Santa Cristina era de Tiro en Siria, hija de un pagano llamado Urbano. Iluminada en su corazón para creer en Cristo, rompió los ídolos de su padre, hechos de oro y plata, y distribuyó las piezas a los pobres. Cuando su padre se enteró de esto, la castigó despiadadamente y luego la encarceló. Los gobernantes la sometieron a encarcelamientos, hambre, tormentos, el corte de sus senos y lengua, y finalmente empalamiento, en el año 200, durante el reinado del emperador Septimio Severo.

Tropario, Tono 5

Renunció al extravío del padre incrédulo, * recibió el divino fulgor de recta piedad * y se entregó a Cristo cual novia purísima; * así, firmemente contendió * y al adverso sometió * Cristina, grandiosa mártir. * Ahora ruega por nuestras almas * para que hallen misericordia.

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Santoral Santoral ()

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