo el día» (Rom 8:36). Nadie muere por una mentira; con mucho más razón, si este martirio se ha perpetuado de generación en generación. Los apóstoles dieron testimonio de «lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos» (1Jn 1:1), mientras los guardas del Sepulcro dieron suposiciones de lo que no habían visto: «mientras dormíamos», decían.

En el fondo, la disputa sobre la Resurrección de Jesús no se ha detenido con lo de Tomás y los soldados; pues, de un lado, la experiencia de «acerca aquí tu dedo y examina» no ha cesado en la Iglesia, y los santos en todo tiempo son también testigos oculares; la Resurrección no es una anécdota sino una realidad presente en la Iglesia. Y del otro lado, las ideologías, los medios de comunicación y los iluminados tratan, día tras día, con más agresividad y una sonrisa ficticia (lobos rapaces con disfraces de ovejas), alumbrar nuestra ignorancia con sus suposiciones: una película por aquí, otro documental por allá, gnosticismo, evangelios apócrifos, etc., atestiguando lo que no han visto y encapsulándose lejos de la alegría de la esperanza, lejos de la bienaventuranza de los que «sin haberme visto han creído». Durante los veintes del siglo pasado, en la Unión Soviética, luego de que el Régimen Bolchevique fundara el Comité Los que no tienen dios, uno de sus miembros daba una conferencia atea. Después de exponer sus pruebas definitivas y contundentes de que Dios no existe, pidió a la audiencia plantear sus dudas o comentarios. Un sacerdote, vestido de civil, se puso de pie y nada más dijo: «¡Cristo ha resucitado!»; una voz unánime del pueblo contestó: «¡En verdad ha resucitado!»

¡Cristo ha resucitado! Quienes lo han creído lo han visto.

¡Cristo ha resucitado! Y las puertas del Hades no podrán contra su Iglesia.

¡Cristo ha resucitado! Venid tomemos del nuevo fruto de la Vid, de las primicias del Reino.

¡En verdad ha resucitado el Señor!

Nuestra Fe y Tradición

La Resurrección

Según la doctrina Ortodoxa no existe ninguna competencia de “vidas” entre Dios y Jesús, y ninguna competencia de “poderes”. El poder de75 Dios y poder de Jesús, la vida de Dios y la vida de Jesús, son uno y el mismo poder y vida. Decir que Dios ha resucitado a Cristo, y que Cristo ha sido resucitado por su propio poder, es esencialmente lo mismo. “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo”, dice Cristo, “así también ha dado al Hijo el tener vida en si mismo”. (Juan 5, 26). “Yo y el Padre uno somos”. (Juan 10, 30). El énfasis que encontramos en las Escrituras en que Dios ha resucitado a Cristo, nos muestra una vez mas que Cristo ha entregado su vida y la ha ofrecido plenamente, que Él la ha ofrecido por completo y sin reserva a Dios – Quien entonces la devuelve en su resurrección de entre los muertos.

 La Iglesia Ortodoxa cree en la real muerte de Cristo y en su real resurrección. Resurrección, sin embargo, no simplemente quiere decir la “resucitación” corporal. Ni el Evangelio ni la Iglesia enseña que Jesús yacía muerto y luego fue revivido biológicamente y entonces caminaba y se movía de la misma forma en que lo hizo antes de ser muerto. Dicho de otra manera, el Evangelio no dice que el Ángel movió la piedra para dejar salir a Jesús. El Ángel corre la piedra para mostrar que Jesús ya no estaba ahí. (Marcos 16; Mateo 28).

 En su Resurrección, Jesús está en una forma nueva y gloriosa. Aparece de repente en diferentes lugares. Es difícil reconocerlo. (Lucas 24, 16; Juan 20, 14). Come y bebe para mostrar que no es un fantasma. (Lucas 24, 30, 39). Se deja tocar. (Juan 20, 27; 21, 9). Y sin embargo aparece en medio de sus discípulos, “estando las puertas cerradas”, (Juan 20, 19,26). Después “desaparece de su vista”. (Lucas 24, 31). Ciertamente Cristo resucitó, pero su humanidad resucitada desborda de vida y divinidad. Es la humanidad en su nueva forma, la  de la vida eterna del Reino de Dios.

Vida de Santos 

San Tomás el Apóstol

Saint_Thomas_HandMadeIconV2__photoEra uno de los doce discípulos del Señor perteneciente a una familia de pescadores. Luego de la resurrección de Cristo, y en su primera aparición a los discípulos Tomas no estuvo presente y desconfiaba de que fuera verdad esta aparición; en él Evangelio de San Juan dice: “Tomás, al que apodaban el Gemelo, y que era uno de los doce, no estaba con los discípulos cuando llegó Jesús. Así que los otros discípulos le dijeron: –¡Hemos visto al Señor! –Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré –repuso Tomás. Una semana más tarde estaban los discípulos de nuevo en la casa, y Tomás estaba con ellos. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús entró y, poniéndose en medio de ellos, los saludó. –¡La paz sea con ustedes! Luego le dijo a Tomás: –Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y ponla en mi costado. Y no seas incrédulo, sino hombre de fe. -¡Señor mío y Dios mío! –exclamó Tomás. –Porque me has visto, has creído –le dijo Jesús–; dichosos los que no han visto y sin embargo creen”(Juan 20:24-29). La tradición nos dice que él Santo luego de la iluminación del Espíritu Santo fue a Persia Midia e India, a enseñar el Evangelio, en esta última zona fue martirizado y acecinado con unas lanzas.

Frases del Resucitado

¿Por qué están turbados, y por qué surgen dudas en sus corazones? (Lc 24: 38) …y no seas incrédulo, sino creyente. (Jn 20: 27) Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron. (Jn 20: 29)

¡Cristo ha Resucitado!

resurreccion

 

¡Cristo ha Resucitado!

El pasado 30 de Abril y 1 de Mayo del 2016 S.E.R Antonio Chedraoui celebró la Pascua de Resurrección, la noche del día sábado 30 celebró la Vigilia Pascual  en la Catedral de San Jorge y el medio día del domingo 1 de Mayo  en la Catedral de San Pedro y San Pablo

En la Homilía del Domingo Su Eminencia felicitó a todas las familias de la comunidad Ortodoxa por la Resurrección de Cristo  y pidió que sigamos orando por S.E. Metropolita Pablo Yazigy y S.E. Metropolita Youhanna Ibrahim  Arzobispos que fueron secuestrados en Siria, Alepo, hace ya  tres años.

De parte de Su Eminencia reciban un afectuoso saludo de felicitación por la Resurrección de Cristo la fiesta de las fiestas y suplicamos al Resucitado de entre los muertos, nuestro Dios y Salvador, que su Luz ilumine al mundo entero otorgando tranquilidad, amor, paz y prosperidad, dejando atrás todas las maldades humanas que ha limpiado con su divina Sangre.

Por la misericordia de Dios Altisimo

Juan X

Patriarca Ortodoxo de Antioquia y de todo el Oriente

a mis hermanos los Pastores de la Santa Iglesia Antioquena

y a mis hijos e hijas, donde quiera que se encuentren en el territorio de este Trono Apostólico

Queridos Hermanos e Hijos Espirituales:

¡Cristo ha resucitado, en verdad ha resucitado!

“Ahora todo se ha llenado de Luz: el cielo, la tierra, y lo que está debajo de la tierra; que la creación entera celebre la Resurrección de Cristo, en la cual ha sido establecida.”

Nos llega la Fiesta de la Pascua Gloriosa para coronar el camino del Señor por su Pasión, Cricificción y Resurrección. Nos llega para reavivar la esperanza en nuestros corazones y consolar con su luz a todos los que están atribulados, enjugando con su purísima mortaja las lágrimas de los  desventurados. Nos llega para culminar el camino del ayuno. Nos llega para decir que todo aquél que disciplina su propia alma y su propia mente resucita él mismo con aquél que gobierna el universo con su poder, resucita con Cristo, quien padeció por amor al hombre y resucitó para desterrar con su soplo toda indolencia del alma de éste y coronar con su Luz sobreabundante toda la creación rescatada por su preciosa sangre.

En el tiempo de su aflicción, lo que más necesita el hombre es tener presente que Cristo Resucitado es el mismo Cristo Sufriente. Lo primero que necesita hacer es caminar hacia la resurrección siempre desde el corazón mismo de la cruz. Cristo no conquistó nuestros corazones por su poder terrenal. De haber querido hacerlo, lo habría hecho, pues nada es imposible para él. Él aceptó para nuestra salvación voluntariamente encarnarse y padecer el sufrimiento de la senda del amor, susurrando al oído del corazón de cada uno de nosotros: Mira, hombre, yo no te asombré con la fuerza de mi poderío, sino con el poder de mi amor, no he llegado como rey ante los ojos de los hombres, sino reinando en sus corazones por la sutileza de la humildad. No he venido a ti sentado en un trono de poder, ni con un alto señorío, sino  acostado sobre paja en un pesebre y en lo alto de una roca del Gólgota. No obstante todo eso, no sepulté mi alma ni la sembré en tu desesperanza, tu cansancio ni tus aflicciones, sino que te sepulté en mi corazón, y sembré mi luz en tu existencia, resucitándote conmigo y coronando tu cabeza con el honor de la filiación. Con la lanza que me traspasó el costado rompí las lanzas de tus aflicciones, y todo eso porque te amo y me entregué por amor a ti y para que sepas que la aflicción, aunque perdure y oprima, no puede ocultar el resplandor de la Luz de la Resurrección.

En la fiesta de las fiestas y el festejo de los festejos debemos, como hijos de una iglesia antioquena, recordar y tener siempre presente que la Iglesia de la cual dependemos no se limita a la parroquia a la que pertenecemos. Debemos recordar siempre que Dios nos sembró en esta santa Iglesia para que  nos ayudemos mutuamente con los hermanos en la misma fe que viven en diversas partes del territorio de este Trono Apostólico y en la diáspora. Debemos saber también que tenemos hermanos que viven en la línea de fuego, presa de la violencia y de  la angustia, bajo los inicuos misiles, en medio de la mirada de un mundo indiferente, y que cualquier esfuerzo por mitigar su sufrimiento y aflicción es un verdadero gesto de consuelo del rostro de Cristo sufriente, quien no permanecerá, como tampoco ellos, esclavo de la muerte y las tinieblas, sino que será Fuente de Luz y Señor de la Resurrección.

En el glorioso día de la Resurrección aparece en nuestra mente la imagen de aquella semilla cristiana, aquella primera comunidad que dijo en los Hechos de los Apóstoles: Ha resucitado el Señor, y “nosotros somos testigos de ello” (Hch 2:32). Ella misma se encarna todos los días desde hace dos mil años en nuestro pueblo antioqueno, repartido en diversos países y regiones, y unido por el testimonio del amor y la fe así como por la filiación a su Iglesia Ortodoxa y la verdadera fraternidad con los otros hermanos cristianos, manteniendo una buena relación con las otras religiones con quienes comparte la tierra, la historia y la ciudadanía. Esa primera semilla está llamada a conservarse y renovarse cada día en nuestro pueblo, que hace dos mil años recibió la fe y el anuncio de la Resurrección, y ha dado testimonio de su fe aún en los momentos más difíciles. Quizá este testimonio ha sido el distintivo de este pueblo a lo largo de estos dos mil años. Le ha dado a este pueblo la dignidad de revestirse con el título de “cristianos” en su primera tierra, la tierra de Antioquía, a la que no ha abandonado ni abandonará, aún si la situación se vuelve más difícil.

Hoy nuestra oración se dirige al Señor de la Resurrección para que cubra con el Espíritu de su Paz al mundo entero. Elevamos a Él nuestra oración para que conceda la paz a este Oriente dolorido. Oramos hoy para que domine el lenguaje de la razón y de la paz sobre el lenguaje de la persecución y la violencia. Es nuestra esperanza, y oramos por que el Señor conceda la paz a Siria y mantenga la estabilidad en el Líbano.

Oramos también por todas las víctimas del secuestro. Oramos por nuestros hermanos los Arzobispos de Aleppo Yuhanna Ibrahim y Boulos Yazigi, cuyo caso subsiste como una herida de la verdad en un mundo de falsedad, y como una condena contra los que no convierten su discurso en acciones; un caso que ha provocado el llanto de muchos y en el que muchos han resultado incapaces de ayudar. Es un caso en el que muchos han adoptado posturas falsas en un ambiente de opacidad, obscuridad y silencio absoluto por parte de quienes tienen la responsabilidad de actuar y no sólo hablar.

En el glorioso tiempo de la Resurrección, un saludo Pascual a nuestros hijos en nuestra tierra y en la diáspora, y  una oración ferviente a Dios Santísimo para que ilumine los corazones y con la luz de la Resurrección y unja toda la creación con el resplandor de sus bendiciones y la paz de esta fiesta.

¡Cristo ha resucitado, en verdad ha resucitado!

Emitida en nuestra sede en Damasco.

29 de abril del año 2016.

Boletín de Pascua

Pascua de Resurrección

resurreccion

Himnos de la Liturgia

Tropario de Pascua

Tono 5

audio27Cristo Resucitó de entre los muertos,
pisoteando la muerte con su muerte,
y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.

Condaquio de Pascua

Tono 8

audio27Cuando descendiste al Sepulcro, oh Inmortal,
destruiste el poder del hades; y al resucitar vencedor,
oh Cristo Dios, dijiste a las mujeres Mirróforas: 
“¡Regocíjense!” y a tus discípulos otorgaste la paz, 
¡Oh Tú que concedes a los caídos la resurrección!

Lecturas Bíblicas

Libro de los Hechos de los Apóstoles (1: 1-8)

El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo. A esos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios. Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesadel Padre, «que oyeron de mí: Que Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días.»

Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?» Él les contestó: «A ustedes no les toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y en Samaria, y hasta los confines de la tierra.»

Evangelio según San Juan (1: 1-17)

En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por Él fueron hechas todas las cosas, y sin Él no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz resplandece en medio de las tinieblas, y las tinieblas no pudieron retenerla. Hubo un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan. Éste vino como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. No era él la luz, sino quien daría testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue por Él hecho, pero el mundo no lo conoció. Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron, que son los que creen en su Nombre, les dio poder de llegar a ser hijos de Dios. Los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de voluntad de hombre, sino que de Dios nacieron. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros; y nosotros hemos visto su gloria, gloria que tiene del Padre como el Unigénito, lleno de gracia y de verdad. De Él da testimonio Juan, y clama diciendo: «He aquí Aquél de quien yo les decía: el que viene detrás de mí, se ha puesto delante de mí, por cuanto era antes que yo.» Así pues de la plenitud de Él hemos participado todos nosotros y recibido gracia sobre gracia. Porque la Ley fue dada por Moisés; mas la Gracia y la Verdad fueron traídas por Jesucristo.

Mensaje Pastoral

Por la misericordia de Dios Altisimo

Juan X

Patriarca Ortodoxo de Antioquia y de todo el Oriente

a mis hermanos los Pastores de la Santa Iglesia Antioquena

y a mis hijos e hijas, donde quiera que se encuentren en el territorio de este Trono Apostólico

Queridos Hermanos e Hijos Espirituales:

¡Cristo ha resucitado, en verdad ha resucitado!

“Ahora todo se ha llenado de Luz: el cielo, la tierra, y lo que está debajo de la tierra; que la creación entera celebre la Resurrección de Cristo, en la cual ha sido establecida.”

Nos llega la Fiesta de la Pascua Gloriosa para coronar el camino del Señor por su Pasión, Cricificción y Resurrección. Nos llega para reavivar la esperanza en nuestros corazones y consolar con su luz a todos los que están atribulados, enjugando con su purísima mortaja las lágrimas de los  desventurados. Nos llega para culminar el camino del ayuno. Nos llega para decir que todo aquél que disciplina su propia alma y su propia mente resucita él mismo con aquél que gobierna el universo con su poder, resucita con Cristo, quien padeció por amor al hombre y resucitó para desterrar con su soplo toda indolencia del alma de éste y coronar con su Luz sobreabundante toda la creación rescatada por su preciosa sangre.

En el tiempo de su aflicción, lo que más necesita el hombre es tener presente que Cristo Resucitado es el mismo Cristo Sufriente. Lo primero que necesita hacer es caminar hacia la resurrección siempre desde el corazón mismo de la cruz. Cristo no conquistó nuestros corazones por su poder terrenal. De haber querido hacerlo, lo habría hecho, pues nada es imposible para él. Él aceptó para nuestra salvación voluntariamente encarnarse y padecer el sufrimiento de la senda del amor, susurrando al oído del corazón de cada uno de nosotros: Mira, hombre, yo no te asombré con la fuerza de mi poderío, sino con el poder de mi amor, no he llegado como rey ante los ojos de los hombres, sino reinando en sus corazones por la sutileza de la humildad. No he venido a ti sentado en un trono de poder, ni con un alto señorío, sino  acostado sobre paja en un pesebre y en lo alto de una roca del Gólgota. No obstante todo eso, no sepulté mi alma ni la sembré en tu desesperanza, tu cansancio ni tus aflicciones, sino que te sepulté en mi corazón, y sembré mi luz en tu existencia, resucitándote conmigo y coronando tu cabeza con el honor de la filiación. Con la lanza que me traspasó el costado rompí las lanzas de tus aflicciones, y todo eso porque te amo y me entregué por amor a ti y para que sepas que la aflicción, aunque perdure y oprima, no puede ocultar el resplandor de la Luz de la Resurrección.

En la fiesta de las fiestas y el festejo de los festejos debemos, como hijos de una iglesia antioquena, recordar y tener siempre presente que la Iglesia de la cual dependemos no se limita a la parroquia a la que pertenecemos. Debemos recordar siempre que Dios nos sembró en esta santa Iglesia para que  nos ayudemos mutuamente con los hermanos en la misma fe que viven en diversas partes del territorio de este Trono Apostólico y en la diáspora. Debemos saber también que tenemos hermanos que viven en la línea de fuego, presa de la violencia y de  la angustia, bajo los inicuos misiles, en medio de la mirada de un mundo indiferente, y que cualquier esfuerzo por mitigar su sufrimiento y aflicción es un verdadero gesto de consuelo del rostro de Cristo sufriente, quien no permanecerá, como tampoco ellos, esclavo de la muerte y las tinieblas, sino que será Fuente de Luz y Señor de la Resurrección.

En el glorioso día de la Resurrección aparece en nuestra mente la imagen de aquella semilla cristiana, aquella primera comunidad que dijo en los Hechos de los Apóstoles: Ha resucitado el Señor, y “nosotros somos testigos de ello” (Hch 2:32). Ella misma se encarna todos los días desde hace dos mil años en nuestro pueblo antioqueno, repartido en diversos países y regiones, y unido por el testimonio del amor y la fe así como por la filiación a su Iglesia Ortodoxa y la verdadera fraternidad con los otros hermanos cristianos, manteniendo una buena relación con las otras religiones con quienes comparte la tierra, la historia y la ciudadanía. Esa primera semilla está llamada a conservarse y renovarse cada día en nuestro pueblo, que hace dos mil años recibió la fe y el anuncio de la Resurrección, y ha dado testimonio de su fe aún en los momentos más difíciles. Quizá este testimonio ha sido el distintivo de este pueblo a lo largo de estos dos mil años. Le ha dado a este pueblo la dignidad de revestirse con el título de “cristianos” en su primera tierra, la tierra de Antioquía, a la que no ha abandonado ni abandonará, aún si la situación se vuelve más difícil.

Hoy nuestra oración se dirige al Señor de la Resurrección para que cubra con el Espíritu de su Paz al mundo entero. Elevamos a Él nuestra oración para que conceda la paz a este Oriente dolorido. Oramos hoy para que domine el lenguaje de la razón y de la paz sobre el lenguaje de la persecución y la violencia. Es nuestra esperanza, y oramos por que el Señor conceda la paz a Siria y mantenga la estabilidad en el Líbano.

Oramos también por todas las víctimas del secuestro. Oramos por nuestros hermanos los Arzobispos de Aleppo Yuhanna Ibrahim y Boulos Yazigi, cuyo caso subsiste como una herida de la verdad en un mundo de falsedad, y como una condena contra los que no convierten su discurso en acciones; un caso que ha provocado el llanto de muchos y en el que muchos han resultado incapaces de ayudar. Es un caso en el que muchos han adoptado posturas falsas en un ambiente de opacidad, obscuridad y silencio absoluto por parte de quienes tienen la responsabilidad de actuar y no sólo hablar.

En el glorioso tiempo de la Resurrección, un saludo Pascual a nuestros hijos en nuestra tierra y en la diáspora, y  una oración ferviente a Dios Santísimo para que ilumine los corazones y con la luz de la Resurrección y unja toda la creación con el resplandor de sus bendiciones y la paz de esta fiesta.

 

¡Cristo ha resucitado, en verdad ha resucitado!

 

Emitida en nuestra sede en Damasco.

 

29 de abril del año 2016.

 

Nuestra Fe y Tradición

Huevo de Pascua

Existe una antigua tradición cristiana de pintar huevos de Pascua. Estos huevos simbolizan la nueva vida y a Cristo emergiendo de laHoly Dormition Orthodox Church, Cumberland, RI, USA tumba, de hecho, los cristianos ortodoxos acompañan esta tradición con la consigna: «¡Cristo ha resucitado!».

Una tradición ortodoxa relata que tras la Ascensión, María Magdalena fue a Roma a predicar el evangelio. En presencia del emperador romano Tiberio, y sosteniendo un huevo de gallina, exclamó:«¡Cristo ha resucitado!». El emperador se rio y le dijo que eso era tan probable como que el huevo se volviera rojo. Antes de que acabara de hablar el huevo se había vuelto rojo.

El rito de bendecir los huevos es de las costumbres muy cercanas al corazón del pueblo ortodoxo; la salida del pollito del huevo es una imagen que simboliza la salida esplendorosa de la Vida, desde las obscuras profundidades del sepulcro “la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.” (Jn.1,5). Así como el mismo pollito con su pico rompe la cáscara cuando se cumplen sus días para salir a la existencia, así Cristo, salió resplandeciente al tercer día por su propio Divino Poder. Respeto a la coloración de los huevos, inicialmente se usaba el color rojo que simboliza la sangre derramada de Cristo. posteriormente se difundió el uso de muchos colores, primero por expresar la alegría y segundo porque la Pascua cae en la primavera donde las flores brillan con sus colores.

¡Cristo ha resucitado!

Después de la Resurrección el Señor se presentó con dos de los discípulos que iban a Emaús (Lc. 24, 13-32), y cuando lo reconocieron “en la fracción del pan”, regresaron a Jerusalén para anunciar que “Cristo ha resucitado”, los doce apóstoles los recibieron diciéndoles: “En verdad ha resucitado el Señor y se ha manifestado a Simón.” Este anuncio y certeza son el corazón del Evangelio y el eje central de la predicación. Esta comprensión, que la Tradición eclesiástica ha guardado, es la que lleva a los fieles a saludarse durante la temporada pascual (hasta la ascensión del Señor) con el saludo propio “Cristo ha resucitado” (en árabe “Al-Masih Kam”), al que se contesta “en verdad ha resucitado” (“Hakkan Kam”).

El Sepulcro Vacío

Los primeros testigos de la realidad del sepulcro vacío –según los cuatro evangelios– son María Magdalena y las otras mujeres; Juanimages menciona solamente a Magdalena, pero esto no descarta la posibilidad de que las otras mujeres se hallaran con ella; y ratifica a esta posibilidad el uso de plural en las palabras de Magdalena: “No sabemos donde lo pusieron” (Jn 20: 2). Aunque los evangelios eran redactados en un contexto que no validaba el testimonio de la mujer, sin embargo, los cuatro evangelistas registraron los nombres de estas mujeres y documentaron su testimonio, a tal grado que su importancia superó la de la llegada de Pedro y Juan al sepulcro vacío. Pues si su testimonio no hubiera sido sincero y auténtico, los evangelistas no lo hubieran subrayado de tal manera.

En el evangelio según san Marcos, el Ángel anuncia a las mujeres que el hecho de la Resurrección se ha consumado: “Ha resucitado”; pero no hay, absolutamente ninguna referencia al momento de la Resurrección. En el evangelio según san Mateo, el Ángel baja del cielo y retira la piedra, no para que ayude a Cristo a salir de su sepulcro, sino para que facilite a las mujeres el acceso al sepulcro vacío ya, a fin de que ellas verifiquen que el Salvador “ha resucitado” (Mt 28: 2). Esto es lo que el icono bizantino ilustra: jamás expone el acontecimiento de la salida de Cristo del sepulcro –como sí ha prevalecido en el Occidente–, sino que conserva dos ilustraciones tradicionales de la Resurrección:

El icono del descenso al Hades: un testimonio teológico de lo sucedido.

El icono del Sepulcro vacío: un testimonio histórico de lo sucedido.

Frases del Resucitado

  • Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros. (Lc 24:48-49)
  • Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. (Mt 28:18)
  • Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. (Mc 16:15)

 

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