{"id":725,"date":"1111-11-11T13:41:58","date_gmt":"1111-11-11T19:41:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/?p=725"},"modified":"2019-10-31T23:49:55","modified_gmt":"2019-11-01T05:49:55","slug":"penitencia-y-confesion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/1111\/11\/penitencia-y-confesion\/","title":{"rendered":"Penitencia y Confesi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<h6 style=\"TEXT-ALIGN: right\"><em>El art\u00edclulo, escrito por el Archimandrita Ignacio Sama\u00e1n, es\u00a0tomado del libro \u201c<a href=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/?page_id=251\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">Atrios del Se\u00f1or<\/a>\u201d, Editado por nuestra Arquidi\u00f3cesis<\/em><\/h6>\n<\/blockquote>\n<p style=\"TEXT-ALIGN: center\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-726\" title=\"confesion\" src=\"http:\/\/www.iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/confesion.gif\" alt=\"confesion\" width=\"168\" height=\"129\" \/><\/p>\n<h4>\u00a0<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Misterio<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra <em>misterio,<\/em> en el sentido sacramental, indica la entidad o realidad que est\u00e1 oculta a los no creyentes, y que es concebida y asimilada en la comuni\u00f3n de la Iglesia. San Nicol\u00e1s Cabasilas describe los Sacramentos como canales celestiales por medio de los cuales el Se\u00f1or introduce a los fieles en su Reino, una puerta que se nos abre a la Presencia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Misterio, a fin de cuentas, es la providencia salv\u00edfica de Dios, es Cristo (Col 2: 3), \u00abel misterio mantenido en secreto durante siglos eternos\u00bb (Rom 16: 25. V\u00e9ase tambi\u00e9n Ef 1: 9-10; Ef 3: 5, 6, 9), es el misterio del amor infinito de Dios. Toda obra efectuada en el Esp\u00edritu Santo por la edificaci\u00f3n de la comunidad es un misterio en la concepci\u00f3n ortodoxa.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Penitencia<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vocablo griego \u03bc\u03b5\u03c4\u03ac\u03bd\u03b5\u03b9\u03b1 (metania), que significa \u00abpenitencia\u00bb, est\u00e1 compuesto por dos palabras: \u03bc\u03b5\u03c4\u03b1 cuyo significado es \u00abcambio\u00bb, y \u03bd\u03bf\u03cc\u03c2 que indica \u00abel ojo espiritual del alma\u00bb, por lo que la penitencia es el cambio de mentalidad, actitud y curso de vida. Es un cambio existencial realizado no por fuerzas humanas, sino por el poder divino. Esta penitencia verdadera es un retorno del ser humano hacia su estado natural. Cuando el hombre vuelve a su propia naturaleza, la comuni\u00f3n con Dios se hace posible y se efect\u00faa la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres aseguran que ella ha de ser constante hasta la muerte. Dice san Isaac el Sirio: \u00abLa penitencia es necesaria para cualquiera que procura la Salvaci\u00f3n, sea pecador o justo; porque la perfecci\u00f3n no conoce l\u00edmites. A\u00fan la perfecci\u00f3n de los adelantados espiritualmente mengua. Por eso la penitencia no cesa sino hasta la muerte.\u00bb La literatura mon\u00e1stica nos platica de san Sisoe: cuando estaba por apartarse de este siglo, su rostro radiaba como el sol. Los padres lo cercaban y \u00e9l les dijo: \u00abHe aqu\u00ed que veo a los \u00e1ngeles acerc\u00e1ndose para llevarme, y yo les suplico me dejen un rato m\u00e1s para arrepentirme.\u00bb Los ancianos le dec\u00edan: \u00abT\u00fa no necesitas de arrepentimiento, padre nuestro.\u00bb Les contest\u00f3: \u00abEn verdad, dudo si lo he iniciado.\u00bb Entonces todos comprendieron qu\u00e9 sublime estatura de santidad hab\u00eda alcanzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y para comprender la constancia de la penitencia, hay que deshacerse de la concepci\u00f3n superficial que la identifica con mera culpabilidad por cierta actitud da\u00f1ina, o con un dolor o temor ante heridas que nos podemos haber provocado a nosotros mismos o al pr\u00f3jimo. Si bien estos sentimientos son elementos necesarios, no son en s\u00ed la penitencia total, ni siquiera su dimensi\u00f3n m\u00e1s esencial. La penitencia no necesariamente es una crisis emocional, sino es la centralizaci\u00f3n de nuestra vida con base en un eje nuevo: la Santa Trinidad. San Te\u00f3fano el Recluso dice: \u00abMientras la habitaci\u00f3n est\u00e9 inmersa en la oscuridad, jam\u00e1s advertiremos su inmundicia; pero en cuanto sea iluminada con una luz vigorosa, podremos ver hasta el grano de polvo m\u00e1s min\u00fasculo. Lo mismo pasa en la habitaci\u00f3n de nuestra vida, pues el orden de las cosas no consiste en arrepentirse para luego comprender a Cristo sino, m\u00e1s bien, la luz de Cristo que penetra en nuestra vida nos hace percibir de un modo verdadero nuestro pecado personal.\u00bb Da testimonio de este <em>orden<\/em> espiritual la visi\u00f3n del profeta Isa\u00edas: primero observa al Se\u00f1or sentado en el Trono y escucha a los Serafines decir: \u00ab\u00a1Santo, Santo, Santo!\u00bb, luego se lamenta diciendo: \u00ab\u00a1Hay de m\u00ed, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros!\u00bb (Is 6: 1-5) El inicio de la penitencia es observar la belleza y gloria de Dios, no la fealdad y miseria m\u00eda. San Pablo dice: \u00abLa tristeza que es seg\u00fan Dios produce un irreversible arrepentimiento para la Salvaci\u00f3n\u00bb (2Cor 7: 10). Entonces, no se trata de una tristeza melanc\u00f3lica que mira hacia nuestros defectos sino arriba, hacia el amor de Dios; no atr\u00e1s con remordimiento y culpabilidad sino adelante con confianza y gratitud; no observamos lo que no hemos podido cumplir, m\u00e1s bien, lo que podremos realizar por la Gracia de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida cristiana no consiste en acatar ciertos mandamientos, porque la ley antigua se transform\u00f3 en ley espiritual escrita sobre las tablas de nuestro coraz\u00f3n. Obedecemos, pues, a Dios no por temor ni buscando recompensas, sino porque lo amamos. Nos arrepentimos no porque hemos trasgredido cierta ley sino porque buscamos constantemente a Dios. Pecamos no al desobedecer alg\u00fan mandamiento sino al empobrecernos en amor y al vivir lejos de su Gracia. El padre confesor ayuda al creyente para descubrir lo negativo que ha hecho, pero adem\u00e1s lo positivo que ha dejado de practicar. Este paso primero, que es el m\u00e1s dif\u00edcil, consiste en que el hombre reconozca interiormente su pecado. Dice san Isaac el Sirio: \u00abEl que reconoce su pecado es m\u00e1s importante que el que resucita a un muerto.\u00bb<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Confesi\u00f3n<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La confesi\u00f3n es la expresi\u00f3n de la penitencia efectuada de antemano en el alma. El hombre se arrepiente en lo profundo de su ser, y esto lo estimula hacia la confesi\u00f3n total. Dice san Juan el Evangelista: \u00abSi decimos: \u201cNo tenemos pecado\u201d, nos enga\u00f1amos y la verdad no est\u00e1 en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es \u00c9l para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia\u00bb (1Jn 1: 8-9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia primitiva, la confesi\u00f3n se practicaba ante toda la asamblea; pero, posteriormente y por razones de \u00edndole pastoral, a partir de una orden del patriarca de Constantinopla Nectario, la pr\u00e1ctica comunitaria de la confesi\u00f3n fue disminuida en dicha ciudad, y paulatinamente en los dem\u00e1s patriarcados; y se concluy\u00f3 definitivamente que la confesi\u00f3n de los pecados se realizara ante el sacerdote de una manera individual, debido a que el presb\u00edtero, adem\u00e1s de escuchar la Confesi\u00f3n, gu\u00eda e instruye de una forma que hace de la confesi\u00f3n una renovaci\u00f3n o prolongaci\u00f3n del santo Bautismo. \u00abMe atrevo a decir que el manantial de l\u00e1grimas que surge despu\u00e9s del Bautismo es a\u00fan m\u00e1s importante que el mismo: nosotros, que recibimos el Bautismo desde infantes, volvemos a mancillarlo; sin embargo, por medio de las l\u00e1grimas lo devolvemos a su pureza original\u00bb, dice san Juan Cl\u00edmaco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Silu\u00e1n de Athos dice: \u00ab\u00bfC\u00f3mo sabes que Dios te ha perdonado los pecados? Si odias el pecado, si tienes compasi\u00f3n del pecador, si te alegras con el que se arrepiente por sus faltas, si perdonas a tus deudores, todo ello indica que Dios te ha perdonado. Si amas significa que el amor de Dios mora en ti. El penitente es quien padece con todos los hombres y, especialmente, con los que no conocen a Dios.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfNo es suficiente confesarse ante Dios?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Santiago, hermano del Se\u00f1or: \u00abConfesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros para que se\u00e1is curados\u00bb (Sant 5: 16). San Doroteo de Gaza (Siglo VII) enfatiza que quien no tiene un gu\u00eda en su vida espiritual asemeja a una hoja en el oto\u00f1o que, al ser privada del alimento del \u00e1rbol, se seca y cae de la rama, y en consecuencia es pisoteada y menospreciada. \u00abAl que encubre sus faltas, no le saldr\u00e1 bien; el que las confiesa y abandona, obtendr\u00e1 piedad\u00bb, dice el libro de los Proverbios (Prov 28: 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristiano se arrepiente ante Dios y los hermanos, y su arrepentimiento procura reconciliaci\u00f3n. El sacerdote, como representante de la comunidad de los fieles, es testigo, gu\u00eda y ministro del Misterio: \u00abA quienes perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedan retenidos\u00bb (Jn 20: 23).\u00a0Esta sentencia no se debe entender desde una perspectiva legal o protocolaria, m\u00e1s bien, como un don espiritual que ha sido otorgado a los disc\u00edpulos para guiar las almas hacia la penitencia. El sacerdote no es el due\u00f1o del perd\u00f3n sino el servidor del Misterio. Dios es quien perdona las transgresiones de los hombres, y el sacerdote pide por ello en el Nombre de Cristo Jes\u00fas: \u00abHijo espiritual m\u00edo, que a mi indignidad te confiesas: no puedo yo, indigno y pecador, perdonar ning\u00fan pecado sobre la tierra, sino Dios es Quien te los perdona. Mas, fi\u00e1ndome en aquella voz divina que recibieron los Disc\u00edpulos despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo de entre los muertos, y que dec\u00eda: \u201cA quienes perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedan retenidos\u201d, digo que todo lo que t\u00fa has confesado a mi humilde persona y todo lo que no has dicho por ignorancia u olvido, y cualquiera que fuese, que te lo perdone Dios en el presente tiempo y en el venidero\u00bb (Eucologio, Sacramento de la Confesi\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La confesi\u00f3n no se debe observar desde la perspectiva del castigo y de la justificaci\u00f3n sino, m\u00e1s bien, como alivio y curaci\u00f3n. El hombre solo es incapaz de conseguir la salvaci\u00f3n (justificaci\u00f3n) por un esfuerzo propio \u2013ll\u00e1mese \u00abconfesi\u00f3n\u00bb u cualquier otro nombre\u2013, por lo que la penitencia jam\u00e1s ser\u00e1 un medio de expiaci\u00f3n sino una medicina, y la confesi\u00f3n una <em>operaci\u00f3n quir\u00fargica<\/em> que procura llevar al enfermo hacia la plena sanidad. Se trata, entonces, de actitudes positivas y no negativas: no\u00a0 de quebrantar el muro que separa al pecador de Dios, sino de construir puente que lo comunique con \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfPor qu\u00e9 llamamos \u00abpadre\u00bb al sacerdote, si sabemos que Dios \u00fanicamente es el Padre (Mt 23: 9)<\/em><em>?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su carta, san Pablo dice a los corintios: \u00abNo os escribo estas cosas para avergonzaros, sino m\u00e1s bien para amonestaros como a hijos m\u00edos queridos. Pues hay\u00e1is tenido diez mil pedagogos en Cristo, no hab\u00e9is tenido muchos padres. He sido yo quien, por el Evangelio, os engendr\u00e9 en Cristo Jes\u00fas. Os ruego, pues, que se\u00e1is mis imitadores\u00bb (1Cor 4: 14-16).\u00a0San Juan Cris\u00f3stomo, comentando estas palabras de san Pablo, enfatiza que la diferencia entre el pedagogo y el padre est\u00e1 en que \u00e9ste se encarga de su hijo, lo cuida constantemente y da su vida por \u00e9l. Y en otra ocasi\u00f3n, \u00e9l mismo dice: \u00abEs cierto que Dios es el \u00fanico Padre, el \u00fanico Santo, como fuente de paternidad y de santidad. El padre espiritual \u2013o el santo\u2013 de esta fuente obtiene su paternidad, habiendo recibido el don del Esp\u00edritu Santo.\u00bb La Tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica consiste en trasmitir la fe a trav\u00e9s de la paternidad, por lo que el sacramento de la Confesi\u00f3n es el misterio de la renovaci\u00f3n del nacimiento espiritual.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La pr\u00e1ctica ortodoxa de la Confesi\u00f3n<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ocurre en todos los Sacramentos, as\u00ed tambi\u00e9n en el de la Confesi\u00f3n, el sacerdote jam\u00e1s emplear\u00eda la f\u00f3rmula: \u00abYo te absuelvo de tus pecados\u00bb, sino que pide humildemente que el Se\u00f1or acepte la confesi\u00f3n de los fieles: \u00abOh Se\u00f1or, Dios nuestro, quien has concedido a Pedro y a la ad\u00faltera el perd\u00f3n de los pecados por medio de las l\u00e1grimas, y has justificado al publicano cuando reconoci\u00f3 sus culpas, acepta la confesi\u00f3n de tu siervo <em>(N\u2026)<\/em> [&#8230;] pues a Ti s\u00f3lo pertenece el poder de remitir los pecados [&#8230;]\u00bb (Eucologio, Sacramento de la Confesi\u00f3n). La confesi\u00f3n es dirigida a Dios: \u00abCristo est\u00e1 presente invisiblemente para escuchar tu confesi\u00f3n.\u00bb Y Dios es quien perdona y otorga en abundancia su misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre confesor es hombre de oraci\u00f3n que tiene paz interior y procura encaminar a los fieles en las sendas del Se\u00f1or. Por eso, la Confesi\u00f3n es concebida como un contacto personal, una relaci\u00f3n viva entre padre e hijo, en la que no hay necesidad de separadores ni de confesonarios; basta tener en esta reuni\u00f3n el icono de nuestro Se\u00f1or Jesucristo que confirma su Presencia. Es bueno, pues, darnos verg\u00fcenza por el estado pecaminoso y el comportamiento indebido que tenemos, pero a\u00fan es mucho m\u00e1s importante tener la humildad para confesarlo, y el deseo y la esperanza para corregir el camino: \u00abDad frutos dignos de conversi\u00f3n\u00bb (Lc 3: 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n de la absoluci\u00f3n es otorgada al confesado como un sello de alegr\u00eda de la Gracia de Dios que lo acompa\u00f1ar\u00e1 en su lucha espiritual, y no es, por tanto, un <em>arma<\/em> m\u00e1gica de justificaci\u00f3n. Entonces, la costumbre de pedir absoluci\u00f3n antes de la Comuni\u00f3n sin confesarse propiamente es ajena a la Tradici\u00f3n de la Iglesia. El sacerdote recita en una oraci\u00f3n del Oficio: \u00ab[&#8230;] no te preocupes en cuanto a los pecados que <strong>has confesado<\/strong>, sino que vete en paz.\u00bb La absoluci\u00f3n es el sello de la Confesi\u00f3n sacramental y no un protocolo preparatorio antes de la Comuni\u00f3n. Ni una sola vez el hombre puede aproximarse a la santa Comuni\u00f3n con una sensaci\u00f3n de estar \u00abjustificado\u00bb; y todas las oraciones y plegarias, personales y comunitarias, piden por \u00abel perd\u00f3n y la remisi\u00f3n de nuestros pecados y ofensas\u00bb, como decimos en la Letan\u00eda. Entonces la frecuente Comuni\u00f3n no implica frecuente \u00ababsoluci\u00f3n\u00bb sino constante penitencia y \u00abesp\u00edritu contrito\u00bb; sin embargo, en ciertos momentos de pesadez en el coraz\u00f3n y de gravedad en la conciencia, el hombre necesita acudir a la<em> medicina<\/em> de la confesi\u00f3n; es entonces cuando el padre confesor ora sobre la cabeza del penitente la absoluci\u00f3n confirmando la reconciliaci\u00f3n con la Iglesia y la reincorporaci\u00f3n en el Cuerpo del Se\u00f1or. \u00danicamente en ocasiones de enfermedades graves o mentales se otorga la absoluci\u00f3n sin confesi\u00f3n previa.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia nos estimula a practicar asiduamente la Confesi\u00f3n para descubrir la profunda alegr\u00eda de la penitencia; en cambio, la negligencia en frecuentar el Sacramento nos hace perder la armon\u00eda de nuestra marcha espiritual. Por la Confesi\u00f3n, las ventanas del alma se abren para recibir con humildad y agradecimiento la luz de Cristo que penetra e ilumina cualquier oscuridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El art\u00edclulo, escrito por el Archimandrita Ignacio Sama\u00e1n, es\u00a0tomado del libro \u201cAtrios del Se\u00f1or\u201d, Editado por nuestra Arquidi\u00f3cesis \u00a0 Misterio La palabra misterio, en el sentido sacramental, indica la entidad o realidad que est\u00e1 oculta a los no creyentes, y que es concebida y asimilada en la comuni\u00f3n de la Iglesia. 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