EL SANTO PENTECOSTÉS

En el ciclo litúrgico anual de la Iglesia, Pentecostés es «el último y gran día». Es la gran fiesta, cincuenta días después de la Pascua, que la Iglesia celebra de la venida del Espíritu Santo como fin —la culminación y el cumplimiento— de toda la historia de la salvación. Sin embargo, por la misma razón, es también la celebración del comienzo: es el «nacimiento» de la Iglesia como presencia entre nosotros del Espíritu Santo, de la nueva vida en Cristo, de la gracia, el conocimiento, la adopción por Dios y la santidad.

Este doble significado y doble alegría se nos revela, en primer lugar, en el nombre mismo de la fiesta. Pentecostés en griego significa cincuenta, y en el sagrado simbolismo bíblico de los números, el número cincuenta simboliza tanto la plenitud de los tiempos como aquello que está más allá del tiempo: el Reino de Dios mismo. Simboliza la plenitud de los tiempos con su primer componente: 49, que es la plenitud de siete (7 x 7): el número del tiempo. Y simboliza lo que está más allá del tiempo mediante su segundo componente: 49 + 1, siendo este el nuevo día, el «día sin ocaso» del Reino eterno de Dios.

 Con el descenso del Espíritu Santo sobre los discípulos de Cristo, el tiempo de la salvación, la obra divina de redención, se ha completado, la plenitud se ha revelado, todos los dones han sido otorgados; por esta razón Pentecostés es en la Iglesia la Fiesta grande de la Santísima Trinidad.

¡FELIZ FIESTA A TODOS!

Tropario, tono 8 

Bendito eres Tú, oh Cristo Dios nuestro, * que mostraste a los pescadores sapientísimos * cuando enviaste sobre ellos el Espíritu Santo. * Y, por ellos, el universo capturaste: * ¡Tú que amas a la humanidad, gloria a ti!

 

Condaquio, tono 8

Cuando el Altísimo descendió en Babel, * confundió las lenguas y dispersó las naciones; * mas cuando repartió las lenguas de fuego, * llamó a todos a la unidad. * Por lo cual, glorificamos con una sola voz * al Santísimo Espíritu.

 

Mártir Hermes de Comana

 

Según algunos, este mártir luchó durante el reinado de Marco Aurelio, también llamado Antonino (161-180); según otros, fue durante el reinado de Antonino Pío (138-161). Ya anciano, el Santo fue llevado ante Sebastián, procónsul en Comana de Capadocia, y como no quiso renunciar a su confesión de Cristo, sus verdugos no mostraron reverencia a sus canas, le rompieron la mandíbula, le arrancaron la carne del rostro, le perforaron los ojos con un instrumento punzante, lo sometieron a muchos otros tormentos y finalmente, después de tres días de tales torturas, lo decapitaron.

Tropario tono 4, del común de Santos Mártires

Tu mártir, oh Señor, * ha obtenido de ti * corona de incorrupción * en su lucha, Dios nuestro. * Al tener, pues, tu fuerza, * ha vencido a tiranos * y aplastado de los demonios * su abatida insolencia. * Por sus intercesiones, oh Cristo Dios, * salva nuestras almas.

About the Author

Santoral Santoral ()

Compartir
Compartir