El Gran Jueves Santo; Santo Mártir Eupsiquio; Santos Mártires Rafael Nicolás e Irene

El Gran Jueves Santo
La noche de este día, Jesús cenó en la ciudad de Jerusalén con sus doce discípulos. Durante la cena, bendijo el pan y el vino, instituyendo así el Sacramento de la Eucaristía.
También lavó los pies de los discípulos, dándoles un gran ejemplo de humildad. Les dijo claramente, que uno de ellos, Judas, habría de traicionarlo, y lo señaló al darle el pan que remojó en el plato. Y cuando Judas salió, el Señor entregó a sus discípulos las enseñanzas sublimes contenidas en los Evangelios conocidos como de la Pasión y que se leen esta noche. En seguida, Jesús fue al Monte de los Olivos y empezó a entristecerse. Se alejó de los discípulos, prosternándose y orando fervorosamente hasta que su sudor cayó como gotas de sangre. No había terminado esta oración y esta lucha, cuando Judas apareció con soldados armados y una multitud de gente. Saludó al Maestro con un beso y lo entregó. Enseguida, los soldados y sirvientes de los judíos tomaron a Jesús, lo ataron, llevándolo ante Anás y Caifás.
Por tu misericordia y entrañable compasión, oh Cristo Dios nuestro, ten piedad de nosotros. Amén.
Tropario del Jueves Santo, tono 8
Cuando los gloriosos apóstoles * fueron iluminados en el lavatorio de la Cena, * el impío Judas, enfermo de amor a la plata, * se oscureció, * y a los jueces inicuos les entregó al justísimo Juez. * Ved, amantes del dinero, * a quien por él tuvo que ahorcarse; * y huid del alma insaciable * que se atrevió a tal cosa contra el Maestro. * ¡Oh Piadoso, cuya bondad abriga todo, Señor, gloria a ti!
Santo Mártir Eupsiquio

El santo mártir Eupsiquio nació en la ciudad de Cesarea, en Capadocia, y recibió una educación cristiana de sus ilustres padres.
Durante el reinado de Juliano el Apóstata (361-363), San Eupsiquio contrajo matrimonio cristiano. En Cesarea había un templo pagano dedicado a la diosa Fortuna, a la que Juliano el Apóstata veneraba. Mientras Eupsiquio se dirigía a su boda, los paganos ofrecían sacrificios a la diosa Fortuna.
San Eupsiquio estaba lleno de celo por el Señor y destruyó el templo. Sabía que esto inevitablemente resultaría en su castigo. Distribuyó todas sus posesiones entre los pobres y se preparó para el martirio.
El enfurecido emperador Juliano desató su ira no solo sobre el santo, sino contra todos los habitantes de esta ciudad. Algunos de los ciudadanos fueron ejecutados, mientras que los más respetables fueron enviados al exilio. El clero cristiano fue reclutado para el servicio militar y él saqueó las iglesias de todo lo valioso. La ciudad fue privada de su título de Cesarea [es decir, “Imperial”] y recuperó su nombre original de Maza. También impuso un severo impuesto a los habitantes. El emperador amenazó con aniquilar la ciudad por completo, si el pueblo no construía un nuevo templo pagano en lugar del destruido.
Juliano intentó obligar a san Eupsiquio a ofrecer sacrificios a los ídolos. Durante muchos días atormentaron al santo en un potro y también con garras de hierro. Pero su fe era firme y el juez condenó al mártir a ser decapitado con una espada.
Después de la muerte del emperador, los cristianos de la ciudad de Cesarea construyeron una espléndida iglesia sobre la tumba de San Eupsiquio, y de sus santas reliquias recibieron ayuda y curación.
Los santos Rafael, Nicolás e Irene, mártires de Lesbos

Estos santos fueron martirizados por los turcos el martes de la semana luminosa (9 de abril de 1463), diez años después de la caída de Constantinopla. Durante casi 500 años, los habitantes de Lesbos los olvidaron, pero “el Juez justo… abrió las cosas que estaban ocultas” (2 Mac. 12:41).
Durante siglos, los habitantes de Lesbos acudían el Martes Luminoso a las ruinas de un monasterio cerca de Termi, un pueblo al noroeste de la capital, Mitilene. Sin embargo, con el paso del tiempo, nadie podía recordar el motivo de la peregrinación anual. Había un vago recuerdo de que una vez hubo un monasterio en ese lugar y que los monjes habían sido asesinados por los turcos.
En 1959, un hombre piadoso llamado Angelos Rallis decidió construir una capilla cerca de las ruinas del monasterio. El 3 de julio de ese año, unos obreros descubrieron las reliquias de san Rafael mientras limpiaban el terreno. Pronto, los santos comenzaron a aparecerse a varios habitantes de Lesbos y les revelaron detalles de sus vidas y martirio. Estos relatos forman la base del libro de Photios Kontoglou de 1962 UNA GRAN SEÑAL (en griego).
San Rafael nació en la isla de Ítaca alrededor de 1410 y fue criado por padres piadosos. Su nombre de bautismo era Jorge, pero se le llamó Rafael cuando se hizo monje. Fue ordenado sacerdote y más tarde alcanzó los cargos de archimandrita y canciller.
En 1453, san Rafael vivía en Macedonia con su compañero monástico, el diácono Nicolás, nativo de Tesalónica. En 1454, los turcos invadieron Tracia, por lo que los dos monjes huyeron a la isla de Lesbos. Se establecieron en el Monasterio de la Natividad de la Theotokos cerca de Thermi, donde San Rafael se convirtió en el abad.
En la primavera de 1463, los turcos asaltaron el monasterio y capturaron a los monjes. Fueron torturados desde el Jueves Santo hasta el Martes Luminoso. San Rafael fue atado a un árbol y los feroces turcos le cortaron la mandíbula con una sierra, matándolo. San Nicolás también fue torturado y murió mientras presenciaba el martirio de su superior. Se apareció a la gente y señaló el lugar donde se descubrieron sus reliquias el 13 de junio de 1960.
Santa Irene era la hija de doce años del alcalde del pueblo, Basilio. Ella y su familia habían llegado al monasterio para advertir a los monjes de la invasión. Los crueles agarenos le cortaron uno de los brazos y lo arrojaron delante de sus padres. Luego, la virgen pura fue colocada en un gran barril de barro y se encendió un fuego debajo de él, asfixiándola por dentro. Estos tormentos tuvieron lugar ante los ojos de sus padres, que también fueron condenados a muerte. Su tumba y el cántaro de barro fueron encontrados el 12 de mayo de 1961, después de que los santos Rafael, Nicolás e Irene se aparecieran a la gente y les indicaran dónde buscar.
Otros que también recibieron la corona del martirio ese día fueron los padres de Santa Irene, Basilio y María; Teodoro, el maestro del pueblo; y Eleni, la prima de quince años de Santa Irene.
Han ocurrido muchos milagros en Lesbos y en todo el mundo. Los santos se apresuran a ayudar a quienes los invocan, sanando a los enfermos, consolando a los afligidos, concediendo alivio del dolor y trayendo a muchos incrédulos e impíos de vuelta a la Iglesia.
Los santos Rafael, Nicolás e Irene (y lo otros martirizados con ellos) también son conmemorados el Martes Luminoso.
Tono 4 del común de Santos Mártires
Tus mártires, oh Señor, * han obtenido de ti * coronas de incorrupción * en su lucha, Dios nuestro. * Al tener, pues, tu fuerza, * han vencido a tiranos * y aplastado de los demonios * su abatida insolencia. * Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, * salva nuestras almas.



















