Octubre, Santoral

 

Protección de Nuestra Santísima Señora la Madre de Dios y Siempre Virgen María

1 de Octubre

El 1 de octubre celebramos la fiesta de la Protección de nuestra santísima Señora, la Madre de Dios y Siempre Virgen María, quien siempre se manifiesta de modo especial al pueblo ortodoxo.

Cierta vez, el bienaventurado Andrés llamado Loco por Cristo, estaba presente durante una vigilia que era celebrada en el santo templo de Blaquerna, como era su costumbre. Epifanio estaba allí también con uno de sus niños. Andrés estaba de pie en la Iglesia, como de costumbre, pues su fervor le daba fuerzas — a veces hasta medianoche, a veces hasta amanecer; y sucedió que, cerca de las once de la noche, vio con sus propios ojos una visión extraordinaria: una figura femenina que salía de las puertas reales con un séquito admirable, entre los cuales estaban el honorable Precursor Juan Bautista y san Juan el Teólogo, quienes la llevaban de la mano a ambos lados. Muchos santos la precedían vestidos de blanco, mientras que otros la seguían entonando himnos y cánticos espirituales. Al acercarse ella al ambón, Andrés se acercó a Epifanio y le preguntó: «¿Ves a la Señora y Soberana del Mundo?» Este contestó: «Sí, mi padre espiritual». Y mientras observaban, ella dobló sus rodillas y rogó durante mucho tiempo, con lágrimas bajando por su divinizado e inmaculado rostro. Después de su súplica, se dirigió al santuario, donde rogó por el pueblo presente. Removiendo el velo que llevaba sobre su purísima cabeza, el cual tenía apariencia de relámpago, lo desdobló; y tomándolo con gran reverencia en sus purísimas manos –pues era grande y admirable– lo extendió sobre todo el pueblo allí presente. Los santos vieron el velo extendido por varias de horas, ardiendo como el ámbar con la gloria del Señor. Mientras la Santísima Madre de Dios estuvo allí, el velo también era visible; pero una vez se fue, el velo tampoco pudo ser visto. Y aunque ella se llevó el velo consigo, dejó su gracia a los que allí estaban. Por las oraciones de tu Purísima Madre, Cristo nuestro Dios, ten misericordia de nosotros, protégenos de enemigos visibles e invisibles, y salva nuestras almas. Amen.

Tropario, tono 1

Oh Virgen, ensalzamos la inmensa gracia de tu Protección, que extiendes como una nube brillante más allá de toda comprensión; porque invisiblemente proteges a tu pueblo de todos los ataques del enemigo. Ya que te tenemos como nuestro refugio y ayuda cierta, te clamamos con toda nuestra alma: Gloria a tus grandes obras, oh la más pura de las criaturas. Gloria a tu divinísimo refugio. Gloria a tu cuidado y providencia por nosotros, oh Inmaculada

San Romano el Melodista

1 de Octubre

Nacido en el poblado sirio de Emesa, sirvió como sacristán primero en Beirut y luego en la iglesia catedral de Constantinopla, en tiempos del patriarca Eufemio (490-496 d. C.) Analfabeta y sin entrenamiento musical, era despreciado por ciertos clérigos educados. San Romano oró con lágrimas a la Madre de Dios, y esta se le apareció en un sueño; entregándole un pedazo de papel, le ordenó que se lo comiera. El día siguiente era día de Navidad, y Román, subiendo al ambón, entonó con voz angelical el himno «Hoy la Virgen» [hoy el condaquio de la fiesta]. Todos se maravillaron por el contenido del himno y por la voz del cantor. Recibiendo así de la Madre de Dios el don poético, Romano compuso más de mil condaquios. Entró a su descanso siendo diácono de la Gran Iglesia de Constantinopla [Hagia Sophia]. Se unió al coro de los ángeles en el 510 d. C.

 

Tropario, tono 4

En ti fue conservada la imagen de Dios fielmente, oh Padre, pues tomando la cruz seguiste a Cristo; y practicando, enseñaste a despreocuparse de la carne, que es efímera, y a cuidar, en cambio, el alma inmortal. Por eso san Romano hoy tu espíritu se regocija junto con los ángeles.

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