Boletín del 10/01/2010

Domingo posterior a la Divina Epifanía

 epifania

“El Salvador, Quien es la Gracia y la Verdad,
se manifestó a las orillas del Jordán
e iluminó a los que moraban en la oscuridad
y en las sombras de la muerte.
¡La luz inasequible ha venido
y se ha manifestado al mundo!”

(Exapostelario)

Tropario de la Resurrección

Tono 6

Los poderes celestiales aparecieron sobre tu sepulcro;
y los guardias quedaron como muertos;
María se plantó en el sepulcro buscando tu Cuerpo purísimo.
Sometiste al hades sin ser tentado por él;
y encontraste a la Virgen otorgándole la vida.
¡Oh Resucitado de entre los muertos, Señor, gloria a Ti!

Tropario de Epifanía

Tono 1

Al bautizarte, oh Señor, en el Jordán se manifestó la adoración a la Trinidad:
pues, la voz del Padre dio testimonio de Ti nombrándote su “Hijo amado”;
y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la certeza de la palabra.
¡Tú, que te has revelado e iluminado al mundo, oh Cristo Dios, gloria a Ti!

Condaquio de Epifanía

Tono 4

Te has revelado hoy al universo,
y tu luz, oh Cristo Dios,
ha fulgurado sobre nosotros
que te alabamos con comprensión:
¡Te has manifestado, oh Luz inaccesible!

Carta del Apóstol San Pablo a los efesios   (4: 7-13)

Hermanos: A cada uno de nosotros le ha sido concedida la Gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres. ¿Qué quiere decir «subió» sino que había bajado primero a las partes más bajas de la tierra? Éste que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo. Él mismo dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para perfeccionar a los santos en orden a las funciones del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Evangelio según san Mateo (4:12-17)

En aquel tiempo, cuando Jesús oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliese el oráculo del profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte, una luz les ha amanecido.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos se ha acercado.»

Explicación de la epístola  

San Nicodemo de Atos

Hermanos: A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo (Ef 4:7).

Es cierto que los cristianos tenemos dones comunes, sin embargo, algunos recibimos dones grandes, y otros pequeños, sin que sea motivo de envidia o de soberbia: es un don gratuito, por el que, sea grande o pequeño, tendrás que dar gracias a Dios. Pues el Señor los otorga según su criterio, distribuye los dones conforme conviene a cada uno; y el que recibe un don grande, asume una responsabilidad grande.

Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres.

Aquí el apóstol cita al profeta David (Sal 67:18), quien dice que Dios es el que otorga los dones a los hombres. Dice el apóstol: “dio dones a los hombres”, porque Cristo distribuye los dones, y los recibe trabajados por los hombres; nosotros recibimos la fe y ofrecemos los dones trabajados con las fatigas.

Cristo ascendió sobre la cruz, o a las alturas del cielo, y en su divina ascensión, cautivó a Satanás, es decir, lo encadenó, y con él a la muerte; y nos liberó a nosotros que estábamos en el cautiverio; no nos ha castigado, sino que nos ha otorgado sus dones.

¿Qué quiere decir “subió” sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.

Lo que dice aquí san Pablo da respuesta a los que menosprecian la naturaleza humana de Cristo. Pues el que bajó a la tierra, obviamente ha encarnado; Éste fue crucificado y bajó al Hades. Ha bajado y de nuevo ha subido para que llenase toda la creación de su divinidad, y de sus divinos dones.

…A fin de perfeccionar a los santos para la obra del  ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo.

Aquí el apóstol expone el compromiso de cada cristiano. El uno, por muy pequeño que su don sea, edifica al otro y contribuye en la edificación del “cuerpo de Cristo”, es decir, la Iglesia. Cuando habla de “perfeccionar a los santos”, significa devolver a los cristianos a un estado espiritual sano y natural, a una unión armoniosa entre ellos. Esta perfección no es corporal, por lo que dice san Pablo: “hasta que lleguemos a la madurez de la plenitud de Cristo”, o sea, al conocimiento de Cristo y a creer en Él con una fe inamovible.

San Teodosio (11 de enero)

Su nombre significa: “Regalo de Dios”. Nació en Turquía en el año de 423. Después de ir en peregrinación a Jerusalén y Belén, se propuso dedicarse a vivir como un religioso solitario. Pero, el temor de tener que vivir sin un director espiritual lo hizo quedarse cerca de Belén, donde vivía el más sabio director de religiosos de esas regiones, el abad Longino. Después de ser ordenado sacerdote, recibió la orden de encargarse de una iglesia que estaba en el camino entre Jerusalén y Belén. Después se iba a una cueva solitaria a meditar y rezar. Pronto vinieron muchos jóvenes a pedirle ser admitidos como principiantes. A sus jóvenes religiosos les decía: “Yo he de morir, yo no sé cuándo; yo he de morir, yo no sé dónde; yo he de morir, yo no sé cómo; pero lo que sí sé de cierto es que si muero en pecado mortal me condenaré para siempre”. Esto para que recordaran que somos polvo y en polvo nos hemos de convertir.

Como la fama de Teodosio atraía a muchos jóvenes, tuvo que hacer tres conventos y también construyó tres hospitales. Cuando no había alimentos o medicinas, Teodosio ponía a sus monjes a rezar con toda fe y las ayudas llegaban de las maneras más inesperadas.

En ese tiempo, el emperador apoyaba una herejía que negaba algunas cualidades de Jesucristo, y para que lo apoyara le envió una gran cantidad de dinero. Teodosio recibió el dinero y lo repartió entre los pobres pero recorrió toda Palestina diciéndole a la gente: “El que enseñe algo acerca de Jesucristo, contrario a lo que enseña la Santa Iglesia, sea separado”.

Teodosio enfermó de una afección dolorosísima. Como el había curado a tantos enfermos con su oración, un discípulo le aconsejó que le pidiera a Dios que le quitara la enfermedad. El santo le respondió: “Eso sería falta de paciencia; eso sería no aceptar la santa voluntad del Señor”. ¿No sabes que “Todo redunda en bien de los que aman a Dios?”.

Murió a los 105 años, era admirable su vigor en la ancianidad, a pesar de que ayunaba y empleaba muchas noches en la oración. De él se pudo decir lo que la Biblia afirma de Moisés: “Conservó su robustez y vigor hasta la más avanzada ancianidad”. Que el Señor Dios nos permita imitar a San Teodosio y vivamos de manera que nos pueda decir: “Siervo bueno y prudente: has sido fiel en lo poco, ahora te constituiré sobre lo mucho”. Amén.

¡Por muchos años!

El siguiente domingo, 17 de enero, es el día de San Antonio el Grande, Santo Patrono de su Eminencia, Sayedna Antonio. Es motivo de alegría para toda la Arquidiócesis, además de que participarán en la Liturgia Pontifical los Arzobispos Damaskinos (Brasil), y George (Homs), miembros del Santo Sínodo de nuestra Iglesia Ortodoxa Antioquena. La Divina Liturgia empezará a las 11:00 A.M.

Día de Epifanía

Bendición del Agua 2El día de Epifanía, 6 de enero, se lleva a cabo la ceremonia de la bendición de las aguas; a partir de este día los Padres visitan las casas de los feligreses para llevar a ellas “La bendición del Río Jordán”, eso es, el agua bendita que confirma la presencia del Señor en su hogar y en su vida. Amén.

 

 

 

 

 
 

 

 

Convivio fraternal

DSC05434El lunes 4 de enero se llevó a cabo en el salón de la Catedral de San Jorge un convivio por la fiestas de Navidad y Epifanía; en el que los hermanos se dieron el abrazo y desearon los unos a los otros un año lleno de bendiciones; además de los platillos deliciosos que cada uno de los participantes había preparado; no faltaron las dinámicas y las conversaciones amenas.

¡Que sea este Año nuevo del 2010 un espacio de lucha, espezanza y alegría para todos! Amén.

Boletín del 03/01/2010

Domingo anterior a la Divina Epifanía

bautismo

“Oh Amante de la humanidad, ¿cómo las aguas del Jordán te recibirían,
Tú que, de la nada, creaste los ríos y los mares?
O ¿cómo el Precursor se atrevería a poner su mano sobre tu Cabeza Purísima, oh Señor?
Alabamos con temor la grandeza de tu condescendencia, oh Verbo.

 (Exapostelario)

Tropario de la Resurrección

Tono 5

Al coeterno Verbo, con el Padre y el Espíritu,
al Nacido de la Virgen para nuestra salvación,
alabemos, oh fieles, y prosternémonos.
Porque se complació en ser elevado en el cuerpo sobre la Cruz
y soportar la muerte,
y levantar a los muertos por su Resurrección gloriosa.

Tropario del Domingo Anterior a la Epifanía

 Tono 4

Prepárate, Zabulón, disponte, oh Neftalí,
 y tú, río Jordán, detén tu curso
y recibe con alegría al Señor que viene para ser bautizado.
Regocíjate, Adán, con la primera madre,
y ya no se escondan, como actuaron antes en el paraíso.
Pues Él, al verlos desnudos, se reveló para que les recubriera con el primer vestido
¡Cristo se ha revelado, para renovar toda la creación!

Condaquio de Pre-Epifanía

Tono 4

El Señor de todo, hoy, en el Jordán se presenta,
y a Juan Bautista le pide que deje el temor:
“No temas bautizarme, pues vine a salvar a Adán, el primer creado.”

Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo   (4:5-8)

Hijo mío, Timoteo: Pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio. Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He luchado el buen combate, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que aman su Manifestación.

Evangelio según San Marcos (1:1-7)

Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Conforme está escrito en Isaías el profeta: He aquí, Yo envío mi mensajero delante de tu faz, el que preparará tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas. Juan bautizaba en el desierto y proclamaba un bautismo de arrepentimiento para perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Juan llevaba un vestido de pelo de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Y predicaba diciendo: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.»

La Buena Nueva del Reino

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios, así inicia el evangelio según San Marcos. Este comienzo contiene pocas palabras, pero estas palabras lo contienen todo. Proclaman la Buena Nueva, que es lo que significa en griego evangelion; pregonan el Reino de Dios, la presencia del Ungido entre los hombres, del Emanuel, del Salvador. Anuncian la intervención divina, la intervención del enviado por el Padre para reconciliar en Él, al hombre con Dios. Comienza la vida de todos, la vida sin fin. Porque contienen el Nombre salvador de nuestro Dios, el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, pues “no existe otro nombre bajo el cielo que haya sido dado a los hombres, por el cual podamos ser salvados” (Hechos 4:12).

Antiguamente, antes de su uso en los libros del Nuevo Testamento, el vocablo evangelio fue utilizado para comunicar algún gran acontecimiento profano como por ejemplo el parte de guerra favorable, y también para significar el sacrificio que se ofrecía en ocasión de la buena noticia. En la traducción griega del Antiguo Testamento, (denominada de los 70) esta palabra aparece como verbo aproximadamente veinte veces y como sustantivo seis. El profeta Isaías la utiliza en el sentido de Buena Nueva, de anuncio de salvación, de alegría y júbilo por el advenimiento de un reino divino (52: 7-9). San Juan el Bautista, es enviado por Dios como mensajero para preparar el camino del Señor y proclamar la Buena Nueva de su inminente llegada; llamando al arrepentimiento, a volverse a Dios e iniciar una vida nueva sin pecado, “porque ha llegado el Reino de los Cielos”. Ya está el hacha puesta sobre la raíz de los árboles,  dice el Precursor en el evangelio según San Lucas, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Con esta y otras muchas exhortaciones, el Bautista anunciaba al pueblo la Buena Nueva: Detrás de mi viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo.

Nuestro Señor Jesucristo proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba “toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”; curaciones milagrosas todas ellas que indican con precisión el advenimiento mesiánico. Cuando San Juan Bautista envía a sus discípulos a decirle  al Señor: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?” Jesús respondió: “Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva” (Mt 4:23, 11:4). Esta Buena Nueva, primero anunciada, trasmitida, recibida, predicada y conservada, con posterioridad escrita paulatinamente, ha quedado plasmada en los cuatro evangelios canónicos.

“Ah si rompieras los cielos y descendieras” clama el profeta Isaías con profunda esperanza y vehemencia;  “Venga a nosotros tu Reino” nos enseña a orar al Padre el Hijo de Dios. Ésta es la esperanza y el deseo colmados, la oración respondida: el Reino de los cielos y con él la salvación de los hombres han llegado en la persona de nuestro Señor Jesucristo; Ésta es la Buena Nueva, el Evangelio del Reino. El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed la Buena Nueva.

Bendición de las Aguas

El miércoles, 6 de enero, fiesta de la Divina Epifanía,  celebramos el Bautismo de nuestro Señor Jesucristo en el Río Jordán; después de la Divina Liturgia, se lleva a cabo el Servicio de la bendición del agua. ¿Que significa? y ¿qué relación tiene con el Bautismo del Señor?

El agua, por su importancia –ya que sin agua no hay vida– es un elemento que resume en sí todo lo creado por Diosque el libro de Génesis lo describe así: «Vio Dios que todo cuanto había hecho era muy bueno.» En un principio, toda la creación incitaba al hombre (su rey) a glorificar al Creador, y de esta manera formaba un lugar de la presencia de Dios.

Pero el hombre, por su propia voluntad, se alejó del amor de Dios; así que con la caída que provocó, la misma naturaleza se corrompió también y empezó a ocupar una función catastrófica. El agua siguió representando la esencia de lo material creado mas ya no como lugar de presencia de Dios, sino como símbolo del dominio del Maligno sobre este mundo: miedo, diluvio, muerte.

Cristo vino al mundo y se manifestó para redimir a todo. En el icono del bautismo del Señor, podemos contemplarlo bendiciendo el agua y pisoteando los demonios ocultos en ella. Con esta acción el Señor  re-crea las aguas devolviéndoles  su vocación inicial: Lugar de su Presencia.

El Agua Bendita no es un instrumento mágico que nos da satisfacción y tranquilidad sino como todo objeto sagrado cristianamente es canal de la Gracia divina, cuya función es encauzar nuestra vida hacia Dios. Finalmente sería nuestra decisión recibir habilitarla o no.

Al inicio de este año rociamos nuestro mundo con el agua bendita, y con ella abrimos nuestra vida a la acción de la Gracia de Dios que, conforme a las palabras de san Pablo en la carta que leemos el día de la fiesta, «nos educa en que vivamos con castidad,  justicia  y  piedad  en  el  siglo  presente» (Tit 2:12). Amén.

Aviso:

El miércoles, 6 de enero, celebramos la Divina Epifanía:

  • A las 7:30 A.M. empiezan los Maitines.
  • A las 8:30 A.M., la Divina Liturgia
  • A las 9:30 A.M., la Bendición de las Aguas

Que la bendición del Río Jordán sumerja nuestra vida. Amén.  

Felicitación navideña

Amados hijos en Cristo, clérigos y feligreses:

nativity-iconLos Ángeles desde el cielo bajaron estos días para cantar al Dios Nacido en la cueva de Belén: “¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra!” Con este mismo canto, nos dirigimos a ustedes felicitándolos por el gran día de Navidad, deseándoles un Año Nuevo lleno de felicidad y prosperidad; esperando el Nacimiento de nuestro Señor en los corazones de los seres humanos para poder llamarnos hijos del Niño Jesús, que vino a dar su vida para darnos Vida y librarnos de la muerte; y rezando por un mundo lleno de amor, de paz y de hermandad.

Les enviamos nuestros mejores saludos, bendiciones y deseos para estos días navideños y para el próximo año, 2010.

+ Antonio  (México)

Calendario litúrgico 2010

calendarioliturgicoComo es de costumbre, a las puertas del Año Nuevo nuestra Arquidicócesis publica el calendario litúrgico 2010.

 Tiene los elementos litúrgicos para los servicios dominicales del año 2010 (Lecturas bíblicas, Tono, Eotina, Catabasías, Condaquio).

Boletín del 20/12/2009

Domingo anterior a Navidad

nativity-icon 

Alégrate, Belén, y prepárate, oh Éfrata, porque la Virgen viene a la cueva para dar a luz a Dios inefablemente. ¡Qué temible misterio es! Abraham, Isaac y Jacob, los patriarcas y todos los profetas, los hombres con los ángeles festejan con júbilo este Nacimiento divino.

(Exapostelario)

Tropario de Resurrección

Tono 3

Que se alegren los celestiales,
y que se regocijen los terrenales,
porque el Señor desplegó la fuerza de su brazo,
pisoteando la muerte con su muerte;
y siendo el primogénito de entre los muertos,
nos salvó de las entrañas del Hades
y concedió al mundo la gran misericordia.

Tropario Previo a Navidad

Tono 4

¡Belén, prepárate que ya, ha sido abierto el Edén!
¡Que te dispongas, Éfrata: porque la vida floreció
de la Virgen en la gruta!
Su vientre se mostró paraíso espiritual,
en él se plantó el madero celestial,
del cual comemos y vivimos,  
jamás como Adán moriremos.
¡Cristo ha nacido y ha restaurado
la imagen antes caída!
 

Tropario del Domingo

Tono 2

Grandes son las obras de la fe;
pues los tres santos jóvenes se regocijaron
en la fuente de las llamas
como si estuvieran en las aguas del descanso;
y el profeta Daniel apacentaba a los leones
como si fueran corderos:
Por sus intercesiones, oh Cristo Dios,
ten piedad de nosotros.

Condaquio de la Navidad

Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente,
en humilde gruta, al sempiterno Verbo.
Gózate, oh universo, al escucharlo;
alaba, con las potestades y pastores,
a quien por voluntad se revela, al nuevo niño,
al eterno Dios.

Carta del Apóstol San Pablo a los Hebreos  (11:9-11;32-40)

Hermanos: Por la fe, Abraham peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en  tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa. Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Y, ¿a qué continuar? Pues me faltaría el tiempo si hubiera de hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. Estos, por la fe, sometieron reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones; apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros; las mujeres recobraron resucitados a sus muertos. Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor; otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones; apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados, ¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra. Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron la promesa. Dios tenía ya dispuesto algo mejor  para  nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección.

Evangeio según San Mateo   (1: 1-25)

Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David.

David engendró, de la que fue mujer de Urías a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequias, Ezequias engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos cuando la deportación a Babilonia.

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de juntarse ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Mientras estaba pensando en esto, he aquí que el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa “Dios con nosotros”. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz a su hijo y le puso por nombre Jesús.

Jesús, el Rey de David

Estaba profetizado en el antiguo testamento, que  Cristo, el Mesías, sería engendrado del linaje del rey David, y que nacería de una virgen. (2 Sam 7:12-13), (Is 7:14).

Uno de los objetivos de san Mateo Apóstol en el evangelio que escribió, era demostrar que en Cristo se han realizado las profecías mesiánicas. Por eso principia su evangelio con la genealogía de Cristo, que empieza con Abraham, pasa por el rey David y termina con José el desposado de la Virgen María. Después de exponer la genealogía, san Mateo continúa diciendo, que todo esto aconteció para que se cumpliese  lo  dicho  por  el  Señor por medio del profeta. Y en todo su evangelio el autor sagrado recurre a las profecías, demostrando que Jesús es el Mesías esperado.

San Mateo, también, recuerda a los lectores de su Evangelio, que en la genealogía de Cristo había pecadores (Rajab, Tamar, y David que engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón). Como si san Mateo estuviera diciendo a los cristianos de origen judío: No se enorgullezcan de que Cristo ha encarnado de su linaje, pues no lo hizo por ser un linaje de justos, sino para señalar a qué ha venido: “a llamar, no a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”

San Ignacio de Antioquía

(20 de diciembre)

 “Te doy gracias, Señor mío, por que me has hecho digno de tal honor otorgándome la arras del completo amor, y por que, por ti, me encadenarán con hierro, como a tu apóstol Pablo.” Ésta fue la primera impresión que tuvo San Ignacio,  segundo obispo de Antioquia, cuando supo el juicio del emperador: “ordenamos que Ignacio, el que se llama a sí mismo llevador al crucificado, se encadene y se dirija hacia Roma donde las fieras lo devoren para diversión del pueblo.”

Así, San Ignacio coronó su santa vida con el martirio que esperaba con mucho anhelo. Mientras estaba en camino hacia Roma, San Ignacio supo que los cristianos de aquella ciudad buscaban una manera para salvarlo.  Inmediatamente les escribió una carta afectuosa en la que les rogaba no quitarle la oportunidad de tal “vida”. Quizás, al mencionar unas palabras de esta carta, se reavive en nuestro ser el sentido de la vida como lo veía san Ignacio: dar testimonio a Dios, es decir, “martirio”.

“Dejadme como una presa de las fieras, ellas me llevan a Dios rápido. Trigo soy de Dios y por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser presentado como limpio pan de Cristo…

De nada me aprovecharán los confines del mundo ni los reinos todos de este siglo. Para mí, mejor es morir en Jesucristo que ser rey de los términos de la tierra… se acerca la hora en la cual naceré… perdonadme hermanos: no me impidáis vivir; no os empeñéis en que yo muera… dejadme contemplar la Luz pura. Llegado allí, seré de verdad hombre…

Bello es que nos pongamos con el mundo como ocaso para que amanezcamos en el Señor.”

Por sus intercesiones, Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.

Felicitación

Su Eminencia, Arzobispado Antonio, y los padres felicitan a todos los hijos de nuestra Iglesia rogando a Dios por su salud, éxito y alegría. Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. La Divina Liturgia de Navidad se celebrará el jueves 25 de diciembre, a las 12:00 Horas. Los maitines darán comienzo a las 11:00 horas. 

Trisagio por Su Beatitud Pavel

13/12/2009

Trisagio_patriarca_de_serbia7El domingo 13 de diciembre, en la Catedral de San Jorge, en la Divina Liturgia, presidida por Su Eminencia, Arzobispo Antonio Chedaoui, se celebró  el Oficio conmemorativo (Trisagio) por el eterno descanso del Siempre Recordado, Su Beatitud Pavel, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Serbia. Concelebró también en la Liturgia Su Exelencia, Obispo Alejo, de Iglesia Ortodoxa de América O.C.A. (pos sus siglas en Inglés), y con la presencia de Su Exelencia Embajadro de Serbia en México, Sr. Milisav Paic.

¡Que su memoria sea eterna!

Posada Navideña

DSC05376El sábado 12 de diciembre, se organizó una posada para los niños en el salón de la Catedral de San Jorge: dinámicas, romper la piñata y un convivio muy agradable alrededor del árbol de Navidad y del Naciemiento del Niño Jesús. La alegría de los niños fue inmensa y los padres se comprometienron con todo lo posible para hacer participar a sus hijos en las actividades del Catesismo que los llena de alegría y les proporciona un alimento cristiano, espiritual y moral,  riquísimo.

¡Feliz Navidad!

Boletín del 13/12/2009

2° domingo antes de Navidad

Domingo de los santos  progenitores

Abraham

elogiemos a Adán, Abel, Set y Enós, Henoc y Noé, Abraham, Isaac y Jacob; Moisés, Job y Aarón; Eleazar, Jesé, Baruc, Sansón, Jafté, David y Salomón.    

 (Exapostelario)

Tropario de Resurrección

Tono 2

Cuando descendiste a la muerte, oh Vida inmortal, mataste al Hades con el rayo de tu Divinidad, y cuando levantaste a los muertos del fondo de la tierra, todos los poderes celestiales clamaron: ¡Oh Dador de vida, Cristo Dios, gloria a Ti!

Tropario del Domingo

Tono 4

Elogiaste la fe de los antiguos padres, cuando, por ellos, llamaste a la asamblea de los gentiles; los santos se enorgullecen con la gloria, pues de su simiente se maduró un fruto honorable: la que te dio a luz sin simiente. Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, salva nuestras almas.

Condaquio de Navidad

Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente, en humilde gruta, al sempiterno Verbo. Gózate, oh universo, al escucharlo; alaba, con las potestades y pastores, a quien por voluntad se revela, al nuevo niño, al eterno Dios.

Carta del Apostól San PAblo a los Colosences (3: 4-11)

Hermanos: Cuando aparezca Cristo, vida suya, entonces también ustedes aparecerán gloriosos con Él.

Por tanto, mortifiquen sus miembros terrenales: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es idolatría, cosas que atraen la cólera de Dios sobre los hijos de la desobediencia, y que también ustedes practicaron en otro tiempo, cuando vivían en ellas. Mas ahora, desechen también ustedes todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de su boca.

No se mientan unos a otros, ustedes que se han despojado del hombre viejo con sus obras y se han revestido del hombre nuevo que se va renovando hacia el conocimiento, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío, circuncisión e incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos.

Evangelio según San Lucas (14: 16 -24)

Dijo el Señor esta parábola: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: “Vengan, que ya está todo preparado.” Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses.” Y otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego me dispenses.” Otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir.” Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, a los ciegos y cojos.” Dijo el siervo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitios.” Dijo el Señor al siervo: “Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa. Porque les digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena.”»

Necias excusas, falsos caminos

Venid que ya esta todo preparado, llama el Señor a toda nación raza, lengua y pueblo, a todo el que este agobiado, a ricos y pobres, enfermos y sanos, encumbrados y humildes, sabios e ignorantes. Su casa está aparejada para ofrecer comida y bebida única, exquisita y sublime; vestido regio y sin manca; refugio cálido y acogedor. Dispuesta para convivir en amistad, amor y respeto y para conocer la Verdad y la Justicia, la Vida y la Misericordia. ¿Quién, con tan solo un poco de sensatez y cordura, podría excusarse de asistir y participar en este banquete real? Todo es gratuito, obsequio de la bondad del que invita. Solo el necio, el obstinado, el envidioso y egoísta, se resiste a compartir.

Realmente el mundo está cada vez más trastornado. Hombres y mujeres, estando, verdaderamente  necesitados, sedientos y hambrientos de Dios, de su Palabra, de su Espíritu, se resisten, conciente o inconscientemente, a aceptarlo. Vuelven la espalda a esta realidad y corren, ciega y desesperadamente, de tropiezo en tropiezo, en sentido contrario al de su propio bien. Buscan saciarse con riquezas y vanidades; como queriendo olvidarse de aquellas necesidades de su vida interior. Su soledad, desamor, inseguridad, miedo, debilidad, que lastiman y queman su alma, prefieren negarlos como causa de la desesperación y confusión que los destruye, o al menos hacer como si no existieran. Parecerían decir: si estas dolencias no me aluden y por tanto no me afectan, entonces todo está bien y que siga la fiesta. Todo esto es puro auto-engaño, es querer esconderse como el avestruz. Obviamente las dolencias no desaparecen por que uno las niegue, por más autosugestión que uno emplee. Son heridas muy profundas del alma que, una y otra vez, vuelven y tocan la puerta del corazón esperando ser atendidas por el único Médico que puede curarlas. Si dejáramos de ser necios e insensatos por un instante,  podríamos advertir que aquel quebrantamiento interior lejos de impulsarnos al desvarío nos apremia a volvernos a Dios, a buscar la Luz, a implorar Su misericordia. Requerimos de su intervención, necesitamos de la fe en Él. ¿Qué ganamos con seguir encubriendo con frivolidades, falsos orgullos y trivialidades los sufrimientos del alma? Por esa necedad, muchos buscan refugio en vanas creencias e idolatrías, las que, a fin de cuentas, solo vienen a ahondar la desolación interior.

El creyente no puede vivir, no puede proceder como si Dios no existiera, como si solo él, su voluntad y libertad existieran por si y para sí mismo. Somos criaturas, todos hechura de Sus manos;  es cierto, podemos decidir por nosotros mismos, porque Él nos otorgó esa capacidad, el creer en Él o no, renunciar a su paternidad, seguir el camino y llevar la vida que se quiera lejos de Él, y hasta concebirnos como el centro del universo y pensar, en suma, toda clase de quimeras y engaños. Sin embargo, el Señor reina, es el Señor de todo y de todos,  sigue  allí, sentado en su trono, con su infinita paciencia, más dispuesto a operar su Misericordia que su Justicia. En espera de que recuperemos la cordura y nos esforcemos por retomar el Camino que conduce al Reino. Él aguarda atentamente a que quebrantemos nuestro petrificado corazón y le abramos la puerta para que entre y lo renueve todo. “He aquí, dice el Señor, yo estoy a la puerta y llamo: si alguien oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Ap 3:20). No incurramos en grave delito desoyendo la invitación a la gran cena, como aquellos desdichados que se excusaron neciamente anteponiendo intereses mundanos. Reconozcamos la Voz del que nos invita a su mesa y reconozcámonos a nosotros mismos en Él; acudamos limpios y alegres a encontrarnos con  Él; participemos con devoción, fe y amor de Su pan y de Su vino; acudamos a compartir agradecidos con el Amigo y  sus amigos, a con-vivir con Él y a ser parte de sus cercanos y seguidores.

Nacimiento virginal

El decir que José “No la conoció (a María) hasta que dio a luz a su hijo”, no indica que la conoció después del parto. La palabra hasta, en sí, señala lo que sucedió durante todo el tiempo anterior al parto, pero no dice nada respecto al posterior. Es como cuando uno dice: “Estuve en la casa en la mañana”, pues esto no quiere decir que en la tarde estuvo fuera. Leamos este ejemplo del libro de Génesis: en la historia del diluvio, Noé despidió un cuervo para examinar si la tierra había secado; el relato dice: “El cuervo no volvió hasta que se secó la tierra” (Gén. 8:7). Pero sabiendo que el cuervo nunca regresó, entendemos que la palabra hasta procuraba mostrar el abandono del cuervo antes de que la tierra se secase, sin importar lo acaecido después. Lo mismo sucede con san Mateo cuando dice que José “No la conoció hasta que dio a luz a su hijo”, pues lo que le importaba es enfatizar el nacimiento virginal, o sea, que lo concebido en la Virgen es del Espíritu Santo, sin decir nada de lo que después pasó o no con María y José.

Quizás alguien se pregunta: “¿Por qué san Mateo no atestiguó la virginidad de María también después del parto? 

El centro de atención del Evangelista era el Mesías, en quien se han realizado las profecías del Antiguo Testamento; su narración sobre el Nacimiento no busca describir la devoción de la Iglesia hacia la Virgen María, sino el acontecimiento salvífico de la Encarnación. Pero la Iglesia, desde sus primicias, ha sostenido que María permaneció Virgen antes, durante y después del parto, como parte de la auténtica devoción hacia la Madre de Dios. No es ni razonable ni recto pensar en que las entrañas que Dios ha consagrado con su presencia fueron dispuestas a otra preocupación; ella se quedó siempre al lado de su hijo “guardando todo en su corazón.” Permaneció siempre Virgen, “Betulah”, palabra hebrea que significa “morada de Dios”, de Dios y nada más de Él.

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