Recepción a S.E. Obispo Ignacio

Memorias

DSCF1836Con la bendición de Su Eminencia, Metropolita Antonio Chedraoui, Arzibispo de nuestra Arquidiócesis, el consejo parroquial de la comunidad ortodoxa de México organizó una recepción en honor de Su Exelencia Obispo Ignacio Samaán en el restaurante de comida árbe, Adones.

En un ambiente familiar el Sr. Anuar Aboumrad en nombre de todos felicitó a Su Exelencia por su reciente nombramiento, recordando los momentos hístoricos de la Iglesia Ortodoxa en México y enfatizando la labor misionera inmensa que Su Eminencia, Don Antonio, ha realizado en la Arquidiócesis desde su llegada a México en 1964; uno de los frutos de dicha labor es la presencia de S.E. Obispo Ignacio en México y su reciente merecida consagración.

Monseñor Ignacio en su discurso dio las gracias, sobre todo a Dios, por el pasado de la experiencia de su trabajo pastoral en México; por el presente de ver la Iglesia creciendo con el aurduo trabajo de Su Eminencia y de todos los clérigos y las asociaciones alrededer de él; y por el futuro, “en el que las memorias de todas las bondades que me han brindado serán el motor y la guía de mi trabajo pastoral, entre ustedes y dondequiera que me envíe el Señor, hasta que su presencia se efetúe enter nosotros y en nosotros. Amén.”

Consagración del Obispo Ignacio Samaán

Memorias

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En el domingo 10 de julio de 2011 Su Beatitud Ignacio IV, Patriarca de Antioquía celebró la divina liturgia en la Catedral “Mariamíe” de Damasco acompañado de doce entre arzobispos y obispos, miembros del Santo Sínodo Antioqueno, y durante esta ceremonia ordenaron al reverendo Archimandrita Ignacio Samaán como obispo auxiliar para nuestra arquidiócesis, y a otros dos obispos auxiliares para el patriarcado.

En su homilía Su Beatitud determinó las características que debe tener un obispo y dio testimonio de los nuevos ordenados detallando sus méritos para que fuesen elegidos para su nuevo desempeño.

Al final de la liturgia recibió cada obispo de manos del Patriarca una mitra y un báculo como símbolos de su nuevo cargo, y cada uno de los nuevos obispos dio unas palabras de agradecimiento.

Posteriormente Su  Eminencia Nuestro Arzobispo invitó a todos a una comida por tan importante evento y durante ella dirigió unas palabras a los presentes, felicitando a los nuevos obispos y especialmente a nuestro obispo auxiliar.

También en esta  pagina queremos felicitar a nuestros queridos Arzobispo Antonio y Obispo Ignacio y pedimos a Dios con nuestra oración que los conserve por muchos años para bien de nuestro Arquidiócesis.

A continuación transcribimos las palabras se agradecimiento que el obispo  Ignacio nos dirigió después de la liturgia:

Su Beatitud, Patriarca Ignacio IV y Sus Eminencias Reverendísimas, Metropolitas y miembros del Santo Sínodo Antioqueno: Primeramente, es menester agradecerles profundamente por la confianza y la bendición que me han brindado para que reciba tal dádiva divina. Les pido mantenerme en sus oraciones para que la Gracia no deje de “perfeccionar lo faltante y sanar toda debilidad”, de tal modo que la gloria de Dios se manifieste en mi humilde servicio esplendorosa, tal como es.

Cuando he meditado en mi ministerio sacerdotal durante los últimos diez años en esta bendita tierra de la propagación, viene a mi mente una pregunta que toca las fibras más profundas de vocación clerical: ¿Qué significa que mi Iglesia –la Iglesia Ortodoxa Antioquena– esté en estas tierras? ¿Qué es lo que hace que los fieles y los “curiosos” espirituales acudan a ella? ¿Qué es lo que la hace tan atrayente? ¿Cuál es su misión en tal contexto?

En medio de esta ola de interrogaciones pasaron por mi memoria tres experiencias de mi peregrinaje por esta vida, de las cuales he entresacado los elementos conformando un borrador sobre las posibles respuestas, las cuales con la Gracia de Dios, no dejaré de buscar.

En este día bendito me gustaría compartir con ustedes estas tres:

La primera experiencia, la llamaré “Damasco”. En ella está mi familia: mi padre, mi madre, mis hermanos; una familia unida, tradicional y cristiana. El padre, con sencillez y decoro evangélicos, educa a los hijos; la madre entrega su vida entera con alegría dando así ejemplo del amor verdadero distante de la burda imitación que se exhibe hoy en el mundo del consumismo. En mi Damasco se localiza también el barrio del Al-Kassa, donde la iglesia de la Santa Cruz es conocido como el lugar más buscado por los jóvenes, el punto de la cita con los amigos, la escuela dominical, el sano entretenimiento, las alegrías, las oraciones en común,  siendo en la misma callé donde está la casa del abuela y en la cual festejábamos el domingo de Pentecostés; De ahí mismo parten mis recuerdos de las tradiciones de la Iglesia damascena. El lunes de la Semana de Pascua, íbamos toda familia a la Iglesia del Mariamieh (Catedral del Patriarcado). Al momento de la homilía de Su Beatitud, la escuchábamos con pueril interés y curiosidad. Su sonrisa, su amabilidad, su franqueza y claridad formaron las primeras lecciones de homilética, cuyo espíritu tengo presente  hasta el día de hoy. Así también en Damasco, me acuerdo de Su Eminencia el Arzobispo Jorge, ahora el  “Ángel de Homs”, quien me aconsejara, me abrazase como un padre y me apoyara en mi vocación. Ciertamente, Damasco representa para mí  la Iglesia donde la vida cristiana se practica en comunión, en familia, con los amigos. Entonces la primera experiencia  fue en Damasco donde viví el cristianismo como la comunidad y la reunión de los fieles en el transitar de la vida cotidiana.

El segundo cuadro se llama “Balamand”. “Me acordé de los días de antaño y medité todas tus obras…”. Cada vez que recito este versículo sálmico de las Completas, evoco con devoción el monasterio, sus atrios, su iglesia, el instituto, la biblioteca, la escuela preparatoria donde dábamos clases, las vigilias, las clases de coro… En Balamand aprendemos la Teología como si fuera ante todo una “pasión por Dios”. En dicha institución iniciamos el proceso de lo que san Isaac el Sirio denomina “el cambio de las pasiones”. El canto, la homilía, la vigilia, la lectura y el catecismo… ¡qué dulzura espiritual! Eso lo aprendíamos no nada más en las aulas, sino especialmente en la vida de nuestros superiores como fue el caso de Su Eminencia Arzobispo Pablo, el “Ángel de Alepo”, rector del instituto San Juan Damasceno en mis tiempos, a quien le debo mucho por su amor, dirección, cuidado y celo por nuestro bienestar. Ni por un momento sentíamos que él pudiese tener “vacaciones” (siendo la palabra derivada del “vacío”) para ser llenadas con pereza. Este hecho dejó en mí una impronta indeleble. Pensé: entonces el sacerdote –y quizás cada cristiano comprometido con su fe– en su tiempo libre canta, prepara, lee, traduce textos, compone y ora; no tiene ni tiempo ni ganas para hacer lo que no sea “en Cristo”. El enamorado jamás descansa de la memoria de su amado, sino precisamente en su memoria. “Me acordé de los días de antaño”, los cuales son para mí el Balamand, esta tierra santa cuya memoria enciende en mi corazón un arrepentimiento que ha de inflamar en amor.

La tercera experiencia es “el Arzobispado”, cuya dirección geográfica es Pirules 110, Col. Jardines del Pedregal, México D.F., mientras su dirección real se ubica en Antioquía, “la gran Ciudad de Dios”. Sorprendente es este espíritu que ha animado el servicio desde el tiempo de san Juan Crisóstomo cuando los monjes de Antioquía a finales de Siglo IV se apresuraron para defender al pueblo y confrontar su fe. Imposible pasar por alto al “obispo viejito“ Flaviano, quien no evadió el viaje de varios meses para comparecer ante el emperador en defensa de su rebaño. Así mismo San Ignacio de Antioquía, el santo mártir, reunió en su martirio todas las arquidiócesis de los alrededores y se mostró ecuménico, en el sentido de que se preocupó por los demás para acercar y reconciliar a la gente entre sí. Todas estas figuras las he conocido en el arzobispado; donde el servicio es el primer motivo de la desvelada y lo que da significado a la vida. Sayedna Antonio, mi padre y mi maestro, con quien estoy agradecido infinitamente, sirve a las personas y se comunica con ellos personal y entrañablemente, preocupándose por sus necesidades; comprende y realiza las palabras del Señor “no he venido para ser servido sino para servir”, de una manera atrayente para los demás, tanto a los cercanos como a los lejanos. ¡Gracias, mi Señor, porque me has enseñado un amor práctico y una pastoral antioquena original!

Hermanos queridos: en la tierra donde servimos, somos pocos y lo más probable es que nuestros recursos no compitan con los de otros. Sin embargo, nuestra presencia en la mayoría de los casos es peculiar, dulce y agradable, porque, según mi memoria, hemos asimilado los elementos esenciales de mis tres experiencias como cristiano: Damasco, Balamand y el arzobispado antioqueno; alegría en la reunión, amor a Dios que es el motor de cada pastoral, y servicio a Dios en el rostro del prójimo.

Quiera Dios que, por su Gracia y con vuestras oraciones, pueda reflejar con mi episcopado esta autenticidad espiritual, con la que los discípulos de Antioquía sean espejos de la cristiandad ortodoxa pura entre aquellos pueblos piadosos y amados por Dios. Amén.

 

Consagración de Catedral

Memorias

DSC06434Nuestra comunidad se ha engalanado y, con ánimo gustoso, ha sido testigo de un acontecimiento que indudablemente pasará a la historia de México y de la Iglesia Ortodoxa en América Latina: la consagración de la nueva catedral, el domingo 16 de Enero del año en curso.

El templo, ubicado en el fraccionamiento Bosque Real en Huixquilucan en el Estado de México, ha sido dedicado a la memoria de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo; en un acto litúrgico presidido por su Eminencia Reverendísima Antonio Chedraoui. En esta ocasión nos honraron con su presencia y concelebración los señores arzobispos miembros del Santo Sínodo de Antioquía, Sus Eminencias: Sergio Abad (Chile), Damaskinós Mansour (Brasil), Paul Saliba (Australia), George Abou Zakhem (Homs, Siria), Pablo Yazigy (Alepo, Siria), Siluán Muci (Argentina), y Juan Yazigy (Europa Occidental).  Se suman al episcopado antioqueno Su Gracia Ghattas Hazim Vicario Patriarcal y Decano del Instituto de Teología “San Juan de Damasco” y Su Gracia Antonio Khoury, Obispo de Florida de la Arquidiócesis de Norte América. Asimismo, concelebraron prelados ortodoxos de otras jurisdicciones: Su Gracia el Obispo Alejo Pacheco de la Iglesia Ortodoxa de América y el Protopresbítero Nicolás en representación de Su Eminencia el Arzobispo Atenágoras Anastasiadis del Patriarcado Ecuménico. Como clero invitado destacamos la presencia de Monseñor George Saad Abi Younes, Obispo de la Diócesis Maronita de México y del Reverendo Padre Zacarías El Baramousy de la Iglesia Copta Ortodoxa

La ceremonia dio inicio las 11 hrs  siguiendo las prescripciones canónicas del lavatorio del altar, la procesión, la colocación y sello de reliquias, finalizando con la consagración de los antimensios y el iconostasio. Los prelados asistentes elevaron sus plegarias y entornaron los himnos del ritual en las respectivas lenguas en las que celebran los oficios divinos: árabe,  portugués y, por supuesto, español. En verdad emotivo que fue  escuchar la doxología y los salmos cantados por Sayedna Damaskinos, alternándose con el coro arquidiocesano.

Su Gracia el Obispo Ghattas leyó una carta que Su Beatitud, Patriarca Ignacio IV envia a los feligreses de México en la que ruega por la salud de Sayedna Antonio y que la iglesia consagrada sea fuente de santificación para los fieles. Por su parte, Su Eminencia Antonio agradeció a Sus Eminencias y exhortó a su rebaño a que formara las piedras vivas de la Iglesia.

Ciertamente fue significativo el gran número de fieles de origen siro-libanés, griego, ruso y desde luego mexicano, que se dieron cita  y de entre quienes destacamos la asistencia de los líderes y activos participantes de las agrupaciones ortodoxas de nuestra arquidiócesis, tales como la Juventud Ortodoxa de México (JOM) y la Sociedad de Damas de San Jorge. Cabe destacar  la presencia de aquéllos que han tomado los votos monásticos y que también vinieron del extranjero para acompañarnos; tal es el caso de la Abadesa del Monasterio de la Madre de Dios en Blemmana (Siria), la Reverenda Madre Makrina y  la Abadesa del Monasterio Lavra Mambré, en Guatemala, la Reverenda Madre Inés.

Al finalizar la liturgia, las felicitaciones para Su Eminencia no se hicieron esperar recibiendo además la gratitud de los fieles por haberles obsequiado tan hermoso santuario. Asimismo, la comunidad disfrutó de una cálida convivencia donde fueron servidos shawarma y barbacoa en un ambiente familiar.

La nueva catedral, que se encuentra en la última etapa de su construcción, será abierta al culto en los próximos meses, convirtiéndose así en un nuevo espacio para la oración y la celebración de los santos sacramentos, lugar de encuentro y refugio espiritual con el Señor para el rebaño de Jesucristo en tierras mexicanas.

Ingreso de S.E. a la Academia de Historia

Memorias

DSC06101El miércoles 16 del presente, en una ceremonia emotiva, Su Eminencia, Arzobispo de nuestra Arquidiócesis Sayedna Antonio, ingresó a la Academia Nacional de Historia y Geografía, patrocinada por la U.N.A.M. (Universidad Nacional Autónoma de México) como Académico de Número, presentando la tesis recepcional “La Iglesia Ortodoxa”, que recibió la admiración y el aplauso de todos los presentes.

En la Tesis sobre la Iglesia Ortodoxa, S. E. enfatizó que el Oriente es la cuna del Cristianismo; pues Cristo “nació en Jerusalén, predicó en Palestina y en Líbano, murió, resucitó y ascendió al Cielo en Jerusalén”. También explicó las fuentes de la fe y las base dogmáticas de la Iglesia Ortodoxa y se refirió tanto a la herencia común con la Iglesia Católica Latina como a las diferencias dogmáticas y eclesiales.

Felicitamos a Su Eminencia deseándole muchos años de salud y ánimo para que siga «predicando rectamente la palabra de la verdad».

يوم الأربعاء الواقع في 16 حزيران 2010 منحت الأكاديمية الوطنية للتاريخ والجغرافيا التابعة للجامعة الوطنية المستقلة في المكسيكU.N.A.M.  دكتوارة فخرية لصاحب السيادة بقبوله عضواً في الأكاديمية بحضور أهم شخصيات المجتمع السياسية والأكاديمية والروحية وسط التفاف أبناء الرعية مع قدس الوكيل الأرشمندريت إغناطيوس سمعان وقدس الأب خوان بينيا. 

وقد عرض صاحب السيادة في مداخلة الأطروحة عن تاريخ الكنيسة الأورثوذكسية، مؤكداً أنَّ المشرق هو مهد المسيحية فالمسيح “ولد في القدس وبشر في فلسطين ولبنان، ومات وقام وصعد إلى السماء في القدس”، كما وشرح مصادر الإيمان في الكنيسة الأورثوذكسية والأسس العقائدية والإرث المشترك مع الكنيسة اللاتينية كما والاختلافات العقائدية والإدارية

نتمنى لصاحب السيادة سنين عديدة ملؤها الصحة والنشاط ليبقى “مفصلاً كلمة الحق باستقامة”

 

Consagración de la Capilla del monasterio de S. Antonio el Grande

Memorias

consagracion_capillaEl jueves 24 de febrero 2005, con la participación de todos los sacerdotes de la Arquidiócesis y con una impresionante asistencia de la feligresía, su Eminencia, Sayedna Antonio, Arzobispo de la Iglesia Católica, Apostólica, Ortodoxa Antioquena en México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe, presidió la Consagración de la capilla del monasterio de san Antonio el Grande, ubicado en el municipio de Jilotepec, Estado de México.

Las ceremonias de rociar la santa Mesa con agua bendita, lavarla con jabón y azahar, ungirla con el santo Crisma y cubrirla se llevaron a cabo, mientras se recitaban los salmos adecuados.

 

La procesión alrededor de la Iglesia con las Reliquias que posteriormente serían puestas en la santa Mesa, es un gesto litúrgico que nos recuerda que el mártir es el verdadero altar; durante la procesión se cantaron los troparios de los santos Mártires: “Oh santos Mártires que habéis luchado la buena batalla y habéis recibido vuestras coronas, rogad al Señor que salve nuestras almas.”

 

El arzobispo Antonio, Sayedna, ungió las bases de la capilla y los nuevos antimensios que llevan su firma con el santo Crisma, mientras los padres rociaban el agua bendita, y una fragancia delicada colmaba de fervor los corazones de los fieles.

A continuación, la divina Liturgia fue precedida por su Eminencia; emocionante fue la concelebración de los padres que vinieron de diferentes partes de la Arquidiócesis: Venezuela, Puerto Rico, Honduras, Mérida, Tijuana, y de la ciudad de México, lo cual expresó la unidad y seriedad de la misión ortodoxa antioquena en este continente; el coro de la Catedral de san Jorge, acompañado por las voces de la feligresía, cantó solemnemente, y la extensa celebración se volvió momentos inolvidables que marcaron la vida de nuestra Arquidiócesis al consagrar esta semilla que, por la Gracia de Dios, dará frutos “al ciento por uno”.