San Basilio luchó en el martirio durante el breve reinado de Juliano el Apóstata, de 361-363. El Santo fue denunciado como cristiano a Saturnino, gobernador de Ancira, quien, cuando Basilio no negó a Cristo, lo colgó de un poste y lo raspó a los costados, luego lo golpeó y lo encarceló. Unos días más tarde, cuando el propio Juliano llegó a Ancira, el santo fue llevado ante él y se le ordenó que negara a Cristo, a quien nuevamente confesó. Luego Juliano le cortó tiras en la carne, de modo que quedaron colgando de su cuerpo al frente y atrás. El valiente mártir arrancó una de estas tiras de su cuerpo y la arrojó a la cara de Juliano. Ante esto, Juliano ordenó que picos de hierro se calentaran ardientemente; El vientre de san Basilio, su espalda y todas sus articulaciones fueron perforadas con ellos, y recibió la corona del martirio.

Tropario tono 4, del común de Hieromártires

Al volverte sucesor de los apóstoles * y partícipe en sus modos de ser, * encontraste en la práctica * el ascenso a la contemplación, oh inspirado por Dios. * Por eso, seguis­te la palabra de la verdad * y combatiste hasta la sangre por la fe. * Basilio, obispo-mártir, intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.

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