{"id":11883,"date":"2015-05-16T20:25:43","date_gmt":"2015-05-17T02:25:43","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/?p=11883"},"modified":"2019-10-31T23:04:25","modified_gmt":"2019-11-01T05:04:25","slug":"la-epoca-del-martirio-metropolita-hilarion-alfeyev","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/2015\/05\/la-epoca-del-martirio-metropolita-hilarion-alfeyev\/","title":{"rendered":"La \u00c9poca del Martirio, Metropolita Hilari\u00f3n Alfeyev"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/esteban.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-7662\" title=\"\" src=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/esteban.jpg\" alt=\"\" width=\"325\" height=\"365\" \/><\/a><\/p>\n<h3>(Texto extraido del Libro Cristianismo Ortodoxo del\u00a0Metropolita Hilari\u00f3n Alfeyev)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los primeros tres siglos de su existencia, la iglesia se vio sumida en un estado de conflicto con el mundo circundante. El desaf\u00edo que el cristianismo presentaba a la tradici\u00f3n jud\u00eda fue el motivo de la enconada oposici\u00f3n entre el cristianismo y el juda\u00edsmo. Esta oposici\u00f3n comenz\u00f3 ya desde la vida terrena de Cristo: sus principales opositores eran los l\u00edderes espirituales del pueblo jud\u00edo: los sumos sacerdotes, los fariseos y saduceos, que no pod\u00edan perdonarle su aparente desd\u00e9n por las tradiciones jud\u00edas. Obtuvieron de Poncio Pilato su sentencia de muerte, y comenzaron la persecuci\u00f3n sistem\u00e1tica de sus disc\u00edpulos despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Hechos de los Ap\u00f3stoles mencionan \u201cuna gran persecuci\u00f3n contra la Iglesia de Jerusal\u00e9n\u201d que dispers\u00f3 a los cristianos por Judea y Samaria (Hch 8:1). Esteban, uno de los siete hombres seleccionados por la comunidad de los ap\u00f3stoles para \u201cservir las mesas\u201d (Hch 6:2), fue una de las v\u00edctimas de esta persecuci\u00f3n. Luego de su arresto, compareci\u00f3 ante los sumos sacerdotes y expuso toda la historia del pueblo de Israel en un largo discurso acusatorio. Concluy\u00f3 su acusaci\u00f3n con las siguientes palabras: \u201c\u00a1Duros de cerviz, incircuncisos de coraz\u00f3n y de o\u00eddos! \u00a1Vosotros siempre resist\u00eds al Esp\u00edritu Santo! \u00a1Como vuestros padres, as\u00ed vosotros! \u00bfA qu\u00e9 profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora hab\u00e9is traicionado y asesinado; vosotros que recibisteis la Ley por mediaci\u00f3n de \u00e1ngeles y no la hab\u00e9is guardado\u201d (Hch 7:51-53). En respuesta a este discurso, (que se convertir\u00eda en la primera obra escrita de la pol\u00e9mica antijud\u00eda), los jud\u00edos llevaron a Esteban fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta matarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan fue otro m\u00e1rtir que sufri\u00f3 a manos de los jud\u00edos, muriendo por la espada por \u00f3rdenes de Herodes (Hch 12:1-2). Tambi\u00e9n asesinado por los jud\u00edos morir\u00eda Santiago, el hermano del Se\u00f1or, que fue el primer obispo de Jerusal\u00e9n seg\u00fan la tradici\u00f3n de la iglesia. Fue arrojado desde el techo del templo de Jerusal\u00e9n.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Las persecuciones jud\u00edas contra los cristianos terminar\u00edan con la toma\u00a0 y devastaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 D.c. por el ej\u00e9rcito romano comandado por el general Tito, quien luego ser\u00eda emperador. Ireneo de Lyon y Justino el Fil\u00f3sofo continuaron las pol\u00e9micas entre cristianismo y juda\u00edsmo durante el siglo segundo, seguidos por Or\u00edgenes en el siglo tercero; Ufrates el Persa y Juan Cris\u00f3stomo har\u00edan lo propio durante el siglo cuarto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La persecuci\u00f3n pagana contra los cristianos comenz\u00f3 en el a\u00f1o 64 D.c., cuando el fuego destruy\u00f3 una buena parte de la ciudad de Roma, y el emperador Ner\u00f3n, con el fin de desviar las sospechas que reca\u00edan sobre \u00e9l mismo, acus\u00f3 a jud\u00edos y cristianos de haber iniciado el incendio. Se ha conservado la cuenta que el historiador romano T\u00e1cito da de esto:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed Ner\u00f3n, para librarse de los rumores, culp\u00f3 de \u00e9l, e infligi\u00f3 los m\u00e1s exquisitos tormentos, a unos hombres aborrecidos por sus abominaciones, llamados cristianos por el vulgo. Cristo, de quien viene este nombre, fue ajusticiado durante el reinado de \u00a0Tiberio, a manos de nuestro procurador de la Judea, Poncio Pilato; y aunque por entonces se reprimi\u00f3 alg\u00fan tanto, aquella perniciosa superstici\u00f3n torn\u00f3 otra vez a reverdecer, no solamente en Judea, origen de este mal, sino tambi\u00e9n en Roma, donde se concentran y se hacen populares todas las cosas atroces y vergonzosas que hay en las dem\u00e1s partes del mundo. Fueron, pues, arrestados al principio los que profesaban p\u00fablicamente esta religi\u00f3n, y despu\u00e9s, por indicios de aqu\u00e9llos, fue convicta una multitud inmensa, no tanto por el delito del incendio que se les imputaba, como por su general aborrecimiento a la humanidad. A\u00f1adiose a la ejecuci\u00f3n de \u00e9stos, la burla y escarnio con que se les daba la muerte. A unos los vest\u00edan de pellejos de fieras, para que de esta manera los despedazasen los perros; a otros los pon\u00edan en cruces; a otros los echaban sobre grandes rimeros de le\u00f1a, a los que, al faltar la luz del d\u00eda, les prend\u00edan fuego, para que ardiendo con ellos sirviesen para alumbrar en las tinieblas de la noche. Ner\u00f3n hab\u00eda dispuesto sus huertos para este espect\u00e1culo, y celebraba las fiestas circenses; y all\u00ed, vestido de cochero, se mezclaba unas veces con el vulgo a mirar el regocijo, y otras se quedaba sobre su coche. Y as\u00ed, aunque culpables y merecedores del \u00faltimo suplicio, mov\u00edan con todo eso a \u00a0la compasi\u00f3n, pues se ve\u00eda que eran personas a quienes se quitaba miserablemente la vida, no por provecho p\u00fablico, sino para satisfacer a la crueldad de uno solo. <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la iglesia, estas palabras del historiador romano son un importante testimonio de los primeros a\u00f1os de su existencia y del inicio de la era de las persecuciones. Es de gran valor porque quien lo document\u00f3 no s\u00f3lo no era miembro de la iglesia, sino que le era hostil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros testimonios importantes de la misma \u00e9poca son las actas de los m\u00e1rtires, las minutas de los interrogatorios de los cristianos sentenciados a muerte, que fueron registradas por orden de los torturadores. Un buen ejemplo de ellas es el acta del juicio de San Cipriano de Cartago (\u2020258), compilada en la oficina del proc\u00f3nsul de \u00c1frica. Otras fuentes hist\u00f3ricas son las rese\u00f1as de cristianos que atestiguaron los sufrimientos de los m\u00e1rtires. Entre \u00e9stas est\u00e1n <em>El Martirio de San Policarpo de Esmirna<\/em> (\u2020156), <em>El Martirio de San Justino el Fil\u00f3sofo <\/em>(\u2020c.165) y<em> El Martirio de las Santas Perpetua y Felicitas <\/em>(\u2020202).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un tipo especial de testimonio que puede encontrarse en las ep\u00edstolas de San Ignacio el Te\u00f3foro o Portador de Dios (\u2020c.107), obispo de Antioqu\u00eda que sufri\u00f3 el martirio durante la persecuci\u00f3n del emperador Trajano (98-117). En el 106, Trajano orden\u00f3\u00a0 a los ciudadanos que presentasen ofrendas a los dioses paganos en ocasi\u00f3n de su victoria sobre los dacios. Ignacio se rehus\u00f3, por lo que fue condenado a muerte.\u00a0 Luego de recibir\u00a0 su sentencia fue encadenado y, custodiado por soldados, enviado a Roma, donde deb\u00eda ser despedazado por los leones para espect\u00e1culo p\u00fablico. El viaje llev\u00f3 al obispo por diferentes ciudades, a cuyas comunidades cristianas dirigi\u00f3 sus ep\u00edstolas. Estas ep\u00edstolas son el sorprendente testimonio del hero\u00edsmo espiritual y la firmeza del obispo frente a una muerte inminente. En su ep\u00edstola escrita en Esmirna y entregada por los cristianos de \u00c9feso, Ignacio ruega a los cristianos de Roma que no pidan que se suspenda ni se aten\u00fae su castigo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribo a todas las iglesias, y hago saber a todos que de mi propio libre albedr\u00edo muero por Dios, a menos que vosotros me lo estorb\u00e9is. Os exhorto, pues, que no us\u00e9is de una bondad fuera de saz\u00f3n. Dejadme que sea entregado a las fieras puesto que por ellas puedo llegar a Dios. Soy el trigo de Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras, para que pueda ser hallado pan puro de Cristo. Antes atraed a las fieras, para que puedan ser mi sepulcro, y que no deje parte alguna de mi cuerpo detr\u00e1s\u2026 Rogad al Se\u00f1or por m\u00ed, para que por medio de estos instrumentos pueda yo ser hallado sacrificio para Dios\u2026 Desde Siria hasta Roma he venido luchando con las fieras, por tierra y por mar, de d\u00eda y de noche, viniendo atado entre diez leopardos, o sea, una compa\u00f1\u00eda de soldados, los cuales, cuanto m\u00e1s amablemente se les trata, peor se comportan. Sin embargo, con sus maltratos paso a ser de modo m\u00e1s completo un disc\u00edpulo; <em>pese a todo, no por ello soy justificado. <\/em>Que pueda tener el gozo de las fieras que han sido preparadas para m\u00ed; y oro para que pueda hallarlas pronto; es m\u00e1s, voy a atraerlas para que puedan devorarme presto&#8230; Que ninguna de las cosas visibles e invisibles sientan envidia de m\u00ed por alcanzar a Jesucristo. Que vengan el fuego, y la cruz, y los encuentros con las fieras, desgarros y fracturas, huesos dislocados, miembros cercenados, el cuerpo entero triturado, vengan las torturas crueles del diablo a asaltarme, siempre y cuando pueda llegar a Jesucristo. Los confines m\u00e1s alejados del universo no me servir\u00e1n de nada, ni tampoco los reinos de este mundo. Es bueno para m\u00ed el morir por Jesucristo, m\u00e1s bien que reinar sobre los extremos m\u00e1s alejados de la tierra. Es Aqu\u00e9l a quien busco, que \u00a0muri\u00f3 en lugar nuestro; es Aqu\u00e9l que deseo, que se levant\u00f3 de nuevo por nosotros&#8230; Permitidme recibir la luz pura. Cuando llegue all\u00ed, entonces ser\u00e9 un hombre de Dios. Permitidme ser un imitador de la pasi\u00f3n de mi Dios.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las persecuciones por parte de las autoridades romanas durante los primeros tres siglos de la iglesia fueron irregulares: comenzaban, se sosegaban y luego se renovaban. En el siglo segundo, el emperador Trajano prohibi\u00f3 todas las sociedades secretas que tuviesen leyes diferentes de las del Estado. Naturalmente, los cristianos ca\u00edan en el presupuesto de esta prohibici\u00f3n. Bajo Trajano, la persecuci\u00f3n no era espec\u00edfica contra los cristianos, pero si las autoridades judiciales acusaban a cualquiera de pertenecer a la iglesia, se le sentenciaba a muerte. Durante el reinado de Marco Aurelio (161-180), uno de los m\u00e1s cultos emperadores romanos, se caz\u00f3 a los cristianos y se instaur\u00f3 un sistema de tortura para forzarlos a renunciar a su fe. Eran arrancados de sus hogares, encarcelados, azotados, apedreados, arrastrados por el suelo atados a las colas de los caballos; sus cad\u00e1veres quedaban sin sepultura. El emperador Decio (249-251) estuvo decidido a acabar con el cristianismo; sin embargo, su reinado fue demasiado breve para poder alcanzar su prop\u00f3sito. Diocleciano (284-305) promulg\u00f3 varios edictos en los que, entre otras cosas, mandaba destruir las iglesias, enajenar los bienes de los cristianos y privarles de sus libertades civiles, someterlos a tortura durante sus audiencias en la corte, encarcelar a todo el clero y\u00a0 exigir a todos los cristianos que ofreciesen sacrificios a los dioses paganos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La literatura cristiana m\u00e1s antigua ha preservado numerosos testimonios del hero\u00edsmo de los m\u00e1rtires ante los juicios y las persecuciones. Pero tambi\u00e9n hubo casos en los que los cristianos apostataban y renunciaban a Cristo. Como lo atestigua Dionisio de Alejandr\u00eda, estos casos alcanzar\u00edan cifras masivas durante la persecuci\u00f3n desencadenada por Decio: \u201cEl terror los invad\u00eda, muchos de los cristianos m\u00e1s influyentes sucumbieron de inmediato, movidos por el miedo, otros, siendo servidores p\u00fablicos, ced\u00edan a las exigencias de sus puestos, otros m\u00e1s, cedieron arrastrados por la multitud. Algunos estaban p\u00e1lidos y temblorosos, como si no fueran los que estaban ofreciendo sacrificios a los dioses, sino que\u00a0 ellos mismos fueran a ser ofrecidos en sacrificio, por eso la muchedumbre se mofaba de ellos.\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Cipriano de Cartago escribir\u00eda: \u201cNo esperaron a ser interrogados y a ascender bajo arresto al Capitolio para negar a Cristo\u2026 Por su propia voluntad corrieron al Foro\u2026 para tapar el crimen, incluso los ni\u00f1os peque\u00f1os llevados de la mano de sus padres, perdieron como ni\u00f1os peque\u00f1os lo que hab\u00edan adquirido con el bautismo en el primer momento despu\u00e9s de su nacimiento.\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los primeros tres siglos, las persecuciones se dieron por diferentes razones. Antes que nada, exist\u00eda un muro de\u00a0 mutuo rechazo. El odio pagano contra los cristianos\u2014reflejado en el extracto de los <em>Anales<\/em> de T\u00e1cito que presentamos antes, as\u00ed como en los escritos de Suetonio, Plinio, Celso y otros autores romanos\u2014 revelaba la extendida opini\u00f3n que se ten\u00eda de que el cristianismo era una secta secreta y supersticiosa, da\u00f1ina para la sociedad. El hecho de que las reuniones eucar\u00edsticas fueran a puertas cerradas y vetadas para los desconocidos propag\u00f3 las acusaciones de que en dichas reuniones los cristianos practicaban \u201cabominaciones\u201d y hasta canibalismo. La negativa de los cristianos a ofrecer sacrificios a los dioses era entendida como \u201cate\u00edsmo\u201d y su rechazo a adorar al emperador era visto como un desaf\u00edo al orden religioso y social del imperio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9poca de los martirios, que en el imperio romano vio su fin en el 313,<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> influy\u00f3 de forma determinante en la historia de la iglesia. La veneraci\u00f3n a los m\u00e1rtires que surgi\u00f3 en ese tiempo se contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas. En la iglesia ortodoxa se sigue celebrando la Divina Liturgia sobre un altar que contiene una part\u00edcula de las reliquias de alg\u00fan santo m\u00e1rtir o sobre un <em>antimension<\/em>, una tela especial que lleva dicha part\u00edcula cosida dentro. Esto concuerda con la antigua pr\u00e1ctica cristiana de celebrar la eucarist\u00eda sobre las tumbas de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tertuliano (c.150-c.220) escribi\u00f3 que \u201cla sangre de los m\u00e1rtires es la semilla del cristianismo.\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> Esta breve frase del escritor eclesi\u00e1stico romano del siglo tercero, enfatiza que la persecuci\u00f3n no debilita al cristianismo, sino por el contrario, fortalece a la iglesia, alimentando la unidad espiritual de los fieles. La verdad de estas palabras se ha confirmado cada vez que la persecuci\u00f3n contra la iglesia se ha\u00a0 reavivado, hasta en el siglo veinte, que se convirti\u00f3 en una nueva \u00e9poca de martirio y hero\u00edsmo espiritual sin precedentes en la historia de la iglesia ortodoxa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> La iglesia ortodoxa distingue entre Santiago el hermano del Se\u00f1or (presumiblemente hijo de Jos\u00e9 de su primer matrimonio) y primer obispo de Jerusal\u00e9n, y Santiago, el hijo de Zebedeo, as\u00ed como de Santiago el hijo de Alfeo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> T\u00e1cito <em>Anales<\/em> 15.44.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Ignacio <em>Ep\u00edstola a los Romanos<\/em> 4-6.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Eusebio Historia Eclesi\u00e1stica 6.42.II, citado en Alexander Schmemann, <em>El Camino Hist\u00f3rico de la Ortodoxia Oriental<\/em> (Crestwood, NY:SVS Press, 1977), 57.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Sobre los Lapsos 8,9<\/em>, en Allen Brent, trans., <em>Sobre la Iglesia: Tratados Selectos <\/em>(Crestwood, NY:SVS Press, 2006), 111,112.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Fuera de los l\u00edmites del imperio, los cristianos eran ferozmente perseguidos durante los siglos IV y V,\u00a0 particularmente en Persia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Apolog\u00eda<\/em> 50.13<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Texto extraido del Libro Cristianismo Ortodoxo del\u00a0Metropolita Hilari\u00f3n Alfeyev) Durante los primeros tres siglos de su existencia, la iglesia se vio sumida en un estado de conflicto con el mundo circundante. 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