Santos Mártires Sergio y Baco de Siria

San Sergio y san Baco fueron importantes militares del emperador Maximiano a principios del siglo IV, Maximiano les tenía en gran estima por la valentía militar desempeñada en sus cargos: Sergio como primicerio (jefe-comandante de la escuela de los gentiles) y Baco como secundario. Probablemente debido al alto cargo desempeñado y a la confianza personal con el emperador, se desató una fuerte envidia entre sus subalternos, quienes informaron al Emperador de la fe en Jesucristo de los dos militares.

Maximiano se negó a creerlo y los llamó para preguntárselo personalmente, puesto que el cristianismo era condenado a la tortura y la muerte. Entonces les ordenó a Sergio y a Baco que ofrecieran sacrificios a los ídolos. Ante la declaración de fe cristiana de ambos, el emperador les dio una última oportunidad: si hacían una ofrenda a los ídolos, no sólo serían perdonados sino además serían restituidos en sus cargos otorgándoles más privilegios. Sergio y Baco se negaron respondiéndole que la honra es solo para Dios y a Él únicamente rendirían culto. Maximiano ordenó que los mártires fueran despojados de las insignias de rango militar (sus cinturones, colgantes de oro, y anillos) y, a continuación, fueran disfrazados con ropa femenina. Fueron también exhibidos a través de la ciudad con unas cadenas de hierro alrededor de sus cuellos, para que el pueblo se burlara de ellos.

Cuando llegaron nuevamente al palacio, Maximiano les recriminó afablemente su decisión de permanecer firmes en su fe, tratando de disuadirlos. Pero los santos una vez más refutaron las palabras de Emperador y las creencias en los dioses paganos.

El Emperador ordenó entonces que se los lleven al gobernador de la parte oriental de Siria, Antíoco, quien odiaba implacablemente a los cristianos. Antíoco había recibido su posición con ayuda de Sergio y Baco. Cuando los vio les dijo: “Mis padres y benefactores, tengan piedad de ustedes y también de mí. No quiero condenarlos a tratos penosos y a crueles torturas.” Los santos mártires respondieron con las palabras del Apóstol: “Para nosotros la vida es Cristo y el morir es ganancia.” Eso enfureció al gobernador y ordenó que golpearan a Baco sin piedad hasta la muerte, y que Sergio corriera 18 millas con calzado de hierro que tenía clavos en su interior, los que atravesaron los pies al santo, fue enviado a otra ciudad donde fue decapitado con la espada (año 303).

Posteriormente fueron construidas iglesias en su memoria en Constantinopla, Acre y Roma.

Tropario tono 4, del común de Mártires

Tus mártires, oh Señor, * han obtenido de ti * coronas de incorrupción * en su lucha, Dios nuestro. * Al tener, pues, tu fuerza, * han vencido a tiranos * y aplastado de los demonios * su abatida insolencia. * Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, * salva nuestras almas.

Santo y Glorioso Apóstol Tomás

Era uno de los doce discípulos del Señor perteneciente a una familia de pescadores. Luego de la resurrección de Cristo, y en su primera aparición a los discípulos Tomas no estuvo presente y desconfiaba de que fuera verdad esta aparición; en el Evangelio de San Juan dice: “Tomás, uno de los doce, llamado el mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Le dijeron después los otros discípulos: «Hemos visto al Señor.» Mas él les respondió: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y no meto mi dedo en el agujero de los clavos, y mi mano en la llaga de su costado, no lo creeré.» Ocho días después, estaban otra vez los discípulos reunidos y Tomás con ellos; vino Jesús estando cerradas las puertas, y se puso  en medio y dijo: «¡La paz sea con ustedes!» Luego dijo a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y examina mis manos, luego trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente.» Tomás exclamó: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús
replicó: «Porque me has visto has creído. Bienaventurados aquellos que sin haberme visto han creído.”(Juan 20:24-29).

La tradición nos dice que Santo Tomás luego de la iluminación del Espíritu Santo fue a Persia e India, a enseñar el Evangelio, en esta última zona fue martirizado con unas lanzas. Parte de sus reliquias fueron trasladadas luego a Edesa en Siria.

Tropario tono 3 del común de los santos Apóstoles

Oh santo apóstol Tomás, * intercede ante Dios misericordioso, * para que otorgue el perdón de las transgresiones a nuestras almas.

 

Virgen Mártir Caritina de Amisus

Santa Mártir Caritina de Roma quedo huérfana a muy corta edad y fue criada como hija por un piadoso cristiano llamado Claudio. De joven era rica en virtudes de humildad y obediencia. Habiendo estudiado la Ley de Dios y prometido vivir su vida como novia pura del Señor Jesús, hablaba a los demás de su amor por Cristo, y por ello muchos abrazaron el camino de la salvación.

Durante el tiempo de la persecución bajo el emperador Diocleciano (284-305), fue llevada a juicio por su influencia sobre la gente. Con gran valentía defendió su fe ante las acusaciones del juez, por lo que la condenó a la tortura. Una y otra vez fue salvada por el Señor de la crueldad de los soldados. Por último, el juez envió algunos hombres jóvenes para que la violaran. Caritina rogó a Dios que protegiera su virginidad. Mientras oraba, su alma dejó su cuerpo y murió en gloriosa pureza en el año 304.

El antiguo nombre griego de Jaritini o Caritina significa “gracia” o “bondad”.

Tropario, Tono 4

Tu oveja, oh Jesús, exclama con gran voz: * «Te extraño, Novio mío, y lucho buscándote; * me crucifico y me entierro contigo por el bautismo; * sufro por ti para contigo reinar * y muero por ti para que viva en ti.» * Acepta, como ofrenda inmaculada, * a Caritina, sacrificada con anhelo por ti. * Por sus intercesiones, oh Compasivo, * salva nuestras almas.

Hieromartir Hieroteo, obispo de Atenas

San Hieroteo era amigo de san Dionisio el Areopagita, y recibió la fe cristiana del Apóstol Pablo. El Apóstol luego lo hizo obispo de Atenas, y él a su vez instruyó en los más profundos misterios a san Dionisio.

Al ocurrir la Dormición de la Madre de Dios, también fue trasladado de manera milagrosa a Jerusalén y participó en su funeral. Con sus himnos, trajo profundo gozo a muchos y mostró estar grandemente inspirado por Dios.  El mismo san Dionisio en su obra “De los nombres divinos” (3:2) escribe al referirse a san Hieroteo: “Estaba completamente transportado, completamente fuera de sí mismo y estaba tan absorto en la comunión con las cosas sagradas que celebraba en la himnología, que a todos los que lo escucharon y lo vieron y lo conocieron, y aun a los que no lo conocieron, les parecía que Dios mismo lo revelaba como un himnógrafo divino”.

Trabajó incansablemente por el Evangelio, trajo a muchos paganos a la verdad, gobernó bien a su rebaño, y finalmente terminó siendo un mártir por Cristo, quien le dio una doble corona: de jerarca, y de mártir.

Tropario, tono 4

Has aprendido la bondad * y conservado la sobriedad; * revestido de la buena conciencia debidamente, * has recibido de Pablo, vaso electo, lo indescriptible, * conservando la fe * y concluyendo, como él, la carrera. * Hieróteo, obispo mártir, * intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.

Hieromártir Dionicio Aeropagita, obispo de Atenas

Dionisio es contado entre los otros Setenta apóstoles (cfr. San Lucas 10:1-12). Este maravilloso hombre era de una noble familia pagana en Atenas. Terminando su educación en aquel lugar, se marchó a Egipto para aprender más. Estando él allí el día que el Señor Jesucristo expiró en la Cruz, el sol se oscureció en Egipto por tres horas. Entonces Dionisio exclamó: «O bien está sufriendo Dios, el Creador del mundo, o se está acabando el mundo».

Al regresar a Atenas, se casó con una mujer llamada Damaris y tuvo hijos con ella. Era miembro de la más alta corte en Grecia, llamada el Areópago, y desde entonces fue siempre conocido como el Areopagita. Cuando el apóstol Pablo predicó el Evangelio en Atenas, Dionisio fue bautizado con toda su casa (cfr. Hechos 17:34). Pablo lo consagró obispo de Atenas, muy probablemente como sucesor de san Hieroteo a quien él mismo llama su amigo y maestro después de Pablo. Viajó extensamente con Pablo, llegando a conocer a todos los otros Apóstoles. Especialmente fue a Jerusalén para conocer a la Santísima Madre de Dios, y escribió acerca de este encuentro en una de sus obras; además, estuvo según la tradición junto a san Hieroteo en el entierro de la Purísima Virgen, junto a los otros Apóstoles.

Sufrió en tiempos de Domiciano, en el año 96 d. C. Escribió varias obras famosas: «De los nombres divinos»; «De las jerarquías celestiales»; «De las jerarquías eclesiásticas»; «De la teología mística»; y «De la Madre de Dios».

Tropario, tono 4

Has aprendido la bondad * y conservado la sobriedad; * revestido de la buena conciencia debidamente, * has recibido de Pablo, vaso electo, lo indescriptible, * conservando la fe * y concluyendo, como él, la carrera. * Dionisio, obispo mártir, * intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.

Hieromártir Cipriano y la Justa Mártir Justina

San Cipriano era pagano y oriundo de Antioquía. Desde su más temprana infancia, sus padres, descarriados, lo consagraron al servicio de los dioses paganos. Desde los siete años hasta los treinta, Cipriano estudió en los principales centros del paganismo: en el monte Olimpo, en las ciudades de Argos y Tauropolis, en la ciudad egipcia de Menfis y en Babilonia. Una vez que alcanzó una eminente sabiduría en la filosofía pagana y en el arte de la hechicería, fue iniciado en el sacerdocio pagano en el monte Olimpo. Habiendo descubierto un gran poder al invocar espíritus inmundos, contempló al propio Príncipe de las Tinieblas, hablando con él y recibiendo de él una multitud de demonios para que lo sirvieran.

Después de regresar a Antioquía, Cipriano fue venerado por los paganos como un destacado sacerdote pagano, asombrando a la gente con su habilidad para lanzar hechizos, invocar pestes y plagas y conjurar a los muertos. Llevó a muchas personas a la ruina, enseñándoles a servir a los demonios y a lanzar hechizos mágicos.

Por aquel mismo tiempo, vivía en Antioquía una piadosa joven llamada Justina quien después de haber apartado a su padre y a su madre del error del paganismo y de haberlos llevado a la fe en Cristo, se dedicó al Esposo Celestial y pasó su tiempo en ayuno y oración. Cuando el joven Aglaidas le propuso matrimonio, la santa se negó, pues deseaba permanecer virgen. Aglaidas buscó la ayuda de Cipriano, quien dijo que se encargaría de que el corazón de Justina se llenara de lujuria por el joven. Por más que Cipriano intentó, por medio de conjuros y hechizos y enviándole un espíritu inmundo, no logró nada, ya que la santa venció todas las artimañas del diablo mediante la oración y el ayuno.

Cipriano, en su ira, envió pestilencia y plagas sobre la familia de Justina y sobre toda la ciudad, pero esto fue frustrado por la oración de la joven. Se difundieron rumores de que la ciudad estaba siendo castigada porque Justina no se casaría con Aglaias. Varias personas fueron a verla y le exigieron que se casara para que Cipriano no los castigara con más aflicciones. Justina los calmó y les aseguró que pronto terminarían las desgracias que Cipriano causó con la ayuda de los demonios. Santa Justina oró a Dios, el poder de los demonios fue destruido y todos fueron sanados de sus enfermedades y aflicciones.

La gente comenzó a alabar a Cristo y a burlarse de Cipriano y su brujería. Convencido de que el diablo era impotente ante la Señal de la Cruz y temblando ante el nombre de Cristo, Cipriano recobró el sentido y se dio cuenta de que se había corrompido al convertirse en brujo y participar en toda clase de maldades, Ya era partícipe de la porción de los demonios y, si hubiera muerto en ese momento, habría sido arrojado a las profundidades del Infierno. Sin embargo, el Señor, en Su infinita compasión, lo salvó del abismo.

Cipriano vio que el diablo al que servía tenía miedo de Cristo. El Maligno admitió que no pudo conquistar a la doncella porque temía “cierta señal” que se manifestaba en ella. “Si te asustas incluso con la simple sombra de la Cruz y si el solo nombre de Cristo te hace temblar”, dijo Cipriano, “entonces ¿qué harás cuando Cristo mismo esté ante ti?” El diablo se abalanzó sobre el sacerdote pagano e intentó golpearlo y estrangularlo. Por primera vez, Cipriano puso a prueba el poder de la Señal de la Cruz y el nombre de Cristo, protegiéndose de la furia del Enemigo. Después, fue al obispo local Anthimos en profundo arrepentimiento y arrojó todos sus libros a las llamas. Al día siguiente, entró en la iglesia y no quería salir de ella, a pesar de que aún no había sido bautizado.

Por sus esfuerzos por seguir la rectitud, Cipriano comprendió el gran poder de la fe en Cristo, compensando más de treinta años de servicio a Satanás. Siete días después de su bautismo fue tonsurado como lector, el duodécimo día, subdiácono, el trigésimo, diácono. Después de un año, fue ordenado sacerdote. Poco después de esto, San Cipriano fue elevado al rango de obispo.

San Cipriano convirtió a tantos paganos a Cristo que en su diócesis no quedó nadie que ofreciera sacrificios a los ídolos y los templos paganos cayeron en desuso. Santa Justina se retiró a un monasterio y fue elegida superiora.

Durante la persecución contra los cristianos bajo el emperador Diocleciano, el obispo Cipriano y santa Justina fueron arrestados y llevados a Nicomedia, donde después de horribles torturas fueron decapitados a espada.

Después de ver los tormentos de santa Justina, un soldado llamado Teoctisto cayó a los pies de Cipriano y se declaró cristiano, y fue decapitado con ellos.

El hieromártir Cipriano, la virgen mártir Justina y el mártir Teoctisto sufrieron por Cristo en Nicomedia en el año 304.

Tropario tono 4 del común de Hieromártires

Al volverte sucesor de los apóstoles * y partícipe en sus modos de ser, * encontraste en la práctica * el ascenso a la contemplación, oh inspirado por Dios. * Por eso, seguiste la palabra de la verdad * y combatiste hasta la sangre por la fe. * Cipriano, obispo mártir, intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.

Tropario tono 4, del común de Vírgenes Mártires

Tu oveja, oh Jesús, exclama con gran voz: * «Te extraño, Novio mío, y lucho buscándote; * me crucifico y me entierro contigo por el bautismo; * sufro por ti para contigo reinar * y muero por ti para que viva en ti.» * Acepta, como ofrenda inmaculada, * a Justina, sacrificada con anhelo por ti. * Por sus intercesiones, oh Compasivo, * salva nuestras almas.

Apóstol Ananías de los Setenta; Romano el Melodista

El Santo Apóstol Ananías de los Setenta, fue el primer obispo de Damasco. El Señor le ordenó que devolviera la vista a Saulo, el antiguo perseguidor de los cristianos, y luego lo bautizara (Hechos 9:10-19, 22:12). Saulo se convirtió en el gran predicador y apóstol Pablo.

San Ananías confesó valiente y abiertamente el cristianismo ante los judíos y los paganos, a pesar del peligro.

Desde Damasco fue a predicar a Eleuterópolis, donde curó a muchos de sus enfermos. Luciano, el prefecto de la ciudad, intentó persuadir al santo para que ofreciera sacrificios a los ídolos. Debido a la firme y sólida confesión de Cristo de Ananías, Luciano ordenó que lo torturaran. Los duros tormentos no influyeron en el testimonio de la Verdad. Luego los torturadores lo llevaron fuera de la ciudad, donde lo apedrearon. El santo oró por quienes lo condenaron a muerte. Sus reliquias fueron trasladadas más tarde a Constantinopla.

Tropario tono 3, del común de los Apóstoles

Oh santo apóstol Ananías, * intercede ante Dios misericordioso, * para que otorgue el perdón de las transgresiones a nuestras almas.

San Romano el Melodista

Nacido en el poblado sirio de Emesa, sirvió como sacristán primero en Beirut y luego en la iglesia catedral de Constantinopla, en tiempos del patriarca Eufemio (490-496 d. C.) Analfabeta y sin entrenamiento musical, era despreciado por ciertos clérigos educados. San Romano oró con lágrimas a la Madre de Dios, y esta se le apareció en un sueño; entregándole un pedazo de papel, le ordenó que se lo comiera. El día siguiente era día de Navidad, y Romano, subiendo al ambón, entonó con voz angelical el himno «Hoy la Virgen» [hoy en día es el condaquio de la fiesta]. Todos se maravillaron por el contenido del himno y por la voz del cantor.

Recibiendo así de la Madre de Dios el don poético, Romano compuso más de mil condaquios. Entró a su descanso siendo diácono de la Gran Iglesia de Constantinopla [Hagia Sophia] y se unió al coro de los ángeles en el 510 d. C.

Tropario tono 4

Oh santa trompeta solemne afinada en Dios, * cuyas melodías celestes han regocijado la Iglesia de Cristo: * el fulgor de la Virgen, * al haberte inspirado, * te ha mostrado al mundo * cual himnógrafo digno. * Así que te honramos con afecto, * oh justo Romano.

Tercer día de la fiesta de la Epifanía del Señor; san Jorge el Jozebita; santa Dominica de Constantinopla

La fiesta de la Epifanía del Señor se extiende del 6 hasta el 14 de enero. Varios de los himnos propios de la fiesta se siguen cantando en los servicios de Vísperas y Maitines.

Tropario, tono 1

Al bautizarte, oh Señor, en el Jordán, * se manifestó la adoración a la Trinidad, * pues la voz del Padre dio testimonio de ti * nombrándote su Hijo amado; * y el Espíritu, en forma de paloma, * confirmó la certeza de la palabra. * ¡Tú, que te has revelado e iluminado al mundo, * oh Cristo Dios, gloria a ti!

Condaquio Tono 4

 Te has revelado hoy * al universo, * y tu luz, oh Cristo Dios, * ha fulgurado sobre nosotros * que te alabamos con comprensión: * ¡te has manifestado, * oh Luz inaccesible!

San Jorge el Jozebita

 

El Santo nació en un pueblo de Chipre. Sus padres eran creyentes, también tenía un hermano mayor llamado Heracleo. Con sus padres vivos aun, Jorge se dirigió a tierra Santa para prosternarse en los lugares sagrados, luego de esto fue a un monasterio de Calamonos deseando ser ordenado monje, pero el santo regresó todavía con sus parientes y se quedó con ellos hasta que murieron. Huérfano Jorge, fue adoptado con su fortuna, por un tío, quien tenía una hija única y la quería casar con él. Pero Jorge no queriendo contraer matrimonio, fue con otro tío que era abad de un monasterio, al ver el santo la presión que ejercía su tío al abad del monasterio para que lo dejase libre y así poder casarse con su hija, Jorge decidió irse con su hermano Heracleo al monasterio de Calamonos, pero por su corta edad se le aconsejó que fuera al monasterio de la Santísima Madre de Dios, que le decían Jozebá, aquí paso el resto de su vida viviendo una rigurosa vida monástica. La fama de sus virtudes fue muy importante, y su trabajo espiritual iluminó a muchos. Finalmente, San Jorge el Jozebita entrego su espíritu en paz a Dios.

Tropario, tono 8

Con la efusión de tus lágrimas, * regaste el desierto estéril * y, por los suspiros profundos, * tus fatigas dieron frutos cien veces más, * volviéndote un astro del universo, * brillante con los milagros. ¡Oh nuestro justo padre Jorge, * intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas!

 Santa Dominica de Constantinopla

 

Santa Dominica llegó de Cartago a Constantinopla en tiempos del santo emperador Teodosio el Grande. Allí fue bautizada por el patriarca Nectario e ingresó en un monasterio de mujeres.

Mediante un ascetismo estricto y prolongado alcanzó una elevada perfección espiritual. La santa curó a los enfermos, demostró su poder sobre los elementos naturales y predijo el futuro. Con sus milagros, la santa conmovió a los habitantes de la capital hacia la preocupación por la vida eterna y el alma. Adornada por las virtudes, la santa partió de esta vida como una virgen inmaculada en su vejez.

Tropario, tono  4, del común de Santas Justas.

En ti fue conservada la imagen de Dios fielmente, oh justa Dominica, * pues tomando la cruz seguiste a Cristo * y, practicando, enseñaste a despreocuparse de la carne, * que es efímera, * y a cuidar, en cambio, el alma inmortal. * Por eso hoy tu espíritu se regocija junto con los ángeles.

Segundo día en la fiesta de la Epifanía del Señor; Sinaxis del Santo, Glorioso, Profeta y Precursor Juan el Bautista

La fiesta de la Epifanía del Señor se extiende del 6 hasta el 14 de enero. Varios de los himnos propios de la fiesta se siguen cantando en los servicios de Vísperas y Maitines.

Tropario, tono 1

Al bautizarte, oh Señor, en el Jordán, * se manifestó la adoración a la Trinidad, * pues la voz del Padre dio testimonio de ti * nombrándote su Hijo amado; * y el Espíritu, en forma de paloma, * confirmó la certeza de la palabra. * ¡Tú, que te has revelado e iluminado al mundo, * oh Cristo Dios, gloria a ti!

Condaquio Tono 4

 Te has revelado hoy * al universo, * y tu luz, oh Cristo Dios, * ha fulgurado sobre nosotros * que te alabamos con comprensión: * ¡te has manifestado, * oh Luz inaccesible!

Sinaxis del Santo y Glorioso Profeta y Precursor Juan Bautista

 

Al día siguiente de la gran fiesta de la Epifanía- Bautismo del Señor en el Jordán, celebramos la memoria del Glorioso, Profeta, Precursor y Bautista Juan.

San Juan Bautista era hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel, hasta los 30 años vivió en el desierto de Judea teniendo una vida acética, dedicada enteramente a la oración y en busca de la perfección espiritual. Su vestimenta era de pelo de camello, en su cintura tenía un cinto de cuero y sus alimentos eran langostas la miel silvestre. Poseía la Gracia Divina para ser un gran predicador de la Palabra de Dios y con esa gracia convocaba a multitudes a escucharlo. Protestaba duramente contra los fariseos, quienes con una imagen supuestamente santa, ocultaban bajo su ropa la crueldad, la impureza mental y espiritual. Esencialmente su enseñanza se basaba en una frase característica: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” preparando así el camino para el plan salvador de Nuestro Señor Jesucristo. Al comenzar Cristo su exposición pública, la gente dejada lentamente a Juan y lo seguía a él, este cambio en la gente, hubiese causad envidia y celos en cualquier persona que no tenga el espíritu Santo, por eso a Juan este cambio le dio mucha alegría y felicidad. Esta festividad de San Juan el Precursor, por quien Cristo dijo: “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista”, (Mateo 11:11) fue establecida en el siglo V.

Tropario, tono 2

La memoria del justo es con alabanzas, * pero a ti, oh Precursor, te basta el testimonio del Señor; * porque te volviste verdaderamente el más honrado de los profetas * al ser digno de bautizar en el Jordán al que fue anunciado; * y así como defendiste la verdad, con alegría * anunciaste, hasta a los que estaban en el Hades, * a Dios que se ha revelado en el cuerpo, * que quita el pecado del mundo y nos otorga la gran misericordia.

Comienzo del Ayuno de Navidad; Santos mártires Gurias, Samón y Habib de Edesa

El ayuno de la natividad es uno de los cuatro períodos principales de ayuno a lo largo del año eclesiástico. A partir de hoy 15 de noviembre y concluyendo el 24 de diciembre, el Ayuno de la Natividad brinda a las personas la oportunidad de prepararse para la Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor y Salvador en la Carne el 25 de diciembre.

Al abstenerse de ciertos alimentos y bebidas, particularmente de carne, pescado, productos lácteos, aceite de oliva y vino, además de centrarnos más profundamente en la oración y la limosna, podemos encontrar que el objetivo principal del ayuno es hacernos conscientes de nuestra dependencia de Dios.

Catabasia I

¡Cristo nace, glorificadlo! ¡Cristo viene de los cielos, recibidlo! ¡Cristo sobre la tierra, exaltadlo! Cantad al Señor toda la tierra y, con alegría alabadle, oh pueblos, porque ha sido glorificado.

Santos mártires Gurias, Samón y Habib (Abibo) de Edesa:

Gurias y Samón eran ciudadanos eminentes de Edesa. Durante una persecución de cristianos, se escondieron fuera de la ciudad, viviendo en ayuno y oración, y dando consejo a los fieles que venían por consejo a ellos. Fueron capturados y llevados ante el juez, quien los amenazó con la muerte si rehusaban observar el decreto imperial sobre la adoración de ídolos. Los santos mártires de Cristo contestaron: «Si observamos el decreto imperial, estaremos perdidos aún si tú no nos matas». Fueron arrojados en prisión tras crueles torturas, y estuvieron confinados allí desde el 10 de agosto hasta el 10 de noviembre, soportando hambre, oscuridad y grandes sufrimientos. Fueron entonces sacados de la cárcel y torturados de nuevo, y como permanecieron firmes en la fe cristiana, fueron condenados a muerte y degollados con espada en el año 322, bajo el inicuo emperador Licinio, que gobernó la parte oriental del Imperio hasta el 324.

Más tarde Habib, un diácono en Edesa, fue torturado por causa de Cristo su Señor y, en medio de las llamas, entregó su espíritu en manos de Dios. Su madre tomó su cuerpo incorrupto del fuego y lo enterró junto a los de Gurias y Samón. Cuando terminó la persecución, los cristianos construyeron una iglesia en honor de estos tres mártires y colocaron sus reliquias, que obraban milagros, en un solo catafalco. De entre los muchos milagros de estos maravillosos santos de Dios, este es especialmente recordado: una viuda de Edesa llamada Sofía, quien había sido convencida de dar en matrimonio a su joven hija Eufemia con un godo que servía en el ejército griego. Como a Sofía le preocupaba enviar a su hija a un lugar lejano, el godo juró sobre la tumba de los mártires que no haría daño a la joven, sino que la trataría como a la niña de sus ojos. Sin embargo, cuando llevó a la joven a su país le reveló que ya estaba casado; la trató no como esposa sino como esclava hasta que su verdadera esposa murió. Entonces acordó con un pariente enterrar a su esclava viva junto a su esposa muerta. La esclava imploró con lágrimas a los santos mártires que la salvaran, y estos se le aparecieron en la tumba, la tomaron, y en un instante la trasladaron de la tierra de los godos a Edesa, a la iglesia dedicada a ellos. Al día siguiente, cuando se abrió la iglesia, la joven fue hallada junto a la tumba de los santos, y se reveló la historia de su milagrosa liberación.

Tropario, tono 1

Los divinos mártires * Gurias, Abibo y Samón, * iguales en número * a la trinitaria deidad, * estando a una, * confesaron en Ella * frente a los impíos * y, luchando, cruzaron * la tormenta sin daño; * ahora no dejan de guiarnos * hacia el puerto seguro.

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