Preparación para la fiesta de la Anunciación a la Madre de Dios

La Gran fiesta de la Anunciación a la Santísima Virgen es una de las grandes fiestas en el año.

Hoy celebramos la preparación para la fiesta; y ya los himnos hacen alusión a la alegría que para el mundo significa el misterio del Hijo Eterno de Dios que encarnándose en el vientre virginal de la Madre de Dios, se hace hombre para nuestra salvación.

Tropario, tono 4

Hoy es el preludio de la alegría mundial; * celebremos la preparación, pues he aquí que Gabriel * viene a trasmitir la buena noticia a la Virgen, exclamándole: * «¡Alégrate, oh Llena de gracia, el Señor está contigo!»

 

Domingo de la Prosternación ante la Santa y Vivificadora Cruz; Hieromártir Nicon y 199 discípulos en Sicilia

En este día que es el tercer domingo de la Cuaresma, celebramos la Prosternación ante la Honorable y Vivificadora Cruz.

+ ¡Que todo el universo se prosterne ante Tu Cruz!

+ Por medio de la cual aprendí a Prosternarme ante Ti, Oh Verbo Adorado. +¡Oh Cristo Dios guárdanos, por Su Poder, de los daños del maligno y haznos dignos de atravesar a salvo el campo de la Cuaresma y de adorar Tu Pasión Divina y Tu Resurrección Vivificadora; Y ten piedad de nosotros, Oh Bondadoso, porque eres el Único que ama a la humanidad!

Tropario, tono 1

Salva, oh Señor, a tu pueblo y bendice tu heredad; concede a los fieles la victoria sobre el enemigo y a los tuyos guarda por el poder de tu santa Cruz.

Hieromártir Nicon y 199 discípulos en Sicilia

 

 Nacido en Nápoles, de padre pagano y madre cristiana, Nicon fue oficial romano en Nápoles. No era bautizado, aunque su madre, sin que el padre se enterara, le enseñaba sobre la fe cristiana.  Una vez cuando se fue con sus tropas a la batalla, la madre le aconsejó que, si llegaba a tener alguna desgracia, que hiciera la señal de la cruz y acudiera el nombre de Jesucristo en ayuda. Y en efecto, cuando en la batalla las tropas de Nicon fueron rodeadas y la muerte estaba cerca, Nicon hizo la señal de la cruz y en su corazón clamó a Cristo; en ese momento, él se llenó de excepcional poder y se abalanzó hacia sus enemigos, matando a unos y haciendo huir a otros.  Regresando a su casa, Nicon constantemente en su asombro exclamaba: “¡Grande es el Dios de los cristianos!” Luego de alegrar a su madre con la noticia de su victoria con la ayuda de la cruz de Cristo, secretamente navegó hacia Asia, donde el obispo de Cícico, Teodosio, lo bautizó. Luego del bautismo se retiró a un monasterio donde se entregó al aprendizaje y a la vida ascética; pero el obispo Teodosio, antes de su propia muerte, tuvo una visión en la que se le fue dicho que ordenara a Nicon como su sucesor. El anciano Teodosio inmediatamente llamó a Nicon, lo ordenó como diácono, después como presbítero y finalmente como obispo.  Pero por la Providencia Divina, Nicon pronto regresó a Nápoles, donde encontró a su madre todavía con vida. Tras la muerte de su madre, se alejó con algunos discípulos, antiguos compañeros de guerra, a Sicilia, y allí se dedicó a predicar el Evangelio.  Pero hubo una terrible persecución contra los cristianos. El príncipe Quintiano arrestó a Nicon con sus compañeros y los entregó a terribles martirios.  Sus 190 discípulos y compañeros fueron decapitados; y a Nicon, sus torturadores lo ataron a las colas de caballos, lo arrojaron desde una elevada piedra al precipicio, lo golpearon, lo cepillaron, pero Nicon sobrevivió a todos estos tormentos. Finalmente fue decapitado a espada y partió hacia el Señor.

Su cuerpo fue dejado en el campo, para que las aves lo devoraran. Pero un joven pastor, poseído por un espíritu inmundo, tropezó y cayó sobre el cuerpo muerto del santo mártir y se sanó inmediatamente; este pastor reveló sobre el cuerpo del santo y los cristianos vinieron y lo enterraron honorablemente. Todo esto sucedió en tiempos del emperador Decio.

Tropario, tono 4

Oh Dios de nuestros padres, * que siempre nos tratas de acuerdo con tu bondad: * no retires de nosotros tu misericordia, * sino que, por la intercesión de tus santos, * dirige nuestras vidas en paz.

Hieromártir Basilio, presbítero de Ancira

San Basilio luchó en el martirio durante el breve reinado de Juliano el Apóstata, de 361-363. El Santo fue denunciado como cristiano a Saturnino, gobernador de Ancira, quien, cuando Basilio no negó a Cristo, lo colgó de un poste y lo raspó a los costados, luego lo golpeó y lo encarceló. Unos días más tarde, cuando el propio Juliano llegó a Ancira, el santo fue llevado ante él y se le ordenó que negara a Cristo, a quien nuevamente confesó. Luego Juliano le cortó tiras en la carne, de modo que quedaron colgando de su cuerpo al frente y atrás. El valiente mártir arrancó una de estas tiras de su cuerpo y la arrojó a la cara de Juliano. Ante esto, Juliano ordenó que picos de hierro se calentaran ardientemente; El vientre de san Basilio, su espalda y todas sus articulaciones fueron perforadas con ellos, y recibió la corona del martirio.

Tropario tono 4, del común de Hieromártires

Al volverte sucesor de los apóstoles * y partícipe en sus modos de ser, * encontraste en la práctica * el ascenso a la contemplación, oh inspirado por Dios. * Por eso, seguis­te la palabra de la verdad * y combatiste hasta la sangre por la fe. * Basilio, obispo-mártir, intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.

San Jacobo el Confesor, obispo.

Pocos son los datos que nos han legado sobre San Jacobo, sabemos que  adoptó la vida monástica desde su juventud en el Monasterio de Studium, donde se convirtió en discípulo de San Teodoro el Estudita. Más tarde se convirtió en obispo y tuvo que sufrir muchas aflicciones y tormentos a manos de los iconoclastas.

Por las intercesiones de san Jacobo el Confesor y de todos los que han sufrido por defender la verdadera fe, oh Señor Jesucristo Dios nuestro, Ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.

Tropario tono 4

Oh Dios de nuestros padres, * que siempre nos tratas de acuerdo con tu bondad: * no retires de nosotros tu misericordia, * sino que, por la intercesión de tus santos, * dirige nuestras vidas en paz.

Los Santos Mártires del Monasterio de San Sabas

Los justos mártires Juan, Sergio, Patricio y otros del monasterio de San Sabas cerca de Jerusalén fueron asesinados por los bárbaros sarracenos durante el reinado del Emperador Heraclio, y mientras san Modesto era Patriarca de Jerusalén (632-634).

Tropario tono, del común de Santos Mártires 

Tus mártires, oh Señor, * han obtenido de ti * coronas de incorrupción * en su lucha, Dios nuestro. * Al tener, pues, tu fuerza, * han vencido a tiranos * y aplastado de los demonios * su abatida insolencia. * Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, * salva nuestras almas.

Santos Crisanto y Daría, Mártires

San Crisanto, que era de Alejandría, había sido instruido en la fe de Cristo por cierto obispo, cuyo nombre no ha llegado a conocerse.

Su padre, que era senador por rango y pagano, lo tuvo encerrado en prisión durante muchos días; entonces, al ver la disposición inmutable de su alma, ordenó que una joven llamada Daria fuera traída de Atenas. Era una doncella muy hermosa y erudita, y también idólatra, y el padre de Crisanto lo casó con ella para que pudiera alejarse de la Fe de Cristo debido a su amor por ella.

Sin embargo, en lugar de esto, Crisanto atrajo a Daria a la piedad, y ambos proclamaron con valentía a Cristo y recibieron la corona del martirio en 283, durante el reinado de Numeriano, siendo enterrados vivos en un pozo de lodo.

Tropario tono 4, del común de Santos Mártires

Tus mártires, oh Señor, * han obtenido de ti * coronas de incorrupción * en su lucha, Dios nuestro. * Al tener, pues, tu fuerza, * han vencido a tiranos * y aplastado de los demonios * su abatida insolencia. * Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, * salva nuestras almas.

San Cirilo, obispo de Jerusalén

Nació en Jerusalén en tiempos de Constantino el Grande y murió en tiempos de Teodosio el Grande (315-386). En el año 346, fue ordenado sacerdote y en el 350 heredó el trono patriarcal de Jerusalén, del bienaventurado Patriarca Máximo.  Tres veces fue destronado y enviado al exilio, hasta que, al fin, en tiempos de Teodosio, fue retornado y luego de vivir ochos años más, entregó su alma al Señor.

Tuvo dos difíciles batallas: una contra los arrianos, que adquirieron fuerza bajo Constancio, el hijo de Constantino; y la otra en tiempos de Juliano el Apóstata, contra ese apóstata y contra los judíos.  En tiempos del dominio arriano, el día de Pentecostés, apareció en los cielos la señal de la Cruz, más brillante que el sol, extendida sobre Jerusalén y el Monte de los Olivos, y se mantuvo visible por muchas horas desde las nueve de la mañana. Fue escrita una carta al emperador Constancio acerca de la aparición, que fue vista por todos los habitantes de Jerusalén, y esto sirvió mucho al fortalecimiento de la Ortodoxia contra los herejes.

En tiempos del Apóstata, otra señal tuvo lugar. Para humillar al cristianismo, Juliano persuadió a los judíos a reconstruir el Templo de Salomón.  Cirilo rezaba a Dios para que eso no ocurriera; y hubo un terrible terremoto, que destruyó todo lo que se había reconstruido.  Los judíos comenzaron de nuevo, pero otra vez hubo otro terremoto que destruyó no solo lo recién construido, sino que también removió y derribó las antiguas piedras que todavía estaban debajo de la tierra. Y así se cumplieron las palabras del Señor: “No quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada” (Marcos 13, 2; Lucas 21, 6).

De entre los muchos escritos de este santo padre, se conserva su Catequesis, obra de gran calidad, que afirma la fe y la práctica de la Ortodoxia hasta el día de hoy. Fue un extraordinario jerarca y un gran asceta. Era manso, humilde, todo agotado por el ayuno y pálido de rostro.  Luego de una laboriosa vida y de caballerescas batallas por la Fe Ortodoxa, entró en el descanso y pasó a habitar en los eternos Atrios del Señor.

Tropario tono 4, del común de Santos Jerarcas

La verdad de tus obras * te ha mostrado a tu rebaño * cual regla de fe, icono de mansedumbre * y maestro de abstinencia. * Así que alcanzaste, por la humildad, alturas * y por la pobreza, riquezas. * ¡Oh santo padre Cirilo, * in­tercede ante Cristo Dios, * para que salve nuestras almas!

San Alexis, el Hombre de Dios; San Patricio Iluminador de Irlanda

San Alexis nació en la antigua Roma de padres ilustres llamados Eufemiano y Aglais, y a pedido de ellos se unió a una joven mujer en matrimonio. Sin embargo, no se quedó con ella ni un solo día, sino que huyó a Edesa, donde vivió durante dieciocho años. Regresó a Roma disfrazado de mendigo y se sentó a las puertas de la casa de su padre, desconocido para todos y burlado por sus propios sirvientes. Su identidad fue revelada solo después de su muerte por un documento que tenía sobre su persona, que él mismo había escrito un poco antes de su reposo. El piadoso emperador Honorio lo honró con un entierro solemne. El título de “Hombre de Dios” se le dio desde el cielo en una visión al Obispo de Roma el día del reposo del Santo.

Tropario, tono 4

Aunque brotaste de una raíz reconocida y notable, y aunque floreciste de una ciudad famosa por su gran dignidad imperial, despreciaste todas las cosas como corruptibles y fugaces, esforzándote por unirte a Cristo tu Maestro para siempre; Ruégale, oh Alexis, el más sabio, fervientemente por nuestras almas.

Nuestro Padre entre los Santos Patricio, Iluminador de Irlanda

 

San Patricio, el apóstol de los irlandeses, fue secuestrado de su Bretaña natal por merodeadores irlandeses cuando tenía dieciséis años. Aunque era hijo de un diácono y nieto de un sacerdote, no fue hasta su cautiverio que buscó al Señor con todo su corazón. En su Confesión, el testamento que escribió hacia el final de su vida, dice: “Después de venir a Irlanda, todos los días tenía que cuidar ovejas, y muchas veces al día rezaba; el amor de Dios y su temor llegaron a mí, y mi fe se fortaleció, y mi espíritu se conmovió tanto que en un solo día diría hasta cien oraciones, y casi tantas por la noche, y esto incluso cuando me quedaba en el bosque y en la montaña, y me levantaba para orar antes del amanecer, a través de la nieve, a través de las heladas, a través de la lluvia, y no sentía ningún daño “.

Después de seis años de esclavitud en Irlanda, fue guiado por Dios para escapar, y luego luchó en la vida monástica en Auxerre en la Galia, bajo la guía del santo obispo Germano. Muchos años después fue ordenado obispo y enviado nuevamente a Irlanda, alrededor del año 432, para convertir a los irlandeses a Cristo. Sus arduas labores dieron tanto fruto que en siete años, tres obispos fueron enviados desde la Galia para ayudarlo a pastorear a su rebaño, “mis hermanos e hijos a quienes he bautizado en el Señor, tantos miles de personas”, dice en su Confesión.

Su trabajo apostólico no se logró sin mucho “cansancio y dolor”, largos viajes a través del país difícil y muchos peligros; él dice que su vida estuvo en peligro doce veces. Cuando vino a Irlanda como su iluminador, era un país pagano; Cuando terminó su vida terrenal unos treinta años más tarde, alrededor de 461, la Fe de Cristo se había establecido en cada esquina.

Tropario tono 4 del común de Santos Jerarcas

La verdad de tus obras * te ha mostrado a tu rebaño * cual regla de fe, icono de mansedumbre * y maestro de abstinencia. * Así que alcanzaste, por la humildad, alturas * y por la pobreza, riquezas. * ¡Oh santo padre Patricio, * in­tercede ante Cristo Dios, * para que salve nuestras almas!

Domingo de san Gregorio Palamás; Mártir Sabino de Hermópolis

En este día que es el Segundo Domingo de la Cuaresma, celebramos la conmemoración de San Gregorio, Arzobispo de Tesalónica, llamado Palamás.

+ El gran predicador de la veracidad de la maravillosa resplandeciente Luz,

+ La Fuente del resplandor lo ha guiado hacia la Luz que no tiene ocaso.

Por sus intercesiones, Oh Cristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.

Tropario, tono 8

¡Oh astro de la Ortodoxia, firmeza de la Iglesia y maestro; hermosura de los ascetas, irrefutable campeón de los teólogos, Gregorio el milagroso, orgullo de Tesalónica y predicador de la Gracia: intercede por la salvación de nuestras almas!

Santo Mártir Sabino de Hermópolis

 

El santo mártir Sabino era de Hermópolis en Egipto, y era conocido por su celo y piedad. Durante la persecución a Diocleciano, se ocultó con otros cristianos en una pequeña vivienda a las afueras de la ciudad. Pero cuando fue descubierto y profesó su fe en Cristo, fue llevado ante Ariano el gobernador, y después de haber sido torturado, fue ahogado en el río.

Tropario tono 4, de común de Santos Mártires

Tu mártir, oh Señor, * ha obtenido de ti * corona de incorrupción * en su lucha, Dios nuestro. * Al tener, pues, tu fuerza, * ha vencido a tiranos * y aplastado de los demonios * su abatida insolencia. * Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, * salva nuestras almas.

Mártires Agapio, Pauplio, Timolao, Romulo, dos llamados Dionisio y dos llamados Alejandro en Cesarea de Palestina

Estos santos mártires, combatieron piadosamente durante el reinado de Dioclesiano (284-305) y Urbano era gobernador de Cesarea en Palestina.

Cuando Urbano ordenó que junto con un festival pagano, ciertos cristianos condenados fueron lanzados públicamente a las bestias salvajes, Timolao, un nativo de Ponto, Dionisio de Trípolis en Fenicia, Rómulo de Diospolis, Plesio (o Paisio) y Alejandro de Egipto, y otro Alejandro de Gaza, se ataron las manos y se presentaron a Urbano cuando el festival estaba por comenzar, profesando su fe en Cristo; fueron inmediatamente encarcelados. Pocos días después, Agapios y Dionisio también se presentaron. Todos fueron decapitados juntos en Cesarea.

Tropario, tono 1

Vamos todos a suplicar a los santos mártires de Cristo el Señor, porque ellos suplican por la salvación de nuestras almas con fe y anhelo; por lo tanto, acerquémonos a ellos, porque desbordan con la gracia divina de las curaciones, y ahuyentan como guardianes de la fe, a las huestes de demonios aterrorizados.

Compartir
Compartir