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En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos" (Hechos 11, 26)

Misión San Ignacio de Antioquía

64516_402284473201456_898919037_nChihuahua es una ciudad del norte de México, capital del Estado del mismo nombre, distante unos  1,800 kilómetros de la ciudad de México. El viaje en avión dura 2 horas, y en autobús por carretera cerca de 18 horas.

Desde hace varios años, algunos jóvenes de esa ciudad se empezaron a interesar por la doctrina y liturgia de la Santa Iglesia Ortodoxa, y buscando en internet, encontraron la página oficial de nuestra Arquidiócesis. Todo esto fue acompañado por lecturas y estudios sacados del internet, pero sin haber tenido la oportunidad de contactar personalmente con algún sacerdote ortodoxo que los guiara, hasta que dieron con el Rev. Archimandrita Cosme Andrade, de Mérida, quien los guió y orientó durante algún tiempo.

A mediados del año 2011, durante uno de los cursos de SOFIA (Seminario Ortodoxo de Formación para Ibero América), el P. Jesús Ruiz, de la Catedral de San Jorge, contactó con 2 de ellos: Pablo Muñoz e Ignacio Trejo, y desde entonces se mantuvo un contacto mucho más frecuente, enviándoles lecturas y versiones digitales de libros ortodoxos para que fueran avanzando en su conocimiento de la Recta Fe.

En la celebración de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, del año 2011, el P. Jesús presentó un proyecto de trabajo misionero en esa ciudad, al Señor Arzobispo don Antonio Chedraoui, quien amorosamente y como celoso Pastor de su feligresía, concedió su bendición para iniciar los trabajos misioneros, y otorgó el antimensión al P. Jesús para tal efecto.

La primera visita oficial del P. Jesús fue a finales del mes de enero de 2012, donde recibió en la Iglesia por crismación a toda la familia Trejo-Tejeda, y bautizó a la segunda hijita del feliz matrimonio. De igual manera, se comenzó una labor de visita a fieles y simpatizantes, así como de pláticas informativas sobre la Iglesia Ortodoxa, al mismo tiempo que se enriquecía la vida espiritual de los fieles de Chihuahua con la celebración de las Vísperas Mayores y de la Divina Liturgia.

Se escogió el nombre de San Ignacio, Obispo Mártir de Antioquía, como Patrono de la Misión de Chihuahua, por varias razones: es uno de los primeros mártires cristianos y Padre de la Iglesia, Obispo de nuestro Patriarcado, la sede de Antioquía; en México no hay ningún templo dedicado bajo su patrocinio; y además el día de la primera visita se conmemoraba el traslado de las reliquias del Obispo Mártir.

En la realización de esta labor misionera tuvo mucho que ver y agradecemos profundamente la fraternidad y caridad cristiana del Padre Víctor Gerardo Polina Chacón, párroco de la Parroquia Anglicana de Santiago Apóstol, quien con la autorización de su Obispo titular, prestó su parroquia y toda la ayuda necesaria para los comienzos de la Misión. Desde aquí nuestro agradecimiento y nuestro cariño.

Desde entonces, el P. Jesús viaja, aprovechando todo un fin de semana, en donde el sábado lo ocupa para visitar a las familias ortodoxas, y de simpatizantes, conversar con ellos y asistirlos en sus necesidades espirituales, para posteriormente impartir alguna charla sobre temas de interés religioso (la semana santa, la Divina Liturgia, el matrimonio cristiano, etc) para luego celebrar las Grandes Vísperas o la Paráclesis. El domingo aprovecha para confesar a los fieles, y para celebrar la Divina Liturgia. Después, el acostumbrado convivio fraternal entre todos los hermanos, “unidos en la oración y en el amor”.

A lo largo de ya más de un año, y de 5 visitas pastorales (la última, en compañía del Rev. Archimandrita Fadi Rabbat, Canciller de nuestra Arquidiócesis), hemos visto cómo nuestro santo patrono, San Ignacio, ha bendecido abundantemente a la Misión. Hemos logrado integrar familias de origen libanés y egipcio, así como familias de origen maxicano y procedentes del catolicismo-romano.

El pan y el vino que se utiliza durante la Divina Liturgia, son preparados en la misma ciudad de Chihuahua, lo cual hace más hermosa aún la celebración eucarística.

Pero lo más importante, hemos visto cómo nuestra querida Misión cumple la misión de “predicar el Evangelio a toda criatura”, y cómo nuestros hermanos del norte de México, reciben la luz de la predicación de la Recta Doctrina, y de la Divina Liturgia, viviendo la vida de la gracia a través de los sagrados misterios (sacramentos) de la santa Iglesia Ortodoxa.

¡Gloria a Dios en todas las cosas!

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