Boletín del 20/12/2009

Domingo anterior a Navidad

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Alégrate, Belén, y prepárate, oh Éfrata, porque la Virgen viene a la cueva para dar a luz a Dios inefablemente. ¡Qué temible misterio es! Abraham, Isaac y Jacob, los patriarcas y todos los profetas, los hombres con los ángeles festejan con júbilo este Nacimiento divino.

(Exapostelario)

Tropario de Resurrección

Tono 3

Que se alegren los celestiales,
y que se regocijen los terrenales,
porque el Señor desplegó la fuerza de su brazo,
pisoteando la muerte con su muerte;
y siendo el primogénito de entre los muertos,
nos salvó de las entrañas del Hades
y concedió al mundo la gran misericordia.

Tropario Previo a Navidad

Tono 4

¡Belén, prepárate que ya, ha sido abierto el Edén!
¡Que te dispongas, Éfrata: porque la vida floreció
de la Virgen en la gruta!
Su vientre se mostró paraíso espiritual,
en él se plantó el madero celestial,
del cual comemos y vivimos,  
jamás como Adán moriremos.
¡Cristo ha nacido y ha restaurado
la imagen antes caída!
 

Tropario del Domingo

Tono 2

Grandes son las obras de la fe;
pues los tres santos jóvenes se regocijaron
en la fuente de las llamas
como si estuvieran en las aguas del descanso;
y el profeta Daniel apacentaba a los leones
como si fueran corderos:
Por sus intercesiones, oh Cristo Dios,
ten piedad de nosotros.

Condaquio de la Navidad

Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente,
en humilde gruta, al sempiterno Verbo.
Gózate, oh universo, al escucharlo;
alaba, con las potestades y pastores,
a quien por voluntad se revela, al nuevo niño,
al eterno Dios.

Carta del Apóstol San Pablo a los Hebreos  (11:9-11;32-40)

Hermanos: Por la fe, Abraham peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en  tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa. Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Y, ¿a qué continuar? Pues me faltaría el tiempo si hubiera de hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. Estos, por la fe, sometieron reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones; apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros; las mujeres recobraron resucitados a sus muertos. Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor; otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones; apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados, ¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra. Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron la promesa. Dios tenía ya dispuesto algo mejor  para  nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección.

Evangeio según San Mateo   (1: 1-25)

Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David.

David engendró, de la que fue mujer de Urías a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequias, Ezequias engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos cuando la deportación a Babilonia.

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de juntarse ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Mientras estaba pensando en esto, he aquí que el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa “Dios con nosotros”. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz a su hijo y le puso por nombre Jesús.

Jesús, el Rey de David

Estaba profetizado en el antiguo testamento, que  Cristo, el Mesías, sería engendrado del linaje del rey David, y que nacería de una virgen. (2 Sam 7:12-13), (Is 7:14).

Uno de los objetivos de san Mateo Apóstol en el evangelio que escribió, era demostrar que en Cristo se han realizado las profecías mesiánicas. Por eso principia su evangelio con la genealogía de Cristo, que empieza con Abraham, pasa por el rey David y termina con José el desposado de la Virgen María. Después de exponer la genealogía, san Mateo continúa diciendo, que todo esto aconteció para que se cumpliese  lo  dicho  por  el  Señor por medio del profeta. Y en todo su evangelio el autor sagrado recurre a las profecías, demostrando que Jesús es el Mesías esperado.

San Mateo, también, recuerda a los lectores de su Evangelio, que en la genealogía de Cristo había pecadores (Rajab, Tamar, y David que engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón). Como si san Mateo estuviera diciendo a los cristianos de origen judío: No se enorgullezcan de que Cristo ha encarnado de su linaje, pues no lo hizo por ser un linaje de justos, sino para señalar a qué ha venido: “a llamar, no a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”

San Ignacio de Antioquía

(20 de diciembre)

 “Te doy gracias, Señor mío, por que me has hecho digno de tal honor otorgándome la arras del completo amor, y por que, por ti, me encadenarán con hierro, como a tu apóstol Pablo.” Ésta fue la primera impresión que tuvo San Ignacio,  segundo obispo de Antioquia, cuando supo el juicio del emperador: “ordenamos que Ignacio, el que se llama a sí mismo llevador al crucificado, se encadene y se dirija hacia Roma donde las fieras lo devoren para diversión del pueblo.”

Así, San Ignacio coronó su santa vida con el martirio que esperaba con mucho anhelo. Mientras estaba en camino hacia Roma, San Ignacio supo que los cristianos de aquella ciudad buscaban una manera para salvarlo.  Inmediatamente les escribió una carta afectuosa en la que les rogaba no quitarle la oportunidad de tal “vida”. Quizás, al mencionar unas palabras de esta carta, se reavive en nuestro ser el sentido de la vida como lo veía san Ignacio: dar testimonio a Dios, es decir, “martirio”.

“Dejadme como una presa de las fieras, ellas me llevan a Dios rápido. Trigo soy de Dios y por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser presentado como limpio pan de Cristo…

De nada me aprovecharán los confines del mundo ni los reinos todos de este siglo. Para mí, mejor es morir en Jesucristo que ser rey de los términos de la tierra… se acerca la hora en la cual naceré… perdonadme hermanos: no me impidáis vivir; no os empeñéis en que yo muera… dejadme contemplar la Luz pura. Llegado allí, seré de verdad hombre…

Bello es que nos pongamos con el mundo como ocaso para que amanezcamos en el Señor.”

Por sus intercesiones, Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.

Felicitación

Su Eminencia, Arzobispado Antonio, y los padres felicitan a todos los hijos de nuestra Iglesia rogando a Dios por su salud, éxito y alegría. Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. La Divina Liturgia de Navidad se celebrará el jueves 25 de diciembre, a las 12:00 Horas. Los maitines darán comienzo a las 11:00 horas. 

Boletín del 13/12/2009

2° domingo antes de Navidad

Domingo de los santos  progenitores

Abraham

elogiemos a Adán, Abel, Set y Enós, Henoc y Noé, Abraham, Isaac y Jacob; Moisés, Job y Aarón; Eleazar, Jesé, Baruc, Sansón, Jafté, David y Salomón.    

 (Exapostelario)

Tropario de Resurrección

Tono 2

Cuando descendiste a la muerte, oh Vida inmortal, mataste al Hades con el rayo de tu Divinidad, y cuando levantaste a los muertos del fondo de la tierra, todos los poderes celestiales clamaron: ¡Oh Dador de vida, Cristo Dios, gloria a Ti!

Tropario del Domingo

Tono 4

Elogiaste la fe de los antiguos padres, cuando, por ellos, llamaste a la asamblea de los gentiles; los santos se enorgullecen con la gloria, pues de su simiente se maduró un fruto honorable: la que te dio a luz sin simiente. Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, salva nuestras almas.

Condaquio de Navidad

Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente, en humilde gruta, al sempiterno Verbo. Gózate, oh universo, al escucharlo; alaba, con las potestades y pastores, a quien por voluntad se revela, al nuevo niño, al eterno Dios.

Carta del Apostól San PAblo a los Colosences (3: 4-11)

Hermanos: Cuando aparezca Cristo, vida suya, entonces también ustedes aparecerán gloriosos con Él.

Por tanto, mortifiquen sus miembros terrenales: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es idolatría, cosas que atraen la cólera de Dios sobre los hijos de la desobediencia, y que también ustedes practicaron en otro tiempo, cuando vivían en ellas. Mas ahora, desechen también ustedes todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de su boca.

No se mientan unos a otros, ustedes que se han despojado del hombre viejo con sus obras y se han revestido del hombre nuevo que se va renovando hacia el conocimiento, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío, circuncisión e incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos.

Evangelio según San Lucas (14: 16 -24)

Dijo el Señor esta parábola: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: “Vengan, que ya está todo preparado.” Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses.” Y otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego me dispenses.” Otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir.” Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, a los ciegos y cojos.” Dijo el siervo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitios.” Dijo el Señor al siervo: “Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa. Porque les digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena.”»

Necias excusas, falsos caminos

Venid que ya esta todo preparado, llama el Señor a toda nación raza, lengua y pueblo, a todo el que este agobiado, a ricos y pobres, enfermos y sanos, encumbrados y humildes, sabios e ignorantes. Su casa está aparejada para ofrecer comida y bebida única, exquisita y sublime; vestido regio y sin manca; refugio cálido y acogedor. Dispuesta para convivir en amistad, amor y respeto y para conocer la Verdad y la Justicia, la Vida y la Misericordia. ¿Quién, con tan solo un poco de sensatez y cordura, podría excusarse de asistir y participar en este banquete real? Todo es gratuito, obsequio de la bondad del que invita. Solo el necio, el obstinado, el envidioso y egoísta, se resiste a compartir.

Realmente el mundo está cada vez más trastornado. Hombres y mujeres, estando, verdaderamente  necesitados, sedientos y hambrientos de Dios, de su Palabra, de su Espíritu, se resisten, conciente o inconscientemente, a aceptarlo. Vuelven la espalda a esta realidad y corren, ciega y desesperadamente, de tropiezo en tropiezo, en sentido contrario al de su propio bien. Buscan saciarse con riquezas y vanidades; como queriendo olvidarse de aquellas necesidades de su vida interior. Su soledad, desamor, inseguridad, miedo, debilidad, que lastiman y queman su alma, prefieren negarlos como causa de la desesperación y confusión que los destruye, o al menos hacer como si no existieran. Parecerían decir: si estas dolencias no me aluden y por tanto no me afectan, entonces todo está bien y que siga la fiesta. Todo esto es puro auto-engaño, es querer esconderse como el avestruz. Obviamente las dolencias no desaparecen por que uno las niegue, por más autosugestión que uno emplee. Son heridas muy profundas del alma que, una y otra vez, vuelven y tocan la puerta del corazón esperando ser atendidas por el único Médico que puede curarlas. Si dejáramos de ser necios e insensatos por un instante,  podríamos advertir que aquel quebrantamiento interior lejos de impulsarnos al desvarío nos apremia a volvernos a Dios, a buscar la Luz, a implorar Su misericordia. Requerimos de su intervención, necesitamos de la fe en Él. ¿Qué ganamos con seguir encubriendo con frivolidades, falsos orgullos y trivialidades los sufrimientos del alma? Por esa necedad, muchos buscan refugio en vanas creencias e idolatrías, las que, a fin de cuentas, solo vienen a ahondar la desolación interior.

El creyente no puede vivir, no puede proceder como si Dios no existiera, como si solo él, su voluntad y libertad existieran por si y para sí mismo. Somos criaturas, todos hechura de Sus manos;  es cierto, podemos decidir por nosotros mismos, porque Él nos otorgó esa capacidad, el creer en Él o no, renunciar a su paternidad, seguir el camino y llevar la vida que se quiera lejos de Él, y hasta concebirnos como el centro del universo y pensar, en suma, toda clase de quimeras y engaños. Sin embargo, el Señor reina, es el Señor de todo y de todos,  sigue  allí, sentado en su trono, con su infinita paciencia, más dispuesto a operar su Misericordia que su Justicia. En espera de que recuperemos la cordura y nos esforcemos por retomar el Camino que conduce al Reino. Él aguarda atentamente a que quebrantemos nuestro petrificado corazón y le abramos la puerta para que entre y lo renueve todo. “He aquí, dice el Señor, yo estoy a la puerta y llamo: si alguien oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Ap 3:20). No incurramos en grave delito desoyendo la invitación a la gran cena, como aquellos desdichados que se excusaron neciamente anteponiendo intereses mundanos. Reconozcamos la Voz del que nos invita a su mesa y reconozcámonos a nosotros mismos en Él; acudamos limpios y alegres a encontrarnos con  Él; participemos con devoción, fe y amor de Su pan y de Su vino; acudamos a compartir agradecidos con el Amigo y  sus amigos, a con-vivir con Él y a ser parte de sus cercanos y seguidores.

Nacimiento virginal

El decir que José “No la conoció (a María) hasta que dio a luz a su hijo”, no indica que la conoció después del parto. La palabra hasta, en sí, señala lo que sucedió durante todo el tiempo anterior al parto, pero no dice nada respecto al posterior. Es como cuando uno dice: “Estuve en la casa en la mañana”, pues esto no quiere decir que en la tarde estuvo fuera. Leamos este ejemplo del libro de Génesis: en la historia del diluvio, Noé despidió un cuervo para examinar si la tierra había secado; el relato dice: “El cuervo no volvió hasta que se secó la tierra” (Gén. 8:7). Pero sabiendo que el cuervo nunca regresó, entendemos que la palabra hasta procuraba mostrar el abandono del cuervo antes de que la tierra se secase, sin importar lo acaecido después. Lo mismo sucede con san Mateo cuando dice que José “No la conoció hasta que dio a luz a su hijo”, pues lo que le importaba es enfatizar el nacimiento virginal, o sea, que lo concebido en la Virgen es del Espíritu Santo, sin decir nada de lo que después pasó o no con María y José.

Quizás alguien se pregunta: “¿Por qué san Mateo no atestiguó la virginidad de María también después del parto? 

El centro de atención del Evangelista era el Mesías, en quien se han realizado las profecías del Antiguo Testamento; su narración sobre el Nacimiento no busca describir la devoción de la Iglesia hacia la Virgen María, sino el acontecimiento salvífico de la Encarnación. Pero la Iglesia, desde sus primicias, ha sostenido que María permaneció Virgen antes, durante y después del parto, como parte de la auténtica devoción hacia la Madre de Dios. No es ni razonable ni recto pensar en que las entrañas que Dios ha consagrado con su presencia fueron dispuestas a otra preocupación; ella se quedó siempre al lado de su hijo “guardando todo en su corazón.” Permaneció siempre Virgen, “Betulah”, palabra hebrea que significa “morada de Dios”, de Dios y nada más de Él.

Boletín del 06/12/2009

Memoria de San Nicolás

 

San Nicolás
“El Señor te ha glorificado sobremanera
con los milagro, oh justo Jerarca Nicolás,
en vida y después de la muerte.
¿Quién, pues, ha invocado tu nombre bendito con fe
y no ha sido al instante atendido hallándote
cual ferviente intercesor?”

 (Exapostelario de San Nicolás)

Tropario de Resurrección

Tono 1

Cuando la piedra fue sellada por los judíos y tu purísimo cuerpo fue custodiado por los guardias, resucitaste al tercer día, oh Salvador, concediendo al mundo la vida. Por lo tanto, los poderes celestiales clamaron a Ti, oh Dador de Vida: Gloria a tu Resurrección, oh Cristo, gloria a tu Reino,  gloria a tu plan de salvación, oh único Amante de la humanidad.

Tropario de San Nicolás

Tono 4

La verdad de tus obras te ha mostrado a tu rebaño cual regla de fe, icono de mansedumbre y maestro de abstinencia. Así que alcanzaste, por la humildad, alturas, y por la pobreza, riquezas. ¡Oh santo obispo Nicolás, intercede ante Cristo Dios, para que salve nuestras almas!

Condaquio de la Navidad

Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente, en humilde gruta, al sempiterno Verbo. Gózate, oh universo, al escucharlo; alaba, con las potestades y pastores, a quien por voluntad se revela, al nuevo niño, al eterno Dios.

Carta del Apóstol San Pablo a los Hebreos (13: 17-21):

Hermanos: Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues velan sobre sus almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no traería a ustedes ventaja alguna. Rueguen por nosotros, pues estamos seguros de tener recta conciencia, deseosos de proceder en todo con rectitud. Con la mayor insistencia les pido que lo hagan, para que muy pronto les sea yo devuelto.

Y el Dios de la paz —que suscitó de entre los muertos al Gran Pastor de las ovejas en virtud de la sangre de la eterna Alianza, nuestro Señor Jesús— les disponga con toda buena obra para cumplir su voluntad, realizando Él en ustedes lo que es agradable a sus ojos, mediante Jesucristo, a Quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Evangelio según San Lucas (13: 10-17):

En aquel tiempo, estaba Jesús un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; vengan, pues, esos días a curarse y no en día de sábado.» Le respondió el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatan del pesebre todos ustedes en sábado a su buey o su asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?» Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.

Cristo, Señor del sábado

El episodio del Evangelio de hoy, nos muestra el grado extremo a que llegaba el fundamentalismo de los fariseos en la interpretación del precepto sabático. Como es de conocimiento general, los judíos se atenían más a la letra que al espíritu de la ley. Moisés escribió que el séptimo día de la semana era para santificarlo y dedicarlo a Dios; esto esa para la honra y gloria del Todopoderoso (Ex 20: 8-11), pero los judíos que no entendían cómo santificar el sábado, se volvieron materialistas en su interpretación. Establecieron que en ese día no se debería encender fuego, caminar determinados pasos solamente, vestirse con una sola mano a lo sumo, no asearse ni limpiar la casa, desplazarse solamente en los perímetros de su domicilio, y otros preceptos más al respecto.

Pero no se piense que los devotos judíos eran fieles hacedores de la ley, pues recurrían a subterfugios para poder evadir sus mismos estatutos. Por ejemplo, en aquel canon en que solo debían desplazarse en los perímetros de su domicilio, recurrían a la trampa de colocar un objeto de su propiedad en un lugar ya sea lejano o cercano a donde tenían que ir el día sábado, e interpretaban que ahí también era parte de su domicilio, y así podían recorrer grandes distancias. A estas y otras evasivas recurrían para poder violar el sábado y pensaban que eran sin culpa (Antigüedades: Flavio Josefo). Y sin embargo, señalaban con índice de fuego a sus prójimos que no podían cumplir con los preceptos de la ley. Dios les reprendió por medio del profeta diciéndoles: Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mi (Is 29: 13; Mt 15: 7-9). Los sacerdotes habían estructurado grandes y hermosas formas de culto, pero se olvidaban de ejercer misericordia, por lo que el Señor dijo que, no le agradaban sus solemnidades ni sus plenilunios (Is. 1: 13-15).

Cada vez que los fariseos atacaban a Cristo diciéndole que sus discípulos violaban el día de reposo, Cristo los remite a la ley, no sin antes decirles que Dios aprecia mas la misericordia (Mt 12: 1-8). En el pasaje del Evangelio de hoy, Cristo desarrolla de una manera sencilla y magistral que hay jerarquías en las acciones de los hombres, y que los fariseos invierten las prioridades. No se piense que Cristo enseña que no debemos atender las formas de culto o que no debemos santificar el séptimo día, Cristo nos enseñó a guardar las formas de culto. Él mismo guardó las fiestas solemnes del Antiguo Testamento, asistía a la sinagoga en el día de reposo, pagó los impuestos al templo, en fin, cumplió todas las dispensaciones de la ley, perfeccionando el día de reposo, ya que tiene autoridad para hacerlo, pues nos dice que El hijo del hombre es Señor aun del sábado ( Mt 12: 8). Y enseña a los doctores de la ley a situar bien las prioridades, pues les dice, El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado (Mc 2: 27).

San Nicolás Milagroso

(6 de diciembre)

San Nicolás, igual a los apóstoles y fervoroso imitador del Señor, es uno de los pilares de la Iglesia, celoso defensor de la fe y modelo verídico y ejemplar de los obispos. Nació en Patara, Licia,  hacia finales del siglo III; hijo de padres cristianos. Desde la infancia, mostró amor por la virtud y celo por la observancia de los mandamientos y ritos de la Iglesia. Piadoso  e inclinado al silencio, fue educado en teología y, siendo aún joven, fue ordenado sacerdote por su tío, el Arzobispo Nicolás.

Por muchos años, la vigilia, la penitencia y la oración fueron virtudes exaltadas en su vida, pero sobre todo la caridad: después de la muerte de sus padres y entregó la herencia que recibió a los necesitados y de esta manera la caridad se convirtió en su mayor gloria en su marcha hacia lo alto. El se refería a sí mismo simplemente como un sirviente de los bienes que pertenecían a los pobres y tuvo particular preocupación por mantener en secreto sus buenos actos, a fin de no perder la recompensa celestial. En tres ocasiones, en secreto dejó oro suficiente para la dote de matrimonios de tres doncellas, cuyo padre para salir de deudas intentaba darlas en prostitución, cuando el hombre eventualmente descubrió sus buenos actos, Nicolás le hizo prometer, así como apreciaba su salvación, no decir a nadie sobre esto.

Dios lo recompensó con carismas y milagros por lo que se hizo famoso a la vista de los hombres. En peregrinación a los lugares santos, por su oración, dos veces calmó los vientos que ponían en peligro a la embarcación en la que navegaba.

Un ángel hizo saber al Sínodo de Obispos,  reunido para elegir el pastor de la Iglesia de Myra, que debían elegir a Nicolás; lo que se cumplió para regocijo de toda el pueblo.

Entre los santos padres reunidos en Nicea en 325 para el primer Concilio Ecuménico, San Nicolás fue uno de los campeones de la Fe Ortodoxa en contra de la herejía de Arrio.

Salvó la vida de tres oficiales que injustamente habían sido acusados de conspiración, apareciéndose en un sueño al emperador Constantino y al pérfido prefecto Avladius. Llenos de gratitud al santo por su salvación, los tres soldados se convirtieron en monjes

Durante muchos años el santo obispo se mostró, a semejanza de su Maestro, como buen pastor del rebaño; no había un malestar de alguien que no le motivara a la compasión. Donde quiera que él estuviera, su aspecto luminoso y pacífico hacía notoria su presencia. Cuando se durmió en el Señor, los feligreses lamentaron la pérdida de su pastor pero se alegraron por tener un gran intercesor en la Gloria de Dios. Sus intercesiones sean con nosotros. Amén.

 

Boletín del 29 /11/2009

13°. Domingo de San Lucas

San_andres 

Oh Andrés de memoria eterna: el Verbo sempiterno te encontró, oh Dichoso, y te mostró primer convocado entre los Apóstoles; y tú seguiste sus pasos, oh guía de los extraviados, que los enseñas la senda divina y celestial.

(Exapostelario de San Andrés Apóstol)

Tropario de Resurrección

Tono 8

Descendiste de las alturas, oh Piadoso, y aceptaste el entierro de tres días para librarnos de los sufrimientos. ¡Vida y Resurrección nuestra, oh Señor, gloria a Ti!

Condaquio de Navidad

Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente, en humilde gruta, al sempiterno Verbo. Gózate, oh universo, al escucharlo; alaba, con las potestades y pastores, a quien por voluntad se revela, al nuevo niño, al eterno Dios.

Carta del Apóstol San Pablo a los coloscences  (1:12-18)                              

Hermanos: Den gracias con alegría al Padre que nos ha hecho aptos para participar en la herencia de los santos en la luz. El nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en Quien tenemos la redención: el perdón de los pecados; Quien es la Imagen de Dios, el invisible, Primogénito de toda la creación, porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, sean Tronos o Dominaciones, sean Principados o Potestades: todo fue creado por Él y para Él, Él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en Él su consistencia. Él es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: Él es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea Él el primero en todo.

Evangelio según San Lucas (18: 18-27)

En aquel tiempo, uno de los principales preguntó a Jesús: «Maestro bondadoso, ¿qué he de hacer para heredar vida eterna?» Le dijo Jesús: «¿Por qué me llamas “bondadoso”? Nadie es bondadoso sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.» Él dijo: «Todo eso lo he guardado desde mi juventud.» Oyendo esto Jesús le dijo: «Aún te falta una cosa: Todo cuanto tienes véndelo y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego, ven y sígueme.»

Al oír esto se puso muy triste, porque era muy rico. Viéndolo Jesús, dijo: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de Dios.» Los que lo oyeron dijeron: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?» Respondió: «Lo imposible para los hombres, es posible para Dios.»

Dura es la palabra de Dios

En la lectura evangélica de hoy, un joven vino a donde Jesús buscando «la vida eterna». Cristo le dijo con el corazón en la mano: «Todo cuanto tienes véndelo y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego, ven y sígueme.» Se lo dijo porque supo que la riqueza fue para este joven –como lo es para muchos– un tropiezo en el camino. Luego dice Jesús a sus discípulos: «Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de Dios.» Ellos se escandalizaron por la dureza de la palabra del Señor y, extrañados –al igual que nosotros–, dijeron: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?» Y en otra ocasión, los discípulos le reclamaron: «Dura es esta   doctrina,   ¿quién   puede   escucharla?»     (Jn 6:60).

Cuando el joven le respondió a Jesús: «Todo eso (los diez mandamientos) lo he guardado desde mi juventud», Jesús no lo justificó, como hubiera hecho cualquier maestro de la Ley, ni lo alabó, sino que «lo amó» –nos informa exclusivamente el Evangelista Marcos (Mc 10:21)–, y «al que ama el Señor, disciplina» (Heb 12:7). Cristo amó al Joven rico y, por eso, le ofreció esta vocación, que no era tanto el «vende todo y repártelo a los pobres», sino  el «ven y sígueme». Jesús, en su plena sabiduría, supo que el apego a lo material le impedía seguir la vocación. 

Dice el Señor, por la boca del profeta Jeremías: «¿No es así mi palabra, como el fuego, y como un martillo golpea la peña?» (Jr 23:29). También dice: «He venido a arrojar un fuego sobre la tierra […] ¿Creen que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, se lo aseguro, sino división.» (Lc 12:49-51). El camino que Cristo ofrece no se identifica con una religiosidad ligera que busca «paz» que acaricia nuestras emociones religiosas; Él no adorna las dificultades para que aparezcan atractivas, sino que llama a las cosas por su propio nombre.

La verdad es que una persona rica en su dinero, a menudo se preocupa por éste a tal grado que llega a considerarlo como el «salvador»; y sin darse cuenta, la abundancia de riquezas lo va empujando hacia la idolatría, de donde caerá. Jesús dispone como salida de esta trampa repartir y compartir la riqueza con los necesitados. Es cierto que uno solo no puede resolver los problemas de la pobreza en el mundo, pero sí todos –estemos donde estemos– nos topamos con pobreza. Entonces compartamos con los que necesitan de nosotros, en cuyo camino Dios nos ha puesto; que nuestra ayuda sea verdadera y efectiva y no simbólica. La virtud de esta acción es doble: quema la adhesión al dinero que está en mi interior, y con la caridad afirma el amor hacia mis hermanos.

Quizás esta práctica turba a uno si las riquezas lo tienen sometido, pero recordemos que la bondad y la salvación cristianas requieren de fatigas, esfuerzo, sacrificio y dominio de sí, porque la palabra de Dios es «como fuego, como un martillo que golpea la peña.»

El Apóstol Andrés “el Prmer Llamado”

30 de Noviembre

El Apóstol de Cristo, Andrés, era hermano de Pedro pero a diferencia de éste eligió permanecer en castidad, abandonó todo lo que le sujetaba al mundo y decidió unirse al Bautista como discípulo. Como nos narra el Evangelio, cuando Andrés estuvo toda una tarde con el Maestro quedó convencido que Jesús era el Mesías y se apresuró a su casa y dijo a su hermano Simón: “¡Hemos encontrado al Mesías!”, y luego lo condujo a Jesús. Siendo el primero en reconocer a Cristo y en anunciarlo a Pedro. Andrés siguió al Salvador por los pueblos y las villas, desiertos o montañas, de forma que pudo beber de las profundidades del río de agua viva de sus palabras.

Por la intervención de Andrés el Señor multiplicó los panes. Fue a Andrés que Felipe acudió cuando unos griegos le pidieron ver a Jesús. Recibió la plenitud de la Gracia del Espíritu Santo en Pentecostés y predicó el Evangelio alrededor del Mar Negro y en Grecia. Enfrentó peligros y tribulaciones sinnúmero, enfermedades, maltrato y toda clase de privaciones; pero el Espíritu Santo le acompañó siempre y habló por su boca, obró milagros y curaciones, y le dio paciencia y regocijo en sus pruebas. Este poder de Dios en él le permitió conducir a multitudes a la fe, a iluminar sus mentes por su prédica. Trajo almas a un segundo nacimiento a través del Santo Bautismo; ordenó sacerdotes y consagró obispos, construyó iglesias y organizó la alabanza a Dios dentro de ellas.

En Patras, Andrés sanó a la esposa del Procónsul de una enfermedad incurable y la atrajo a la fe al igual que a muchos habitantes del lugar. También convirtió al hermano del mismo procónsul  con lo que los logros del cristianismo en este territorio se hicieron muy grandes y provocaron el enfurecimiento del gobernante quién hizo arrestar al Apóstol. Días después el Santo fue sumariamente condenado a ser crucificado cabeza abajo. Luego de tranquilizar a los amigos que pedían su libertad, San Andrés bendijo por última vez y entregó su alma a Dios. 

En 357 las preciosas reliquias del Apóstol se llevaron de Patras a Constantinopla y fueron colocadas junto con las de san Lucas y san Tadeo en la Iglesia de los Santos Apóstoles.

aromas del Jardín de los monjes

+Preguntaron a un anciano cómo algunos podían decir que habían visto el rostro de los ángeles. Y él contestó: “Dichoso el que ve siempre sus pecados.”

+ Un hermano vio que el abad Arsenio consultaba sobre sus propios pensamientos a un anciano de Egipto, y le dijo: “¿Cómo tú, abad Arsenio, que tienes una cultura y una erudición tan elevada en textos latinos y griegos vienes a consultar a este rústico?” Y él respondió: “Aprendí cultura latina y griega para el mundo, pero todavía no he podido aprender el alfabeto de este rústico.”

Boletín del 22/11/2009

 9°. Domingo de san Lucas

Theotokos

 

“Alabemos con fe a María, la doncella de Dios, a quien los profetas, antiguamente, llamaron: jarra, tabla de la ley, vara y monte intocable; pues hoy es presentada en el Santo de los Santos para ser educada para el Señor.”

(Exapostelario)

Tropario de Resurrección

Tono 7

Destruiste la muerte con tu Cruz y abriste al ladrón el Paraíso; a las Mirróforas los lamentos trocaste y a tus Apóstoles ordenaste predicar que resucitaste, oh Cristo Dios, otorgando al mundo la gran misericordia.

Tropario de la Presentación de la Virgen en el Templo

Tono 4

Hoy es el preludio de la complacencia de Dios, el anuncio de la Salvación para los hombres: la Virgen se presenta en el Templo de Dios y preanuncia a Cristo a todos. Exclamémosle con gran voz diciendo: «¡Alégrate, oh cumplimiento del Plan salvífico del Creador!»

Condaquio de la Presentación de la Virgen en el Templo

Tono 4

Sagrado Templo del Señor y purísimo, preciosa cá­mara nupcial y santísima, cofre venerable de la Gloria de Dios: en la casa del Señor, la Virgen hoy es presentada y con ella la gracia del Espíritu Divino. Alábenle los ángeles de Dios porque ella es la tienda celestial.

Carta del Apóstol San Pablo a los efesios (5: 8-13)                              

Hermanos: Vivan como hijos de la luz (pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad) discerniendo lo que es agradable al Señor. Y no participen en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, refútenlas. Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que ellos hacen ocultamente da vergüenza; pero todo, al ser refutado, se manifiesta por la luz, y todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo.

Así pues, miren atentamente cómo viven; que no sea como imprudentes sino como prudentes, redimiendo el tiempo porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino comprendan cuál es la voluntad del Señor. No se embriaguen con vino, que es causa de libertinaje; llénense más bien del Espíritu, recitando entre ustedes salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en su corazón.

Evangelio según san Lucas  (12:16-21)

Dijo el Señor esta parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba para sí diciendo: “¿Qué haré, pues no tengo dónde reunir mi cosecha?” Y dijo: “Voy a hacer esto: Demoleré mis graneros y edificaré otros más grandes, y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, goza.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?” Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.»

Necedades

Nos enseña el Apóstol, “No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cual es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto.”  (Rom 12,2). Que gran daño espiritual se ocasiona a sí mismo el hombre que apega demasiado su corazón a los bienes terrenales y se deja absorber por los cuidados, propósitos. Su ambición lo ciega y no lo deja ver su propia indigencia interior. Bien dice el dicho que las necedades de los ricos pasan por sentencias en el mundo. No es cosa fácil, por otra parte, refrenar por sí mismo los deseos y apetitos corporales, desprenderse de la vanagloria, calmar la violencia de la soberbia y arrojar de sí los placeres del mundo, volverse al camino estrecho y áspero de una vida recta y justa. En verdad, la auto-complacencia y satisfacción que genera la abundancia de bienes, empuja con vehemencia a sumergirse en los deleites materiales, predispone a la arrogancia, induce a sentir seguridad y confianza en las riquezas y a creer que se puede prescindir de Dios. Aman su riqueza más que su propia vida. Por eso la pierden. No dejan, no obstante, de impresionar o conmocionar las duras palabras que el Señor le lanza a aquél rico insensato: ¡Necio, esta misma noche te reclamarán el alma.

Absortos como estamos en las cosas del mundo, neciamente acomodándonos con gran beneplácito a las circunstancias y manera de vivir mundanas, vivimos en riesgo constante de perder nuestra ciudadanía celestial, y de ser entregados a los desvaríos de nuestra mente insensata. Porque debiendo y aún pudiendo guardar el verdadero conocimiento de Dios nos portamos como olvidadizos, de los bienes celestiales y de la gracia divina con que nos ha obsequiado nuestro Señor Jesucristo. Él nos ha dado todo, Amor, Vida, Reino, Sabiduría, el don del Espíritu Santo e incluso la añadidura de las cosas terrenales; y ¿cómo obramos nosotros? Codiciando solo los bienes materiales y desdeñando aquella verdadera abundancia de riqueza espiritual.

No es entonces justo que él no consienta nuestro proceder insensato que nos lleva a la perdición y repudie enérgicamente nuestra necia codicia que nos hace preferir aquellos grotescos y vulgares deleites mundanos al majestuoso, santo y purísimo banquete que Él mismo dispone sobre Su Mesa para que, arrepentidos y limpios de corazón, nos llenemos y vivamos de Él, por Él y para Él.

Pese a nuestras necedades, Dios quiere salvarnos y hacernos herederos de su Reino. Por eso nos llama constantemente a la conversión. Pero somos nosotros los que tenemos que decidir volvernos a Él y recibir la gracia salvadora del Espíritu Santo. Renunciar a los placeres del pecado. Solo Dios nos puede cambiar radicalmente en nuestros deseos, pensamientos, costumbres hábitos, actitudes. Nuestro esfuerzo en esto, y no es poco, consiste en disponer todas las potencias interiores a conseguirlo. Es la acción Divina, que requiere de nuestra participación, la que transforma paulatinamente nuestro corazón haciéndolo más sensible, receptivo y cálido a la acción del Espíritu Santo, limpia el alma de impurezas e idolatrías y nos introduce una nueva disposición, mansa humilde y amorosa, hacia los cosas celestiales.

No es Dios quien nos ha privado de la capacidad espiritual, cada uno hemos renunciado a ella, conciente o inconscientemente, permitiendo la extinción de nuestra relación con Él. Pidamos a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo se apiade de nosotros, perdone nuestros pecados y envíe su Santo Espíritu a habitar en nuestros corazones.

Los templos de Dios

La segunda gran fiesta de la Virgen María es la celebración de su presentación en el Templo de Jerusalén, que se festeja el día 21 de noviembre.

Los textos de la celebración cuentan cómo María de pequeña fue llevada al templo por sus padres a fin de continuar allí su educación con las vírgenes consagradas al servicio del Señor hasta que fuera desposada en matrimonio. La Virgen fue recibida solemnemente por el sacerdote Zacarías, quien más adelante sería el padre de San Juan Bautista. Fue luego conducida al “Santo de los Santos” para ser alimentada allí por los ángeles, y volverse santa y bendita entre todas por Dios, para llegar a ser el santuario y templo vivo del Divino Niño que habría de nacer de ella.

El tema se repite varias veces en esta fiesta: ella entra al Templo para llegar a ser ella misma el templo viviente de Dios.  De esta manera se inaugura el Nuevo Testamento en que se cumplen las profecías antiguas de que “la morada de Dios está con el hombre” y que el ser humano es la única morada posible de la Presencia Divina. (Ez 37: 27, Jn 14: 15-23, Hch 7: 47, II Cor 6: 11, Ef 2: 18-22; I Pe 2: 4, Ap 22: 1-4)

En el oficio de Vísperas, se lee el libro del Éxodo acerca de la edificación del templo, junto con  pasajes del Primer Libro de Reyes y del Profeta Ezequiel. Cada una de estas lecturas finaliza con las mismas palabras: “pues la gloria del Señor ha llenado la morada del Señor Dios Todopoderoso.”

Esta Gloria del Señor  es lo que llena a la Madre de Dios y a todos aquellos que “oyen la palabra de Dios y la guardan”, como proclaman el Evangelio y la Epístola de la Divina Liturgia de la fiesta.

 San Gregorio Palamás dice:  Todos los que conocen a Dios sabrán que la Virgen sirvió de lugar a Quien lugar alguno no podía albergar, y todos los que alaben a Dios la alabarán después de Dios.  

 Lo que Dios realiza en María de una manera única y perfecta, lo realiza para todos los hombres. Es decir que cada fiel está llamado a ser templo de Dios  guardando su Palabra. 

Así, la fiesta de la Presentación de la Madre de Dios en el Templo es la que celebra el fin del Templo de Jerusalén como morada de Dios. Cuando la niña María entra al Templo, la época del Templo llega a su fin, es la primicia del anuncio de la salvación. En este día celebramos, en la persona de la Madre de Cristo Dios, que nosotros también somos templo y morada del Señor.

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