En este día celebramos con alegría la memoria del glorioso Arcángel Gabriel, encargado de transmitir las maravillosas Buenas Nuevas de la Encarnación del Hijo de Dios y su amor y dispensación por la humanidad.
El arcángel Gabriel es uno de los siete Arcángeles o Ángeles principales, quienes según el libro de Tobías “están en pie delante de Dios” (Tob. 12:15). Su nombre significa en hebreo “Fortaleza de Dios” y es mencionado varias veces en las Escrituras como mensajero celestial, enviado por Dios para anunciar Sus planes sobre la salvación de la humanidad.
Así el arcángel Gabriel apareció varias veces al profeta Daniel para revelarle el misterio de la llegada del Mesías, las persecuciones del anticristo y el fin del mundo (Dan 8:16, 9:21). Antes de la venida del Hijo de Dios al mundo, el arcángel Gabriel se presentó en el templo al sacerdote Zacarías y le comunicó la milagrosa concepción del Precursor de Jesús, Juan el Bautista.
Seis meses después él vino a Nazaret con el mensaje a la Virgen María que había sido elegida para ser Madre de Cristo el Salvador (Lc. cap. 1).
Según la opinión de algunos padres de la Iglesia, el arcángel Gabriel fue enviado para apoyar al Salvador durante su oración en el huerto de Getsemani y después para anunciar a la Madre de Dios el día de su Dormición. Por esto, en los libros sagrados de la Iglesia, lo nombran como “el mensajero de los milagros.”
Tropario tono 8, del común de los Incorpóreos
Oh primado de los poderes celestiales, * te rogamos, nosotros indignos, * que, por tus súplicas, nos cubras * con la sombra de las alas de tu gloria inmaterial * y protejas a quienes te veneramos* y exclamamos con tesón: * líbranos de los peligros, * porque eres el arcángel.