Santo Profeta Abdías

Noviembre, Santoral

Santo Profeta Abdías

19 de Noviembre

El Santo profeta Abdías es el cuarto de los doce profetas menores. Vivió durante el siglo noveno antes de Cristo. Era originario de una aldea llamada Betharam, cerca de Siquem y sirvió como mayordomo de un rey israelita llamado Acab. En aquellos días todo Israel se había alejado del verdadero Dios y había comenzado a ofrecer sacrificios al dios Baal. Sin embargo, Abdías fielmente sirvió al Dios de Abraham, Isaac y Jacob en secreto.
Cuando la esposa del rey Acab, una mujer depravada llamada Jezabel, persiguió a todos los profetas del Señor, fue Abdías quien se encargó de alimentarlos y vestirlos (I Reyes 18:3). El sucesor del rey Acab, Ocozías decidió enviar tres destacamentos de soldados para arrestar al profeta Elías. Uno de estos destacamentos fue encabezado por el Profeta Abdías. Por las oraciones de San Elías, dos de esos destacamentos fueron consumidos por el fuego, pero el que dirigía Abdías fue separado por el Señor (II Reyes 1).
Desde ese momento Abdías abandonó el ejército y se convirtió en discípulo del Profeta Elías. Posteriormente recibió el don de la profecía. El libro inspirado por Dios del Profeta Abdías es el cuarto de los libros de los doce profetas menores de las Escrituras y contiene predicciones sobre la iglesia del Nuevo Testamento. San Abdías Profeta, fue enterrado en la ciudad de Samaria.
Tropario, tono 2
Celebrando la memoria de tu Profeta Abdías, oh Señor, por él te suplicamos que salves nuestras almas.

Santo Mártir Platón de Ancyra

Noviembre, Santoral

Santo Mártir Platón de Ancyra

18 de Noviembre

El santo era de Ancyra, hoy Ankara, vivió a fines del siglo III, de alma virtuosa, realizo un importante trabajó en la transmisión de la fe cristiana. De posición económica holgada, ayudó a pobres y a enfermos con importantes aportes de dinero. Fue denunciado y conducido ante el gobernador Agripino, admitió el Santo, su fe en Cristo, agregando que trabajaba y vivía por la gracia de Cristo.
Agripino viendo que Platón era rico, trató con varios subterfugios de atraerlo y le presentó a su hermosa sobrina, diciéndole que, si abandonaba su fe, se casaría con ella. Pero el Santo se negó inmediatamente a la propuesta, y le expresó las palabras de la Escritura que dice: “Ustedes, en cambio, queridos hermanos, manténganse en el amor de Dios, edificándose sobre la base de su santísima fe y orando en el Espíritu Santo, mientras esperan que nuestro Señor Jesucristo, en su misericordia, les conceda vida eterna.” (Epístola a Judas 1:20-21). Agripino mando a azotar a Platón y luego de varios tormentos fue decapitado en el año 306.

Tropario, tono 4
Tus mártires, oh Señor Dios nuestro, por sus luchas recibieron de Ti la corona incorruptible, porque, habiendo conseguido tu fuerza, derribaron a los tiranos y destruyeron la presunción impotente de los demonios. Por sus oraciones, oh Cristo Dios, salva nuestras almas.

San Gregorio el Milagroso, obispo de Nueva Cesarea

Noviembre, Santoral

San Gregorio el Milagroso, obispo de Nueva Cesarea

17 de Noviembre

Nació en Neocesarea de Capadocia de padres no creyentes. Estudió en Atenas, Alejandría, Beirut y finalmente en Cesarea, con Orígenes, quien también le instruyó en la fe de Cristo. Entonces, en el año 240, fue hecho obispo de su país natal, donde encontró sólo diecisiete cristianos; al morir alrededor del 265, había dejado apenas ese mismo número de no creyentes. Todo el tiempo de su episcopado fue una sucesión admirables milagros, por los cuales adquirió el nombre de «taumaturgo» (obrador de milagros), siendo llamado «un segundo Moisés» incluso por los enemigos de la verdad (cfr. San Basilio Magno, Del Espíritu Santo, capítulo XXIX).

Tropario, tono 4
Mediante la vigilancia en la oración y la constancia obrando maravillas, adquiriste tus logros como un sobrenombre; por lo tanto, intercede ante Cristo nuestro Dios, oh Padre Gregorio el Milagroso, que ilumine nuestras almas, para que no durmamos en el pecado hasta la muerte.

Santo Apóstol y Evangelista Mateo

Noviembre, Santoral

Santo Apóstol y Evangelista Mateo

16 de Noviembre

El santo apóstol y evangelista Mateo se llamaba Levi (Mc 2:14 y Lc 5:27). Fue uno de los Doce Apóstoles y hermano del apóstol Santiago hijo de Alfeo (Mc 2:14). Cumplía la función de ser publicano, recaudador de impuestos de Roma, en el tiempo en el que los judíos se encontraban bajo el dominio del Imperio Romano. Vivía en la ciudad galilea de Cafarnaum. Cuando Mateo escuchó la voz del Señor Jesucristo de “Ven y sígueme” (Mt 9:9) lo dejó todo y lo siguió. Tanto Cristo como sus discípulos no rechazaron la invitación de Mateo y visitaron su casa donde compartieron la mesa con otros publicanos. Este evento molestó severamente a los Fariseos y Escribas de aquel tiempo.
Los publicanos que recolectaban impuestos de sus mismos compatriotas conseguían grandes ganancias para sí mismos. Habitualmente eran considerados por los mismos judíos como traidores de la patria y de la religión. La palabra “publicano” para los judíos tenía esta connotación de “pecador público”. El simple hecho de conversar con un publicano era considerado un pecado y asociarse con él era la misma traición. Pese a todo esto, los judíos de aquel tiempo no podían comprender que el Señor había venido a “llamar a pecadores y no a justos” (Mt 9:13)
Mateo, reconociendo sus pecados, devolvió todo lo que había sacado a aquellos que había defraudado y distribuyó lo restante a los pobres y siguió a Cristo junto a los demás apóstoles.
Después de recibir el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, San Mateo predicó el Evangelio en Palestina por muchos años. Por el pedido de los judíos convertidos al cristianismo que vivían en Jerusalén, escribió su Evangelio describiendo la vida del Señor en esas tierras.
San Mateo predicó entre los pueblos que aguardaban la venida del Mesías. Su Evangelio aparece como una prueba viva de que Jesús es el Mesías anunciado por los Profetas y que después de Él no habría otro (Mt 11:3).
El santo apóstol y evangelista llevó el Evangelio de Cristo a Siria, a Persia y finalizó su obra en Etiopía donde murió como mártir. Estas tierras eran habitadas por aquel entonces por tribus caníbales con costumbres y creencias primitivas. San Mateo convirtió a algunos de ellos a la fe en Cristo. Allí fundó una Iglesia y construyó un templo en la ciudad de Mirmena, donde puso a su compañero Platón como Obispo.
La Iglesia Ortodoxa de Etiopía recuerda a San Mateo como su fundador.

Tropario, tono 3
Oh santo apóstol y evangelista Mateo, intercede ante Dios misericordioso, para que otorgue el perdón de las transgresiones, a nuestras almas.

Santos mártires Gurias, Samón y Habib de Edesa

Noviembre, Santoral

Santos mártires Gurias, Samón y Habib de Edesa
15 de Noviembre

Gurias y Samón eran ciudadanos eminentes de Edesa. Durante una persecución de cristianos, se escondieron fuera de la ciudad, viviendo en ayuno y oración, y dando consejo a los fieles que venían por consejo a ellos. Fueron capturados y llevados ante el juez, quien los amenazó con la muerte si rehusaban observar el decreto imperial sobre la adoración de ídolos. Los santos mártires de Cristo contestaron: «Si observamos el decreto imperial, estaremos perdidos aún si tú no nos matas». Fueron arrojados en prisión tras crueles torturas, y estuvieron confinados allí desde el 10 de agosto hasta el 10 de noviembre, soportando hambre, oscuridad y grandes sufrimientos. Fueron entonces sacados de la cárcel y torturados de nuevo, y como permanecieron firmes en la fe cristiana, fueron condenados a muerte y degollados con espada en el año 322, bajo el inicuo emperador Licinio, que gobernó la parte oriental del Imperio hasta el 324.
Más tarde Habib, un diácono en Edesa, fue torturado por causa de Cristo su Señor y, en medio de las llamas, entregó su espíritu en manos de Dios. Su madre tomó su cuerpo incorrupto del fuego y lo enterró junto a los de Gurias y Samón. Cuando terminó la persecución, los cristianos construyeron una iglesia en honor de estos tres mártires y colocaron sus reliquias, que obraban milagros, en un solo catafalco. De entre los muchos milagros de estos maravillosos santos de Dios, este es especialmente recordado: una viuda de Edesa llamada Sofía, quien había sido convencida de dar en matrimonio a su joven hija Eufemia con un godo que servía en el ejército griego. Como a Sofía le preocupaba enviar a su hija a un lugar lejano, el godo juró sobre la tumba de los mártires que no haría daño a la joven, sino que la trataría como a la niña de sus ojos. Sin embargo, cuando llevó a la joven a su país le reveló que ya estaba casado; la trató no como esposa sino como esclava hasta que su verdadera esposa murió. Entonces acordó con un pariente enterrar a su esclava viva junto a su esposa muerta. La esclava imploró con lágrimas a los santos mártires que la salvaran, y estos se le aparecieron en la tumba, la tomaron, y en un instante la trasladaron de la tierra de los godos a Edesa, a la iglesia dedicada a ellos. Al día siguiente, cuando se abrió la iglesia, la joven fue hallada junto a la tumba de los santos, y se reveló la historia de su milagrosa liberación.

Tropario, tono 1
Ya que nos has dado los milagros de tus santos mártires como una muralla invencible; por sus súplicas, dispersas los consejos de los paganos, oh Cristo nuestro Dios, y fortalece la fe de los cristianos ortodoxos, ya que solo Tú eres bueno y amante de la humanidad.

Santo Apóstol Felipe/ San Gregorio Palamás, arzobispo de Tesalónica

Noviembre, Santoral

Santo Apóstol Felipe

14 de Noviembre

Santo Apóstol Felipe

Felipe es uno de los doce Apóstoles, mencionado por todos los evangelistas, pero de manera especial por san Juan que lo mencionó más que los otros, probablemente porque les unía una amistad. Los textos evangélicos muestran que Felipe tuvo contacto con san Juan Bautista; quizá era uno de sus dos discípulos quienes al escuchar a su maestro decir de Jesús: “He ahí el Cordero de Dios”, le siguieron. (Jn.1, 35). El otro discípulo era Andrés. Ambos, a menudo aparecen juntos como en los capítulos 6 y 12 del Evangelio según san Juan; lo más probable es que formaban parte de un grupo que estudiaba la Ley y los Profetas y discutía sobre el perfil del Mesía esperado. Natanael también pertenecía a este grupo, pues Felipe, al encontrar al Señor Jesucristo, le buscó para decirle: “Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José…”
El carácter de Felipe, como se manifiesta en el Evangelio según san Juan, se parece, hasta cierto sentido, al de Tomás: persona cálida, espontánea, práctica que pretende tener propia experiencia y ser convencido por lo tocado más que por lo dicho. Así que cuando Cristo hablaba a los discípulos sobre Dios Padre: “desde ahora lo conocéis y lo habéis visto”, Felipe dijo: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta.” Pero Jesús lo reprendió orientando su fe: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14, 7-9).
Respecto a su prédica después de la ascensión del Señor y de Pentecostés, la Tradición nos informa que predicó en Asia Menor junto con Bartolomé. Allá tuvo tanto éxito que convirtió a la esposa del gobernador de Asia. Los paganos, furiosos por la nueva prédica, agarraron al Apóstol, lo arrastraron en las calles de la ciudad, y finalmente lo crucificaron cabeza para bajo. Su martirio fue en los ochentas del primer siglo cristiano.

Tropario, tono 3
Oh santo apóstol Felipe, intercede ante Dios misericordioso, para que otorgue el perdón de las transgresiones, a nuestras almas.

San Gregorio Palamás, arzobispo de Tesalónica

El padre de Gregorio era un eminente oficial de la corte del emperador Andrónico II Paleólogo. Sin embargo, el talentoso Gregorio, tras completar sus estudios seculares, no quiso entrar al servicio imperial en la corte, sino que se retiró a la Santa Montaña de Athos y se hizo monje, viviendo en ascetismo en los monasterios de Vatopedi y la Gran Lavra.
Estuvo presente en Constantinopla en el Concilio que se convocó en 1341 contra Barlaam de Calabria, y en el Concilio de 1347 contra Acíndino, que era de la misma opinión que Barlaam; ambos herejes afirmaban que la gracia de Dios es creada. En ambos Concilios, el Santo contendió valientemente por los verdaderos dogmas de la Iglesia de Cristo, enseñando en particular que la gracia divina no se crea, sino que son las energías no creadas de Dios las que se derraman a lo largo de la creación: de lo contrario, si la gracia fuera creada sería imposible para el hombre tener una comunión genuina con el Dios no creado.
Fue consagrado Metropolitano de Tesalónica en 1347, siendo glorificado tanto como asceta y como teólogo; como jerarca y como obrador de milagros.
Gobernó la Iglesia en Tesalónica por doce años, uno de los cuales lo pasó como esclavo de los sarracenos en Asia. Entró en paz a su descanso en el 1359, alcanzando el Reino de Cristo. Sus reliquias se conservan en Tesalónica, donde hay una hermosa iglesia dedicada a él.

Tropario, tono 8
Oh guía de la recta fe, maestro de la devoción y dignidad, astro del universo, orgullo de los monásticos inspirado por Dios, santo Padre Gregorio, que has iluminado a todos con tus enseñanzas, oh lira del Espíritu: ¡Intercede ante Cristo Dios, para que salve nuestras almas!

San Juan Crisóstomo

Noviembre, Santoral

San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla

13 de Noviembre

Juan nació en Antioquía en el 347 d. C. Su padre Segundo era comandante imperial, y su madre se llamaba Antusa. Estudiando filosofía griega, Juan se asqueó del paganismo helénico y se tornó a la fe cristiana como la única y completa verdad. Fue bautizado por Melecio, patriarca de Antioquía, y luego sus padres también fueron bautizados. Después de la muerte de estos, Juan se hizo monje y comenzó a vivir en estricto ascetismo. Después de terminar de escribir un libro, «Sobre el sacerdocio», se le aparecieron los apóstoles Pedro y Juan, profetizándole que tendría una vida de gran servicio, grande gracia, y gran sufrimiento.
Famoso por su sabiduría, su ascetismo y el poder de sus palabras, Juan fue elegido Arzobispo de Constantinopla por voluntad del emperador Arcadio. Gobernó aquella Iglesia por seis años con celo y sabiduría inigualables. Envió misioneros a los paganos celtas y escitas, y limpió a la Iglesia de la simonía, deponiendo a muchos obispos que estaban entregados a este vicio. Multiplicó las obras de caridad de la Iglesia, compuso un rito para la Santa Liturgia, avergonzó a los herejes, denunció a la emperatriz Eudoxia, interpretó las Escrituras con su mente de oro, y dejó a la Iglesia muchos libros y sermones preciosos. El pueblo lo glorificaba, los celosos lo aborrecían, y la Emperatriz lo envió al exilio dos veces. Pasó tres años en el exilio, y murió el día de la Santa Cruz, 14[/27] de septiembre del 407, en un lugar llamado Comana en Armenia. Los santos apóstoles Pedro y Juan se le aparecieron de nuevo en la hora de su muerte, y también el mártir Basilisco, en cuya iglesia recibió la Comunión por última vez. «¡Gloria a Dios por todas las cosas!» fueron sus últimas palabras, y con ellas el alma del Crisóstomo [«boca de oro»] entró al Paraíso.
Tropario, tono 8
La Gracia que por tu boca resplandeció como fuego, ha iluminado el universo, ha revelado al mundo los tesoros de la pobreza y ha mostrado la excelsitud de la humildad. ¡Oh padre Juan Crisóstomo, cuyas palabras nos han educado, intercede ante el Verbo Cristo Dios, para que salve nuestras almas!

San Juan el Misericordioso, Patriarca de Alejandría / San Nilo el Sinaíta

Noviembre, Santoral

San Juan el Misericordioso, Patriarca de Alejandría

San Juan el Misericordioso, Patriarca de Alejandría, nació en Chipre en el siglo séptimo dentro de una familia de un dignatario importante llamado Epifanio. Por el deseo de sus padres, decidió casarse y tener hijos. Cuando su esposa e hijos fallecieron, decidió convertirse en monje. Era estricto en sus ayunos y oraciones y sentía un gran amor por aquellos que lo rodeaban.
Su celo espiritual le hicieron ganar honor entre los hombres, y hasta el emperador lo admiraba. Cuando el trono patriarcal de Alejandría quedó vacante, el Emperador Heraclio y todos los clérigos suplicaron a San Juan que ocupara el mismo.
San Juan dignamente asumió su servicio episcopal, dedicándose al cuidado moral y dogmático de su rebaño. Como Patriarca denunció cada herejía y consiguió que se retirara de Alejandría un monofisita llegado de Antioquia llamado Filonio. Consideró la caridad y el ayudar a aquellos en necesidad como su principal tarea. En los comienzos de su servicio patriarcal ordenó a sus colaboradores elaborar una lista con todos los pobres y necesitados de Alejandría, los cuales llegaban a casi siete mil personas. San Juan ordenó que todos aquellos que se encontrasen en infortunios recibieran cada día algo de comer y que fuera la iglesia quien los alimentara.
Juan nunca rechazó a los que venían a pedirle. Un día, cuando visitaba a un enfermo, encontró en su camino a un hombre pobre a quien le entregó seis monedas de plata. El hombre pobre se cambió de ropas, corrió hasta el Patriarca nuevamente y le volvió a pedir limosnas. El santo le entregó nuevamente seis monedas de plata. Cuando el suplicante volvió a pedir por tercera vez limosnas, y quienes ayudaban al Patriarca lo quisieron alejar, San Juan solo dijo: “dadle doce monedas de plata, talvez es Cristo poniéndome a prueba”.
San Juan, fue un hombre estricto en sus oraciones y un asceta constante, no dejaba de preocuparse por su alma y su muerte. Ordenó le prepararan un féretro para sí mismo, pero le pidió a quien lo hacía que no lo terminara. Finalmente fue llevado a acompañar al gobernador Nicetas en su visita al emperador de Constantinopla. En su camino para visitar al rey, soñó que un hombre vestido con ornamentos resplandecientes le decía: “el Rey de reyes te llama”. Viajó entonces a Chipre, su tierra natal, y durmió en el Señor en una ciudad llamada Amanthos entre los años 616 y 620.

Tropario, tono 8
Con la paciencia has alcanzado tu recompensa, oh justo Padre, dedicándote a la oración sin cesar y amando a los pobres. ¡Intercede ante Cristo Dios, oh bienaventurado Juan Misericordioso, para que salve nuestras almas!

San Nilo el Sinaíta

Entre los discípulos de San Juan Crisóstomo había uno llamado Nilo, quien ocupaba un alto cargo en Constantinopla. Nilo estaba casado y tenía dos hijos. Cuando éstos crecieron, Nilo, se sintió llamado a la vida eremítica y acordó con su esposa que ambos abandonarían el mundo. Su hijo Teódulo partió con él a establecerse entre los monjes del Monte Sinaí. Desde ahí Nilo escribió dos cartas de protesta al emperador Arcadio cuando éste desterró a San Juan Crisóstomo de Constantinopla. Algunos años más tarde, los árabes saquearon el monasterio, asesinaron a muchos monjes y se llevaron preso a Teódulo. Nilo los siguió con la esperanza de rescatar a su hijo. Por fin, lo encontró en Eleusa, al sur de Beersheba, ya que el obispo de esa ciudad, compadecido de la suerte de Teódulo, lo había comprado a los árabes y le había dado trabajo en la iglesia. El obispo de Eleusa confirió la ordenación sacerdotal a Nilo y a su hijo antes de que partiesen al Sinaí.
San Nilo llegó a ser muy conocido por los escritos teológicos, bíblicos y sobre todo ascéticos que se le atribuyen. En su tratado sobre la oración recomienda que pidamos ante todo a Dios el don de oración y que supliquemos al Espíritu Santo que haga brotar en nuestros corazones los deseos que le son irresistibles; también recomienda que pidamos a Dios que se haga su voluntad en la forma más perfecta posible. A las personas que viven en el mundo predica la templanza, la meditación sobre la muerte y la obligación de la limosna. San Nilo estaba siempre pronto a comunicar a otros sus conocimientos ascéticos. Las cartas suyas que se conservan, muestran cuan lejos había llegado en la vida interior y en el estudio de la Sagrada Escritura y cuan frecuentemente acudían a consultarle personas de todas las clases sociales. Una de dichas cartas constituye la respuesta de San Nilo al prefecto Olimpiodoro, quien había construido una iglesia y quería saber si podía adornarla con mosaicos de tema profano, como escenas de cacería, imágenes de pájaros, animales y cosas por el estilo. San Nilo reprobó la idea y aconsejó a Olimpiodoro que pusiera escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento “para instruir a los que no saben leer.” Agregó que sólo debe haber una cruz, situada en el punto principal de la iglesia. San Nilo escribió todo un tratado para demostrar que la vida eremítica es mejor que la de los monjes que viven en comunidad en las ciudades, pero hace notar que también los ermitaños tienen sus dificultades y pruebas particulares. El santo tenía experiencia en eso, pues sufrió violentas tentaciones, turbaciones y asaltos de los malos espíritus.
Descansó en el Señor el año 451.

Tropario, tono 8
Con la efusión de tus lágrimas, regaste el desierto estéril; y por los suspiros profundos, tus fatigas dieron frutos cien veces más, volviéndote un astro del universo, brillante con los milagros. ¡Oh nuestro justo padre Nilo el Sinaíta, suplícale a Cristo Dios que salve nuestras almas!

Santos Menas, Víctor, Estefanía y Vicente mártires

Noviembre, Santoral

Santos Menas, Víctor, Estefanía y Vicente mártires

11 de Noviembre

San Menas de Egipto

El Gran Mártir Menas, era egipcio de nacimiento, funcionario militar y sirvió en la región de Konya de Frigia bajo el centurión Firmiliano durante el reinado de los emperadores Diocleciano (284-305) y Maximiano (305-311). Cuando los emperadores empezaron la persecución más atroz contra los cristianos en la historia, el santo se negó a servir a estos perseguidores. Menas se quitó el cinturón del uniforme y se retiró a una montaña dónde vivió una vida ascética de ayuno y oración.
Cierta vez él bajo a la ciudad durante una fiesta pagana. En medio del auge de los juegos el santo levantó su voz, predicando la fe en Cristo, el Salvador del mundo. Fu llevado entonces ante el prefecto Pirrus, ante quien el santo valientemente confesó su fe, diciendo que él había venido a denunciar la impiedad. El prefecto se llenó de ira, y Menas fue arrestado.
Pirrus ofreció devolverle el rango que tenía en el ejército si Menas ofrecía el sacrificio a los dioses paganos. Cuando éste se negó, lo sometió a crueles torturas, y luego fue decapitado. Esto ocurrió en el año 304.
El santo recibió la gracia de Dios de realizar milagros, y ayudar a quienes padecen necesidad: Sanar enfermedades, librar a las personas poseídas por demonios. Y es solicitado como protector, sobre todo durante tiempos de guerra.

Santos Víctor y Estefanía:

El Santo mártir Víctor era un soldado que servía en Damasco, durante el reinado del emperador Marco Aurelio (161-180). Cuando el emperador empezó a perseguir a los cristianos y a obligarlos a adorar a los dioses paganos, Víctor se negó a ofrecer los sacrificios, que eran una prueba de la lealtad de un soldado hacia los dioses, el emperador y el estado. El santo soldado de Cristo se entregó a la tortura, sin embargo, a pesar de todos los tormentos a los que fue sometido permaneció ileso. Por el poder de la oración, venció a un mago hechicero de tal manera que éste se convirtió al cristianismo. Por las oraciones de san Víctor ciertos soldados que estaban ciegos, recobraron milagrosamente la vista. Siendo testigo ocultar del milagro obrado por el Señor a través de san Víctor, Estefanía, la joven esposa cristiana de uno de los verdugos, glorificó abiertamente a Cristo, por lo cual fue condenada a muerte, aunque apenas tenía 15 años, fue atada de pies y manos a dos palmeras dobladas a tierra, de tal manera que cuando se soltaron, la despedazaron.
El verdugo pidió que el santo mártir Víctor fuera decapitado. Oyendo la orden del comandante, san Víctor les dijo a sus ejecutores que morirían en doce días, y que el comandante sería capturado por el enemigo en veinticuatro días. Todo cuanto predijo, sucedió.
San Vicente de España
San Vicente es el más ilustre de los mártires de España. Debido a su virtud, fue ordenado diácono por Valerio, obispo de Zaragoza, quien, debido a su avanzada edad y un impedimento en su discurso, le encargó a Vicente que predicara el Evangelio. En 303, los impíos emperadores Diocleciano y Maximiano enviaron a Daciano a España como gobernador, con un edicto para perseguir al clero.
San Vicente fue traído con el obispo Valerio a Valencia; Cuando sometieron al obispo a la primera interrogación. El anciano permaneció callado, turbado y perplejo. Entonces San Vicente avanzó y dio el discurso más elocuente de su vida ante los jueces y se congregó mucha gente para oírlo. Después de enviar al obispo otra vez a la prisión, el perseguidor ordenó torturar al santo diácono. El obispo fue enviado al exilio, pero el santo diácono fue cruelmente torturado: Primero fue colocado en una cruz en aspa y después en la catasta, donde le rompieron los huesos, lo azotaron y le abrieron las carnes con uñas de garfios de acero. Pero, no pudiendo minar su resistencia, mandó entonces Daciano que fuese desollado y colocado en una parrilla en ascuas.
Después de torturarlo metieron a Vicente nuevamente, en la prisión. Esa noche el guardia sorprendido le oyó cantar Salmos, y vio una luz radiante no terrenal en la prisión, al ver esto se convirtió. La mañana siguiente el santo mártir fue condenado para ser quemado, entregando su alma a Dios el 22 de enero del año 304.
Su cuerpo también se arrojó al mar con una piedra de molino, pero fue devuelto a la orilla. Un cristiano tomó el cuerpo del santo y lo enterró a las afueras de Valencia.
Tropario, tono 4
Con cantos de alabanza, entonemos himnos a los atletas firmes de Cristo: los santos Víctor, Vicente y la noble Estefanía, con el gloriosísimo Menas. Pues habiendo aplastado al enemigo en varias edades y países, se regocijan juntos, glorificados en los Cielos. Por las oraciones de tus grandes mártires oh Cristo Salvador, Ten piedad de nosotros.

Apóstoles Olimpo y Herodión, de los Setenta

Noviembre, Santoral

  1. Apóstoles Olimpo y Herodión, de los Setenta

  2. 10 de Noviembre

De estos santos, Olimpo y Herodión se convirtieron en discípulos de Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, y llegaron a Roma, donde fueron decapitados por Nerón.

Los otros reposaron en paz, convirtiéndose en obispos: Sosipater de Iconio, Cuarto, de Beirut y Erasto de Paneas, o Paneias (que también se llamaba Cesarea de Filipo); San Erasto había sido mayordomo o tesorero de la ciudad de Corinto (Rom.16: 23).

Tropario, tono 3

Oh santos apóstoles, intercedan ante Dios misericordioso, para que otorgue el perdón de las transgresiones, a nuestras almas.