Domingo de Ramos; Santos Mártires Claudio, Diódoro, Victor, Victorino y Nicéforo; Santa Teodora de Tesalónica
Entrada de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo a Jerusalén

El domingo, cinco días antes de la Pascua Judía, el Señor vino de Betania a Jerusalén. Enviando a dos de sus discípulos para traerle un potro de asno, se sentó y entró en la ciudad. Cuando la multitud escuchó que Jesús venía, inmediatamente tomaron las ramas de las palmeras en sus manos y salieron a recibirlo. Otros esparcieron sus vestiduras en el suelo, y otros cortaron ramas de los árboles y los arrojaron por donde Jesús iba a pasar; y todos juntos, especialmente los niños, fueron delante y detrás de Él, gritando: “Hosanna: Bendito el que viene en el Nombre del Señor, el Rey de Israel” (Juan 12:13). Esta es la fiesta radiante y gloriosa de la entrada de nuestro Señor a Jerusalén que celebramos hoy.
Las ramas de las palmeras simbolizan la victoria de Cristo sobre el demonio y la muerte. La palabra Hosanna significa “Sálvanos, Te rogamos” o “sálvanos ahora”. El potro de un asno, y el hecho de que Jesús se sentara en el mismo, y el hecho de que este animal fuera indomable y se considerara impuro de acuerdo con la Ley, significaba la anterior impureza y locura de las naciones, y su posterior sujeción a la santa Ley del Evangelio.
Tropario, tono 1
¡Oh Cristo nuestro Dios! * Cuando resucitaste a Lázaro de entre los muertos * antes de tu pasión, * confirmaste la resurrección universal. * Por lo tanto, nosotros, como los niños, * llevamos los símbolos de la victoria y del triunfo * clamando a ti, oh vencedor de la muerte: * ¡Hosanna en las alturas! * ¡Bendito el que viene * en el nombre del Señor!
Santos Mártires Claudio, Diódoro, Victor, Victorino y Nicéforo

De estos mártires, san Claudio murió cuando sus brazos y piernas fueron cortados; San Diodoro fue quemado vivo; Los santos Víctor, Victorino y Nicéforo fueron aplastados por una gran roca; San Serapion fue quemado vivo; San Papías fue arrojado al mar. Según algunos relatos, dieron su testimonio en Corinto bajo Decio en 251; según otros, en Diospolis en Egipto bajo Numeriano en 284.
Los nombres de estos santos mártires también son conmemorados el 31 de enero.
Tropario tono 4, del común de Santos Mártires
Tus mártires, oh Señor, * han obtenido de ti * coronas de incorrupción * en su lucha, Dios nuestro. * Al tener, pues, tu fuerza, * han vencido a tiranos * y aplastado de los demonios * su abatida insolencia. * Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, * salva nuestras almas.
Santa Teodora de Tesalónica
Santa Teodora nació de padres cristianos, llamados Antonio y Crisanta, que vivían en la isla de Egina. Amando a Cristo desde joven, abandonó las ocupaciones mundanas. Al llegar a la mayoría de edad, santa Teodora se casó y pronto tuvo una hija. Durante una invasión sarracena (en 823), la joven pareja se trasladó a la ciudad de Tesalónica. Aquí, santa Teodora dedicó a su hija al servicio de Dios en un monasterio. Tras la muerte de su esposo, ella misma se convirtió en monja en el mismo monasterio.
Allí se dedicó a las competencias ascéticas y adornó su alma con virtudes. Considerando a las demás hermanas dignas de todo honor, era obediente a todas, especialmente a la abadesa. Por sus labores de obediencia, ayuno y oración, agradó tanto a Dios que recibió el don de obrar milagros, no solo en vida, sino también después de su muerte (+ 892). Incluso después de su fallecimiento, santa Teodora siguió siendo un modelo de vida pura e intachable para las monjas.
Años después del bendito descanso de la santa, la abadesa también partió a las moradas celestiales. Al cavar la tumba para enterrarla, descubrieron las reliquias de santa Teodora. Entonces, la monja, como si estuviera viva, se movió en la tumba para hacer espacio para su superiora, dando ejemplo de humildad incluso después de su muerte. Al presenciar este extraordinario acontecimiento, los presentes exclamaron: “¡Señor, ten piedad!”.
Las reliquias de santa Teodora, que exudaban mirra, obraron muchos milagros. Quienes acudieron a venerarla fueron sanados de diversas enfermedades o liberados del poder de los demonios. Por ello, los fieles continúan honrando su memoria.
Cuando los turcos capturaron Tesalónica en 1430, destrozaron las reliquias de Santa Teodora.
Esta Santa Teodora no debe confundirse con la otra Santa Teodora de Tesalónica que se conmemora el 29 de agosto.
Tropario, tono 8 del común de Santas Justas
En ti fue conservada la imagen de Dios fielmente, oh justa Teodora, * pues tomando la cruz seguiste a Cristo * y, practicando, enseñaste a despreocuparse de la carne, * que es efímera, * y a cuidar, en cambio, el alma inmortal. * Por eso hoy tu espíritu se regocija junto con los ángeles.


















