Domingo del Hijo Pródigo; Posfiesta de la Presentación del Señor; Gran Mártir Teodoro el Jefe Militar
Segundo domingo del Santo Triódion
En este día celebramos la conmemoración de la Parábola del Hijo Pródigo, citada en el Honorable Evangelio, así como la han organizado nuestros Santos Padres, para la segunda semana del Triódion.
+ Tú, que eres pródigo como yo; Acércate con seguridad y confianza.
+Porque la puerta de la Compasión Divina ha sido abierta para todos.
Por Tu Inefable Amor a la humanidad, Oh Cristo Dios, ten piedadde nosotros y sálvanos. Amén.
Condaquio tono 3
Al dejar tu gloria paterna con ignorancia, derroché vanamente la riqueza que me otorgaste. Clamo a ti como el pródigo, oh Compasivo: “He pecado contra el cielo y ante ti, oh Padre; acéptame como arrepentido y admíteme como uno de tus jornaleros”.
Post fiesta del Encuentro del Señor en el Templo

La fiesta de la Presentación del Señor se extiende desde el 2 al 9 de febrero
Tropario, tono 1
Regocíjate, oh Llena de Gracia, Virgen Madre de Dios; * porque por ti hoy resplandece el Sol de Justicia, * Cristo nuestro Dios, * quien ilumina a los que han estado en las tinieblas. * Alégrate también tú, oh justo anciano, *que recibiste en tus brazos al redentor de nuestras almas, * quien nos otorga la resurrección.
Condaquio, tono 1
Por tu nacimiento santificaste las entrañas de la Virgen, oh Cristo Dios, * las manos de Simeón bendijiste debidamente, * y a nosotros nos alcanzaste y salvaste. * Conserva a tus fieles en la paz * y auxilia a los que amas * porque Tú eres el único que amas a la humanidad.
Santo y Gran Mártir Teodoro el Jefe Militar

San Teodoro era originario de la ciudad Eujarita (en Asia Menor, actualmente Turquía) y gobernaba la ciudad de Heraclea, cerca del Mar Negro. Con su vida devota y bondadoso gobierno se ganó a los ciudadanos y muchos paganos, viendo su vida ejemplar, se convertían en cristianos. Cuando los rumores sobre su vida llegaron hasta el emperador Licinio (años 308-323), que era corregente de Constantino, él vino a Heraclea y trató de obligar a Teodoro a inclinarse ante los ídolos. Viendo que san Teodoro era muy firme en sus convicciones, ordenó someter al confesor de Cristo a crueles tormentos.
Primero lo estiraron en el suelo y lo golpearon con varas de hierro, cepillaban su cuerpo con hierro puntiagudo, lo quemaban con el fuego y finalmente lo crucificaron y le sacaron los ojos. Por la noche vino un ángel, lo desmontó de la cruz y sanó todas sus heridas. Cuando en la mañana llegaron los sirvientes de Licinio, para tirar el cuerpo de san Teodoro al mar y lo vieron totalmente sano, creyeron en Cristo. Ese día viendo este milagro de Dios, muchos paganos se hicieron cristianos. Cuando Licinio se enteró, ordenó decapitar a san Teodoro, quien murió en el año 319. Todos sus tormentos y martirio fueron escritos por su servidor y escriba Uar, quien fue el testigo ocular.
Tropario, tono 4
Te has mostrado cual soldado glorioso * de la milicia real, oh gran Teodoro, * obedeciendo firmemente al Rey celestial; * y el arma de la fe cuerdamente has llevado * extirpando a tropas de violentos demonios. * Así que, combatiente triunfador, * te bendecimos * con fe para siempre.














