{"id":11111,"date":"2014-05-01T11:04:18","date_gmt":"2014-05-01T17:04:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/?p=11111"},"modified":"2019-10-31T23:11:37","modified_gmt":"2019-11-01T05:11:37","slug":"sobre-la-interpretacion-de-los-salmos-1a-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/2014\/05\/sobre-la-interpretacion-de-los-salmos-1a-parte\/","title":{"rendered":"Sobre la interpretaci\u00f3n de los Salmos  1a parte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Ikone_Athanasius_von_Alexandria.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-5033\" title=\"\" src=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Ikone_Athanasius_von_Alexandria.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"280\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">CARTA DE NUESTRO SANTO PADRE ATANASIO, ARZOBISPO DE ALEJANDR\u00cdA, A MARCELINO<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">SOBRE LA INTERPRETACI\u00d3N DE LOS SALMOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Querido Marcelino, admiro tu fervor cristiano. Sobrellevas perfectamente tu actual situaci\u00f3n, y, aunque mucho te haga sufrir, no descuidas en absoluto la ascesis. Pregunt\u00e9 al portador de tu carta por el g\u00e9nero de vida que llevas ahora que est\u00e1s enfermo; me ha informado que si bien dedicas tu tiempo a toda la Escritura santa, tienes, sin embargo, con mayor frecuencia el libro de los Salmos entre las manos, tratando de comprender el sentido que cada uno esconde. Te felicito, pues tengo id\u00e9ntica pasi\u00f3n por los Salmos, como la tengo por la Escritura entera. Hall\u00e1ndome en una ocasi\u00f3n invadido por semejantes sentimientos, tuve un encuentro con un anciano estudioso y quiero transcribirte la conversaci\u00f3n que sobre los Salmos, &#8211; \u00a1Salterio en mano! &#8211; sostuvo conmigo. Lo que aquel viejo maestro me transmiti\u00f3 es agradable y, al mismo tiempo instructivo. He aqu\u00ed lo que me dijo:<br \/>\nToda nuestra Escritura hijo m\u00edo, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, est\u00e1, tal como est\u00e1 escrito, inspirada por Dios y es \u00fatil para ense\u00f1ar (2Tm 3,16). Pero el libro de los Salmos, si se reflexiona atentamente, posee algo que merece una especial atenci\u00f3n.<br \/>\nCada uno de los libros, en efecto, nos ofrece y nos entrega su propia ense\u00f1anza: El Pentateuco, por ejemplo, relata el comienzo del mundo y la vida de los Patriarcas, la salida de Israel de Egipto como tambi\u00e9n la entrega de la legislaci\u00f3n. El Triteuco relata la distribuci\u00f3n de la tierra, las haza\u00f1as de los jueces, como tambi\u00e9n la genealog\u00eda de David. Los libros de los Reyes y de las Cr\u00f3nicas relatan los hechos de los reyes. Esdras describe la liberaci\u00f3n del cautiverio, el retorno del pueblo, la reconstrucci\u00f3n del templo y de la ciudad. Los libros de los profetas predicen la venida del Salvador, recuerdan los mandamientos, advierten y exhortan a los pecadores, como tambi\u00e9n profetizan acerca de las naciones. El libro de los Salmos, es como un jard\u00edn en el que no solo crecen todas estas plantas, -\u00a1y adem\u00e1s melodiosamente cantadas!-, sino que nos muestra lo que le es privativo, ya que el cantar de los salmos a\u00f1ade lo suyo propio.<br \/>\nCanta los acontecimientos del G\u00e9nesis en el salmo 18: Los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento proclama la obra de sus manos (Sal 18,1), y en el salmo 23: La tierra y todo lo que contiene es del Se\u00f1or; el mundo y todo lo que lo habita \u00c9l lo fundo sobre los mares (Sal 23,1-2). Los temas del \u00c9xodo, N\u00fameros y Deuteronomio los canta hermosamente en los salmos 77 y 113: Cuando Israel sali\u00f3 de Egipto, la casa de Jacob, de un pueblo b\u00e1rbaro, Jud\u00e1 fue su santuario e Israel su dominio (Sal 113,1-2). Similares temas canta en el salmo 104: Envi\u00f3 a Mois\u00e9s su siervo, y a Aar\u00f3n, su elegido. Les confi\u00f3 sus palabras y sus maravillas en la tierra de Cam. Envi\u00f3 la oscuridad y oscureci\u00f3; pero se rebelaron contra sus palabras. Transformo sus aguas en sangre, y dio muerte a sus peces. Su tierra produjo ranas, hasta en las habitaciones del rey. Habl\u00f3 y se llen\u00f3 de t\u00e1banos y de mosquitos todo su territorio (Sal 104,26-31). Es f\u00e1cil descubrir que todo este salmo como tambi\u00e9n el 105 fue escrito en referencia a todos estos acontecimientos. Las cosas que se refieren al sacerdocio y al tabern\u00e1culo las proclama en aquello del salmo 28: al salir del tabern\u00e1culo, diciendo: Ofrezcan al Se\u00f1or, hijos de Dios, ofr\u00e9zcanle gloria y honor (Sal 28,1).<br \/>\nLos hechos concernientes a Josu\u00e9 y a los jueces los refiere brevemente el salmo 106 con las palabras: Fundaron ciudades para habitar en ellas, sembraron campos y plantaron vinas (Sal 106,36-37). Pues fue bajo Josu\u00e9 que se les entrego la tierra prometida. Al repetir reiteradamente en el mismo salmo, Entonces gritaron al Se\u00f1or en su tribulaci\u00f3n, y \u00e9l los libro de todas sus angustias (Sal 106,6), se est\u00e1 indicando el libro de los Jueces. Ya que cuando ellos gritaban les suscitaba jueces a su debido tiempo para librar a su pueblo de aquellos que lo aflig\u00edan. Lo referente a los reyes se canta en el salmo 19 al decir: Algunos se glor\u00edan en carros, otros en caballos, pero nosotros en el nombre del Se\u00f1or nuestro Dios. Ellos fueron detenidos y cayeron; pero nosotros nos levantamos y mantenemos en pie. \u00a1Se\u00f1or, salva al Rey y esc\u00fachanos cuando te invocamos! (Sal 19,8-10). Y lo que se refiere a Esdras lo canta en el salmo 125 (uno de los salmos graduales): Cuando el Se\u00f1or cambio la cautividad de Sion, quedamos consolados (Sal 125,1); y nuevamente en el 121: Me alegr\u00e9 cuando me dijeron, vayamos a la casa del Se\u00f1or. Nuestros pies recorrieron tus palacios, Jerusal\u00e9n; Jerusal\u00e9n est\u00e1 edificada cual ciudad completamente poblada. Pues all\u00ed suben las tribus, las tribus del Se\u00f1or, como testimonio para Israel (Sal 121,1-4).<br \/>\nPr\u00e1cticamente cada salmo remite a los profetas. Sobre la venida del Salvador, y de que aquel que deb\u00eda venir, seria Dios, as\u00ed se expresa el salmo 49: El Se\u00f1or nuestro Dios vendr\u00e1 manifiestamente, y no se callara (Sal 49,2-3); y el salmo 117: \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! Nosotros los hemos bendecido desde la casa del Se\u00f1or; el Se\u00f1or (es) Dios y \u00e9l se nos manifest\u00f3 (Sal 117,26-27). \u00c9l es el Verbo del Padre, como lo canta el 106: \u00c9l envi\u00f3 su Verbo y los curo, los salvo de sus corrupciones (Sal 106,20). El Dios que viene es \u00e9l mismo el Verbo enviado. Sabiendo que este Verbo es el Hijo de Dios, hace decir al Padre en el salmo 44: Mi coraz\u00f3n ha proferido un Verbo bueno (Sal 44,1), y tambi\u00e9n en el salmo 109: De mi seno antes de la aurora yo te he engendrado (Sal 109,3). \u00bfQui\u00e9n puede decirse engendrado por el Padre, sino su Verbo y su Sabidur\u00eda?. Sabiendo que es a \u00e9l al que el Padre dec\u00eda: Que sea la luz, y el firmamento y todas las cosas, el libro de los Salmos tambi\u00e9n contiene palabras similares: El Verbo del Se\u00f1or afianzo los cielos y por el Esp\u00edritu de su boca toda su potencia (Sal 32,6).<br \/>\nEl salmista no ignoraba que el que deb\u00eda venir fuese tambi\u00e9n el Ungido, ya que propiamente de \u00e9l habla como sujeto principal el salmo 44: Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos; es cetro de rectitud el cetro de tu Reino. Has amado la justicia y odiado la iniquidad: por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con el oleo de la alegr\u00eda en preferencia a tus compa\u00f1eros (Sal 44,7-8). Para que nadie se imagine que \u00e9l viene solo en apariencia, aclara que es este mismo el que se har\u00e1 hombre y que es por \u00e9l por quien todo fue creado, y por ello afirma en el salmo 86: La madre Sion dir\u00e1 : un hombre, un hombre fue engendrado en ella, el Alt\u00edsimo en persona la ha fundado (Sal 86,5). Lo que equivale a afirmar: El Verbo era Dios, todo fue hecho por \u00e9l, y, El Verbo se hizo carne. Conociendo, igualmente, el nacimiento virginal, el Salmista no se call\u00f3, sino que lo expreso claramente en el salmo 44, al decir: Escucha, hija m\u00eda, y mira, inclina tu o\u00eddo, olvida tu pueblo y la casa de tu padre, porque el rey est\u00e1 prendado de tu belleza (Sal 44,11-12). Nuevamente, esto equivale a lo dicho por Gabriel, \u00a1Al\u00e9grate, llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo! (Lc 1,28). Despu\u00e9s de haber afirmado que \u00e9l es el Ungido, muestra a rengl\u00f3n seguido su nacimiento humano de la Virgen, al decir: Escucha, hija m\u00eda. Gabriel la llama por su nombre, Mar\u00eda, porque es un extra\u00f1o, &#8211; en cuanto a parentesco se refiere -; pero David, el salmista, ya que ella es de su familia, la llama con toda raz\u00f3n su hija.<br \/>\nHabiendo afirmado que se har\u00eda hombre, los salmos muestran l\u00f3gicamente que \u00e9l es pasible seg\u00fan la carne. El salmo 2 prev\u00e9 la conjura de los jud\u00edos: \u00bfPor qu\u00e9 se rebelaron los paganos? \u00bfPor qu\u00e9 concibieron vanos proyectos? Los reyes de la tierra se prepararon, los jefes se conjuraron contra el Se\u00f1or y contra su Ungido (Sal 2,1-2). En el salmo 21 el Salvador mismo da a conocer su g\u00e9nero de muerte: &#8230;me aprisionas en el polvo de la muerte, me rodea un tropel de mastines; la asamblea de los perversos me circunda. Taladraron mis manos y mis pies. Han contado todos mis huesos. Ellos me miraron vigilantes, se dividieron mi ropa y echaron a suerte mi t\u00fanica (Sal 21,17-19). Taladrar sus manos y sus pies, \u00bfqu\u00e9 otra cosa es, sino indicar su crucifixi\u00f3n? Despu\u00e9s de ense\u00f1ar todo esto, a\u00f1ade que el Se\u00f1or padeci\u00f3 por causa nuestra, y no, por la suya. Y, con sus propios labios, afirma nuevamente en el salmo 87: Pesadamente reposa sobre m\u00ed tu ira (Sal 87,17), y en el salmo 68: He devuelto lo que no hab\u00eda arrebatado (Sal 68,5). Pues si bien no deb\u00eda pagar las cuentas de crimen alguno, \u00e9l muri\u00f3, &#8211; pero sufriendo por causa nuestra, tomando sobre si la c\u00f3lera que nos estaba destinada, por nuestros pecados, como lo dice en Isa\u00edas, \u00c9l cargo nuestras flaquezas; lo que se hace evidente cuando afirmamos en el salmo 137: El Se\u00f1or los recompensara por mi causa, y el Esp\u00edritu dice en el salmo 71, que \u00e9l salvara a los hijos del pobre, y quebrantara a los que acusan en falso&#8230; pues \u00e9l rescatara al pobre del opresor, y redimir\u00e1 al indigente que no tiene protector (Sal 71,4).<br \/>\nPor eso predice tambi\u00e9n su ascensi\u00f3n a los cielos, diciendo en el salmo 23: Pr\u00edncipes, levanten sus portones y abran sus puertas eternas y entrara el rey de la gloria (Sal 23,7). En el 46: Dios asciende entre aclamaciones, el Se\u00f1or al sonido de trompetas (Sal 46,6). Tambi\u00e9n su sentarse a la derecha de Dios lo anuncia en el salmo 109: Dijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or, si\u00e9ntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos como tarima para tus pies (Sal 109,1). Hasta la destrucci\u00f3n del diablo se anuncia a voces en el salmo 9: Te sientas en tu trono cual juez que juzga justamente. Reprendiste a los pueblos y pereci\u00f3 el imp\u00edo (Sal 9,5-6). Tampoco callo que recibir\u00eda plena potestad de juzgar, de parte del Padre, y que vendr\u00eda con autoridad sobre todo, al afirmar en el 71: \u00a1Oh Dios, concede tu juicio al rey, y tu justicia al hijo del rey, para que juzgue a tu pueblo con justicia, y a tus pobres con rectitud (Sal 71,1-2). Y en el salmo 49 dice: Convocara al cielo en lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo&#8230;Y los cielos proclamaran su justicia, pues Dios es juez (Sal 49,4). Y en el 81 leemos: Dios est\u00e1 en pie en la asamblea de los dioses, y rodeado de dioses, los juzga (Sal 81,1). Sobre la vocaci\u00f3n de los paganos mucho se habla en nuestro libro, pero sobre todo en el salmo 46: Pueblos todos, aplaudan, aclamen a Dios con voces jubilosas (Sal 46,2). De manera similar en el 71: Delante \u00c9l se postran los et\u00edopes, y sus enemigos lamer\u00e1n el polvo; los reyes de Tarsis, y las islas, ofrecen sus dones. Los reyes de Arabia y de Saba le ofrecer\u00e1n regalos. Y lo adoraran todos los reyes de la tierra; todos los pueblos le servir\u00e1n (Sal 71,9-11). Todo esto lo cantan los Salmos y se anuncia en cada uno de los otros Libros.<br \/>\nNo siendo un ignorante, el anciano agregaba: en cada libro de la Escritura se significan realidades id\u00e9nticas, sobre todo en relaci\u00f3n con el Salvador, pues todos est\u00e1n \u00edntimamente relacionados y sinf\u00f3nicamente concordes en el Esp\u00edritu. Por eso, del mismo modo que es posible descubrir en el Salterio el contenido de los otros Libros, tambi\u00e9n se encuentra con frecuencia el contenido del primero en los restantes. As\u00ed, por ejemplo, Mois\u00e9s compuso un himno e Isa\u00edas canta y Habacuc suplica con un cantico. M\u00e1s aun, en todos los libros es posible hallar profec\u00edas, leyes y relatos. El mismo Esp\u00edritu lo abarca todo, y de acuerdo al don asignado a cada cual, proclama la gracia peculiar, reparti\u00e9ndola en plenitud, sea como capacidad de profetizar, o de legislar, o de relatar lo sucedido, o el don de los Salmos. Si bien el Esp\u00edritu es uno e indivisible, de \u00e9l provienen todos los dones particulares y en cada don est\u00e1 totalmente presente, aunque cada uno lo percibe seg\u00fan las revelaciones y dones recibidos y en la medida y forma de las necesidades, de modo que en la medida en que cada uno se deja guiar por el Esp\u00edritu se hace servidor del Verbo. Es por eso, como lo dije m\u00e1s arriba, que cuando Mois\u00e9s est\u00e1 legislando, algunas veces tambi\u00e9n profetiza y otras canta; y los Profetas al profetizar algunas veces proclaman mandatos, como aquel: L\u00e1vense, purif\u00edquense. Limpia tu coraz\u00f3n de toda inmundicia, Oh Jerusal\u00e9n (Is 1,16 Jr 4,14), y otras veces relatan historias como lo hace Daniel con los acontecimientos concernientes a Susana, o Isa\u00edas cuando relata lo de Rabsaces y Senaquerib. El rasgo caracter\u00edstico del libro de los Salmos, como ya dijimos, es el del canto, y por ello modula melodiosamente lo que en otros libros se narra con detalle. Pero algunas veces hasta legisla: Abandona la ira y deja la c\u00f3lera (Sal 36,8), y Ap\u00e1rtate del mal, obra el bien; anhela la paz y corre tras ella (Sal 33,15). Y otras veces relata el camino de Israel y profetiza acerca del Salvador, como lo dijimos m\u00e1s arriba.<br \/>\nLa gracia del Esp\u00edritu es com\u00fan a todos los libros, estando la misma acorde a la tarea encomendada y seg\u00fan el Esp\u00edritu la concede. Los m\u00e1s y los menos no provocan distinci\u00f3n alguna siempre que cada cual efect\u00fae y lleve a cabo su propia misi\u00f3n. Pero aun siendo as\u00ed, el libro de los Salmos tiene, en este mismo terreno, un don y gracia peculiares, una propiedad de particular relieve. Pues junto a las cualidades, que le son comunes y similares con los restantes Libros, tiene adem\u00e1s una maravillosa peculiaridad: contiene exactamente descritos y representados todos los movimientos del alma, sus cambios y mudanzas. De modo que una persona sin experiencia, al irlos estudiando y ponderando puede irse modelando a su imagen. Pues los otros libros solo exponen la ley y como ella estipula lo que se deba, o no, cumplir. Escuchando las profec\u00edas solo se sabe de la venida del Salvador. Prestando atenci\u00f3n a las descripciones hist\u00f3ricas solo se llega a averiguar los hechos de los reyes y de los santos. El libro de los Salmos, adem\u00e1s de dichas ense\u00f1anzas, permite reconocer al lector las mociones de su propia alma y se las ense\u00f1a, por el modo como algo lo afecta o lo turba; de acuerdo a este libro puede uno tener una idea aproximada de lo que debe decir. Por eso no se contenta con escuchar simplemente, sino que sabe c\u00f3mo hablar y como actuar para curar su mal. Es cierto que tambi\u00e9n los otros libros tienen palabras que proh\u00edben el mal, pero este tambi\u00e9n describe como apartarse de \u00e9l. Por ejemplo, hacer penitencia es un precepto, hacer penitencia significa dejar de pecar; aqu\u00ed se indica no solo como hacer penitencia y lo que es necesario decir para arrepentirse. As\u00ed mismo Pablo dijo: La tribulaci\u00f3n produce en el alma la constancia, la constancia la virtud probada, la virtud probada la esperanza, y la esperanza no queda defraudada (Rm 5,3-5). Los Salmos describen y muestran, adem\u00e1s, como soportar las tribulaciones, lo que debe hacer el afligido, lo que debe decir una vez pasada la tribulaci\u00f3n, como cada uno es puesto a prueba, cuales son los pensamientos del que espera en el Se\u00f1or. Lo de dar gracias en toda circunstancia es tambi\u00e9n un precepto. Los Salmos indican lo que debe decir aquel que da gracias. Sabiendo, por otra parte, que los que pretenden vivir piadosamente ser\u00e1n perseguidos, aprendemos de los Salmos como clamar cuando huimos en medio de la persecuci\u00f3n, y qu\u00e9 palabras dirigir a Dios una vez escapados de ella. Somos invitados a bendecir al Se\u00f1or, encontramos las expresiones adecuadas para manifestarle nuestra confesi\u00f3n. Los Salmos expresan como debemos alabar al Se\u00f1or, qu\u00e9 palabras le rinden homenaje de modo adecuado. Para toda ocasi\u00f3n y sobre todo argumento encontraremos entonces poemas divinos adecuados a nuestras emociones y sensibilidad.<br \/>\n1. Todav\u00eda esto de asombroso y maravilloso tienen los Salmos: al leer los dem\u00e1s libros, aquello que dicen los santos y el objeto de sus discursos, los lectores lo relacionan con el argumento del libro, los oyentes se sienten extra\u00f1os al relato, de modo que las acciones recordadas suscitan mera admiraci\u00f3n o el simple deseo de emularlas. El que en cambio abre el libro de los Salmos recorre, con la admiraci\u00f3n y el asombro acostumbrados, las profec\u00edas sobre el Salvador contenidas ya en los restantes libros, pero lee los salmos como si fueran personales. El auditor, igual que el autor, entran en clima de compunci\u00f3n, apropi\u00e1ndose las palabras de los canticos como si fueran suyas. Para ser m\u00e1s claro, no vacilar\u00eda, al igual que el bienaventurado Ap\u00f3stol, en retomar lo dicho. Los discursos pronunciados en nombre de los patriarcas, son numerosos; Mois\u00e9s hablaba y Dios respond\u00eda; El\u00edas y Eliseo, establecidos sobre la montana del Carmelo, invocaban sin cesar al Se\u00f1or, diciendo: \u00a1Vive el Se\u00f1or, en cuya presencia estoy hoy! (1R 17,1 2R 3,4). Las palabras de los restantes santos profetas tienen por objeto al Salvador, y un cierto n\u00famero se refieren a los paganos y a Israel. Sin embargo, ninguna persona pronunciar\u00eda las palabras de los patriarcas como si fueran suyas, ni osar\u00eda imitar y pronunciar las mismas palabras que Mois\u00e9s, ni las de Abrah\u00e1n acerca de su esclava e Ismael o las referentes al gran Isaac; por necesario o \u00fatil que fuera, nadie se animar\u00eda a decirlas como propias. Aunque uno se compadeciera de los que sufren y deseara lo mejor, jam\u00e1s dir\u00eda con Mois\u00e9s: \u00a1Mu\u00e9strate a m\u00ed! (Ex 33,13), o tampoco: Si les perdonas su pecado, perd\u00f3naselo; si no se lo perdonas, b\u00f3rrame del libro que t\u00fa has escrito (Ex 33,12). Aun en el caso de los profetas, nadie emplear\u00eda personalmente sus or\u00e1culos para alabar o reprender a aquellos que se asemejan por sus acciones a los que ellos reprend\u00edan o alababan; nadie dir\u00eda: \u00a1Vive el Se\u00f1or, en cuya presencia estoy hoy! Quien toma en sus manos esos libros, ve claramente que dichas palabras deben leerse no como personales, sino como pertenecientes a los santos y a los objetos de los cuales hablan. Los Salmos, \u00a1cosa extra\u00f1a!, salvo lo que concierne al Salvador y las profec\u00edas sobre los paganos, son para el lector palabras personales, cada uno las canta como escritas para \u00e9l y no las toma ni las recorre como escritas por otro ni tampoco referentes a otro. Sus disposiciones de \u00e1nimo son las de alguien que habla de s\u00ed mismo. Lo que dicen, el orante lo eleva hacia Dios como si fuera \u00e9l quien hablara y actuara. No experimenta temor alguno ante estas palabras, como ante las de los patriarcas, de Mois\u00e9s o de los otros profetas, sino que m\u00e1s bien, consider\u00e1ndolas como personales y escritas referidas a \u00e9l, encuentra el coraje para proferirlas y cantarlas. Sea que uno cumpla o quebrante los mandamientos, los Salmos se aplican a ambos. Es necesario, en cualquier caso, sea como transgresor, sea como cumplidor, verse como obligado a pronunciar las palabras escritas sobre cada cual.<br \/>\n2.Me parece que las palabras de los Salmos son para quien las canta como un espejo en el que se reflejan las emociones de su alma para que as\u00ed, bajo su efecto, pueda recitarlos. Hasta quien solo los escucha, percibe el canto como referido a \u00e9l: o bien, convencido por su conciencia y compungido se arrepiente; o bien, oyendo hablar de la esperanza en Dios y del auxilio concedido a los creyentes, se alegra de que le haya sido otorgado y prorrumpir en acciones de gracias a Dios. As\u00ed, por ejemplo, \u00bfcanta alguno el salmo tercero? Reflexionando sobre sus propias tribulaciones, se apropiara de las palabras del salmo. As\u00ed mismo, leer\u00e1 al Sal 11 y al Sal 16 de acuerdo a su confianza y oraci\u00f3n; el recitado del ser\u00e1 expresi\u00f3n de su propia penitencia; el Sal 50 Sal 53 Sal 55 Sal 100 y el Sal 41 expresan sus sentimientos sobre la persecuci\u00f3n de la que \u00e9l es objeto; son sus palabras las que le cantan al Se\u00f1or. As\u00ed pues, cada salmo sin entrar en mayores detalles, podemos decir que est\u00e1 compuesto y es proferido por el Esp\u00edritu, de modo que en esas mismas palabras, como ya lo dije antes, podamos captar los movimientos de nuestra alma y nos las hace decir como provenientes de nosotros, como palabras nuestras, para que trayendo a la memoria nuestras emociones pasadas, reformemos nuestra vida Espiritual. Lo que los salmos dicen puede servirnos de ejemplo y de patr\u00f3n de medida.<br \/>\n3. Esto tambi\u00e9n es don del Salvador: hecho hombre por nosotros, ofreci\u00f3 por nosotros su cuerpo a la muerte, para librarnos a todos de la muerte. Queriendo mostrarnos su manera celestial y perfecta de vivir la plasmo en s\u00ed mismo para que no seamos ya f\u00e1cilmente enga\u00f1ados por el enemigo, ya que tenemos una prenda segura en la victoria que en favor nuestro obtuvo sobre el diablo. Es por esta raz\u00f3n que no solo enseno, sino que practico su ense\u00f1anza, de modo que cada uno lo escuche cuando habla y mir\u00e1ndolo, como se observa un modelo, acepte de \u00e9l el ejemplo, como cuando dice: Aprendan de mi, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n (Mt 11,29). No podr\u00e1 hallarse ense\u00f1anza m\u00e1s perfecta de la virtud que la realizada por el Salvador en su propia persona: paciencia, amor a la humanidad, bondad, fortaleza, misericordia, justicia, todo lo encontraremos en \u00e9l y nada tienes ya que esperar, en cuanto a virtudes, al mirar detenidamente su vida. Pablo lo dec\u00eda claramente: Sean imitadores m\u00edos, como yo lo soy de Cristo (1Co 11,1). Los legisladores, entre los griegos, tienen gracia \u00fanicamente para legislar; el Se\u00f1or, cual verdadero Se\u00f1or del universo, preocupado por su obra, no solamente legisla, sino que se da como modelo para que aquellos que lo desean, sepan c\u00f3mo actuar. Aun antes de su venida entre nosotros, lo puso de manifiesto en los Salmos, de manera que al igual que nos provey\u00f3 de la imagen acabada del hombre terrenal y del celestial en su propia persona, tambi\u00e9n en los Salmos, aquel que lo desea, puede aprender y conocer las disposiciones del alma, encontrando como curarlas y rectificarlas.<br \/>\n4. Hablando con mayor precisi\u00f3n, puntualicemos entonces que si bien toda la Escritura divina es maestra de virtud y de fe aut\u00e9ntica, el libro de los Salmos ofrece, adem\u00e1s un perfecto modelo de vida Espiritual. Al igual que quien se presenta ante un rey asume las correctas actitudes corporales y verbales, no sea que apenas abra la boca, sea arrojado fuera por su falta de compostura, tambi\u00e9n a aquel que corre hacia la meta de las virtudes y desea conocer la conducta del Salvador durante su vida mortal, el sagrado Libro lo conduce primero, a trav\u00e9s de la lectura, a la consideraci\u00f3n de los movimientos del alma, y a partir de all\u00ed va representando sucesivamente el resto, ense\u00f1ando a los lectores gracias a dichas expresiones. En este libro llama la atenci\u00f3n que algunos salmos contengan narraciones hist\u00f3ricas, otros admoniciones morales, otros profec\u00edas, otros suplicas y otros, todav\u00eda, confesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">R. P. Emiliano D\u00edaz, Catedral de San Pedro y San Pablo M\u00e9xico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA DE NUESTRO SANTO PADRE ATANASIO, ARZOBISPO DE ALEJANDR\u00cdA, A MARCELINO SOBRE LA INTERPRETACI\u00d3N DE LOS SALMOS Querido Marcelino, admiro tu fervor cristiano. Sobrellevas perfectamente tu actual situaci\u00f3n, y, aunque mucho te haga sufrir, no descuidas en absoluto la ascesis. Pregunt\u00e9 al portador de tu carta por el g\u00e9nero de vida que llevas ahora que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0},"categories":[93,3,104],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11111"}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11111"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11111\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11114,"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11111\/revisions\/11114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}