Boletín del 07/12/2014

10°Domingo de Lucas

Memoria de la Concepción de Santa Ana

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 1

Cuando la piedra fue sellada por los judíos
y tu purísimo cuerpo fue custodiado por los guardias,
resucitaste al tercer día, oh Salvador, concediendo al mundo la vida.
Por lo tanto, los poderes celestiales clamaron a Ti, oh Dador de Vida:
“¡Gloria a tu Resurrección, oh Cristo¡ ¡Gloria a tu Reino!
¡Gloria a tu plan de Salvación, oh único Amante de la Humanidad!”

 

Condaquio de la Pre-Navidad

 Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente,
en humilde gruta, al sempiterno Verbo. Alégrate,
oh universo, al escucharlo; alaba, con las potestades
y pastores, a Quien por voluntad se revela,
al nuevo Niño, al eterno Dios.

Himnos de la Liturgia 

Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios (6:10-17)

Hermanos: Fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de la armadura de Dios para poder resistir a las asechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de las tinieblas de este siglo, contra los espíritus del mal que están en las alturas. Por eso, tomad la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, después de haber vencido todo, manteneros firmes.

¡En pie!, pues: ceñida vuestra cintura con la verdad y revestidos de la coraza de la justicia, calzados los pies con la destreza del Evangelio la paz, abrazando, sobre todo, el escudo de la fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas (13: 10-17)

En aquel tiempo, estaba Jesús   un sábado enseñando en una  sinagoga, y había una mujer a  la que un espíritu tenía enferma hacía  dieciocho años; estaba encorvada, y  no podía en modo alguno  enderezarse. Al verla Jesús, la llamó  y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu  enfermedad.» Y le impuso las manos.  Y al instante se enderezó, y  glorificaba a Dios. Pero el jefe de la  sinagoga, indignado de que Jesús  hubiese hecho una curación en  sábado, decía a la gente: «Hay seis  días en que se puede trabajar;  vengan, pues, esos días a curarse y  no en día de sábado.» Le respondió  el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatan  del pesebre todos ustedes en sábado  a su buey o su asno para llevarlos a  abrevar? Y a ésta, que es hija de  Abraham,  a la que ató Satanás hace  ya dieciocho años, ¿no estaba bien  desatarla de esta ligadura en día de  sábado?» Y cuando decía estas  cosas, sus adversarios quedaban  confundidos, mientras que toda la  gente se alegraba con las maravillas  que hacía.

 

Mensaje Pastoral

El día del descanso

Cristo cura a una mujer en «sábado» y se enfrenta a la dureza de los fariseos que le reclaman haber trabajado en el día del descanso. Una vez más rompe las reglas sabáticas, para curar a una mujer encorvada y, a la vez, la mentalidad enfermiza que desconoce la voluntad de Dios y malinterpreta el mandamiento divino: «Santifica el día del Shabat (descanso).»

La importancia del «Sábado» en el Antiguo Testamento debe su origen al recuadro de la creación definido en el libro de Génesis. Dios creó el mundo entero en seis días y, viendo que «todo era muy bueno», bendijo el día séptimo y lo consagró como el día del reposo, día en el cual Dios descansó, no de, sino en su buena obra.

A partir de esta comprensión, podremos acceder a la esencia del mandamiento «santifica el día del Sábado» y asimilar su sentido verdadero y profundo: no es un día para que descanse yo, sino principalmente que Dios descanse en mí como su buena creatura, es decir, santa. En la Divina Liturgia, la oración del Trisagio, que el sacerdote recita en voz baja, invoca al Señor: «Oh Dios Santo, que descansas en los santos…»

En nuestro «Shabat», que es el domingo (el día del Señor como lo significa la palabra en latín), nos dedicamos a todo lo santo, preparando el alma cual un tálamo adornado con virtudes: oración, caridad, mansedumbre, penitencia, serenidad, a fin de que sea digna de recibir al Señor de todo.

Cuando hablamos de la consagración de este día, no pretendemos contraponerlo a los demás días de la semana como no santos o inmundos; más bien el domingo será la fuente y el motor de santificación para todo el Cronos (el tiempo), ya que nuestra vocación es encomendar «nuestra vida entera a Cristo Dios», como entona el diácono en todas las letanías. Es una realidad tangible el hecho de que nuestro modo de vivir, intereses, ocupaciones y responsabilidades cotidianas, a menudo, nos hacen olvidar la meta principal; así que el domingo viene a recordarnos y a recalcar en nosotros la verdad que es ayer, hoy y para siempre: «Del Señor es la tierra y su plenitud, el mundo y los que lo habitan.» (Sal 24:1).

Desafortunadamente este icono sublime del día del descanso es muy ajeno al weekend que las sociedades «cristianas» conocen y practican. Sin embargo, la vida sincera de quienes «tienen oídos» no cesa de ser «voz que clama en el desierto: ¡preparad los caminos del Señor!»

Es el día del descanso: suspendamos las obras que impidan repose en nosotros el Señor. Es el día octavo, el objeto de toda la semana, de toda la vida, en el que el alma no quiere suspender, ni un instante, el clamor de san Juan el Teólogo: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22:20). Amén.

Nuestra Fe y Tradición

La Vela y Nuestra Oración

Las velas encendidas en el templo y frente a los iconos son una tradición auténtica y una expresión sencilla y transparente de la devoción cristiana. Pero encender una vela, como los demás gestos litúrgicos, tiende a menudo a volverse un hábito que, haciéndolo  por costumbre u obligación, produce el descuido de lo que debe encenderse de virtudes y devociones en nuestro interior.

Tomando lo anterior en consideración, exponemos algunas frases de San Juan de Crontestad (un sacerdote ruso [1845-1920] que el pueblo ruso recuerda con gran fervor y que fue canonizado en 1992) a fin de animar nuestra conciencia:

«Las velas encendidas sobre el altar son el signo de la Luz de la Santísima Trinidad, pues Dios no mora sino en la Luz, y hacia Él, la oscuridad no se acerca ya que es como fuego que devora todo pecado o maldad.

Una vela encendida ante el icono de Cristo lo anuncia como la Luz del mundo, que ilumina a todo hombre que viene a Él.

Una vela encendida ante el icono de la Virgen la anuncia como la Madre de la Luz.

Una vela encendida ante el icono de un Santo lo anuncia como candil adornado, y puesto como faro alto, ilumina a todos los que están en la casa. Encendemos las velas como símbolos del ardor de nuestro celo hacia su santidad y amor, como señales de veneración, como alabanza silenciosa y como agradecimiento por la intercesión que nos brindan ante el tribunal divino.

Cuando enciendo una vela, pido a Dios que me otorgue un corazón que arda con el fuego del santo celo y del amor puro, que queme los deseos y pecados que están dentro de mí.»

Vida de Santos

Concepción de Santa Ana

9 de diciembre

De la madre de la Santísima Virgen María no hay referencias algunas en los Evangelios ni en los restantes escritos del Nuevo Testamento. Lo que conocemos es por lo que se escribió en los Evangelios apócrifos. Según estas narración, que coincide con la tradición de la Santa Iglesia, el sacerdote Matthan residente de Belén, tuvo tres hijas: Maria, Sobi y Ana.

Maria luego de casarse en Belén, dio a luz a Elizabet, madre de Juan el Bautista.

Ana se caso con Joaquín de Galilea, que luego de muchos años tuvieron a la Santísima Virgen María

La tradición nos relata que los padres la consagraron al servicio del templo de Jerusalén, a la edad de tres años, ellos después de pocos años murieron.

Santa Ana era honrada desde la antigüedad, esto lo concluimos por escritos de varios Padres de la Iglesia y también de himnos eclesiásticos antiguos en honor a la madre de la Virgen Maria. También existen referencias del año 550 que emperador Justiniano consagro un templo en Constantinopla en su nombre. Pidamos entonces las intersecciones de Santa Ana para la salvación de nuestras almas.

Proverbios Bíblicos

  • He aquí, cuán bienaventurado es el hombre a quien Dios reprende; no desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso. (Job 5:17)
  • He aquí, Dios no rechaza al íntegro, ni sostiene a los malhechores. (Job 8:20)
  • He aquí, Dios es poderoso pero no desprecia a nadie, es poderoso en la fuerza del entendimiento. (Job 36:5)

Boletín del 30/11/2014

Memoria de San Andres 

 eleusa-1

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 8

audio130

Descendiste de las alturas, oh Piadoso,
y aceptaste el entierro de tres días para librarnos
de los sufrimientos. Vida
y Resurrección nuestra, oh Señor, gloria a ti
 

Tropario del Apóstol Andrés

Tono 4

Puesto que eres el primer convocado entre los Apóstoles,
y hermano del cori­feo; suplica, oh Andrés, al Soberano de todos,
que conceda al mundo la paz y a nuestras almas la gran misericordia.
 

 

Condaquio de Pre-Navidad

Tono 3

Hoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente,
en humilde gruta, al sempiterno Verbo. Alégrate,
oh universo, al escucharlo; alaba, con las potestades y pastores,
a Quien por voluntad se revela, al nuevo Niño, al eterno Dios.
 

Lecturas Bíblicas

Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (4: 9-16)

Hermanos: Pienso que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha asignado el último lugar, como condenados a muerte, puestos a modo de espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Nosotros, necios por amor a Cristo; ustedes, sabios en Cristo. Débiles nosotros; mas ustedes, fuertes. Ustedes honrados; mas nosotros, despreciados. Hasta el presente, pasamos hambre, sed, desnudez. Somos abofeteados,
y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, rogamos. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la escoria del mundo y el desecho de todos.

No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino más bien para amonestarlos como a mis hijos queridos. Pues aunque hayan tenido miríadas de pedagogos en Cristo, no han tenido muchos padres: pues yo los engendré en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. Les ruego, pues, que sean mis imitadores.

Evangelio según San Juan (1:35-51)

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos. Y viendo a Jesús que pasaba, dijo: «He aquí el Cordero de Dios.» Los dos discípulos, al oírle hablar así, se fueron en pos de Jesús. Y volviéndose Jesús y viendo que le seguían, les dijo: «¿Qué buscan?» Respondieron ellos: «Rabbí (que quiere decir “Maestro”), ¿dónde vives?» Les dijo: «Vengan y verán.» Fueron, pues, y vieron dónde vivía, y se quedaron con Él aquel día; era entonces como las cuatro de la tarde. Uno de los dos que habiendo oído lo que dijo Juan siguieron a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro. Él primeramente encontró a Simón, su hermano, y le dijo: «Hemos hallado al Mesías» (que quiere decir “el Cristo”). Y lo llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas» (que quiere decir “piedra”). Al día siguiente determinó Jesús encaminarse a Galilea, y en el camino encontró a Felipe y le dijo: «Sígueme.» Era Felipe de Betsaida, patria de Andrés y de Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: «Hemos encontrado a Aquél de quien escribió Moisés en la Ley y anunciaron los profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José.» Le respondió Natanael: «¿Acaso de Nazaret puede salir cosa buena?» Le dijo Felipe: «Ven y lo verás.» Vio Jesús venir hacia sí a Natanael, y dijo de él: «He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.» Le dijo Natanael: «¿De dónde me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes que Felipe te llamara, yo te vi cuando estabas debajo de la higuera.» Al oír esto Natanael, le dijo: «¡Oh Maestro! Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel.» Le replicó Jesús: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Mayores cosas que éstas verás todavía.» Y le añadió: «En verdad, en verdad les digo: verán abierto el cielo, y a los ángeles de Dios subir y bajar sirviendo al Hijo del hombre.»

Mensaje Pastoral

La vocación de servir al Señor

Jesús resucitado se aparece a los discípulos a orillas del marLos encuentros de Jesús con sus discípulos no dejan de ser menos extraordinarios. Es que ciertamente tanto ellos habían sido preparados por Juan y por su formación previa, como Jesús salió a su encuentro. No había lugar a dudas. De Él se la habían pasado hablando seguramente muchas veces, esperando su llegada y ahora, tal como les había sido anticipado, lo tenían delante.

El encuentro con Jesús es definitivo para quien realmente lo busca. La respuesta a la pregunta “¿dónde vives”? ha de ser totalmente cautivante, al extremo de no querer abandonarlo jamás, de seguirlo por donde vaya. Ese es Jesús: llena todo, colma todo, abarca todo. No hay nada más allá y quien lo conoce, no puede conformarse con menos.

Pero, para realmente conocer a Jesús tenemos que haber preparado nuestros corazones previamente. Jesús se da plenamente a quien lo quiere sinceramente, a quien es capaz de abrirse por sobre todas sus ataduras, a quien es capaz de levantarse por encima de sus miserias, tratando de mirar más alto, más lejos. A quien tiene vocación. Eso es lo que tenían los discípulos. Eso es lo que han tenido tanta gente santa y honesta que nos ha precedido. Vocación. La firme convicción que Dios está por encima de todo, que Él lo gobierna todo, que Él es nuestro creador, que Él es nuestro Padre y que a Él nos debemos cada día. Que no hay causa más noble que consagrar a Él la vida entera…Finalmente y resumiendo, que el AMOR está por encima de todo.

Eso lo ven y encuentran los discípulos desde la primera vez que cruzan sus miradas con la de Él. Luego, van con Él, lo siguen, lo oyen…y ya no pueden dejarlo. El Proyecto que el Señor propone para nuestras vidas es cautivante, es único…Una vez que los has oído, no lo puedes abandonar. El siempre estará allí, esperándote, con los brazos abiertos, como la primera vez. Por eso los santos, los hombres rectos, nunca lo dejan.

Nuestra Fe y Tradición

Cuaresmales

Hay dos formas o modos del ayuno:

El ayuno total: eso es una abstinencia total de comer y de beber por un tiempo determinado. Desde el inicio del cristianismo, este ayuno ha sido practicado como un estado de preparación o de espera; un estado espiritual que enfoca toda la atención en “el que viene”. Por lo que encontramos este ayuno total en la tradición litúrgica de la Iglesia, en la preparación final de una fiesta grande o antes de un acontecimiento espiritual importante y, sobre todo, es aplicado en el ayuno eucarístico, que precede la comunión formando una densificación espiritual en el Don que recibiremos, en “el que viene”, aquél por quien valdría la pena que el hombre dejase todos los demás dones.  A este ayuno la primera Iglesia le llamó Vigilia, un término militar que implica estar en alerta: La iglesia permanece en vigilia en espera a su Novio; lo espera con alegría y serenidad.

El ayuno ascético: que consiste en la abstinencia de ciertos alimentos y en disminuir, en general, el consumo alimental. Aquí, el objetivo es librar al hombre de la esclavitud de la carne. Él, sólo con la lucha constante y paciente, descubre que “no sólo por el pan vive el hombre” y recupera la primacía del Espíritu. Este ayuno, necesariamente y por su naturaleza, implica una lucha larga y constante, y el factor tiempo es esencial, porque desarraigar la enfermedad general del hombre y curarlo requiere de tiempo y esfuerzo. El arte del ayuno ascético ha sido purificado y madurado dentro de la tradición monástica y luego fue aceptado por la Iglesia entera. Es la aplicación de las palabras del Señor, de que los espíritus malignos no serán vencidos sino “con oración y ayuno”. La Iglesia ha consignado para el ascético ayuno cuatro temporadas: Antes de Pascua, Antes de Navidad, antes de la fiesta de los santos Apóstoles, y antes de la Dormición de la Madre de Dios.

Durante este ayuno, vivimos constantemente cierta hambre que conserva la memoria de Dios en nosotros y clava nuestro pensamiento en Él. Quien lo ha practicado, conoce que éste no nos debilita, más bien, nos vuelve alertas, complacientes, resplandecientes, puros y alegres. En él, el hombre recibe la comida como verdadera dádiva de Dios, y enfoca su pensar en el mundo interior que inexplicablemente se le vuelve, a su vez, un modo de alimentarse

Vida de Santos

Santo e Ilustre Apóstol Andrés, llamado el primero

30 de Noviembre

andreasSan Andrés es conocido en la Iglesia Ortodoxa como “el primer llamado” por haber sido la primera persona en seguir a Cristo. Poco después trajo también a su hermano Pedro y lo presentó a Cristo. El apóstol era originario de la ciudad de Betsaida como lo dice el Evangelio y desde muy pequeño dedicó su vida a Dios. No contrajo matrimonio y trabajó de pescador junto a su hermano. Cuando San Juan Bautista comenzó a predicar, Andrés se convirtió en su primer discípulo. Fue San Juan Bautista quien lo envió a seguir a Cristo junto al apóstol Juan el Teólogo declarándoles que Cristo era el Cordero de Dios.

Después de la fiesta de Pentecostés, San Andrés comenzó a predicar el Evangelio en el Oriente. Predicó por Asia Menor, Tracia, Macedonia llegando hasta el Río Danubio y las costas del Mar Negro. Desde allí, cuenta la Tradición, llegó predicando el Evangelio hasta donde se encuentra la ciudad de Kiev en Rusia donde predijo que se levantaría una gran ciudad de Dios. Regresando pasó por una pequeña ciudad llamada Bizancio que luego se convertiría en Constantinopla. La Tradición cuenta que allí fundó una pequeña Iglesia, es por eso que se lo recuerda como el Fundador de la Iglesia de Constantinopla.

En sus viajes, el primer apóstol sufrió muchos tormentos de parte de los paganos: muchos de ellos lo expulsaron de sus ciudades golpeándolo. En la ciudad de Sinope fue apedreado pero levantándose el discípulo de cristo continuó su predicación. Por las oraciones del Apóstol, el Señor obró milagros y por sus obras las iglesias cristianas fueron establecidas a medida que Andrés caminaba. La última ciudad a la que llegó el Apóstol fue Patras donde sufrió el Martirio.

El Señor obró muchos milagros por medio de su discípulo en Patras. El más recodado fue el milagro que le sucedió al ilustre ciudadano Sosios quien se recuperó de una fuerte enfermedad. Andrés curó a Maximilla, la esposa del Prefecto de Patras y a su hermano Stratokles. Los milagros obrados por el Apóstol sumados a sus palabras trajeron luz a la mayoría de los habitantes de esta ciudad.

Muy pocos paganos permanecieron allí pero entre estos pocos estaba el Prefecto de la ciudad, Aegeatos. El Apóstol Andrés se dirigió muchas veces a él tratando de llevarle el Evangelio pero ni sus milagros lo convencían. El apóstol, con amor y humildad apeló a  su alma para poder revelarle el misterio cristiano de la Vida Eterna, por medio del poder de la vivificadora Cruz del Señor. Un furioso Aegeatos dio órdenes que fuera crucificado.

Andrés aceptó la decisión del Prefecto con gozo y orando al señor se dirigió al lugar donde habría de ser ejecutado. Para prolongar su sufrimiento, Aegeatos ordenó que no lo clavaran en la Cruz sino que lo ataran en ella. Por dos días el Apóstol enseñó a la ciudad entera que se reunió a su alrededor. El pueblo entero, viendo el sufrimiento de Andrés buscó bajarlo de la Cruz. Conociendo esto, Aegeatos ordenó que se suspendiera la ejecución. Sin embargo San Andrés le pidió al Señor que le concediera la gracia de poder entregar su alma en una cruz. En el mismo momento en que los soldados trataron de bajarlo, San Andrés dijo “Señor, recibe mi espíritu”. Un rayo del cielo iluminó la cruz y al crucificado. Maximilla, la esposa del Prefecto se encargó de bajar su cuerpo de la Cruz y darle una sepultura digna.

Pocos siglos después, bajo el Emperador Constantino el Grande, las reliquias de San Andrés fueron solemnemente trasladadas a Constantinopla y  puestas en la Iglesia de los Santos Apóstoles junto a las reliquias de San Lucas y San Timoteo. Hoy, sus reliquias descansan en la Catedral de San Andrés en la ciudad de Patras, Grecia.

Proverbios Bíblicos

  • Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento;  porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus utilidades mejor que el oro fino. (Prov 3:13-14)
  • Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia. (Prov 4:7)
  • Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro, y adquirir inteligencia es preferible a la plata. (Prov 16:16)

Boletín del 23/11/2014

9° Domingo de Lucas

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Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 7

audio130Destruiste la muerte con tu cruz
y abriste al ladrón el Paraíso;
a las Mirróforas los lamentos trocaste
y a tus Apóstoles ordenaste predicar
que resucitaste, oh Cristo Dios,
otorgando al mundo la gran misericordia.
 

La Presentación de la Madre de Dios en el templo

Tono 4

 
Hoy es el preludio del buen deseo de Dios,
y la prefiguración de la salvación del hombre.
La Virgen claramente aparece en el Templo de Dios,
y nos anuncia a Cristo a todos. A ella clamemos:
¡Regocíjate, oh Tú, llena de la providencia del Creador!
 

Condaquio de la Presentación de la Madre de Dios en el Templo

Tono 4

Sagrado Templo del Señor y purísimo, preciosa cámara nupcial
y santísima, cofre venerable de la Gloria de Dios,
en la casa del Señor, la Virgen hoy es presentada
y con ella la gracia del Espíritu Divino.
Alábenle los ángeles de Dios porque ella es la tienda celestial.

Lecturas Bíblicas

Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios  (5: 08-19)

Hermanos: Vivan como hijos de la luz (pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad) discerniendo lo que es agradable al Señor. Y no participen en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, refútenlas. Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que ellos hacen ocultamente da vergüenza; pero todo, al ser refutado, se manifiesta por la luz, y todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo. Así pues, miren atentamente cómo viven; que no sea como imprudentes sino como prudentes, redimiendo el tiempo porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino comprendan cuál es la voluntad del Señor. ra riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.»

Evangelio según San Lucas (12: 16-21)

Dijo el Señor esta parábola: «Los campos de cierto hombre  rico dieron mucho fruto; y  pensaba para sí diciendo: “¿Qué  haré, pues no tengo dónde reunir mi  cosecha?” Y dijo: “Voy a hacer esto: Demoleré mis graneros y edificaré  otros más grandes, y reuniré allí todo  mi trigo y mis bienes; y diré a mi  alma: Alma, tienes muchos bienes en  reserva para muchos años.  Descansa, come, bebe, goza.” Pero  Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma  noche te reclamarán el alma; las  cosas que preparaste, ¿para quién  serán?” Así es el que atesora  riquezas para sí, y no se enriquece  en orden a Dios.»

Mensaje Pastoral

El Paraíso: ¿verdad o ilusión?  «¡Descansa, come, bebe y goza!»

images6Con estas palabras el rico de la parábola se felicitaba a sí mismo. ¿Acaso dicho estado no es «el paraíso perdido» del lenguaje mitológico –descanso, satisfacción y placer–, paraíso anhelado por muchos? El hombre de hoy planea: trabajaré fuertemente en la juventud para descansar y disfrutar de mis últimos años (¡como si supiera el momento preciso de su partida!). Sinceramente nuestro modo de pensar a menudo es muy parecido al del rico de la parábola.

¿Por qué las palabras de Jesús califican de ignorante nuestra actitud respecto a la búsqueda de este paraíso: «¡Necio!»?

Para Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, «el paraíso perdido» es una añoranza –que se ubica en la subconciencia– hacia el estado del feto en la matriz, donde la creatura come, bebe y descansa incesablemente. La hipótesis del psicoanalista logra, en cierto modo, trazar un perfil de la verdad: los anhelos religiosos no son obra de la civilización sino reacción genuina de la naturaleza humana; pero lo añorado no es el seno materno sino «el regazo de Dios», del cual el hombre ha abortado a sí mismo. Lo que Freud llama «subconciencia» la Biblia denomina «corazón» y la filosofía griega, adoptada por los padres de la Iglesia, le designa como νοός «Noos»: el ojo espiritual del ser humano por cuyo medio se comunica con su Creador y lo busca; es lo que le privilegia como la creación amada de Dios. El hombre, en la comprensión cristiana, no es un animal social ni racional sino un ser litúrgico. La etimología da este sentido a la palabra griega άνθρωπος «ántropo»: el que puede mirar hacia arriba. Físicamente su constitución –ya que puede estar de pie– le posibilita observar cómodamente el cielo; así también su «memoria paradisíaca» le permite añorar lo alto y lo divino. Si bien la mitología de la antigüedad ha adulterado esta nostalgia con las pasiones carnales del mundo caído, la revelación bíblica –culminada con la Encarnación del Hijo de Dios– ha purificado la añoranza y ha devuelto al paraíso su sentido esencial como estado de convivencia con el Señor: «el Reino de Dios ya está entre (en) ustedes» (Lc 17:21). La necedad del rico de la parábola consiste en que desactivó esta memoria. Sus graneros gigantescos le taparon la vista y ya no advertía más allá de su vida mundana.

Un placer –dice un filósofo– se vuelve dolor cuando te adviertes de que acabará pronto: ahora comes, al rato tendrás hambre; descansas, luego te cansarás o padecerás enfermedad. No era así con Adán en el Paraíso. Su permanencia con Dios garantizaba su permanencia en la dicha.

La Iglesia, como voz que clama en el desierto, no cesa de reavivar en nosotros la memoria del «Reino de Dios» como anhelo constante y criterio básico de nuestro pensamiento, sentimiento y actitud. Cuando el cristiano llena sus sentidos y los espacios de su vida con la Palabra de Dios, la Gracia obra en él mística e imperceptiblemente, transformando su subconciencia añorante en una conciencia verídica, y he aquí que se vuelve iniciado del Paraíso restaurado. Amén.

Nuestra Fe y Tradición

Madre de Dios Siempre Virgen

Los Padres de la Iglesia en los siete Concilios Ecuménicos, han confirmado dos dogmas sobre la Virgen:

1- Que ella es “Theotokos”, palabra griega que significa la que dio a Luz a Dios, porque el nacido de ella es “Emmanuel”, es decir, “Dios con nosotros.” theotokos_2Llamamos a la Virgen María “Madre de Dios”, no como si la Divinidad de Dios hubiese tomado su inicio de su vientre, sino porque Dios, el Hijo, tomó su cuerpo de ella, y ya que en Cristo se unieron las dos naturalezas divina y humana inseparablemente, por eso confesamos que el niño nacido es Dios encarnado y nos atrevemos a llamar a María merecidamente  “Madre de Dios.”

2- Que ella es “Siempre Virgen”, es decir, que concibió a Cristo por el Espíritu Santo, dio a luz y permaneció virgen toda su vida. La Profecía de Isaías decía: “He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo…”; el artículo “la” confirma que no se trata de “una virgen” en alguna etapa de su vida, sino de la que es “Siempre Virgen.” Por eso la iconografía la ilustra con tres estrellas en la cabeza y los dos hombros que simbolizan que ella es Virgen antes, durante y después del alumbramiento. No es ni razonable ni recto pensar en que las entrañas que Dios ha consagrado con su presencia fueron dispuestos a otra ocupación; ella se quedó siempre al lado de su hijo “guardando todo en su corazón.” Permaneció siempre Virgen, “Betula”, que significa en hebreo “habitación de Dios”, de Dios y nada más de Él.

Que la intercesión de la Siempre Virgen Madre de Dios, sea con nosotros. Amén.

Vida de Santos

La Presentación de la Madre de Dios en el Templo

21 de noviembre

 EikodiaZeotokouEsta fiesta de la Virgen se atribuye en el Oriente, más o menos, al siglo VII, mientras en el Occidente al siglo XIV. Se caracteriza la fiesta por una historia que tiene un sentido muy profundo.

La pareja virtuosa, Joaquín y Ana, siendo estéril, fue agraciada por Dios con el fruto del vientre: María. Cuando la llevaron al Templo donde iba a residir la niña de tres años, conforme a la promesa que habían dado, Joaquín llamó a unas hebreas vírgenes para que la acompañaran con lámparas. María los adelantó sin ningún temor o vacilación y, al llegar al atrio del Templo, se encontró con Zacarías, el sumo sacerdote, y se aventó a sí misma en sus brazos mientras él decía: “El Señor te glorifica en toda generación, pues he aquí que en ti, Dios revela, en los últimos días, la salvación preparada para su pueblo.”

Luego, a diferencia con los hábitos conocidos, Zacarías introdujo a la niña María en el Santo de los Santos, -parte del Templo inaccesible a ninguno excepto el mismo sumo sacerdote que entraba una vez al año para ofrecer un sacrificio por los pecados del pueblo- Zacarías sentó a María en el tercer escalón del Altar; la Gracia del altísimo descendió sobre ella, así que empezó a bailar de alegría. Todos los presentes glorificaron a Dios por todo lo que hubo de realizarse en esta niña.

Joaquín y Ana regresaron a su casa pero sin la niña. Ella permaneció en el Templo nueve años, asimilando lo celestial, sin preocupación ni pasión; las mismas necesidades de la naturaleza las superó, al igual que todos los deseos materiales, vivió totalmente para Dios, contemplando su hermosura. Con constante oración y vigilia, se transformó en un espejo que refleja la gloria de Dios. Con una mente purificada por el recogimiento y el ayuno, pudo sondear la profundidad de las Santas Escrituras y comprendió que todo el pasado tiempo era necesario para que Dios preparase para sí una madre elegida dentro de esta rebelde humanidad.

María entró en el Templo, y allá contuvo a Dios; el Templo ya es ella; ella es la Tienda, el Tabernáculo de la Nueva Alianza, la Jarra del Maná celestial, la vara de Aarón y la Tabla de la ley de la Gracia.

Proverbios Bíblicos

  • La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. (Prov 3:3)
  • El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, y el conocimiento del Santo es inteligencia. (Prov 9:10)
  • El crisol es para la plata y el horno para el oro, pero el SEÑOR prueba los corazones.(Prov 17:3

Boletín del 16/11/2014

Memoria de San Mateo el Evangelista 

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 6

Los poderes celestiales aparecieron sobre
tu sepulcro; y los guardias quedaron
como muertos; María se plantó en
el sepulcro buscando Tu Cuerpo Purísimo;
sometiste al hades sin ser tentado
por él; y encontraste a la Virgen
otorgándole la vida. ¡Oh Resucitado
de entre los muertos, Señor, gloria a Ti!

 Tropario del Evangelista Mateo

Tono 3

Oh Santo Apóstol Evangelista Mateo,
intercede ante el Misericordioso Dios,
que conceda el perdón de los pecados a nuestras almas

Condaquio de la Presentación de la Madre de Dios en el Templo

Tono 4

 Sagrado Templo del Señor y purísimo,
preciosa cámara nupcial y santísima,
cofre venerable de la Gloria de Dios, en la casa del Señor,
la Virgen hoy es presentada y con ella la gracia del Espíritu Divino.
Alábenle los ángeles de Dios porque ella es la tienda celestial.

Lecturas Bíblicas

Primera carta a los Corintios (4:9-16)

Hermanos: Pienso que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha asignado el último lugar, como condenados a muerte, puestos a modo de espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Nosotros, necios por amor a Cristo; ustedes, sabios en Cristo. Débiles nosotros; mas ustedes, fuertes. Ustedes honrados; mas nosotros, despreciados. Hasta el presente, pasamos hambre, sed, desnudez. Somos abofeteados, y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, rogamos. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la escoria del mundo y el desecho de todos.

No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino más bien para amonestarlos como a mis hijos queridos. Pues aunque hayan tenido miríadas de pedagogos en Cristo, no han tenido muchos padres: pues yo los engendré en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. Les ruego, pues, que sean mis imitadores.

Santo Evangelio según San Mateo (9:9-13)

En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come su maestro con los publicanos y pecadores?» Mas Él, al oírlo, dijo:
«No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Vayan, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.»

Mensaje Pastoral

El Santo Evangelista Mateo

El santo apóstol y evangelista Mateo se llamaba Levi (Mc 2:14 y Lc 5:27). Fue uno de los Doce Apóstoles y hermano del apóstol Santiago hijo de Alfeo (Mc 2:14). Cumplía la función de ser publicano, recaudador de impuestos de Roma, en el tiempo en el que los judíos se encontraban bajo el dominio del Imperio Romano. Vivía en la ciudad galilea de Cafernaum. Cuando Mateo escuchó la voz del Señor Jesucristo de “Ven y sígueme” (Mt 9:9) lo dejó todo y lo siguió. Tanto Cristo como sus discípulos no rechazaron la invitación de Mateo y visitaron su casa donde compartieron la mesa con otros publicanos. Este evento molestó severamente a los Fariseos y Escribas de aquel tiempo.

Los publicanos que recolectaban impuestos de sus mismos compatriotas conseguían grandes ganancias para sí mismos. Habitualmente eran considerados por los mismos judíos como traidores de la patria y de la religión. La palabra “publicano” para los judíos tenía esta connotación de “pecador público”. El simple hecho de conversar con un publicano era considerado un pecado y asociarse con él era la misma traición. Pese a todo esto, los judíos de aquel tiempo no podían comprender que el Señor había venido a “llamar a pecadores y no a justos” (Mt 9:13)

Mateo, reconociendo sus pecados, devolvió todo lo que había sacado a aquellos que había defraudado y distribuyó lo restante a los pobres y siguió a Cristo junto a los demás apóstoles.

Después de recibir el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, San Mateo predicó el Evangelio en Palestina por muchos años. Por el pedido de los judíos convertidos al cristianismo que vivían en Jerusalén, escribió su Evangelio describiendo la vida del Señor en esas tierras.

De acuerdo al orden actual de los Evangelios, el de San Mateo es el primero. Se dice que el lugar en donde lo escribió fue en Palestina y el idioma usado fue el Arameo. Este texto luego fue traducido al griego. El texto original arameo no ha sobrevivido pero muchos son los lingüistas y los historiadores que encuentran los rastros arameos y las peculiaridades históricas y culturales judías del Evangelio.

San Mateo predicó entre los pueblos que aguardaban la venida del Mesías. Su Evangelio aparece como una prueba viva de que Jesús es el Mesías anunciado por los Profetas y que después de Él no habría otro (Mt 11:3).

El santo apóstol y evangelista llevó el Evangelio de Cristo a Siria, a Persia y finalizó su obra en Etiopía donde murió como mártir. Estas tierras eran habitadas por aquel entonces por tribus caníbales con costumbres y creencias primitivas. San Mateo convirtió a algunos de ellos a la fe en Cristo. Allí fundó una Iglesia y construyó un templo en la ciudad de Mirmena, donde puso a su compañero Platón como Obispo.

La Iglesia Ortodoxa de Etiopía recuerda a San Mateo como su fundador.

Nuestra Fe y Tradición

Madre de Dios Siempre Virgen

Los Padres de la Iglesia en los siete Concilios Ecuménicos, han confirmado dos dogmas sobre la Virgen:

1- Que ella es “Theotokos”, palabra griega que significa la que dio a Luz a Dios, porque el nacido de ella es “Emmanuel”, es decir, “Dios con nosotros.” theotokos_2Llamamos a la Virgen María “Madre de Dios”, no como si la Divinidad de Dios hubiese tomado su inicio de su vientre, sino porque Dios, el Hijo, tomó su cuerpo de ella, y ya que en Cristo se unieron las dos naturalezas divina y humana inseparablemente, por eso confesamos que el niño nacido es Dios encarnado y nos atrevemos a llamar a María merecidamente  “Madre de Dios.”

2- Que ella es “Siempre Virgen”, es decir, que concibió a Cristo por el Espíritu Santo, dio a luz y permaneció virgen toda su vida. La Profecía de Isaías decía: “He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo…”; el artículo “la” confirma que no se trata de “una virgen” en alguna etapa de su vida, sino de la que es “Siempre Virgen.” Por eso la iconografía la ilustra con tres estrellas en la cabeza y los dos hombros que simbolizan que ella es Virgen antes, durante y después del alumbramiento. No es ni razonable ni recto pensar en que las entrañas que Dios ha consagrado con su presencia fueron dispuestos a otra ocupación; ella se quedó siempre al lado de su hijo “guardando todo en su corazón.” Permaneció siempre Virgen, “Betula”, que significa en hebreo “habitación de Dios”, de Dios y nada más de Él.

Que la intercesión de la Siempre Virgen Madre de Dios, sea con nosotros. Amén.

Vida de Santos

La Presentación de la Madre de Dios en el Templo

21 de noviembre

 EikodiaZeotokouEsta fiesta de la Virgen se atribuye en el Oriente, más o menos, al siglo VII, mientras en el Occidente al siglo XIV. Se caracteriza la fiesta por una historia que tiene un sentido muy profundo.

La pareja virtuosa, Joaquín y Ana, siendo estéril, fue agraciada por Dios con el fruto del vientre: María. Cuando la llevaron al Templo donde iba a residir la niña de tres años, conforme a la promesa que habían dado, Joaquín llamó a unas hebreas vírgenes para que la acompañaran con lámparas. María los adelantó sin ningún temor o vacilación y, al llegar al atrio del Templo, se encontró con Zacarías, el sumo sacerdote, y se aventó a sí misma en sus brazos mientras él decía: “El Señor te glorifica en toda generación, pues he aquí que en ti, Dios revela, en los últimos días, la salvación preparada para su pueblo.”

Luego, a diferencia con los hábitos conocidos, Zacarías introdujo a la niña María en el Santo de los Santos, -parte del Templo inaccesible a ninguno excepto el mismo sumo sacerdote que entraba una vez al año para ofrecer un sacrificio por los pecados del pueblo- Zacarías sentó a María en el tercer escalón del Altar; la Gracia del altísimo descendió sobre ella, así que empezó a bailar de alegría. Todos los presentes glorificaron a Dios por todo lo que hubo de realizarse en esta niña.

Joaquín y Ana regresaron a su casa pero sin la niña. Ella permaneció en el Templo nueve años, asimilando lo celestial, sin preocupación ni pasión; las mismas necesidades de la naturaleza las superó, al igual que todos los deseos materiales, vivió totalmente para Dios, contemplando su hermosura. Con constante oración y vigilia, se transformó en un espejo que refleja la gloria de Dios. Con una mente purificada por el recogimiento y el ayuno, pudo sondear la profundidad de las Santas Escrituras y comprendió que todo el pasado tiempo era necesario para que Dios preparase para sí una madre elegida dentro de esta rebelde humanidad.

María entró en el Templo, y allá contuvo a Dios; el Templo ya es ella; ella es la Tienda, el Tabernáculo de la Nueva Alianza, la Jarra del Maná celestial, la vara de Aarón y la Tabla de la ley de la Gracia.

Proverbios Bíblicos

  • La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. (Prov 3:3)
  • El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, y el conocimiento del Santo es inteligencia. (Prov 9:10)
  • El crisol es para la plata y el horno para el oro, pero el SEÑOR prueba los corazones.(Prov 17:3)

Boletín del 09/11/2014

7° Domingo de San Lucas 

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 5

Al coeterno Verbo, con el Padre y el Espíritu,
Al Nacido de la Virgen para nuestra salvación,
alabemos, oh fieles, y prosternémonos.
Porque se complació en ser elevado en el cuerpo sobre la Cruz y soportar la muerte,
y levantar a los muertos por su Resurrección gloriosa

 

Condaquio de la Presentación

de la Madre de Dios en el Templo

Tono 4

 Sagrado Templo del Señor y purísimo,
preciosa cámara nupcial y santísima,
cofre venerable de la Gloria de Dios, en la casa del Señor,
la Virgen hoy es presentada y con ella la gracia del Espíritu Divino.
Alábenle los ángeles de Dios porque ella es la tienda celestial.

Lecturas Bíblicas

Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios (2:14-22)

Hermanos: Cristo es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad, anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en Sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en Sí mismo muerte a la enemistad. Vino a anunciarles la paz: a los que estaban lejos y a los que estaban cerca. Pues por Él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu.

Así pues, ustedes ya no son extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en Quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en Quien también ustedes están siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu.

Evangelio según San Lucas (8: 41-56)

En aquel tiempo, llegó un hombre, llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga, y cayendo a los pies de Jesús, le suplicaba que entrase en su casa, porque tenía una sola hija, de unos  doce años, que estaba muriéndose. Mientras iba, las gentes lo oprimían.  Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que no había podido ser curada por nadie, se acercó por detrás y tocó la orla de su manto, y al punto se le paró el flujo de sangre. Jesús dijo: «¿Quién me ha tocado?» Como todos negaron, dijo Pedro:  «Maestro, las gentes se aprietan y te oprimen, y dices: “¿Quién me ha tocado?”» Pero Jesús respondió:  «Alguien me ha tocado, porque he  percibido que una fuerza ha salido de  Mí.» Viéndose descubierta la mujer,  se acercó temblorosa, y postrándose  ante Él, contó delante de todo el  pueblo por qué razón le había  tocado, y cómo al punto había sido  curada. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha  salvado, vete en paz.» Estaba  todavía hablando, cuando uno de  casa del jefe de la sinagoga llega  diciendo: «Tu hija está muerta. No molestes al Maestro.» Jesús, que lo  oyó, le dijo: «No temas; solamente  ten fe y se salvará.» Al llegar a la  casa, no permitió entrar con Él más  que a Pedro, Juan y Santiago, al  padre y a la madre de la niña. Todos  la lloraban y se lamentaban, pero Él  dijo: «No lloren, no ha muerto; está  dormida.» Y se burlaban de Él, pues  sabían que estaba muerta. Él,  tomándola de la mano, dijo en voz  alta: «Niña levántate.» Retornó el espíritu a ella, y al punto se levantó, y  Él mandó que le dieran a ella de  comer. Sus padres quedaron  estupefactos, y Él les ordenó que a  nadie dijeran lo que había pasado.

Mensaje Pastoral

Fe espera y Gracia corresponde

No es casualidad que san Lucas evangelista conecta estos dos milagros: la curación de la mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y la resurrección de la hija del jefe de la sinagoga que tenía también doce años. La enfermedad de la mujer duró lo mismo que la edad de la niña fallecida. La edad del sufrimiento es la misma la de la muerte; y el dolor es parte de la mortalidad del hombre. Ante esta tragedia un filósofo concluyó con amargura que el nacimiento es el primer paso hacia la muerte y la vida es una muerte que madura a diario hasta su plenitud. ¿Acaso la lectura evangélica de hoy nos habla de esta tragedia? Sin lugar a dudas, esta realidad es una verdad del vivir que cualquier razón comprende perfectamente, y en el mejor de los casos, el hombre para escaparse de la melancolía del vivir trata de consolarse con entretenimiento de manera que el tiempo pase con el dolor menos posible.

La presencia de Cristo en la lectura evangélica de hoy y en todo el Evangelio revuelve esta verdad, porque ella no se dirige a la razón que “analiza, aprende y concluye” sino a la fe que espera y recibe la Gracia. La mujer con flujo de sangre creyó más allá de su razonamiento porque, ¿cómo ella que desde hacía doce años desangrando pudiera esperar curación, al tocar “la orla de su manto” de un hombre pasajero? Es la fe. He aquí también un hombre razonable que le dice al jefe de la sinagoga: “Tu hija está muerta, no molestes al Maestro”, mas Cristo le da el antídoto de la fe: “No temas; solamente ten fe y se salvará”. Y así fue.

Es cierto que la enfermedad y la muerte siguen siendo una parte inseparable de la vida que la razón observa a diario; sin embargo, la presencia de Cristo en la experiencia del Evangelio y de la Iglesia también a diario vuelven un vivir verídico de los que aman al Señor. La fe no es un discurso absurdo sino una confianza en la prédica de quienes han vivido en su calidez. La respuesta del Señor a la fe se llama “la Gracia”, y esta es una acción tangible y no un sentimiento o emoción.

Cuando la mujer tocó la orla del manto de Jesús, ” al punto se le paró el flujo de sangre”. La Gracia actúa. Y cuando el Señor dijo a la niña: “Levántate”, al punto se levantó. La Iglesia nos trasmite estas experiencias no para aprender anécdotas sobre al maestro Jesús, sino “para que creyendo tengan vida en su nombre” (Jn 20: 31).

La fe no contradice la razón, sino que lo supera. Si bien la razón concluye — y está en su derecho— que el nacimiento es el primer paso hacia la muerte, la experiencia de la fe se consta de que el Bautismo es el primer paso hacia la Vida eterna, porque, “el que cree en mí, aunque muera vivirá” (Jn 11: 25). Amén.

Monseñor Ignacio Samaán

Nuestra Fe y Tradición

Las Doce Grandes Fiesta de la Iglesia

El año eclesiástico se contiene entre dos grandes conmemoraciones de la Virgen Santísima: su Nacimiento y su Dormición:

1.-Septiembre 8: Nacimiento de la Santísima Madre de Dios

2.-Septiembre 14: Elevación de la Santa Cruz

3.-Noviembre 21: Presentación de la Virgen en el Templo

4.-Diciembre 25: Natividad de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo

5.-Enero 6: Teofanía (Bautizo del Señor)

6.-Febrero 2: Presentación de Nuestro Señor al Templo

7.-Marzo 25: La Anunciación

8.-Domingo antes de Pascua: Domingo de las Palmas

9.-Domingo de Pascua: Resurrección del Señor

10.-40 días después de la Pascua: Ascensión de Nuestro Señor

11.-Agosto 6: La Transfiguración

12.-Agosto 15: La Dormición de la Virgen

Proverbios Bíblicos

  • La justicia del íntegro enderezará su camino, pero el impío caerá por su propia impiedad. (Prov 11:5)
  • El que anda en chismes revela secretos, pero el de espíritu leal oculta las cosas. (Prov 11:13)
  • Los de corazón perverso son abominación al SEÑOR, pero los de camino intachable son su deleite. (Prov 11:20)

Boletín del 02/11/2014

5° Domingo de San Lucas

 Pantocrator 00

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 4

audio1

Las discípulas del Señor aprendieron del Ángel
el alegre anuncio de la Resurrección,
y la sentencia ancestral rechazaron
y se dirigieron con orgullo a los apóstoles diciendo:
¡Fue aprisionada la muerte, Resucitó Cristo Dios
y concedió al mundo la gran misericordia!

Condaquio

Tono 4

Oh Protectora de los cristianos indesairable;
Mediadora, ante el Creador, irrechazable:
no desprecies las súplicas de nosotros, pecadores,
sino acude a auxiliarnos, como bondadosa,
a los que te invocamos con fe.  Sé presta en intervenir
y apresúrate con la súplica, oh Madre de Dios,
que siempre proteges a los que te honran.

Lecturas Bíblicas

Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios  (2: 4-10)

Hermanos: Dios, rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por los pecados, nos vivificó juntamente con Cristo —por la Gracia han sido salvados— y con Él nos resucitó y nos hizo sentar en  los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su Gracia, por su  bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Pues por la Gracia  han sido salvados, mediante la fe; y esto no viene de ustedes,  sino que es un don de Dios; no viene de las obras, para que  nadie se gloríe. En efecto, hechura suya somos: creados en  Cristo Jesús, en orden a las buenas obras, las cuales Dios  dispuso de antemano para que en ellas anduviéramos.

Evangelio según San Lucas (16: 19-31)

Dijo el Señor esta parábola: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su puerta, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico… pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: “Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.” Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y ustedes se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a ustedes, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros.” Replicó: “Con todo, te ruego, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento.” Abraham le respondió: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan.” Él dijo: “No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán.” Le contestó: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite.”»

Mensaje Pastoral

Necesitado y bienhechor

Nuestra Iglesia Ortodoxa dispuso que la parábola del rico y Lázaro fuera leída el domingo de la primera semana de noviembre en honor a los santos richmanlazarusCosme y Damián (1 de noviembre), conocidos en griego como anarguirios, que significa «quienes no poseen plata», ya que ellos vendieron todas sus pertenencias y dedicaron su vida al servicio de los necesitados. Generalmente, el Evangelio según san Lucas se considera como «el Evangelio de la misericordia». No ahorra oportunidad alguna sin que muestre la preocupación de Jesús por los menesterosos, las viudas, los pecadores, los publicanos y los samaritanos, en una palabra, por los marginados y, sobre todo, por su salvación. La parábola en cuestión viene dentro de este contexto.

Aunque la tragedia del rico y Lázaro aparenta ser dividida en dos escenas análogas en tamaño y opuestas respecto a la condición de sus personajes, una comparación sencilla entre lo eterno y lo efímero rompe con el paralelismo imaginado y descubre la realidad: el rico era el pobre y Lázaro, el rico: «él es aquí consolado y tú atormentado». Esta comprensión escatológica (escatología es la teología que observa todo lo existente a la luz de la Vida eterna) estimula a san Juan Crisóstomo a concluir que «no hay más pobre que el pecador ni más rico que el justo». Entonces no son las pertenencias las que condenan al rico sino su insensibilidad y rudeza. En la parábola, la imagen del Reino celestial se figuró paradójicamente con el «seno de Abraham», quien era un hombre rico pero, a la vez, espléndido y justo; administró su fortuna material de una manera inteligente y se mostró enriquecido en Dios. Al mismo tiempo, el consuelo que Lázaro recibió no fue debido a la indigencia de su vida, sino a su confianza en el Señor (nótese que la parábola, mientras ignora el nombre del rico, designa al pobre con el nombre «Lázaro» que, en hebreo, significa «Dios auxilia» e implica esperanza en Dios). Judas, por ejemplo, era pobre; sin embargo, la codicia le mostró cautivado por el dinero y mezquino en esperanza.

Entonces las riquezas en sí, aunque forman cierta tentación, no son perversas, el uso es lo que las califica como malas o bondadosas. La instrucción bíblica, partiendo de la realidad del entorno y mirando siempre hacia la salvación de todos, no ha sugerido una igualdad social basada en la posesión común, sino una administración benévola y paciencia esperanzadora que van enriqueciendo al uno y al otro en Dios, y la caridad se vuelve una alianza amorosa: el rico considera al pobre como su bienhechor espiritual, y el necesitado será saciado y alabará al Señor. San Juan Misericordioso, obispo de Alejandría, dice que los pobres son «nuestros soberanos» porque ellos «son los únicos que nos pueden ayudar y nos otorgan el Reino de los cielos».

¿Cómo el cristiano, fiel al dogma de su vida, puede protegerse de la atracción del dinero y superar la pasión del poder? Por la vigilia: contrariamente al rico de la parábola que celebraba todos los días espléndidas fiestas. Si bien el descanso y la alegría son parte de una marcha sana en la vida, la diversión prolongada –que la modernidad promueve constantemente a «los que tienen y pueden»– les va despojando de su sensibilidad espiritual y anestesiando su conciencia. El rey David experimentó la pobreza voluntaria dentro de su palacio. Fuera de este «camino angosto», el hombre soberano se vuelve esclavo de sus fortunas y placeres. La abstinencia total no es mandamiento pero la liberación del apego material es el objeto principal de toda lucha cristiana.

La realidad escatológica que la parábola presenta nos apunta a la sensibilidad y al amor: amor que, esparciendo, ahuyenta la indigencia material y sana la pobreza espiritual. Amén.

Nuestra Fe y Tradición

La Preparación para la Comunión

155339_159533834087883_7144671_nEs muy importante prepararse para la comunión: “Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.” (1Cor.11,27-29).

Reconciliación y comunión: La reconciliación con los hermanos es una condición principal para la participación de la Eucaristía. No es permitido participar en los preciosos cuerpo y sangre del Señor a quien está en disputa con otro: “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano.” (Mt.5,23-24). Por eso en la liturgia el diácono nos llama exclamando: “amémonos los unos a los otros, para que confesemos de unánime acuerdo.” (la divina liturgia).

Arrepentimiento y comunión: Comulga quien busca tener espíritu de humildad y arrepentimiento; así, hay que examinar la conciencia para que, quien ha resbalado o caído en un pecado grave, acuda al sacramento de la Confesión para que, con la disciplina y conducción paternal del sacerdote, y la divina Gracia que la otorga la Iglesia por este mismo, pueda seguir creciendo en el camino de la virtud  alimentándose con la maná celestial.

Ayuno y oración: El hombre se prepara a sí mismo, también, por el ayuno eucarístico, la oración y la lectura espiritual. El ayuno eucarístico es una tradición eclesiástica muy antigua, y se hace absteniéndose de comer o beber desde la medianoche del día anterior. En caso de que la divina liturgia se haga por la noche, hay que abstenerse cinco horas antes de la misma.

Modestia y conveniencia: Es muy importante que los fieles acudan a la Divina Liturgia desde su inicio. Los fieles, mujeres y hombres, guardan la modestia del vestido y apariencia; “que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de una alma dulce y serena: esto es precioso ante Dios.” (1Ped.3,3-4).

Vida de Santos

Santos Cosme y Damián

1 de Noviembre

Los santos Cosme y Damián eran hermanos carnales de la región de Éfeso en la provincia de Asia. Tiempo después de que nacieron su padre, un pagano Cosme_y_Damiande la nobleza, abrazó la fe cristiana, pero su muerte temprana dejó a los dos hermanos al cuidado de su devota madre Teodota quien era cristiana desde su niñez. Ella se esforzó para que sus hijos se formaran en la piedad según su virtuoso ejemplo. Cosme y Damián fueron educados en las diversas ramas de la enseñanza de su tiempo, pero se alejaron de todo conocimiento vano para dedicarse al arte de la medicina a fin de librar a sus semejantes de toda enfermedad y dolencia. Así como  los Apóstoles fueron enviados por Cristo (Mat. 10), a ellos les fue dado el poder de expulsar demonios y de curar toda clase de enfermedad sin otra forma de remedio más que su oración. Habiendo recibido gratuitamente la gracia del Espíritu Santo, estos nuevos Apóstoles gratuitamente empleaban sus dones. Ellos atendían por igual a ricos y pobres a extraños y familiares sin pedir nada a cambio. Su caridad era tanta que su cuidado se extendía incluso a los animales. Fue tal el vinculo que hicieron entre la predica del Evangelio y la practica de la curación que incluso llegaron a prescindir de remedios, instrumentos  o cataplasmas pese a estar calificados en ciencias médicas. Utilizaban exclusivamente el vivificador Nombre de Cristo, para que el mismo Salvador fuera el verdadero médico que, trabajando en ellos, sanara las almas y los cuerpos. San Damián, el hermano menor fue el primero en dormir en paz seguido poco tiempo después por San Cosme; sus reliquias preciosas y sus iconos fueron fuente de abundante sanación para la multitud de enfermos que visitaban la Iglesia construida sobre sus tumbas. El Señor, por la intercesión de los Santos Cosme y Damián, sane nuestras almas y nos salve. Amén

Proverbios Bíblicos

  • Rico y el pobre tienen un lazo común: el que hizo a ambos es el SEÑOR. (Prov 22:2)
  • El hombre sabio es fuerte, y el hombre de conocimiento aumenta su poder. (Prov 24:5)
  • No seas, sin causa, testigo contra tu prójimo, y no engañes con tus labios. (Prov 24:28)

Boletín del 26/10/2014

6° Domingo de Lucas

y Recuerdo de San Demetrio 

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 3

audio1Que se alegren los celestiales, y que se
regocijen los terrenales; Porque el Señor
desplegó la fuerza de su brazo, pisoteando
la muerte con su muerte. y
Siendo el primogénito de entre los
muertos, nos salvó de las entrañas del
Hades y concedió al mundo la gran
misericordia.
 

Tropario de San Demetrio

Tono 4

El universo te ha encontrado cual gran
protector en los peligros, y victorioso,
oh Luchador de Cristo; pues como animaste
a Néstor en el estadio destruyendo
la fuerza de Liyeo, así intercede ante
Cristo Dios, oh santo Demetrio, para
que nos otorgue la gran misericordia.

Condaquio

Tono 4

Oh Protectora de los cristianos indesairable;
Mediadora, ante el Creador, irrechazable:
no desprecies las súplicas de nosotros, pecadores,
sino acude a auxiliarnos, como bondadosa,
a los que te invocamos con fe.  Sé presta en intervenir
y apresúrate con la súplica, oh Madre de Dios,
que siempre proteges a los que te honran.

Lecturas Bíblicas

San Pablo a Timoteo (2: 1-10)

Hijo mío, Timoteo: Mantente fuerte en la Gracia de Cristo Jesús; y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles,
que sean capaces, a su vez, a instruir a otros. Soporta las fatigas como un buen soldado de Cristo Jesús. Nadie que se dedica a la milicia se enrede en los negocios de la vida, si quiere complacer al que le ha alistado. Y lo mismo el atleta; no recibe la corona si no ha competido según el reglamento. Y el labrador que trabaja es el primero que tiene derecho a percibir los frutos. Entiende lo que quiero decirte, pues el Señor te dará la inteligencia de todo.

Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, según mi Evangelio; por Él estoy sufriendo hasta llevar cadenas
como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso, todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación que está en Cristo Jesús con la gloria eterna.

 Evangelio según San Lucas (Lc. 8: 26-39)

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos arribaron a la región de los gerasenos, que está frente a Galilea. Al saltar a tierra, vino de la ciudad a su encuentro un hombre poseído por los demonios, y que hacía mucho tiempo que no llevaba vestido, ni moraba en casa,sino en los sepulcros. Al ver a Jesús,cayó ante Él, gritando con gran voz:«¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes.» Es que Él había man dado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre; pues en muchas ocasiones se había apoderado de él; lo sujetaban concadenas y grilletes para custodiarlo,pero, rompiendo las ligaduras era empujado por el demonio al desierto.Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Él contestó: «Legión»;porque habían entrado en él muchos demonios. Y le suplicaban que no les mandara irse al abismo. Había allí una gran piara de puercos que pacían en el monte; y le suplicaron que les permitiera entrar en ellos; y se lo permitió. Salieron los demonios de aquel hombre y entraron en los puercos, y la piara se arrojó al lago de lo alto del precipicio, y se ahogó.Viendo los porqueros lo que había pasado, huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas. Salieron,pues, a ver lo que había ocurrido y,llegando donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado, vestido y en susano juicio, a los pies de Jesús; y se llenaron de temor. Los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado. Entonces toda la gente del país de los gerasenos le rogaron que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de gran temor. Él, subiendo a la barca,regresó. El hombre de quien habían salido los demonios, le pedía estar con Él, pero Jesús le despidió diciendo: «Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo.»Y él fue por toda la ciudad proclamando todo lo que Jesús había hecho con él.

Mensaje Pastoral

El pensamiento de Cristo

«Un hombre, poseído por los demonios, y que hacía mucho tiempo que no llevaba vestido, ni moraba en una casa, sino en los sepulcros.» Si quisiéramos describirlo con una expresión contemporánea, diríamos que este hombre era incapaz de armonizarse con la sociedad. Pues no vivía entre los hombres «no moraba en una casa, sino en los sepulcros.» El Evangelio según san Marcos nos cuenta también que «andaba por los montes dando gritos e hiriéndose con piedras» (Mc 5:5), como si quisiera tomar una actitud positiva pero no podía controlarse. Así se ve la creación de Dios, la que en un principio, conforme al libro de Génesis, «era muy buena» (Gn 1:31); así de agresiva y confundida se ve después de haberse vuelto presa de Satanás.

En la curación del endemoniado, Jesús permitió que los demonios entraran en los cerdos. ¿Por qué? ¿Acaso era incapaz de echarlos de otra manera?

Con esta licencia Cristo buscó dos objetos para nuestra enseñanza:

Primero, que visiblemente comprendamos el poder invisible del odio del demonio, odio que Dios no le permite ejecutar más allá de la capacidad del hombre: esta presencia, tan odiosa y tan dañina que puede provocar que miles de cerdos se arrojen en el mar, no puede dañar al endemoniado más allá de su propia fuerza.

Y segundo, Cristo quiso confirmar la dignidad  del hombre que merece todo sacrificio para su salvación. Si bien toda la creación es «muy buena» a los ojos de Dios, el hombre es la creatura amada que hizo con sus propias manos (figura que ilustra un cariño especial) e «insufló –dice el Génesis– en su nariz aliento de vida»: es el alma digna de todo sacrificio material.

Frente a tal sabiduría celestial de Jesús, nos encontramos con la preocupación mundana del «hombre natural» del cual san Pablo dice en su primera Carta a los Corintios «no capta las cosas del Espíritu; son necedad para él» (1Cor 2:14); pues la gente, al haber sido informada cuando «los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado», en lugar de postrarse ante los pies de Jesús, «le rogaron que se alejara de ellos». La alegría de encontrar al endemoniado «sentado, vestido y en su sano juicio» fue ahogada por la tristeza del apego a los cerdos. En realidad, si bien el demonio moraba visiblemente en esta persona, dominaba también la mente, el interés y la vida de aquella muchedumbre; y mientras ellos le pidieron a Cristo que se alejara, el desendemoniado, curado ya, «se sentó a los pies de Jesús.»

Nuestra vocación, como cristianos, es la ascensión de nuestro hombre natural hacia el espiritual, Jesucristo, quien «lo juzga todo y nadie lo puede juzgar» (1Cor 2:16); en otras palabras, nuestra vocación es obtener el pensamiento de Cristo.

Retirémonos de la muchedumbre que, día a día, demanda a Dios por los cerdos; sentémonos con el liberado a los pies de Cristo, y sigámosle al barco de la salvación desde donde Él nos envía a proclamar «todo lo que Jesús ha hecho con nosotros.» Amén.

Nuestra Fe y Tradición

EL “AMÉN”

Cuando el presbítero exclama “Bendito sea el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”  o cualquier otra exclamación, el pueblo contesta “Amén”, término que – interpretado en lo general como: así sea- lleva un sentido más fuerte. Pues, el “Amén” lleva un sentido activo. Es la expresión que concluye cada exclamación del sacerdote sellándola por la aceptación, y expresando la participación responsable y esencial de cada fiel y de toda la asamblea en la misma obra litúrgica de la Iglesia.

La veneración a los Santos:

Los primeros venerados por los cristianos fueron los mártires. Su restos se conservaban cuidadosamente como tesoros preciosos, no necesariamente por su poder milagroso sino por que estos fieles de Cristo lucharon la buena batalla e imitaron la muerte del Señor. Porque no son los mártires los que viven en ellos mismos, sino que es Cristo quien vive en ellos (Gal. 2:20). Una ves libre la iglesia de las persecuciones, se empezó a venerar al coro entero de los Santos que aunque no habían derramado su sangre, día con día testimoniaban su vida en el evangelio, en Cristo, aniquilando sus propios deseos y pasiones y solo deseando hacer la voluntad de su Señor.

Vida de Santos

“San Demetrio el emanador de mirra”

26 de Octubresaint-demetrios-the-great-martyr-and-myrrh-streamer-of-thessaloniki-icon

El día de hoy celebramos a uno de los grandes mártires de la Iglesia Ortodoxa: San Demetrio. La ciudad griega de Tesalónica festeja el día de su santo patrono quien nació y fue martirizado allí mismo. La tradición de nuestra Iglesia dice que de la misma manera que los arcángeles Miguel y Gabriel son los grandes defensores de la Iglesia en los cielos, San Demetrio y San Jorge son los grandes soldados de Cristo en la tierra. Siempre vemos a San Demetrio sobre un caballo: la iconografía suele representar a San Jorge sobre un caballo blanco y a San Demetrio sobre uno rojo.

Sentencias de los Padres del Desierto

  • Dijo el Padre Jacobo: “No hay necesidad de palabras solamente. ¡Hay tantas palabras entre los hombres!. En cambio hay necesidad de acciones: éstas hay que buscar y no sólo las palabras, que no dan fruto”.
  • El Padre Macario dijo: “Si, reprendiendo a alguien tú te dejas llevar por la cólera, satisfaces tu propia pasión. Por lo tanto no te pierdas a ti mismo para salvar a los otros”.
  • También decía el Padre Macario:”No hay necesidad de hacer largos discursos, es suficiente extender las manos y decir: “Señor, como tú quieres y sabes, ten piedad de mí! .” Y si el combate prosigue: “Señor, socórreme! .”El sabe bien qué nos hace falta y nos hace misericordia”.

Boletín del 19/10/2014

3° Domingo de San Lucas

Icono-moderno-bizantino-griego

 

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 2

audio24Cuando descendiste a la muerte, oh
Vida Inmortal, mataste al Hades con el
rayo de tu divinidad, y cuando levantaste
a los muertos del fondo de la tierra,
todos los poderes Celestiales clamaron:
¡Oh Dador de vida, Cristo Dios, gloria
a Ti!

Condaquio

Tono 4

Oh Protectora de los cristianos indesairable;
Mediadora, ante el Creador, irrechazable:
no desprecies las súplicas de nosotros, pecadores,
sino acude a auxiliarnos, como bondadosa,
a los que te invocamos con fe.
Sé presta en intervenir y apresúrate con la súplica,
oh Madre de Dios, que siempre proteges a los que te honran.

Lecturas Bíblicas

Segunda Carta del Apóstol  San Pablo a los Corintios (11: 31-12:9)

Hermanos: El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, ¡Quien es bendito por todos los siglos!, sabe que no miento. En Damasco, el etnarca del rey Aretas tenía puesta guardia en la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme. Por una ventana y en una espuerta fui descolgado muro abajo. Así escapé de sus manos. Ciertamente no me conviene gloriarme, pero vendré a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, el cual hace catorce años —si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe— fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que este hombre —en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe— fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. De tal hombre me gloriaré; mas en cuanto a mí, de nada me gloriaré sino de mis flaquezas. Si pretendiera gloriarme no sería insensato, porque diría la verdad. Pero me abstengo de ello.
No sea que alguien forme de mí una idea superior a lo que en mí ve u oye de mí. Y para que no me engría por la sublimidad de las revelaciones, fue dado un aguijón en mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué al Señor que lo alejase de mí. Pero Él me dijo: «Mi Gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza. » Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que haga morada en mí la fuerza de Cristo.

Evangelio según  San Lucas (7: 11-16)

En aquel tiempo, sucedió que  Jesús se fue a una ciudad  llamada Naím, e iban con Él  sus discípulos y una gran  muchedumbre. Cuando se acercaba  a la puerta de la ciudad, sacaban a  enterrar a un muerto, hijo único de su  madre, que era viuda, a la que  acompañaba mucha gente de la  ciudad. Al verla el Señor, tuvo  compasión de ella, y le dijo: «No  llores.» Y, acercándose, tocó el  féretro. Los que lo llevaban se  pararon, y Él dijo: «Joven, a ti te digo:  Levántate.» El muerto se incorporó y  se puso a hablar, y Él se lo dio a su  madre. El temor se apoderó de todos,  y glorificaban a Dios, diciendo: «Un  gran profeta se ha levantado entre  nosotros», y «Dios ha visitado a su  pueblo.»

Mensaje Pastoral

El ser humano y la visitación de Dios

“Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y Dios ha visitado a su pueblo” (Lc 7:16)

Homilía de Monseñor Pablo Yazigi, Arzobispo de Alepo

Durante tres años, el Señor obraba y enseñaba, predicaba y sanaba, confirmando la Palabra con señales. Tal vez una de sus obras más influyentes fueron sus milagros, en particular el de resucitar a muertos. De hecho, resucitó a la hija de Jairo (Lc 8:55), al hijo de la viuda de Naím, como lo relata la lectura del Evangelio de hoy, y a Lázaro habiendo transcurrido cuatro días de su muerte (Jn 11:44). En el milagro de la resurrección del hijo de la viuda de Naím nos encontramos frente a la realidad humana en su relación con el universo y con Dios.

El primer dato en lo acontecido es la presencia del mal que tortura al ser humano. Aquí aparece en su forma última y final, el de la muerte. El ser humano existe en un mundo que lo rodea, en el que lucha por su existencia, y más, por la “mejor” existencia. Pues las enfermedades, las catástrofes naturales, los peligros… todo ello amenaza la vida humana a diario.

El segundo dato es el amor divino. Dios interviene para resolver estos desafíos y dificultades que cargan la mochila del ser humano. Dios interviene en las leyes de la naturaleza para eliminar de ellas una enfermedad aquí, para salvar a un hundido allí, para disipar una miseria y alimentar con cinco panes a cinco mil hombres, y así sucesivamente… Aquí se encuentra el hijo de la viuda de Naím quien ha sido condenado por la ley natural a la muerte. Pero Dios es el autor de las reglas y las leyes naturales, y sólo Él es capaz de cambiarlas, cuando quiere, por amor al ser humano.

La intervención milagrosa de Dios en la historia humana es una prueba decisiva de su providencia hacia el género humano y su amor por nosotros. A través de sus enviados, Dios trata de llevar junto a los hombres sus dificultades, remediar los errores que el pecado de la humanidad introdujo en la vida de los hombres. Y todo milagro es un recordatorio del acompañamiento de Dios al hombre en su camino. El milagro es un cartel en el que está inscripto con mayúscula una única expresión: “Dios está aquí”, “Dios está con nosotros”, “Dios está en medio de nosotros”.

El milagro de la resurrección del hijo de la viuda de Naím se enmarca en la perspectiva de un recordatorio de la presencia de Dios entre nosotros, no por medio de enviados, sino se refiere a Su llegada entre nosotros mismos, al“Mesías”. Es el “Señor”, como lo nombra Lucas en este relato, nombre que Lucas menciona por primera vez en su evangelio. La resurrección de este joven precede la respuesta de Jesús a la pregunta que le hicieron los discípulos de Juan el Bautista: “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?” (Lc 7:19). El milagro demuestra que Él es “el que había de venir”, porque los enfermos se curan y “los muertos resucitan” (Lc 7:22).

El milagro de la resurrección del hijo de la viuda de Naím significó para la gente de aquel entonces que “Cristo el Señor está en medio de nosotros”, que el Emmanuel, “Dios con nosotros” vino y ahora está aquí y obra. Es una señal de la llegada del final de los tiempos en el que Dios mismo estará en medio de Su pueblo. En realidad, la resurrección de este joven es una señal no de la providencia de Dios, sino de su presencia directa. Dicha presencia explora las reacciones de sus interlocutores. La respuesta humana a la presencia divina no puede ser neutral. En lo acontecido en el milagro, la reacción fue buena, pues el hecho que el Señor enfrentó la muerte y la derrotó dejó a los presentes sentir la “visitación” divina y Su presencia entre ellos.

El Señor rechazó varias veces solicitudes de hacer milagros, porque preveía las reacciones inoportunas, y que el milagro no servía para levantar la barrera levantada entre Dios y el ser humano, que no iba a contribuir a la reconciliación, ni iba a conducir al ser humano a arrepentirse y volver a Dios, tampoco lo haría responder con un “Sí” a la visitación de Dios. Por ello, Él se negó a realizar la solicitud del diablo de arrojarse desde el pináculo del templo o de convertir la piedra en pan (Cf. Mt 4:5; 3). Tampoco aceptó las solicitudes de hacer señales a pedido de aquella generación, la que Él llamó generación perversa e incrédula, porque había una mala intención, sino que prometió que se le iba a dar la señal del profeta Jonás, es decir la señal de Su resurrección (Cf. Lc 11:29). Asimismo, no hizo milagros en su tierra natal, en Capernaum, porque no le recibieron allí como profeta. Tampoco respondió a la curiosidad de Herodes de ver milagros realizados por él (Cf. Lc 23:8).

La actitud del ser humano es la que permite o impide a Dios que intervenga. Dios interviene a veces con milagros, pero siempre interviene de otras maneras. La actitud humana es la que hace que la presencia divina entre nosotros sea eficaz o no. La presencia divina no vale por sí sola, pues negarla es sacarlo a Dios de entre nosotros. Los milagros de Dios son visibles e invisibles. Los milagrosos son una de las facetas de la providencia divina para con nosotros, y son una clara expresión del deseo de Dios de acompañarnos en nuestro camino. Sin embargo, los milagros no son más que una vidriera que revela la profundidad del amor y de la providencia divina a nuestro favor.

La resurrección del hijo de la viuda de Naím nos cuestiona: ¿Acaso sentimos la visitación de Dios? ¿Acaso esto significa para nosotros que Dios está con nosotros?

Tenemos siempre, y ahora también al leer el Evangelio, que saber que Dios está presente en medio de nosotros y actúa entre nosotros. Hemos de responder a Su presencia con la exclamación: “Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y Dios ha visitado a su pueblo”.

“He aquí ahora el tiempo propicio, he aquí ahora el día de salvación” (II Co 6:2). Amén.

 

Nuestra Fe y Tradición

Servicios Especiales y Bendiciones

sth_america_day17-01Además de la Eucaristía y los Sacramentos Mayores, existen en la Iglesia Ortodoxa un número de Servicios Especiales y  Bendiciones que están  asociados con las necesidades, acontecimientos y tareas de la vida humana. Al celebrar estos varios Servicios y Bendiciones, la iglesia constantemente da testimonio de la presencia y acción de Dios en nuestras vidas.

Nuestro Dios nos ama, nos cuida y está siempre cerca de nosotros. Los Servicios y Bendiciones litúrgicas también sirven para recordarnos que toda nuestra vida es importante, y que los muchos acontecimientos y dones de la vida pueden ser dirigidos hacia Dios y recibir su cumplimiento en Él.

A veces se denominan los Servicios Especiales como Servicios No-Sacramentales, en el sentido de que son Oficios del Culto Comunitario  que usualmente no se cuentan entre los Sacramentos Mayores. Sin Embargo Claramente tienen una cualidad sacramental en el sentido de que revelan la presencia de la Santísima Trinidad. Muchos de este servicio como el Funeral, la Bendición del agua y la Entrada a la vida Monástica, para nombrar solo uno pocos, son muy significativo en la vida de la Iglesia.

La varias Bendiciones son ceremonias breves, ocasionales, y no necesariamente incorporan a la comunidad parroquial entera. La Iglesia bendice individuos, acontecimientos, como viajes y objetos, como iconos, iglesia, campos, y alimentos. Al hacerlo la Iglesia expresa nuestro agradecimiento, y también afirma que ningún regalo, acontecimiento o responsabilidad humana es seglar o apartado de Dios. Para el Cristiano Ortodoxo, todo lo bueno tiene su origen y su fin en Dios. No hay nada que exista alejado o fuera del amor y cuidado de Dios.

Sentencias de los padres de Desierto

  • El abad Geroncio de Petra dijo: «Muchos de los que son tentados de deleites corporales, aunque no pequen corporalmente, pecan de pensamiento. Y aunque conserven la  virginidad corporal, fornican en su alma. Por eso, carísimos, bueno es hacer lo que está escrito: “Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón”». (Prov. 5).
  • Decía el abad Pastor: «Como el guardaespaldas está junto al príncipe, preparado para cualquier eventualidad, así también conviene que el alma esté siempre preparada contra el demonio de la impureza».
  • Dijo también: «El hombre necesita esto: temer el juicio de Dios, odiar el pecado, amar la virtud y orar continuamente a Dios».

Boletín del 12/10/2014

Memoria de los Stos. Padres del 7° Concilio Ecuménico

Celebrando la conmemoración de los divinos Padres,
a Ti suplicamos, Oh Muy Compasivo Señor,
para que salves a Tu pueblo del perjuicio de todos los herejes;
Y haznos dignos a todos de glorificar al Padre, al Verbo y al Espíritu Santísimo.
                                                                                                                                       Exapostelario

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 1

audio24Cuando la piedra fue sellada por los
judíos y tu purísimo cuerpo fue custodiado
por los guardias, resucitaste al
tercer día, oh Salvador, concediendo al
mundo la vida. Por lo tanto, los poderes
celestiales clamaron a Ti: Oh Dador
de Vida, Gloria a tu Resurrección, oh
Cristo, gloria a tu Reino, gloria a tu
plan de salvación, oh Único, Amante
de la humanidad.

Tropario de Santos padres del 7° concilio

Tono 8

audio24¡Glorificado eres Tú oh Cristo Dios nuestro,
que cimentaste a los santo padres en la tierra como astros
, por los cuales nos dirigiste a la verdadera fe!
¡oh Misericordioso, gloria a Ti!

Condaquio

Tono 4

Oh Protectora de los cristianos indesairable;
Mediadora, ante el Creador, irrechazable:
no desprecies las súplicas de nosotros, pecadores,
sino acude a auxiliarnos, como bondadosa,
a los que te invocamos con fe.  Sé presta en intervenir y
apresúrate con la súplica, oh Madre de Dios,
que siempre proteges a los que te honran.

Lecturas Bíblicas

Carta del Apóstol San Pablo a Tito (3: 8-15)

Hijo mío, Tito: Cierta es la Palabra, y quiero que en esto te  mantengas firme, para que los que creen en Dios  procuren sobresalir en la práctica de las obras de bondad;  éstas son las obras buenas y provechosas para los hombres. En  cambio, las discusiones necias, genealogías, contiendas y  disputas sobre la Ley, evítalas, porque son inútiles y vanas. Al  desviado en la fe, después de una y otra amonestación,  rehúyelo; ya sabes que tal hombre se ha pervertido y peca  condenándose a sí mismo.

Cuando te envíe a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir  donde mí a Nicópolis, porque he pensado pasar allí el invierno.  Cuida de proveer de todo lo necesario para el viaje a Zenas, el  perito en la Ley, y a Apolo, de modo que nada les falte.

Que aprendan también los nuestros a sobresalir en la práctica  de las buenas obras, atendiendo a las necesidades urgentes,  para que no queden sin fruto.  Te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos  aman en la fe. La Gracia sea con todos ustedes.

Evangelio según San Lucas (Lc. 8: 5-15)

Dijo el Señor esta parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó  por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado.» Dicho esto,  exclamó: «El que tenga oídos para  oír, que oiga.» Le preguntaban sus  discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: «A ustedes se les  ha concedido conocer los misterios  del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que: viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. La  parábola del sembrador quiere decir  esto: La simiente es la Palabra de  Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la  palabra, no sea  que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz;  creen por algún tiempo, pero a la  hora de la prueba desisten. Lo que  cayó entre los abrojos, son los que  han oído, pero a lo largo de su  caminar son ahogados por las  preocupaciones, las riquezas y los  placeres de la vida, y no llegan a  madurez. Lo que en buena tierra, son  los que, después de haber oído,  conservan la Palabra con corazón  bueno y recto, y dan fruto con  perseverancia.»

Mensaje Pastoral

La tierra buena

«Y otra cayó en tierra buena y, creciendo, dio fruto centuplicado.»

En esta parábola, Cristo no pretendía clasificar a la gente entre recipientes buenos y otros inoportunos, sino describir los obstáculos que impiden que la CristoSembrpalabra de Dios actúe en nosotros; a fin de que, identificándolos, los superemos y lleguemos a formar una tierra buena.

La tierra buena es virgen y oculta a la vista, que sabe cómo guardar la semilla, y cobijándola, la hace parte de ella, así que los pájaros no la pueden hurtar. En cambio, cuando la palabra nos agrada superficial y emocionalmente sin que la hagamos parte de nuestro ser, parte de nuestro modo de vivir, se vuelve como la semilla que cayó en la superficie del camino, la cual fue fácil para el Maligno robar.

La tierra buena, siendo profunda y flexible, facilita que la semilla tenga raíces robustas e inseparables que resisten a cualquier tormenta. Se podría pensar que la era de la persecución terminó a principios del siglo IV con el reconocimiento oficial del cristianismo y la libertad religiosa; pero, en realidad, la persecución jamás se ha detenido y el martirio nunca ha cesado de dar su testimonio. Mientras los mártires sacrifican su vida rechazando la adoración a dioses ajenos, he aquí que nosotros, cada día, nos prosternamos ante millares de esos dioses. Llegamos al templo para ofrecer a Dios nuestras superficialidades y al salir nos mostramos ajenos a Él. ¿Acaso en nuestros proyectos buscamos agradar a Dios? En la educación de nuestros hijos, ¿sembramos la virtud evangélica: perdón, sacrificio, oración y sensibilidad? ¿La palabra de Dios juzga sobriamente nuestro modo de vivir o es superficial? La profundidad es una vida comprometida y la flexibilidad es la penitencia que va moldeando el alma, y el resultado es fe inamovible, como la de san Pablo: «¿Quién nos separará del amor de Cristo?: ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿el hambre?, ¿la  desnudez?,  ¿los  peligros?,  ¿la  espada?»   (Rom 8:35).

La tierra buena ha de estar limpia de los abrojos. Quizás el más miserable sea el que ha probado la dulzura de la palabra divina, pero las espinas de la vida no la dejan crecer. Judas, por ejemplo, gustó junto con los demás discípulos de la Presencia de Cristo, pero el amor a la plata y los intereses inmundos ahogaron todo anhelo divino sembrado en su corazón. Nuestras energías, deseos y tiempo son espacios en los que la palabra de Dios tiene que crecer; mas si los abrojos consumen todo el oxígeno en estos espacios, sobrará nada para las semillas de la vida y éstas se ahogarán.

La Iglesia lee este pasaje evangélico en el recuerdo de los santos Padres del Séptimo Concilio Ecuménico. Para nuestra Iglesia los santos Concilios no son congresos eclesiásticos ni conferencias dogmáticas, sino la reunión de los santos, hombres de Dios que han aceptado la palabra divina profundamente en sus vidas: «y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2:20), y la han guardado lejos de cualquier pensamiento maligno, pisoteando por ella las preocupaciones del mundo presente: «que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro.» (Heb 13:14).

Nuestras Fe y Tradición

El séptimo concilio ecuménico

7+Concilio+Ecuménico1 (1)En el año 787, bajo el amparo de la emperatriz Irene, se reunió en la ciudad de Nicea  el Séptimo Concilio Ecuménico con la participación de 367 obispos de todas partes con el objeto principal de determinar la posición  de la Iglesia universal sobre la veneración a los iconos de acuerdo a la doctrina de los anteriores seis concilios y a las enseñanzas de los santos padres.

El concilio condenó a los iconoclastas y veneró a los santos que habían soportado persecuciones y exilios defendiendo y muriendo por la veneración a los iconos como san Juan damasceno quien dijo: “yo muestro al Dios invisible no del lado que es invisible, sino del que se hizo visible para nosotros participando en la carne y en la sangre. No honro a la materia, sino al creador de la materia que se hizo materia para mí, viviendo en la materia y por ella realizando mi salvación”.

Así, el Séptimo Concilio Ecuménico expuso la teología del icono. Sin embargo, aunque la definió y presentó en forma acabada, la guerra de los iconos volvió a presentarse en el año 813 y continuó, por períodos cortos, hasta el año 843, en el que la emperatriz Teodora puso fin a esta guerra estableciendo las definiciones del séptimo santo concilio.

Cristo libera a los hombres de la idolatría no de un modo negativo, suprimiendo cualquier imagen, sino positivamente, revelando la verdadera figura humana de Dios. Si la divinidad sola de Cristo escapa a todo medio de representación y si la humanidad sola, separada de lo divino ya no significa nada, el genio de los padres del séptimo concilio proclaman que “su misma humanidad es la imagen de la divinidad.” “ quien me ha visto, ha visto al Padre.” Lo visible es afirmado en su función iconográfica: imagen de lo invisible.

Vida de Santos

Mártir Luciano.

15 de Octubre

2D4F409E02304F081404224F08067FNació en Samosata Siria (235-312), de padres creyentes, como lo fue el desde muy pequeño. Luego de la muerte de sus padres, repartió su fortuna entre los pobres y se dedico al estudio de la Sagrada Escritura, porque en su mente guardaba las palabras del Apóstol Pablo: “Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, rebatir, corregir y guiar en el bien”. Es decir, toda la Santa Escritura ha sido inspirada por Dios. ¡Por eso es beneficiosa para enseñar la verdad, comprobar los errores, corrige aquellos que pecan y educar en la virtud. Alcanzado Luciano, un profundo conocimiento de la Santa Escritura, fue ordenado sacerdote de Antioquia. Allí enseño con valor y con precisión la divina palabra, en Antioquia fundo escuelas con mucha concurrencia de estudiantes, donde la doctrina cristiana era enseñada y practicada con gran virtud. Cuando Luciano se entero que en Nicomidia Dioclesiano perseguía y mataba cristianos, dejo Antioquia y se dirigió allí para fortalecer y apoyar a los cristianos en su fe, y en el momento del martirio, pero fue arrestado, llevado a prisión donde murió de hambre.

Sentencias de los Padres del Desierto

Isaías de Escete

  • Decía : “Dios quiere usar de misericordia con un alma, pero ésta no tolera las riendas y las rechaza para seguir su propia voluntad. Dios deja que sufra lo que no querría, para que aprenda así a buscarlo”.
  • Le preguntaron : “¿Qué es el amor al dinero?”. Respondió : “Es no creer que Dios cuida de tí, desesperar de sus poderes y querer hacerte grande”.
  • Solía decir también: “Si alguien quiere devolver mal por mal, puede herir la conciencia del hermano incluso con un solo gesto”.

Boletín del 05/10/2014

2° Domingo de San Lucas

02226

 

Himnos de la Liturgia

Tropario de la Resurrección

Tono 8

audio24

Descendiste de las alturas, oh Piadoso,
y aceptaste el entierro de tres días para librarnos
de los sufrimientos. Vida
y Resurrección nuestra, oh Señor, gloria a ti

Condaquio

Tono 4

Oh Protectora de los cristianos indesairable;
Mediadora, ante el Creador, irrechazable:
no desprecies las súplicas de nosotros, pecadores,
sino acude a auxiliarnos, como bondadosa,
a los que te invocamos con fe.
Sé presta en intervenir y apresúrate con la súplica,
oh Madre de Dios, que siempre proteges a los que te honran.

Lecturas Bíblicas

Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios  (6:16 – 7:1)

Hermanos: Nosotros somos templo de Dios vivo, como dijo Dios: Habitaré en medio de ellos y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Por tanto, salgan de entre ellos y apártense, dice el Señor. No toquen cosa impura, y Yo los acogeré, y seré para ustedes Padre, y ustedes serán para Mí hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso.

Ya que tenemos, pues, estas promesas, queridos míos, purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la santidad en el temor de Dios.

Evangelio según San Lucas  (6: 31-36)

Dijo el Señor: «Lo que quieran que hagan los hombres a ustedes, háganlo ustedes igualmente. Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Pues también los pecadores aman a los que los aman. Si hacen bien a los que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen?También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amen a sus enemigos; hagan el bien, y presten sin esperar nada a cambio; y su recompensa será grande, y serán hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los malvados. Sean compasivos, como su Padre es compasivo.»

Mensaje Pastoral

La Regla de Oro

«Lo que quieran que hagan los hombres a ustedes, háganlo ustedes igualmente.»

d_4-11_27a_tiempo_ordinarioEste mandamiento llamado la «Ley de oro» nos presenta un resumen de la moralidad cristiana.

“Así como quieran que los hombres les hagan a ustedes, hagan con ellos de la misma manera” (Lc 6:31)

La lectura del Evangelio nos introduce a la regla de oro de la vida, en su aspecto positivo: “Así como quieran que los hombres les hagan a ustedes, hagan con ellos de la misma manera”. El aspecto negativo de la misma es: “Lo que no quieran que la gente les haga a ustedes, no se lo hagan a ellos”. Este aspecto de la regla marca los límites que deben regir las relaciones entre el ser humano y su prójimo. Lo malo que uno no quiere recibir de los demás, no se los debe hacer. Este principio delimita nuestra libertad hasta donde empieza la libertad de los demás. Sobre esta base se organizan todas las ciencias sociales contemporáneas, marcando los límites para que la convivencia no tenga problemas ni abusos.

El Evangelio de hoy presenta las relaciones entre los seres humanos bajo la mejor luz posible: “Así como quieran que los hombres les hagan a ustedes, hagan con ellos de la misma manera”. De hecho, esta regla no separa a un individuo de otro en la sociedad, sino que abre las puertas para relacionarse entre ellos. La perspectiva cristiana con respecto a la vida social se presente así: la vida individual no está basada solamente en el respeto a los demás, sino que es una vida que está por encima del amor a sí mismo y de la mera convivencia. Es una vida donde prevalece el amor que une y la responsabilidad que es solidaria entre todos. Pues mi libertad no sólo termina dónde comienza la libertad de los demás, sino que mi libertad comienza, por mi propia elección, dónde empieza el descanso y el reposo de los demás. No se trata de convivir, sino de tener una relación viva de amor. El amor no necesita de límites para que las personas convivan, sino que aprovecha las oportunidades, debido a la responsabilidad que proviene del amor, para tomar iniciativas sin esperar, para dar sin cuentas y para brindarse sin esperar recompensas.

Jesús no se quedó en el aspecto negativo de la regla de oro, pues considera que “los pecadores” lo hacen, ya que no hay recompensa para aquel que da y aguarda la devolución, ni para aquel que presta y espera recibir otro tanto, tampoco para aquel que ama para que lo amen. Por ello, Jesús comienza su mandamiento con el aspecto positivo de la regla, es decir hacer a los demás lo que deseamos que nos hagan a nosotros.

De acuerdo a este principio, nuestra personalidad se realiza no a través de su separación y preservación de los demás, sino a través de nuestra propia entrega y servicio a los demás. Pues, nos realizamos no en la medida que me encuentro feliz, sino en la medida que el otro se encuentra feliz. Por ello, dar es mejor que recibir, como dice el Apóstol Pablo, refiriéndose a las palabras del Señor (Cf. Hec 20:35).

Y Jesús termina generalizando un nuevo principio que supera a todos los demás. Pues el ser humano puede desear muchas cosas que la gente le haga, ¡pero jamás imaginaría desear que su enemigo lo ame!

“Amen a sus enemigos”, y serán “hijos de su Padre que está en los cielos” (Mt 5: 44; 45).Vivir este mandamiento es puro amor; es el amor perfecto que conduce al amante a no considerar a nadie como enemigo, cualquiera fuera su hostilidad. A cambio, ve en él un hijo del Altísimo. El cristiano no odia a nadie, aún si peca contra él, pero sí, odia el pecado.

Aquel que se llama “mi enemigo” es, en realidad, hijo del Altísimo y mi hermano. Puede ser que tenga una actitud hostil hacia mí, pero nosotros distinguimos entre él y su actitud. El amor se relaciona con la persona y no con la actitud. Es parecido al amor del Señor que “hace que el sol salga sobre malos y buenos, y llueva sobre justos e injustos” (Mt 5:45), porque Él es misericordioso. Este amor, que convierte al ser humano en “misericordioso” como su Señor, no puede considerar a nadie como enemigo, cualquiera sean sus actitudes. “Sean ustedes misericordiosos, así como su Padre es misericordioso” (Lc 6:36). La vida del cristiano no se realiza tan sólo con la “justicia”, el “respeto” o “el consenso”, entre él y los demás, sino con “misericordia”. Este amor es voluntariamente responsable para con los demás. El otro es querido y prójimo, hijo del Altísimo, llamado a la salvación tal como lo soy. Por lo tanto, “él” es una misión y una responsabilidad; no importa cuánto cambian sus actitudes hacia mí, pero mi responsabilidad hacia él no debe sufrir ninguna alteración. Este principio nos hace misericordiosos como es nuestro Padre celestial.

Este es el “derecho” en el cristianismo: ¡el amor! Por ello, el Salmo dice: “Escucha mis ruegos por tu verdad; respóndeme por tu justicia. Y no entres en juicio con tu siervo” (Sal 143:1-2). Porque la justicia de Dios es Su misericordia, como dice San Nicolás Cabasilas. La justicia social está basada en los principios minimalistas y arriba mencionados, mientras que la justicia cristiana está basada en el “amor” y la “misericordia”.

El cristiano sabe el significado del grano de trigo sembrado para dar más; él es un pequeño grano de amor, que se entrega para ser una viña de amor grande en el mundo. Por ello, el Apóstol Pablo dice: “Queridos hermanos, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles” (Rom 15:1). Pues aquel que peca contra mí es quien necesita que lo apoye con mayor amor, y aquel que me considera su enemigo, necesita también de mayor amor. Amén.

Nuestra  Fe y Tradición

El Matrimonio

Dios participa en nuestras vidas. Él es quien une un hombre a una mujer en una relación de amor mutuo. El Sacramento del Matrimonio da testimonio dekramnik10 su acción. Mediante este Sacramento un hombre y una mujer públicamente se unen como marido y mujer. Ellos entran en una nueva relación el  uno con el otro, con Dios y con la Iglesia. Ya que no  se considera el Matrimonio como un contrato legal, no hay votos en el Sacramento. Según las enseñanzas ortodoxas, el Matrimonio no es simplemente una institución social, sino una vocación eterna del Reino de Dios. Un marido y su esposa están llamados por el Espíritu Santo no solamente a vivir juntos, sino también a compartir su vida cristiana juntos, para que cada uno, con la ayuda del otro, pueda acercarse más a Dios y sea la persona que debe ser. En el Oficio del Matrimonio Ortodoxo, después que la pareja ha sido comprometida y se han puesto las argollas, los novios son coronados  con las “coronas de gloria y honor” significado este de una nueva familia delante de  Dios. Casi al final del oficio, el novio y la novia beben vino de una copa común que es una reminiscencia de las Bodas de Caná de Galilea y que simboliza el compartir las cargas y alegrías de su nueva vida juntos.

Sentencias de los Padres de Desierto

  • Decía un anciano: “La humildad no se enfada, ni enfada a nadie.”
  • A un anciano le preguntaron: “Qué hay que hacer para salvarse?”. El siguió tejiendo las palmas sin levantar los ojos de su trabajo, y contestó: “Lo que está viendo.
  • Decía un anciano: “De todas las virtudes la más excelente es la discreción.”
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