Domingo de Santo Tomás

Este día la Iglesia recuerda la segunda aparición del Señor Resucitado a sus discípulos. La primera tuvo lugar la misma noche de la resurrección y relata san Juan en su Evangelio que Tomás no se hallaba presente cuando ocurrió.

Ocho días después, el Señor de nuevo se presenta en medio de los discípulos e invita a Tomás a meter su dedo en las señales de los clavos y  mano en su costado.

Algunos iconos que representan este evento tienen la inscripción “Tomás el incrédulo”. Esto es incorrecto. En griego, la inscripción dice “El toque de Tomás”. La inscripción eslava es “La fe de Tomás”; Pues, cuando santo Tomás tocó el costado vivificante del Señor, ya no tuvo dudas.

Este día también se conoce como Antipascua. Esto no significa “opuesto a la Pascua”, sino “en lugar de la Pascua”. A partir de este primer domingo después de la Pascua, la Iglesia dedica todos los domingos del año a la Resurrección del Señor.

¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!

Tropario Tono 7 

Oh Cristo nuestro Dios, * estando sellado el sepulcro, de él saliste esplendoroso, oh Vida. * Y mientras las puertas estaban cerradas, * viniste a los discípulos, oh Resurrección de todos; * y por ellos, nos has renovado a nosotros con recto Espíritu * según tu gran misericordia.

Hieromártir Pafnucio

 

El hieromártir Pafnucio fue obispo de Jerusalén. Sufrió muchos sufrimientos a manos de los paganos, fue torturado con fuego, fieras y, finalmente, decapitado a espada.

Algunos sugieren que el hieromártir Pafnucio fue un obispo egipcio que sufrió junto con muchos otros egipcios, exiliado a las minas palestinas durante la persecución de Diocleciano (284-305).

Las reliquias del hieromártir, que emanaban mirra, fueron glorificadas mediante milagros. El canon en su honor fue compuesto durante el período iconoclasta (antes de 842). En la oda final se encuentra una petición para que el hieromártir ponga fin a la herejía que perturbaba la Iglesia.

Tono 4, del común de Hieromártires

Al volverte sucesor de los apóstoles * y partícipe en sus modos de ser, * encontraste en la práctica * el ascenso a la contemplación, oh inspirado por Dios. * Por eso, seguis­te la palabra de la verdad * y combatiste hasta la sangre por la fe. * Pafnucio, obispo mártir, intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.

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