{"id":11879,"date":"2015-05-03T00:35:35","date_gmt":"2015-05-03T06:35:35","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/?p=11879"},"modified":"2019-10-31T23:04:33","modified_gmt":"2019-11-01T05:04:33","slug":"la-comunidad-apostolica-metropolita-hilarion-alfeyev","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/2015\/05\/la-comunidad-apostolica-metropolita-hilarion-alfeyev\/","title":{"rendered":"La Comunidad Apost\u00f3lica  Metropolita Hilari\u00f3n Alfeyev"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Ortodoxos-Ap%C3%B3stoles-San-Pedro-y-San-Pablo-001.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-7662\" title=\"\" src=\"http:\/\/iglesiaortodoxa.org.mx\/informacion\/wp-content\/uploads\/\/Ortodoxos-Ap%C3%B3stoles-San-Pedro-y-San-Pablo-001.jpg\" alt=\"\" width=\"289\" height=\"400\" \/><\/a><\/p>\n<h3>(Texto extraido del Libro Cristianismo Ortodoxo del\u00a0Metropolita Hilari\u00f3n Alfeyev)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comunidad de de los disc\u00edpulos de Cristo fue la iglesia original, en la cual los creyentes recibieron la revelaci\u00f3n divina de los labios del Verbo Encarnado de Dios. Su discipulado en la fe consist\u00eda en asimilar esta experiencia. Llamaban a Jes\u00fas \u201cmaestro\u201d y \u201cSe\u00f1or\u201d, y Cristo lo aceptaba como algo adecuado: \u201cMe llam\u00e1is Maestro y Se\u00f1or; y dec\u00eds bien, porque lo soy\u201d (Jn 13:13) Cristo defini\u00f3 que la tarea primera y m\u00e1s importante de sus disc\u00edpulos era la de imitarlo. Despu\u00e9s de lavarles los pies durante la \u00faltima cena les dijo: \u201cPues si yo, el Se\u00f1or y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros tambi\u00e9n deb\u00e9is lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que tambi\u00e9n vosotros hag\u00e1is como yo he hecho con vosotros.\u201d (Jn 13:14-15). Consciente de su dignidad de maestro, Cristo dijo: \u201cNo est\u00e1 el disc\u00edpulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al disc\u00edpulo ser como su maestro, y al siervo como su amo.\u201d(Mt10:24-25). Al mismo tiempo enfatiz\u00f3 que sus disc\u00edpulos no eran sirvientes ni esclavos de su maestro, sino sus amigos e iniciados en los misterios de Dios: \u201cNo os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer.\u201d(Jn 15:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actitud de Cristo frente a sus disc\u00edpulos difer\u00eda de la que ten\u00eda hacia toda la gente. Ense\u00f1aba a la gente en par\u00e1bolas, y no pudi\u00e9ndoles decir todo lo que les pod\u00eda decir a sus disc\u00edpulos, incluso les escondi\u00f3 algunas cosas. En contraste, a sus disc\u00edpulos les revel\u00f3 los grandes y ocultos misterios del reino de los cielos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y acerc\u00e1ndose los disc\u00edpulos le dijeron: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 les hablas en par\u00e1bolas?\u201d \u00c9l les respondi\u00f3: \u201cEs que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1. Por eso les hablo en par\u00e1bolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden&#8230; \u00a1Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros o\u00eddos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y o\u00edr lo que vosotros o\u00eds, pero no lo oyeron.\u201d(Mt 13:10-17)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los disc\u00edpulos de Cristo eran la iglesia que Jesucristo reuni\u00f3 en la \u00faltima cena y a la cual le dio su cuerpo y sangre en forma de pan y vino. Este evento, descrito por tres evangelistas y el ap\u00f3stol Pablo, (Mt26:26-29; Mc14:22-25; Lc 22:19-20; 1Cor 11:23-25), marc\u00f3 el inicio de la iglesia como comunidad eucar\u00edstica. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, los ap\u00f3stoles, en cumplimiento de lo ordenado por el Salvador, se reun\u00edan el primer d\u00eda de cada semana, (al cual llamaron el d\u00eda del Se\u00f1or), para celebrar la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00faltima cena, Cristo le dio a sus disc\u00edpulos un mandamiento que constituir\u00eda el fundamento de las ense\u00f1anzas morales de la iglesia: \u201cOs doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros. Que, como yo os he amado, as\u00ed os am\u00e9is tambi\u00e9n vosotros los unos a los otros. En esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os ten\u00e9is amor los unos a los otros.\u201d (Jn 13:34-35) Este mandamiento se elabora m\u00e1s a fondo y con particular urgencia en las ep\u00edstolas del ap\u00f3stol y evangelista Juan el Te\u00f3logo, quien en la tradici\u00f3n ortodoxa recibe el nombre de \u201cel ap\u00f3stol del amor\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues este es el mensaje que hab\u00e9is o\u00eddo desde el principio: que nos amemos unos a otros\u2026 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte\u2026 En esto hemos conocido lo que es amor: en que \u00e9l dio su vida por nosotros. Tambi\u00e9n nosotros debemos dar la vida por los hermanos..<strong>. <\/strong>Hijos m\u00edos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y seg\u00fan la verdad..<strong>. <\/strong>Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mand\u00f3\u2026 Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. (1Jn 3:11-23; 4:8)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jesucristo ense\u00f1\u00f3 a sus ap\u00f3stoles para que pudieran transmitir su evangelio a las siguientes generaciones. No obstante, el tema central de la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles no fue la ense\u00f1anza moral o espiritual de Cristo, sino la buena noticia de su muerte y su resurrecci\u00f3n. La resurrecci\u00f3n de Cristo convirti\u00f3 al cristianismo en algo nuevo y \u00fanico, que por sus caracter\u00edsticas permit\u00eda a los cristianos llamar a su fe \u201cnueva alianza\u201d por analog\u00eda con la \u201cantigua alianza\u201d que\u00a0 Dios hab\u00eda pactado con el pueblo de Israel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los cristianos primitivos era evidente la importancia tan fundamental del hecho de la resurrecci\u00f3n de Cristo, y se daban cuenta de que su fe ser\u00eda vana y falsa si Cristo no hubiera resucitado de la muerte:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si no resucit\u00f3 Cristo, vac\u00eda es nuestra predicaci\u00f3n, vac\u00eda tambi\u00e9n vuestra fe. Y somos convictos de falsos testigos de Dios porque hemos atestiguado contra Dios que resucit\u00f3 a Cristo, a quien no resucit\u00f3\u2026 Y si Cristo no resucit\u00f3, vuestra fe es vana: est\u00e1is todav\u00eda en vuestros pecados\u2026 \u00a1Pero no! Cristo resucit\u00f3 de entre los muertos como primicia de los que durmieron. (1Cor 15:14-20)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras significan esencialmente que si Cristo no hubiese resucitado de entre los muertos, habr\u00eda sido s\u00f3lo uno de los muchos profetas y maestros que han aparecido en el curso de la historia. Si Cristo no hubiese resucitado de entre los muertos, s\u00f3lo habr\u00eda repetido aquello que otros dijeron antes que \u00c9l. Incluso, si hubiese sido el mensajero y el Hijo de Dios, pero no hubiese resucitado, no habr\u00eda podido ser el Salvador y \u201cestar\u00edais todav\u00eda en vuestros pecados\u201d. Pero Cristo resucit\u00f3 de entre los muertos, convirti\u00e9ndose en primicia de los que durmieron, es decir, habiendo conquistado la muerte, abriendo a la gente el camino a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resurrecci\u00f3n de Cristo es el hecho central del evangelio y el momento clave de la historia de la iglesia. Sin embargo, no todos reconocieron esta realidad de inmediato. La resurrecci\u00f3n de Cristo sucedi\u00f3 de manera tan inadvertida como su natividad: nadie le vio dejar el sepulcro. Y desde los primeros d\u00edas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, mucha gente, incluso aquellos que hab\u00edan sido los disc\u00edpulos m\u00e1s cercanos de Cristo, incluso los que lo hab\u00edan conocido y amado dudaron de su resurrecci\u00f3n. El evangelio no esconde este hecho, sino que relata lo siguiente sobre c\u00f3mo fue el encuentro de los disc\u00edpulos con Cristo resucitado: \u201cY al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.\u201d(Mt 28:17) Dios no quiso que la resurrecci\u00f3n de su Hijo fuese un milagro que ocurriese ante los ojos de toda la humanidad. En vez de eso, permiti\u00f3 que sucediera de una manera tal que la fe en la resurrecci\u00f3n requiera de\u00a0 cada persona, incluso de los ap\u00f3stoles, un esfuerzo espiritual interior y la superaci\u00f3n de la vacilaci\u00f3n y las dudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los ap\u00f3stoles anunciaron a Tom\u00e1s, uno de los disc\u00edpulos, que hab\u00edan visto al Se\u00f1or resucitado, aqu\u00e9l les respondi\u00f3: \u201cSi no veo en sus manos la se\u00f1al de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creer\u00e9.\u201d(Jn 20:25) Estas palabras reflejan el razonamiento esc\u00e9ptico del hombre, que requiere pruebas l\u00f3gicas y palpables. Pero no hay tales pruebas, y no puede haber tales pruebas, ya que la fe cristiana trasciende los l\u00edmites de la raz\u00f3n; es supra-racional. No es posible probar l\u00f3gicamente nada en el cristianismo: ni la existencia de Dios, ni la resurrecci\u00f3n de Cristo, ni otras verdades, las cuales s\u00f3lo pueden ser aceptadas o rechazadas por la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNadie ha visto a Dios.\u201d Estas palabras no las dijo un ateo, sino por uno de los disc\u00edpulos m\u00e1s cercanos de Cristo: el ap\u00f3stol Juan el Te\u00f3logo (Jn 1:18). A pesar de todos los esfuerzos por probar la existencia de Dios, ninguna religi\u00f3n ha presentado una prueba convincente, y el cristianismo no es la excepci\u00f3n. Pero no la ha buscado nunca, como\u00a0 tampoco ha buscado pruebas de la resurrecci\u00f3n de Cristo. Con todo, a pesar de la aparente ausencia de pruebas, millones de personas han venido, vienen y vendr\u00e1n a Cristo; han cre\u00eddo, creen y creer\u00e1n en Cristo resucitado; han aceptado, aceptan y aceptar\u00e1n la existencia de Dios porque se han encontrado al Cristo resucitado en sus vidas y lo han reconocido como Dios. Para esa gente es innecesaria cualquier prueba adicional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso es lo que sucedi\u00f3 con los dos disc\u00edpulos de Cristo que se encontraron al Jes\u00fas resucitado\u00a0 en el camino de Emaus. Al principio no lo reconocieron en el viajero que se acerc\u00f3 a ellos porque la apariencia externa de Cristo hab\u00eda cambiado despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. El Se\u00f1or convers\u00f3 con ellos durante todo su viaje y entr\u00f3 con ellos a la casa. Los disc\u00edpulos lo reconocieron s\u00f3lo cuando parti\u00f3 el pan, hecho lo cual desapareci\u00f3 al instante. Y luego se dijeron uno al otro: \u201c\u00bfNo estaba ardiendo nuestro coraz\u00f3n dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino?\u201d (Lc 24:32). Luego hablaron con alegr\u00eda a los otros disc\u00edpulos sobre su encuentro con el Maestro resucitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fueron sus ojos f\u00edsicos los que ayudaron a los disc\u00edpulos a reconocer a Dios resucitado cuando estuvo cerca de ellos, sino los ojos espirituales de su alma. Pero en el mismo instante en que lo reconocieron se hizo invisible, porque no es necesaria la visi\u00f3n f\u00edsica cuando el coraz\u00f3n\u00a0 se inflama de fe. Esto es lo que le ha sucedido y le sigue sucediendo a los cristianos que no han visto a Dios, pero han llegado a creer en\u00a0 \u00c9l porque sus corazones arden de amor por \u00c9l. Cristo hablaba de esa gente al decirle a Tom\u00e1s: \u201cDichosos los que no han visto y han cre\u00eddo.\u201d (Jn 20:29). Son dichosos porque no han buscado pruebas l\u00f3gicas, sino ese fuego que Dios enciende en los corazones de la gente. Y los cristianos creen en la resurrecci\u00f3n de Cristo, no porque alguien los haya convencido de ello, y no porque lo hayan le\u00eddo en el evangelio, sino porque ellos mismos han llegado a conocer al Cristo resucitado por una experiencia interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de los siglos, el razonamiento esc\u00e9ptico ha asegurado reiteradamente: \u201cSi no lo veo, no lo creo\u201d. Y el cristianismo ha respondido: \u201cCree aunque no veas\u201d. Por medio de su doctrina de la resurrecci\u00f3n, la iglesia lanz\u00f3 un reto al mundo, que exig\u00eda la comprobaci\u00f3n l\u00f3gica de la fe. Desafi\u00f3 a la raz\u00f3n humana, inclinada a dudar hasta de la existencia de Dios, y especialmente de la idea de que una persona, incluso si fuese Hijo de Dios, pudiese morir y volver a levantarse. Pero es precisamente sobre la fe en la resurrecci\u00f3n &#8212;una fe confirmada no por pruebas tangibles, sino por la experiencia interior de millones de personas&#8212; que se ha fundado la vida de la iglesia, misma que contin\u00faa hasta el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, Cristo confi\u00f3 a sus disc\u00edpulos la misi\u00f3n de evangelizar y ense\u00f1ar: \u201cId, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado.\u201d (Mt 28:19-20). Con todo, durante las primeras semanas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, los disc\u00edpulos a\u00fan no comprend\u00edan lo que \u00c9l les hab\u00eda ense\u00f1ado, y segu\u00edan esperando que fuera el rey de Israel que restaurar\u00eda el perdido poder\u00edo pol\u00edtico del pueblo jud\u00edo. Hab\u00edan o\u00eddo las par\u00e1bolas de Cristo y atestiguado sus muchos milagros; hab\u00edan estado con \u00c9l durante sus \u00faltimos d\u00edas, presenciado su pasi\u00f3n y su muerte en la cruz, y lo hab\u00edan visto despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. Pero incluso despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n continuaron preguntando: \u201cSe\u00f1or, \u00bfes en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?\u201d (Hch 1:6). Sus pensamientos a\u00fan se limitaban al estado jud\u00edo, acerca de cuyo destino estaban sinceramente preocupados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para cumplir la misi\u00f3n apost\u00f3lica, necesitaban la asistencia del Esp\u00edritu Santo, quien, de acuerdo con la promesa hecha por el Salvador, les ense\u00f1ar\u00eda todas las cosas. (Jn 14:26). El descenso del Esp\u00edritu Santo sobre los disc\u00edpulos sucedi\u00f3 en Pentecost\u00e9s. Este evento, descrito en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, convirti\u00f3 a los disc\u00edpulos de Cristo \u2013simples pescadores de Galilea, ignorantes e iletrados \u2013 en osados predicadores del evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El descenso del Esp\u00edritu Santo disip\u00f3 cualquier \u00faltima duda que pudieran tener los disc\u00edpulos sobre la resurrecci\u00f3n de Cristo, cualquier vacilaci\u00f3n subsistente sobre lo correcto y necesario de la misi\u00f3n encomendada a ellos por el Se\u00f1or. Cuando el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre los disc\u00edpulos del Salvador, cuando hablaron en lenguas extranjeras, cuando sintieron una nueva fuerza y nuevas posibilidades en su interior, comenzaron a entender su verdadero llamado ecum\u00e9nico, el cual consist\u00eda en ense\u00f1ar a \u201ctodas las naciones\u201d(Mt28:19) y predicar el evangelio a \u201ctoda la creaci\u00f3n\u201d(Mc 16:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Pentecost\u00e9s, el n\u00famero de los disc\u00edpulos de Cristo alcanzaba varias docenas, (la tradici\u00f3n de la iglesia habla de los doce ap\u00f3stoles m\u00e1s cercanos al Salvador as\u00ed como de otros setenta ap\u00f3stoles), mientras que el n\u00famero total de la gente que cre\u00eda en Cristo parece ser de varios cientos, o tal vez hasta varios miles. En cualquier caso, este grupo era bastante insignificante en cantidad. La iglesia a\u00fan ten\u00eda un muy largo camino por delante antes de ser realmente ecum\u00e9nica o \u201ccat\u00f3lica\u201d. La rapidez con la que la nueva fe\u00a0\u00a0 comenz\u00f3 a esparcirse es sorprendente. Al principio, los ap\u00f3stoles, como el mismo Cristo, predicaban entre los jud\u00edos; en el templo de Jerusal\u00e9n, en las sinagogas y en casas particulares (Hch 5:21; 5:42; 13:14). No obstante, varios a\u00f1os despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n del Salvador, los ap\u00f3stoles comenzaron a predicar fuera de los l\u00edmites de Judea, esparciendo la fe a trav\u00e9s de todo el imperio romano y m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites.\u00a0 Adem\u00e1s, evangelizaban no solo entre los jud\u00edos, sino tambi\u00e9n entre los paganos. Y si su misi\u00f3n entre los jud\u00edos se encontr\u00f3 hasta cierto punto con el fracaso, su pr\u00e9dica entre los paganos abri\u00f3 un campo ilimitado para la actividad misionera en la cual sembraron las semillas de la palabra de Dios, y estas semillas comenzaron r\u00e1pidamente a dar fruto. La iglesia tom\u00f3 la decisi\u00f3n de comenzar a predicar entre los paganos a propuesta del ap\u00f3stol Pedro, (Hch 11:2-18),\u00a0 quien fue tambi\u00e9n el primero en insistir en abolir la circuncisi\u00f3n como condici\u00f3n para unirse a la iglesia (Hch 15: 7-11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no fue Pedro, sino Pablo quien \u201ctrabaj\u00f3 m\u00e1s que todos\u201d (1Cor 15:10) por la iluminaci\u00f3n de los paganos. Pablo pasar\u00eda a la historia de la iglesia como \u201cel ap\u00f3stol de las naciones.\u201d Pablo no estaba entre los disc\u00edpulos de Cristo durante la vida terrena del Salvador, y despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n persigui\u00f3 de forma activa a la iglesia. Pero la conversi\u00f3n de Pablo, descrita en los Hechos de los Ap\u00f3stoles (9:1-9), no es menso significativa para la iglesia que Pentecost\u00e9s. Pablo pas\u00f3 de ser un perseguidor de la iglesia a convertirse en su ferviente defensor y predicador. Emprendi\u00f3 cuatro viajes misioneros y sell\u00f3 sus labores misioneras con una muerte de m\u00e1rtir en Roma. La iglesia ortodoxa lo glorifica, junto con Pedro, como a uno de los dos l\u00edderes de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ep\u00edstolas de San Pablo constituyen una parte considerable del Nuevo Testamento. La importancia de Pablo en el subsiguiente desarrollo de la iglesia fue tan grande que fue comparado frecuentemente con Cristo mismo. San Juan Cris\u00f3stomo lleg\u00f3 a decir que Cristo fue capaz de decirle a la gente m\u00e1s a trav\u00e9s de Pablo, que lo que pudo decirle personalmente durante su ministerio en la tierra.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pablo fue el fundador de la eclesiolog\u00eda ortodoxa, (la doctrina sobre la iglesia). Pablo define la iglesia como \u201cel cuerpo de Cristo\u201d (Col 1:24) cuya cabeza es Cristo mismo (Ef 4:15), como un organismo vivo en el cual cada miembro tiene su propia funci\u00f3n, su propio llamado y su propio servicio. La unidad de los miembros del cuerpo de Cristo est\u00e1 sellada por la unidad de la eucarist\u00eda, la mesa com\u00fan en la cual el pan y el vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo por las oraciones de la iglesia. En los tiempos de Pablo, la eucarist\u00eda (del griego <em>eucarist\u00eda<\/em>, \u201cdar las gracias\u201d) era m\u00e1s una comida que un servicio lit\u00fargico. Si bien, esta comida iba acompa\u00f1ada de lecturas de la Escritura, un serm\u00f3n, el canto de salmos, y luego el rezo de las plegarias eucar\u00edsticas, que se improvisaban. Por norma, la reuni\u00f3n eucar\u00edstica comenzaba despu\u00e9s de la puesta del sol y se continuaba hasta el amanecer. Estas reuniones se describen en las ep\u00edstolas de Pablo y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Con el tiempo, la eucarist\u00eda adquiri\u00f3 las caracter\u00edsticas de un servicio lit\u00fargico, y las oraciones eucar\u00edsticas fueron puestas por escrito. A pesar de los cambios de forma de la reuni\u00f3n eucar\u00edstica, \u00e9sta ha permanecido igual en esencia desde la \u00e9poca de Pablo hasta nuestros tiempos. La esencia de la eucarist\u00eda est\u00e1 expresada en las siguientes palabras del ap\u00f3stol:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La copa de bendici\u00f3n que bendecimos \u00bfno es acaso comuni\u00f3n con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos \u00bfno es comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan. \u00a0(1 Cor 10: 16-17)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema del amor domina en la ense\u00f1anza moral de Pablo, precisamente igual que en la ense\u00f1anza de Cristo.\u00a0 \u201cHacedlo todo con amor\u201d, exhorta el ap\u00f3stol (1Cor 16:14). Seg\u00fan\u00a0 Pablo, ni las pruebas ni las tribulaciones pueden apartar del amor de Dios al creyente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo? \u00bfLa tribulaci\u00f3n?, \u00bfla angustia?, \u00bfla persecuci\u00f3n?, \u00bfel hambre?, \u00bfla desnudez?, \u00bflos peligros?, \u00bfla espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el d\u00eda; tratados como ovejas destinadas al matadero. [Sal 44:23] Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos am\u00f3. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los \u00e1ngeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro.\u00a0 (Rom 8:35-39)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ense\u00f1anzas de Pablo son profundamente cristoc\u00e9ntricas. No separa su propia persona ni su vida de la persona y la vida de Cristo: \u201ccon Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed.\u201d(Gal 2:19-20); \u201cPues para m\u00ed la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia\u201d (Fil 1:21); \u201cllevo sobre mi cuerpo las se\u00f1ales de Jes\u00fas\u201d (Gal 6:17). De acuerdo con Pablo, la fe en la resurrecci\u00f3n de Cristo es el fundamento de la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles. Al mismo tiempo Pablo admite que el mensaje del Cristo crucificado y resucitado es un reto para las percepciones tanto helen\u00edstica como jud\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues la predicaci\u00f3n de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan &#8211; para nosotros &#8211; es fuerza de Dios\u2026 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el sabio? \u00bfD\u00f3nde el docto? \u00bfD\u00f3nde el sofista de este mundo? \u00bfAcaso no entonteci\u00f3 Dios la sabidur\u00eda del mundo? De hecho, como el mundo mediante su propia sabidur\u00eda no conoci\u00f3 a Dios en su divina sabidur\u00eda, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicaci\u00f3n. As\u00ed, mientras los jud\u00edos piden se\u00f1ales y los griegos buscan sabidur\u00eda, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: esc\u00e1ndalo para los jud\u00edos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo jud\u00edos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabidur\u00eda de Dios. (1Cor 1:18-24)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad de estas palabras del \u201cap\u00f3stol de las naciones\u201d se confirm\u00f3 en los siglos segundo y tercero, cuando la fe cristiana comenz\u00f3 a esparcirse r\u00e1pidamente, mientras al mismo tiempo encontraba franca resistencia, tanto de los jud\u00edos como de los paganos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Juan Cris\u00f3stomo <em>Homil\u00edas sobre la Ep\u00edstola a los Romanos<\/em> 32.3.<\/p>\n<h3>(Texto extraido del Libro Cristianismo Ortodoxo del\u00a0Metropolita Hilari\u00f3n Alfeyev)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Texto extraido del Libro Cristianismo Ortodoxo del\u00a0Metropolita Hilari\u00f3n Alfeyev) La comunidad de de los disc\u00edpulos de Cristo fue la iglesia original, en la cual los creyentes recibieron la revelaci\u00f3n divina de los labios del Verbo Encarnado de Dios. Su discipulado en la fe consist\u00eda en asimilar esta experiencia. 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