Hieromártir Eutiques

Se ha perdido casi toda información acerca del Mártir Eutiques, excepto que se presentó ante los tiranos, se burló de los ídolos, sufrió muchos tormentos indecibles y finalmente fue ahogado en el mar en el siglo V.
Tropario Tono 4 del común de Hieromártires
Al volverte sucesor de los apóstoles * y partícipe en sus modos de ser, * encontraste en la práctica * el ascenso a la contemplación, oh inspirado por Dios. * Por eso, seguiste la palabra de la verdad * y combatiste hasta la sangre por la fe. * Eutiques obispo mártir, intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.
San Andrés el que aparentó locura (justo).

Andrés era eslavo de nacimiento. De joven fue esclavizado y fue comprado por Teognosto, un hombre rico de Constantinopla, durante el reinado del emperador León el Sabio (hijo del emperador Basilio el Macedonio). Andrés era bello de cuerpo y alma. Teognosto le tomó cariño y le permitió ser libre.
Andrés oraba fervientemente a Dios y asistía con amor a los oficios de la Iglesia. Obedeciendo a una revelación celestial, adoptó la ascesis de la locura en Cristo, es decir aparentar públicamente ser loco renunciando así a la estima o cualquier posición entre la gente.
Una vez, cuando iba al pozo a por agua, se arrancó la ropa y la cortó con un cuchillo, fingiendo locura. Entristecido por esto, su antiguo amo Teognosto lo encadenó y lo condujo a la Iglesia de Santa Anastasia la Liberadora de los Venenos, para que se hicieran oraciones por él. Pero Andrés no mejoraba, y su amo lo liberó por enfermo mental. Andrés fingía la locura durante el día, pero oraba a Dios durante toda la noche. Vivió sin techo. Incluso pasaba las noches a la intemperie, caminando medio desnudo con una sola prenda hecha jirones, y solo comía un poco de pan, cuando los hombres de bien se lo daban. Compartía todo lo que recibía con los mendigos, y se burlaba de ellos para que no le agradecieran nada, pues quería que su recompensa solo procediera de Dios. Así pues, la grandísima gracia de Dios entró en él y fue capaz de discernir los secretos de los hombres, percibir ángeles y demonios, exorcizar a los demonios de los hombres, y corregir a los hombres de sus pecados. Andrés tuvo una maravillosa visión del paraíso y de los poderes celestiales. También vio a Cristo el Señor sentado en su trono de gloria; y con su discípulo Epifanio, vio a la Santísima Theotokos, en la Iglesia de las Blanquernas, cómo cubría a los cristianos con su velo protector. Esta aparición se celebra en la fiesta de la Protección de la Theotokos. Después de una vida de incomparable dureza en la ascesis, san Andrés entró en el descanso de la gloria de su Señor en el año 911.
Tropario, tono 4
Fingiste actitud de demente por Cristo el Señor; *mostraste, realmente, la insensatez del sagaz, * Andrés sapientísimo; * y cruzaste la lucha, * pese a muchos murmullos; * Cristo te dio, entonces, por morada el cielo. * A Él suplícale por quienes te honran.

