{"id":8490,"date":"2013-02-24T08:53:27","date_gmt":"2013-02-24T14:53:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/?p=8490"},"modified":"2019-10-31T23:25:29","modified_gmt":"2019-11-01T05:25:29","slug":"sobre-la-muerte-y-la-resurreccion-de-cristo-protopresbitero-alejandro-schmemann","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/2013\/02\/sobre-la-muerte-y-la-resurreccion-de-cristo-protopresbitero-alejandro-schmemann\/","title":{"rendered":"Sobre la Muerte y la Resurrecci\u00f3n de Cristo"},"content":{"rendered":"<address style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #888888;\"><a href=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Alexander_Schmemann.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\"><span style=\"color: #888888;\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-thumbnail wp-image-8837 alignright\" style=\"margin: 8px;\" title=\"\" src=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Alexander_Schmemann-150x150.jpg\" alt=\"Alexander_Schmemann\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/span><\/a>Protopresbitero Alexander Schmemann<\/span><\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia antigua sabia, y lo sabia aun antes de poder explicar y expresar su conocimiento bajo forma de teor\u00edas racionales y coherentes, que en el bautismo nosotros realmente morimos y resucitamos con el Cristo, porque tal era su experiencia intima del misterio bautismal. Actualmente, si queremos que el bautismo reencuentre en el seno de la Iglesia el lugar y la funci\u00f3n que tenia en su origen, debemos volver a este conocimiento sacramental que iluminaba toda la vida de la Iglesia antigua con un gozo inefable y la tornaba pascual y bautismal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y entonces, surgen algunas preguntas, preguntas capitales: \u00bfcomo hacemos para morir a semejanza del Cristo? \u00bfComo hacemos para resucitar a la manera de Su Resurrecci\u00f3n? \u00bfY por que eso y solo eso nos permite entrar en la vida nueva en El y con El?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La respuesta a estas preguntas nos la provee esta revelaci\u00f3n esencial que con-cierne a la propia muerte del Cristo, muerte voluntaria. \u201c&#8230;Yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar\u201d (Jn 10:17-18) La Iglesia nos ense\u00f1a que en Su humanidad sin pecado, el Cristo no estaba naturalmente sujeto a la muerte, que El estaba enteramente liberado de la mortalidad humana, que es nuestro destino com\u00fan e inevitable. El no tenia que morir, si muri\u00f3 es simplemente porque El quer\u00eda morir, hab\u00eda elegido morir, hab\u00eda decidido morir. Es el car\u00e1cter voluntario de esta muerte, la muerte del Inmortal, lo que hace de ella una muerte redentora que logra nuestra salvaci\u00f3n, la llena de poder redentor. Pero antes de responder a la pregunta relativa a la relaci\u00f3n entre la muerte del Cristo y nuestra propia muerte bautismal debemos volver a reencontrar la significaci\u00f3n real del deseo de morir del Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Resurrecci\u00f3n.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-6082\" style=\"margin: 8px;\" src=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Resurrecci\u00f3n.jpg\" alt=\"Resurrecci\u00f3n\" width=\"252\" height=\"207\" srcset=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/Resurrecci\u00f3n.jpg 600w, http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/Resurrecci\u00f3n-300x247.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 252px) 100vw, 252px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Digo volver a encontrar porque, por extra\u00f1o que parezca, la gran herej\u00eda de nuestro tiempo trata justamente sobre la muerte. Es all\u00ed, en esa preocupaci\u00f3n tan evidentemente esencial para la fe y la piedad, que una metamorfosis paradojal, aunque casi inconsciente, parece haberse producido y que pr\u00e1cticamente ha ocultado a nuestros ojos la noci\u00f3n y la experiencia esencialmente cristianas de la muerte. Para hablar en t\u00e9rminos simples, y tal vez demasiado simples, esta herej\u00eda reside en el abandono progresivo por los cristianos del sentido y del contenido espirituales de la muerte \u2013 de la muerte en cuanto realidad esencialmente espiritual y no solamente biol\u00f3gica; para una mayor\u00eda impresionante de cristianos la muerte significa \u00fanicamente la muerte f\u00edsica, el fin de esta vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces mas all\u00e1 de este fin, postulamos y afirmamos otra vida puramente espiri-tual y sin fin \u2013 la vida del alma inmortal, y as\u00ed la muerte es un pasaje natural de una a la otra. En esta concepci\u00f3n que no es de hecho para nada diferente de toda la tradici\u00f3n plat\u00f3nica e idealista y espiritualista, lo que se torna cada vez menos comprensible, cada vez menos existencial y que impregna cada vez menos la fe, la piedad y la vida, es la afirmaci\u00f3n cristiana inicial de la destrucci\u00f3n de la muerte por el Cristo \u201c\u00c9l ha vencido la muerte por la muerte,\u201d el gozo propiamente cristiano tan manifiesto en la Iglesia antigua ante la abolici\u00f3n de la muerte (\u201c&#8230;La muerte ha sido sorbida en victoria. Sepulcro, donde esta tu victoria? Muerte, \u00bfdonde esta tu aguij\u00f3n?\u201d 1 Co 15:54-55), tan manifiesta todav\u00eda en nuestra tradici\u00f3n lit\u00fargica (\u201cEl Cristo ha resucitado y nadie mas permanece en la tum-ba\u201d) Es como si la Muerte y la Resurrecci\u00f3n del Cristo fueran acontecimientos en si mis-mos que deben ser recordados, celebrados, festejados sobre todo el Viernes Santo y en Pascua, pero sin ninguna relaci\u00f3n realmente existencial con nuestra propia muerte y despu\u00e9s de la muerte a la cual nosotros nos acercamos, y que concebimos en una perspectiva completamente distinta de la muerte natural o biol\u00f3gica, y de una inmortalidad igualmente natural, aunque espiritual. La muerte concierne al cuerpo, la in-mortalidad al alma y el cristiano al no rechazar abiertamente la fe inicial y al encomendarse a ella, no sabe en realidad qu\u00e9 hacer con la destrucci\u00f3n de la muerte y con la resurrecci\u00f3n del cuerpo; no sabe c\u00f3mo relacionar estas nociones con su propia experiencia de vida y su universo mental, que a menudo combina (como sucede en los movimientos pseudo-espirituales de nuestro tiempo) el positivismo y el espiritualismo, pero que es casi totalmente cerrado a la experiencia c\u00f3smica y escatol\u00f3gica de la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las razones de estas divergencias, de esta herej\u00eda tan general, aunque casi in-consciente, son bastante evidentes. Son para emplear un termino moderno, sem\u00e1nticas, aunque a un nivel profundamente psicol\u00f3gico y espiritual. El hombre moderno, aun cristiano, para quien la muerte es un fen\u00f3meno puramente biol\u00f3gico, no entiende la afirmaci\u00f3n del Evangelio sobre el tema de la destrucci\u00f3n y la abolici\u00f3n de la muerte, porque en este nivel biol\u00f3gico la muerte del Cristo no cambio la muerte. La muerte no ha sido ni destruida ni abolida, sigue siendo la misma ley inevitable tanto para los santos como para los pecadores, para los creyentes como para los ateos, el mismo principio org\u00e1nico de la existencia misma del mundo. El Evangelio cristiano no parece aplicar la muerte tal como la comprende el hombre moderno, de manera que este ultimo deja tranquilamente el Evangelio de lado y vuelve a la antigua dicotom\u00eda que el juzga mucho mas aceptable: mortalidad del cuerpo, inmortalidad del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que el hombre moderno no comprende, a lo que se ha vuelto sordo y ciego, es a la visi\u00f3n cristiana fundamental de la muerte seg\u00fan la cual la muerte biol\u00f3gica o f\u00edsica no es toda la muerte, ni siquiera su esencia ultima. En esta visi\u00f3n cristiana, en efecto, la muerte es ante todo una realidad espiritual que podemos conocer mientras que estamos en esta vida y de la cual podemos liberarnos cuando estamos acostados en la tumba. La muerte, aqu\u00ed, es el hecho de separarse de la vida, lo que significa separarse de Dios, quien es el \u00fanico Donador de vida, ya que El mismo es la Vida. La muerte es lo contrario no de la inmortalidad \u2013 ya que as\u00ed como el hombre no se creo a si mismo, el hombre no tiene el poder de aniquilarse a si mismo, de volver a esa nada de la cual el ha sido tra\u00eddo a la existencia por Dios y en este sentido es inmortal, sino de la verdadera vida \u201cque era la luz de los hombres\u201d (Jn 1:4) Esta verdadera vida, el hombre tiene el poder de rechazarla y as\u00ed morir de manera de que su inmortalidad misma se vuelve muerte eterna. Y esta vida, \u00e9l la ha rechazado: all\u00ed esta el pecado original, la cat\u00e1strofe c\u00f3smica inicial que conocemos no en el plano de la historia, no racionalmente, sino por medio del sentido religioso, de esta misteriosa certeza interior en el hombre de que ning\u00fan pecado podr\u00e1 jamas destruir, que lo empuja siempre y en todas partes a buscar la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera la muerte total no es el fen\u00f3meno biol\u00f3gico de la muerte, sino la realidad espiritual cuyo \u201caguij\u00f3n de la muetre es el pecado\u201d (1 Co 15:56) \u2013 el rechazo por el hombre de la \u00fanica vida verdadera que le ha sido dada por Dios. \u201cEl pecado entr\u00f3 en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte\u201d (Rm 5:12) No hay otra vida que la vida en Dios, aquel que la rechaza muere porque la vida sin Dios es muerte. Eso es la muerte espiritual, la que llena toda la vida del sentimiento de la muerte y que, al ser separaci\u00f3n de Dios, transforma la vida del hombre en soledad, sufrimiento, temor e ilusi\u00f3n, servidumbre del pecado y odio, sin sentido, avidez y vac\u00edo. Es esta muerte la que hace que el hombre muerto f\u00edsicamente este verdaderamente muerto, consecuencia ultima de una vida cargada de muerte, horror de el m\u00e1s all\u00e1 (scheol) b\u00edblico o la sobrevida en si misma, la inmortalidad en si misma no son mas que \u201cpresencia de la ausencia,\u201d separaci\u00f3n total, soledad total, tinieblas totales. Y en tanto nosotros no volvamos a encontrar esta visi\u00f3n y este sentido cristianos de la muerte, de la muerte en tanto que ley y poseedores horribles de nuestra \u201cvida muerta\u201d (y no solamente de nuestra muerte), de la muerte \u201cque reina en este mundo\u201d (Rm 5:14), no estaremos en situaci\u00f3n de comprender el significado de la Muerte del Cristo para nosotros y para el mundo, ya que el Cristo vino para destruir y suprimir esta muerte espiritual, para salvarnos de esta muerte espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reci\u00e9n ahora que hemos comprendido esto es que podemos percibir el significado crucial de la muerte voluntaria de Cristo, de su deseo de morir. El hombre muere porque ha querido la vida por ella misma y en si misma, dicho de otra manera, porque se amo a si mismo y ha amado a su vida mas de lo que ha amado a Dios. Esta voluntad es el objeto mismo de su pecado y entonces es la raz\u00f3n profunda de su muerte espiritual, su aguij\u00f3n. La vida del Cristo, al contrario, esta hecha enteramente, totalmente, exclusivamente, de su deseo de salvar al hombre, de liberarlo de esta muerte en la cual \u00e9l ha transformado su vida, de devolverle esta vida que \u00e9l ha perdido por el pecado. Su voluntad de salvar es la fuerza misma de este amor perfecto por Dios y por el hombre, de la total obediencia a la Voluntad de Dios, cuyo rechazo ha arrastrado al hombre al pecado y a la muerte. Entonces Su vida es realmente ejemplo de muerte. No hay muerte en ella porque ella esta enteramente llena del \u00fanico deseo de Dios, porque ella es toda entera en Dios y en el amor de Dios. Y como Su deseo de morir no es mas que la expresi\u00f3n y la realizaci\u00f3n ultima de este amor y de esta obediencia, como Su muerte no es otra cosa que amor, nada mas que voluntad de destruir la soledad, la separaci\u00f3n de la vida, las tinieblas y la desesperanza de la muerte, nada mas que amor por aquellos que est\u00e1n muertos, no hay \u201cmuerte\u201d en la muerte del Cristo al ser Su muerte la manifestaci\u00f3n ultima del amor en tanto que vida, y de vida en tanto que amor, retira de la muerte el aguij\u00f3n del pecado y destruye verdaderamente la muerte en tanto que poder de Sat\u00e1n y del pecado sobre el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cristo no suprime, no destruye la muerte f\u00edsica, porque El no suprime este mundo cuya muerte f\u00edsica es no solo una parte, sino el principio mismo de vida y de crecimiento. Pero El hace mucho mas: al retirar de la muerte el aguij\u00f3n del pecado, al abolir la muerte en tanto que realidad espiritual, al llenarla de Si mismo, de Su amor, y de Su vida, El hace de la muerte, que era realmente separaci\u00f3n de la vida y perversi\u00f3n de la vida &#8211; un gozoso y resplandeciente pasaje \u2013 la Pascua hacia una vida mas plena, una comuni\u00f3n mas total, un amor mas absoluto \u201cPara m\u00ed, dice S. Pablo, el vivir es Cristo y el morir es ganancia\u201d (Flp 1:21) El no habla de la inmortalidad de su alma, sino del sentido nuevo, totalmente nuevo de la muerte \u2013 de la muerte en el sentido de ser con el Cristo, de la muerte en el sentido en que ella se transforma en nuestro mundo mortal en la manifestaci\u00f3n de la victoria del Cristo. Para aquellos que creen en Cristo y viven en El, no hay ya muerte, \u201cSorbida es la muerte en victoria\u201d (1 Co 15:54) y cada tumba contiene no a la muerte sino a la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvamos ahora al bautismo y a la cuesti\u00f3n que nos hemos planteado sobre su asimilaci\u00f3n a la muerte y a la resurrecci\u00f3n del Cristo y sobre la significaci\u00f3n real de esta asimilaci\u00f3n. Porque reci\u00e9n ahora podemos comprender que esta asimilaci\u00f3n \u2013 antes de ser cumplida por el rito &#8211; esta en nosotros, en nuestra fe en Cristo, en nuestro amor por El y en consecuencia en nuestro deseo de aquello que El ha deseado. Creer en Cristo significa y siempre ha significado no solo confesarlo, no solo recibirlo, sino ante todo darse a El. Tal es el sentido de Su mandamiento seg\u00fan el cual debemos seguirlo. Y no hay otra manera de creer en El, que la de aceptar Su fe como nuestra fe, Su amor como nuestro amor, Su deseo como nuestro deseo, ya que no hay un Cristo fuera de esta fe, de este amor, de este deseo; solo al compartirlo con El podemos conocerlo, a El que es esta fe y esta obediencia, este amor y este deseo. Creer en El y no creer en aquello en lo que El ha cre\u00eddo, no amar lo que El amo y no desear lo que El deseo, es no creer en El. Separarlo del contenido de Su vida, esperar de El milagros y una ayuda sin hacer lo que El hace y finalmente llamarlo \u201cSe\u00f1or\u201d y adorarlo sin hacer la voluntad de Su Padre no es creer en El. Nosotros estamos salvados, no porque creemos en Su poder \u201csobrenatural\u201d \u2013\u00a1tal fe El no la desea! &#8211; sino, porque aceptamos con todo nuestro ser y hacemos Suyo el deseo que llena Su vida, que es Su vida y que al fin de cuentas lo lleva a descender a la muerte y a suprimirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo de cumplir, de realizar la fe de tal manera que pueda ser realmente califi-cada y sentida como muerte y resurrecci\u00f3n, es entonces el primer fruto, el primer efecto de la fe en si misma, de la asimilaci\u00f3n a la fe del Cristo: en efecto, es imposible conocer al Cristo sin desear estar completamente liberados de este mundo, que el Cristo nos revelo como esclavizado por el pecado y la muerte y al cual El mismo al vivir en el, ha estado realmente muerto, suficientemente muerto a \u201clos deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida\u201d (1 Jn 2:16) que llenan y determinan este mundo y a la muerte espiritual que reina en el. Es imposible conocer al Cristo sin desear estar con El donde El esta. Y El no esta en este mundo que pasa, este mundo no le pertenece. El subi\u00f3 a los cielos \u2013 no a alg\u00fan otro mundo ya que el cielo, en la fe cristiana, no es en otro lugar, sino la realidad misma de la vida en Dios, de la vida totalmente liberada del estado que conduce a la muerte, de ese estado de separaci\u00f3n de Dios, que es el pecado de este mundo. Estar con Cristo es tener esta nueva vida \u2013 con Dios y en Dios, que no es de este mundo y seria imposible al menos como lo dice San Pablo \u2013 en t\u00e9rminos tan sencillos y sin embargo tan incomprensibles para el cristiano moderno, \u201chabeis muerto y vuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios\u201d (Col 3:3) Para terminar, es imposible conocer al Cristo sin desear beber de la copa de la que El bebi\u00f3 y ser bautizado con el bautismo que fue el Suyo (Mt. 20:22), sin desear en otros t\u00e9rminos este ultimo encuentro y este ultimo combate con el pecado y la muerte que lo hizo dar Su vida para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, la fe en si misma no solo nos impulsa a querer morir con Cristo, sino que es ella misma este deseo. Sin este deseo la fe no es mas la fe sino una simple ideolog\u00eda tan sujeta a cauci\u00f3n, tan aleatoria como cualquier otra. Es la fe que llama al bautismo, es la fe que sabe que el bautismo es realmente la muerte y la resurrecci\u00f3n con el Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P. Alexander Schmemann<\/p>\n<blockquote>\n<address style=\"text-align: justify;\">Extra\u00eddo del libro De agua y de Esp\u00edritu: Estudio lit\u00fargico del bautismo.<\/address>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Protopresbitero Alexander Schmemann La Iglesia antigua sabia, y lo sabia aun antes de poder explicar y expresar su conocimiento bajo forma de teor\u00edas racionales y coherentes, que en el bautismo nosotros realmente morimos y resucitamos con el Cristo, porque tal era su experiencia intima del misterio bautismal. 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