{"id":18452,"date":"2024-06-12T00:00:55","date_gmt":"2024-06-12T06:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/?p=18452"},"modified":"2024-06-12T16:13:34","modified_gmt":"2024-06-12T22:13:34","slug":"12-san-onofre-el-grande-san-pedro-de-athos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/2024\/06\/12-san-onofre-el-grande-san-pedro-de-athos\/","title":{"rendered":"San Onofre el Grande; San Pedro de Athos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/onofre-226x300.png\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"300\" class=\"mx-auto d-block alignnone size-medium wp-image-18454\" srcset=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/onofre-226x300.png 226w, http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/onofre-132x175.png 132w, http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/onofre.png 350w\" sizes=\"(max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los muchos ermita\u00f1os que vivieron en los desiertos de Egipto durante los siglos cuarto y quinto, hubo un santo var\u00f3n llamado Onofre. Lo poco que sabemos sobre \u00e9l procede de un relato, atribuido a cierto abad Pafnucio, sobre las visitas que hizo a los ermita\u00f1os de la Tebaida. Al parecer, varios de los ascetas que conocieron a Pafnucio le pidieron que escribiera esa relaci\u00f3n de la que circularon varias versiones, sin que por ello se desvirtuara la esencia de la historia.<\/p>\n<p>Pafnucio emprendi\u00f3 la peregrinaci\u00f3n con el fin de estudiar la vida erem\u00edtica y descubrir si \u00e9l mismo sent\u00eda verdadera inclinaci\u00f3n a ella. Con este prop\u00f3sito dej\u00f3 su monasterio y, durante diecis\u00e9is d\u00edas, recorri\u00f3 el desierto y tuvo algunos encuentros edificantes y algunas aventuras extra\u00f1as; pero en el d\u00eda d\u00e9cimo s\u00e9ptimo qued\u00f3 asombrado a la vista de un ser al que se habr\u00eda tomado por animal, pero era un hombre: \u00a1Era un hombre anciano, con la cabellera y las barbas tan largas, que le llegaban al suelo! \u00a1Ten\u00eda el cuerpo cubierto por un vello espeso como la piel de una fiera y de sus hombros colgaba un manto de hojas!&#8230; La aparici\u00f3n de semejante criatura fue tan espantosa, que Pafnucio emprendi\u00f3 la huida. Sin embargo, el extra\u00f1o ser le llam\u00f3 para detenerle y le asegur\u00f3 que tambi\u00e9n \u00e9l era un hombre y un siervo de Dios. Con cierto recelo al principio, Pafnucio se acerc\u00f3 al desconocido, pero muy pronto ambos entablaron conversaci\u00f3n y se enter\u00f3 de que aquel extra\u00f1o ser se llamaba Onofre, que hab\u00eda sido monje en un monasterio donde viv\u00edan con \u00e9l muchos otros hermanos y que, al seguir su inclinaci\u00f3n hacia la vida de soledad, se retir\u00f3 al desierto, donde hab\u00eda pasado setenta a\u00f1os. En respuesta a las preguntas de Pafnucio, el ermita\u00f1o admiti\u00f3 que en innumerables ocasiones hab\u00eda sufrido de hambre y de sed, de los rigores del clima y de la violencia de las tentaciones; sin embargo, Dios le hab\u00eda dado tambi\u00e9n consuelos innumerables y le hab\u00eda alimentado con los d\u00e1tiles de una palmera que crec\u00eda cerca de su celda. M\u00e1s adelante, Onofre condujo al peregrino hasta la cueva donde moraba y ah\u00ed pasaron el resto del d\u00eda en amable pl\u00e1tica sobre cosas santas. De repente, al caer la tarde, aparecieron ante ellos una torta de pan y un c\u00e1ntaro de agua y, tras de compartir la comida, ambos se sintieron extraordinariamente reconfortados. Durante toda aquella noche Onofre y Pafnucio oraron juntos.<\/p>\n<p>Al despuntar el sol del d\u00eda siguiente, Pafnucio advirti\u00f3 alarmado que se hab\u00eda operado un cambio en el ermita\u00f1o, quien evidentemente se hallaba a punto de morir. En cuanto se acerc\u00f3 a \u00e9l para ayudarle, Onofre comenz\u00f3 a hablar: \u201cNada temas, hermano Pafnucio, dijo; el Se\u00f1or, en su infinita misericordia, te envi\u00f3 aqu\u00ed para que me sepultaras.\u201d El viajero sugiri\u00f3 al agonizante ermita\u00f1o que \u00e9l mismo ocupar\u00eda la celda del desierto cuando la abandonase, pero Onofre repuso que no era esa la voluntad de Dios. Instantes despu\u00e9s suplic\u00f3 que encomendase su alma a las oraciones de los fieles, por quienes promet\u00eda interceder y, tras de haber dado la bendici\u00f3n a Pafnucio, se dej\u00f3 caer en el suelo y entreg\u00f3 el esp\u00edritu. El visitante le hizo una mortaja con la mitad de su t\u00fanica, deposit\u00f3 el cad\u00e1ver en el hueco de una roca y lo sepult\u00f3 con piedras. Tan pronto como termin\u00f3 su faena, vio c\u00f3mo se derrumbaba la cueva donde hab\u00eda vivido el santo y c\u00f3mo desaparec\u00eda la palmera que le hab\u00eda alimentado. Con esto comprendi\u00f3 Pafnucio que no deb\u00eda permanecer por m\u00e1s tiempo en aquel lugar y se alej\u00f3 al punto.<\/p>\n<p>Tropario, tono 1<br \/>\nAl morar en desierto cual un \u00e1ngel en cuerpo, * has realizado milagros, Onofre, padre te\u00f3foro. * Con ayuno, pues, vigilia y oraci\u00f3n, * has tomado celestes d\u00e1divas, * ya que curas los malestares de las almas * que a ti acuden con fervor: * \u00a1Gloria al que te ha fortificado! * \u00a1Gloria, que la corona te ha dado! * \u00a1Gloria, que, por tu medio, * ha brindado curaci\u00f3n a todos!<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/pedro-de-athos-143x300.jpg\" alt=\"\" width=\"143\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-18455\" srcset=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/pedro-de-athos-143x300.jpg 143w, http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/pedro-de-athos-83x175.jpg 83w, http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/pedro-de-athos.jpg 155w\" sizes=\"(max-width: 143px) 100vw, 143px\" \/><\/p>\n<p>San Pedro del Monte Athos, griego de nacimiento, sirvi\u00f3 como soldado en los ej\u00e9rcitos imperiales y vivi\u00f3 en Constantinopla. En el a\u00f1o 667, durante una guerra con los sirios, San Pedro fue capturado y encerrado en una fortaleza en la ciudad de Samara cercana al r\u00edo Eufrates.<br \/>\nPor mucho tiempo fatigado en la prisi\u00f3n y reflexionaba sobre cu\u00e1l de sus pecados hab\u00edan tra\u00eddo el castigo de Dios sobre \u00e9l, san Pedro se acord\u00f3 que una vez ten\u00eda la intenci\u00f3n de dejar el mundo e ir a un monasterio, pero \u00e9l no lo hab\u00eda hecho. \u00c9l comenz\u00f3 a respetar un estricto ayuno en la c\u00e1rcel y a orar con fervor, y le rog\u00f3 a San Nicol\u00e1s el Taumaturgo que interceda ante Dios por \u00e9l. San Nicol\u00e1s le apareci\u00f3 en un sue\u00f1o a Pedro y le aconsej\u00f3 hacer una s\u00faplica a san Sime\u00f3n el recibidor de Dios (3 de febrero) para obtener ayuda. San Nicol\u00e1s se le apareci\u00f3 una vez m\u00e1s en un sue\u00f1o, dando coraje al prisionero en la paciencia y la esperanza. La tercera vez que se apareci\u00f3 no estaba so\u00f1ando, pero estaba con San Sime\u00f3n el recibidor de Dios. San Sime\u00f3n toc\u00f3 con su bast\u00f3n las cadenas de san Pedro, y las cadenas se derritieron como la cera. Las puertas de la prisi\u00f3n se abrieron y san Pedro quedo libre. San Pedro luego viaj\u00f3 a Roma para recibir la tonsura mon\u00e1stica frente a la tumba del Ap\u00f3stol Pedro. Incluso en este caso San Nicol\u00e1s no le dejo sin su ayuda. \u00c9l apareci\u00f3 en un sue\u00f1o al Papa de Roma y le inform\u00f3 de las circunstancias de la liberaci\u00f3n de san Pedro de cautividad, y le encomend\u00f3 al Papa a tonsurar el ex prisionero en el monaquismo.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente, en medio de una multitud de personas que se hab\u00edan reunido para los servicios divinos, el Papa exclam\u00f3 con fuerza: &#8220;Pedro, t\u00fa que eres de las tierras griegas, y al que San Nicol\u00e1s ha liberado de la prisi\u00f3n en Samara, ven aqu\u00ed a m\u00ed.\u201d San Pedro se puso delante del Papa, quien le tonsuro en el monaquismo enfrente la tumba del Ap\u00f3stol Pedro. El Papa ense\u00f1\u00f3 a San Pedro las reglas de la vida mon\u00e1stica y mantuvo el monje con \u00e9l. Luego, con una bendici\u00f3n, envi\u00f3 a San Pedro a donde Dios le hab\u00eda apuntado para el viaje.<br \/>\nSan Pedro entro un barco que navegaba hacia el Este. Los propietarios del barco, despu\u00e9s de llegar a la tierra, suplicaron a San Pedro venir y rezar en cierta casa, donde el due\u00f1o del hogar y todos de la casa estaban enfermos. San Pedro los san\u00f3 a trav\u00e9s de su oraci\u00f3n.<br \/>\nLa Sant\u00edsima Virgen se apareci\u00f3 en un sue\u00f1o a San Pedro y se\u00f1al\u00f3 el lugar donde debe vivir hasta el final de sus d\u00edas: el Monte Athos. Cuando el barco lleg\u00f3 a Athos, se detuvo por si mismo. San Pedro se dio cuenta que este era el lugar donde estaba destinado ir, y as\u00ed se fue a la tierra. Esto fue en el a\u00f1o 681. Pedro entonces habitaba en unos lugares solitarios del santo monte, sin ver a otra persona por cincuenta y tres a\u00f1os. Su ropa se hab\u00eda convertido en harapos, pero su pelo y su barba hab\u00edan crecido y cubrieron su cuerpo en lugar de ropa.<br \/>\nSan Pedro fue en varias ocasiones objeto de agresiones demon\u00edacas. Trataron de forzar al santo que abandone su cueva, los demonios a veces tomaban la forma de soldados armados, y en otros momentos de bestias feroces y v\u00edboras que parec\u00edan estar a punto de rasgar al ermita\u00f1o en pedazos. Alguna vez tambi\u00e9n el enemigo intent\u00f3 enga\u00f1\u00e1ndolo haci\u00e9ndose pasar por un joven que le rogaba que volviera a su casa con los suyos, pero san Pedro super\u00f3 los ataques demon\u00edacos a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n ferviente a Dios y a su Santa Madre y siempre respond\u00eda: &#8220;Aqu\u00ed el Se\u00f1or y la Sant\u00edsima Virgen me trajeron. No voy a salir de aqu\u00ed sin el permiso de Ella.&#8221; Al o\u00edr el nombre de la Madre de Dios, el demonio se desvanec\u00eda.<br \/>\nSan Pedro una vez vio a la Madre de Dios en una visi\u00f3n, y le habl\u00f3 de su dominio terrenal, el Monte Athos: &#8220;He escogido esta monta\u00f1a&#8230; y la he recibido de Mi Hijo y Dios como una herencia, para aquellos que deseen renunciar a las preocupaciones mundanas y las luchas&#8230; Amo este lugar en extremo. Ayudar\u00e9 a aquellos que vienen a vivir aqu\u00ed y que obran para Dios&#8230; y guardan sus mandamientos&#8230; Yo aliviar\u00e9 sus aflicciones y obras, y ser\u00e9 un aliado invencible para los monjes, invisible gu\u00eda y protectora&#8230;&#8221; Varias generaciones de monjes ortodoxos pueden testimoniar sobre la verdad de estas palabras. La Madre de Dios se considera como la Abadesa del Santo Monte, no solo en nombre, sino en la realidad. Por esta raz\u00f3n el Monte Athos se conoce como el &#8220;Jard\u00edn de la Madre de Dios.&#8221;<br \/>\nSan Pedro muri\u00f3 en el a\u00f1o 734. Sus reliquias se encontraban en Athos en el monasterio de San Clemente. Durante el per\u00edodo iconoclasta las reliquias fueron escondidas, y en el a\u00f1o 969 fueron trasladados a la aldea de Tracia, Photokami.<\/p>\n<p>Tropario, Tono 4<br \/>\nOh Dios de nuestros padres, * que siempre nos tratas de acuerdo con tu bondad: * no retires de nosotros tu misericordia, * sino que, por la intercesi\u00f3n de tus santos, * dirige nuestras vidas en paz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los muchos ermita\u00f1os que vivieron en los desiertos de Egipto durante los siglos cuarto y quinto, hubo un santo var\u00f3n llamado Onofre. Lo poco que sabemos sobre \u00e9l procede de un relato, atribuido a cierto abad Pafnucio, sobre las visitas que hizo a los ermita\u00f1os de la Tebaida. 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