Hoy que es el cuarto lunes dentro del Triodio, comenzamos el Gran Ayuno Cuaresmal, que enriquecido con las oraciones, servicios, la lectura de la Palabra de Dios y las obras de caridad acompañarán nuestro caminar hacia la Pascua del Señor

“Tu gracia ha brillado por todas partes, oh Señor, y ha dado luz a nuestras almas. ¡Contemplemos! Ahora es el tiempo favorable, ahora es el tiempo del arrepentimiento. Desatemos las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de luz, para que, habiendo navegado a través del gran mar del Ayuno, podamos alcanzar la Resurrección al tercer día de nuestro Señor Jesucristo, el Salvador de nuestras almas”.

Hieromártir Policarpo. obispo de Esmirna.

 

Este gran hombre apostólico nació pagano. San Juan el Teólogo lo convirtió a la fe cristiana y lo bautizó. Habiendo quedado huérfano a temprana edad, fue recogido por Calixta una noble viuda quien lo adoptó y educó.

En su juventud era devoto y misericordioso, esforzándose por imitar en su vida a san Búcolo, obispo de Esmirna, y a los santos apóstoles Juan y Pablo a quienes conocía y escuchaba. San Búcolo lo ordenó como presbítero y antes de su muerte lo designó como sucesor en el trono episcopal de Esmirna, siendo consagrado por los obispos apostólicos presentes en el entierro de Búcolo.

Desde el inicio fue dotado de del don de hacer milagros. Expulsó a un espíritu maligno del criado de un conde y detuvo un incendio terrible en Esmirna. Al ver esto, muchos paganos lo consideraban uno de sus dioses. Con sus oraciones llovía en tiempo de sequía, curaba enfermedades, tenía el don del discernimiento, profetizaba, etc. Sufrió en tiempos de Marco Aurelio.

Tres días antes de su muerte, san Policarpo dijo: “En tres días, estaré quemándome en el fuego por el Señor Jesucristo”. Al tercer día los soldados lo capturaron y lo trajeron para ser juzgado, y cuando el juez le aconsejó que negara a Cristo y reconociera a los dioses romanos, Policarpo exclamó: ”No puedo cambiar lo mejor por lo peor”. Los judíos odiaban particularmente a Policarpo y hacían lo posible para que fuera enviado a la hoguera. Él oraba mucho a Dios aun cuando fue puesto en el fuego y aunque era ya muy anciano, estaba radiante como un ángel. Toda la gente veía como el fuego lo rodeaba, pero no lo tocaba. Espantados de este fenómeno, los jueces ordenaron al verdugo que traspasara su cuerpo con una lanza a través del fuego. Y después de haber sido traspasado, salió de él tanta sangre que apagó el fuego mientras que su cuerpo quedó intacto. Por último, a sugerencia de los judíos, el juez ordenó quemar el cadáver de Policarpo según la costumbre griega. Y así los malvados quemaron muerto a aquel que no pudieron quemar vivo. Era el día Sábado Santo del año 167.

Tropario tono 4, del común de Hieromártires

Al volverte sucesor de los apóstoles * y partícipe en sus modos de ser, * encontraste en la práctica * el ascenso a la contemplación, oh inspirado por Dios. * Por eso, seguiste la palabra de la verdad * y combatiste hasta la sangre por la fe. * Policarpo obispo mártir, intercede ante Cristo Dios * para que salve nuestras almas.

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